Javier Cervera Gil

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Profesor Titular de Historia. Universidad Francisco Vitoria

El Comisario Hernández

 Julio de 1936: La República se desmorona, la revolución se abre pasoLa Guerra Civil Española es consecuencia del fracaso de un golpe de estado muy mal preparado y peor ejecutado. Pero lo que sí logra esa sublevación derrotada es destruir el estado republicano en aquella parte de España que, al menos en teoría, es leal al ejecutivo del Frente Popular. Cuando llegan las noticias de una rebelión en el Norte de África, acuden a la sede de su sindicato, partido o agrupación política, empiezan a recibir instrucciones y a ser organizados y, a las pocas horas, comienzan a recibir armas de las que el gobierno ha autorizado que sean repartidas “al pueblo”, en teoría, para defender la República. Esta realidad produce de inmediato el traslado del poder, desde las autoridades legítimas del Estado (gobierno, gobiernos civiles, ayuntamientos, etc… hasta fuerzas de orden público) a las masas en la calle que, aunque dicen defender lo que se llama “legalidad republicana”, empiezan a aplicar su particular ley y su propio entendimiento de cómo debe ser esa República, deciden quién es leal o quien no lo es, organizan, encuadran y estructuran las primeras unidades milicianas de este nuevo ejército revolucionario, o plantean cómo deben afrontarse las distintas situaciones críticas: los primeros enfrentamientos con los rebeldes, qué hacer con estos cuando son vencidos, las primeras “lecciones” de adiestramiento en “el arte de la guerra” para esos milicianos que son ciudadanos normales y corrientes y no soldados, las primeras lecciones políticas para afianzar el convencimiento en la causa por la que se lucha, etc… Es una situación perfectamente definible como revolucionaria. Y los meses que siguen se asiste al proceso de re-construcción de ese estado republicano destruido en julio de 1936, proceso que se prolonga hasta la primavera de 1937 y que se realiza, como no puede ser de otra manera, según claves revolucionarias. Así, va a dar lugar a lo que lo que no pocos historiadores consideran que ya no es la Segunda, sino la Tercera República.En este contexto no extraña en absoluto que en la España republicana se presenten soluciones e iniciativas de carácter revolucionario para afrontar la nueva situación. Así, la España frentepopulista ha de poner en pie un nuevo ejército, intencionadamente diferente de la institución militar clásica, va a ser un ejército de milicianos embrión de lo que será el Ejército Popular de la República meses después. Y en la constitución y estructuración de este va a jugar un papel capital el Quinto Regimiento de Milicias Populares instigado, impulsado y organizado por el Partido Comunista de España. Esa estructura miliciana es a través de la cual se va a articular la participación revolucionaria, armada e intelectual, del poeta Miguel Hernández en la Guerra Civil.Los comisarios políticos en el ejército popular de la RepúblicaLa filosofía que impulsa la reconstrucción del nuevo estado republicano por parte de Largo Caballero, hace que el nuevo Ejército Popular de la República esté impregnado de un carácter político-social lógicamente heredado del primer ejército de milicias que...

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