Antonio Garde Herce

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Licenciado en Filosofía

Entrevista a Gabriel Cualladó

Gabriel Cualladó Cancel nació el 30 de mayo de 1925 en Massanassa (Valencia). Su interés por la fotografía comienza en la década de los cincuenta. Aunque dice no haberse dedicado a ella profesionalmente, su actividad abarca las más diversas facetas relacionadas con el medio: desde el coleccionismo y la preparación de exposiciones, como los Salones de Fotografía Actual, que creó junto a Gerardo Vielba, hasta la colaboración en la edición de revistas especializadas.Cualladó es miembro de la Real Sociedad Fotográfica madrileña, de la innovadora Agrupación Fotográfica Almeriense (AFAL), del grupo La Palangana y de lo que se ha dado en llamar Escuela de Madrid.Su obra tuvo desde el comienzo una importante proyección internacional. Expuso como invitado en el museo Fodor de Amsterdam junto a figuras tan legendarias como Renger-Patzsch y Paals Nils Nilson, en la Bienal de Venecia y en diversas universidades americanas. Fue incluido en eventos tan destacados como la primera Exposición Mundial de la Fotografía, organizada por Karl Pawek a iniciativa de la revista alemana Stern, y en Interpress-Foto de Moscú. Sus imágenes se han publicado en las mejores revistas especializadas y figura en libros como The Complete Book of Photographers, editado por la firma A. Mac Millan de Los Ángeles, y Contemporary Photographers, publicado por la editorial St. James Press, de Londres.Cualladó ha sido reconocido con una larga lista de premios que culmina con la concesión en 1994 del Premio Nacional de Fotografía (en su primera edición), otorgado por el Ministerio de Cultura. No está nada mal para alguien que no perseguía, al principio, más que registrar recuerdos familiares, y que se dedicaba, casi a tiempo completo, al negocio que iniciara un tío suyo, la agencia Cualladó S.A.Pero Cualladó es, por encima de todo esto, un hombre afable, que ha cambiado con sus imágenes intimistas nuestra manera de mirar alrededor.Hemos empezado a charlar antes de conectar la grabadora, en parte por los problemas técnicos que nunca faltan a la hora de la verdad y, también en parte, por retrasar el malestar que produce el registro inevitable de lo que se piensa en voz alta.Hablábamos de la relación equívoca del fotógrafo con el mundo: unas veces, agresiva, voraz, marcadamente subjetiva, casi solipsista; otras, tímida, en la que el yo cuenta poco. Cuestiones, por cierto, irresolubles, si lo que se pretende es recuadrar una solución definitiva. Más propio sería tomarse la fotografía como una actitud, como una forma de estar en el mundo, de sorprender a la realidad desprevenida en lo que Robert Frank llama "momentos intersticiales", para desvelar los misterios, lo que está oculto en lo más cercano y familiar.La fotografía, la buena fotografía - y la de Cualladó lo es- cuestiona la recriminación del artista y crítico Franz Mare: "¿No hemos aprendido después de un millar de años de experiencia que las cosas cesan de hablar cuanto más exponemos a la vista su apariencia?". Cualladó rompe el par de opuestos apariencia-esencia y, por eso, su obra se hace imprescindible. Va más allá de la obsesión compulsiva...

El sistema del saber

Rafael V. Orden Jiménez
(Estudio Prel. y Notas)
Las habilitaciones filosóficas de Krause
Traducción del latín de Luis y Carlos Baciero
Colección del Instituto de
Investigación sobre Liberalismo,
Krausismo y Masonería, N° 12
Universidad Pontificia de Comillas
Madrid, 1996, XCIV+105 págs.

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