Amando de Miguel

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Catedrático de Sociología, Universidad Complutense

Sobre el arte de escribir

Cada vez escribimos menos y lo hacemos peor. Amando de Miguel reflexiona sobre las causas de estos fenómenos, explica algunas de las equivocaciones más comunes y ofrece pistas para mejorar la escritura.
Nueva Revista

El voluntariado en la educación

Critica sobre la educación reglada en España, análisis pro CCAA.

La conjura de los prejubilados

Una historia de prejubilados en una empresa que decide reestructurar su plantilla.

El posibilismo del Madrid

Sobre el exito del Diario Madrid, su historia, sus influencias, el grupo de colaboradores de la nueva conciencia, el interés de Franco por sus editoriales y artículos, etc.

Nueva Revista

El final de un siglo pesimista, 1898-1998

1898 es una fecha crucial para la historia de España. Entre otras muchas cosas importantes, da lugar a la llamada generación del 98, grupo de intelectuales que no solo representaron el agudo pesimismo de una época, sino que supieron explicarlo con brillantez. Pero, ¿por qué el pesimismo de los regeneracionistas y los del 98 ha perneado la sociedad española durante más de un siglo?

Luis Marañón, In memorian. Remitido

Asociaré siempre a Luis Marañón con las cenas del Madrid, el extinto periódico, allá en las boqueadas del franquismo. Más que cenas eran tertulias de mesa y mantel, resopones de intelectuales, políticos, sindicalistas, periodistas. Luego compartí con Luis otras cenas, reuniones, presentaciones de libros y demás saraos de la república literaria. Pero privan en mi memoria aquellas largas sobremesas del Madrid. Eran el embrión de lo que luego iba a ser, estaba siendo ya, la transición democrática. Equivalían a las conjuras y tenidas del siglo XIX. Solo hubiera faltado que la voz campanuda de Rafael Calvo Serer abriera la sesión como lo hacía Prim: "caballeros, a conspirar".Las cenas del Madrid reunían a dos tipos de comensales. Los que hablaban y los que observaban. Luis era de estos últimos. Para ello necesitaba ocultarse con el humo de la pipa. Lo cual le reforzaba su aire un tanto británico. Al igual que sus gestos lentos y hasta ese punto de elegante tartamudeo que tienen algunos Marañón. Por no hablar de sus chaquetas de paño inglés. La elegancia sartoria se traslada después a la escritura.A Luis lo clasificaron, junto a otros coetáneos, como "la generación de la nueva conciencia". En verdad que la tuvo. Así era su talante ponderado, conservador si se quiere, pero también en su sentido anglicano. O más bien liberal, en el sentido español. Era imposible que esos jovencitos comulgaran con las ruedas del molino franquista. Pero su significación pública no fue tal, entre otras razones porque él amaba demasiado la vida privada. Y como lo suyo era observar, donde daba lo mejor de sí mismo era escribiendo.Y así llegamos al regalo de este cuento que ahora se estampa de manera póstuma. Es un deleite de ternura, ironía y gracia. No es casualidad que se ambiente en Gibraltar. Es la querencia por todo lo inglés de nuestro hombre. Quiero recordarlo, con sus ojillos gozosos, otra vez como observador en la presentación de no sé qué libro. Fue la última vez que lo abracé. No hubiera querido hacerle yo este mal obituario; pero por lo menos servirá para que gocemos de Remitido, una joyita. «Remitido» CuentoUna palabra en alta es temible cuando dice de repente lo que el corazón se ha permitido mucho tiempo Goethe La niebla, siempre la niebla, murmuró Anjélica un tanto deprimida, mientras se asomaba a la ventana para sacudir el trapo del polvo. Llevaba cerca de dos horas poniendo orden y limpiando el piso, y a pesar de que era el mediodía la espesa y blancuzca niebla continuaba agarrada al Peñón, como si no fuera a soltarlo jamás.La niebla, siempre la dichosa niebla, se decía una y otra vez Anjélica, al tiempo que balanceaba su melena endrina y rizada, en un gesto desesperado e inútil. A Anjélica le gustaba el sol a rabiar y no porque se dedicara a recibir sus lametazos tendida horas y horas en la playa del Rinconcillo, sino por un motivo que bordeaba la meditación trascendental; el sol, su luz y su rebrillo quemante,...

Interpretación de las Elecciones de 1996

Los resultados de los últimos comicios pueden valorarse desde distintas perspectivas: los números absolutos, la comparación "política" o el recuerdo de las últimas elecciones. Y todas han de ser tenidas en cuenta.Después de unas elecciones sucede la maravilla de que casi todos los políticos suelen quedar contentos. Este no ha sido el caso de los últimos comicios. Se ha producido la paradoja de que el partido ganador (PP) se ha sentido desanimado. En cambio, el perdedor (PSOE) ha cobrado un renovado ánimo. Hay que explicar la paradoja.La mentalidad más racional, después de una elección, es que cada partido se compare con los votos o escaños que antes tenía. Visto así el resultado, es claro que el ganador es el PP (cfr. cuadros 1 y 2), que pasa a ser, además, el partido más votado y el más nutrido del Congreso y del Senado. Relativamente hablando, mejora también su posición IU. En términos de escaños sobresale el BNG, que irrumpe en el Congreso con dos diputados. El PSOE pierde escaños, CIU y el PNV se quedan prácticamente como estaban.Cabe otra comparación "más política". Es la que analiza el "mapa" electoral teniendo en cuenta la evolución  de cada partido y su posición relativa respecto a los demás. Así, el movimiento más significativo es el del PP, cuyo voto crece ininterrumpidamente desde 1989 hasta sobrepasar al PSOE en 1996. Al contrario, la trayectoria del PSOE es descendente desde 1982. La última elección supone que esa trayectoria se cruza con la del PP hasta situarse por debajo de ese partido, aunque más en escaños que en votos. Así pues, los dos primeros partidos se encuentran muy próximos (después de haber estado muy lejos), ambos por debajo de la línea de la mayoría absoluta. El tercer partido (IU) se aleja cada vez más del segundo, a una distancia tal (120 escaños) que hace difícil la superación del modelo bipartidista. Aunque en realidad el modelo que funciona es el de "dos partidos y medio". Ninguno de los dos partidos puede gobernar por sí solo; necesita de la colaboración de un tercero o un cuarto.Aquí se presenta otra consideración: es la ventaja relativa de escaños que mantiene cada partido en relación a los votos obtenidos. La fija la Ley Electoral y se determina, además, por la estructura geográfica del voto. El primer partido es el que tiene más ventaja. A igualdad de votos, el PP logra más ventaja que el PSOE al dominar en las provincias donde es más "barato" cada escaño, fundamentalmente las de Castilla y León. El partido con menos ventaja es IU, al tener pocos votos y desperdigados por todo el mapa. En cambio, los pequeños partidos de alcance regional o provincial gozan de una cierta ventaja si consideramos sus escasos votos. Esta estructura es la que lleva a la posibilidad de un Gobierno del PP con los grupos nacionalistas o regionalistas. Pero ese mismo hecho es "autoderrotante", pues inhibe la capacidad de expansión del PP en las regiones donde destacan esos partidos....

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