Por qué con la IA pueden salir ganando los autores y los lectores

El uso de los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) en la elaboración de libros ensancha el mercado y no suplanta el talento del creador sino que lo apuntala, según un informe de la National Bureau of Economic Research

Chat GPT
Alfonso Basallo

Avance

El sector editorial tiembla ante la masiva irrupción en el mercado de libros generados con IA, pero el gran beneficiado puede ser el lector. Esta es una de las conclusiones más sorprendentes de un estudio auspiciado por la National Bureau of Economic Research (NBER) y elaborado por dos investigadores de universidades norteamericanas. Analizaron una muestra de 333.000 títulos publicados en Amazon Kindle entre 2020 y 2025, el periodo en que han proliferado los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) para la elaboración de textos, e hicieron tres descubrimientos. El primero es que, aunque la calidad media ha descendido, los mil mejores libros nuevos de cada categoría son ahora mejores que antes de los LLM. Un libro en el puesto 1.000 de su categoría en la era de la IA suele ser mejor que su equivalente en el ranking antes de 2022. Por la sencilla razón de que ahora hay muchas más oportunidades de publicación.

El segundo hallazgo es que los autores que ya publicaban antes de la era IA no han sido desplazados e incluso producen más que antes. Suelen usar la nueva tecnología no para ahorrarse el esfuerzo creativo sino como herramienta auxiliar para agilizar el trabajo o enriquecerlo, mediante la documentación.

Finalmente, y como consecuencia de lo anterior, el beneficio neto para el consumidor ha aumentado, debido al crecimiento del número absoluto de libros de éxito moderado. Al generar más publicaciones, gracias a la IA, aumenta la probabilidad de que surjan obras valiosas que de otro modo nunca habrían sido escritas.

Análisis

¿es la inteligencia artificial una amenaza para el libro? Este es el gran debate que se está planteando en la industria cultural. En primera instancia, la percepción es que el uso de los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM por sus siglas en inglés) para la elaboración de textos va a deteriorar la calidad de los mismos, a dejar sin trabajo a muchos autores y a poner en jaque a las editoriales.

No faltan motivos. Con la proliferación de las nuevas herramientas, entre 2022 y 2025, resulta más fácil, rápido y económico colocar libros en el mercado, ya que la IA ha reducido drásticamente los costes de producción. La contrapartida es que ha aumentado el riesgo de que el mercado se inunde de obras pobres o mediocres y ello reduzca la visibilidad de libros de calidad, según apunta un informe de Gitnux.org.

Los autores no las tienen todas consigo. Más de la mitad de los novelistas del Reino Unido creen que la IA podría reemplazar su trabajo en el futuro, y muchos dicen que ya ha afectado a sus ingresos, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Cambridge. Las agencias literarias anglosajonas ya están prohibiendo tanto manuscritos generados por IA como editados con su ayuda, porque restan autenticidad a los libros y opacan la voz del autor.

Y la European Writer’s Council (EWC), federación no gubernamental constituida por medio centenar de asociaciones de escritores y traductores de 34 países europeos, lleva tiempo alertando sobre las contraindicaciones éticas, económicas, y de derechos de autor de la IA generativa y exige que se respete el principio ART (Autorización, Remuneración y Transparencia). Recientemente, la Conferencia española de Asociaciones de Escritoras y Escritores, que representa a 9.000 autores, presentó un Manifiesto por una IAG sostenible, exigiendo que se diseñen modelos éticos de inteligencia artificial.

No todo son inconvenientes. Sin negar esas amenazas sobre el mundo del libro y de los autores, el uso de la IA tiene algunas ventanas de oportunidad que habrá que saber aprovechar. Esta sería la conclusión de un reciente informe, auspiciado por la National Bureau of Economic Research (NBER) y elaborado por dos investigadores, Imke Reimers (Universidad de Cornell) y Joel Waldfogel (Universidad de Minnesota y NBER).

Los autores del estudio, titulado ¿Han impulsado los LLM la creación de libros valiosos?, acudieron al catálogo digital de Amazon, ya que los registros tradicionales de propiedad intelectual no reflejan el impacto real de libros generados por IA, y analizaron dos bases de datos. La primera fue una muestra aleatoria (y estratificada) de más de 333.000 lanzamientos que representan los 10 millones de libros electrónicos publicados en Amazon entre 2020 y 2025. La segunda es un censo completo de 479.000 libros en ocho subcategorías específicas que permite seguir las trayectorias de los autores desde 2008 hasta finales de 2025.

La primera conclusión es la esperada. Gracias a la IA, el número de nuevos títulos mensuales casi se triplicó entre 2022 y finales de 2025, llegando a multiplicarse por diez en categorías específicas como Viajes o Computación. En consecuencia, la calidad promedio disminuyó de forma significativa. Esto se explica por la entrada masiva de autores que producen obras calificadas por los críticos como IA-slop (basura de IA), contenido generado de forma automatizada que carece de valor y recibe nulas o escasas valoraciones.

La IA ensancha el mercado y favorece la calidad

El matiz esperanzador es que, aunque la calidad de los 100 libros más exitosos de cada mes no ha variado significativamente, el número de libros situados entre los puestos 101 y 1.000 por cada categoría ha mejorado en calidad en comparación con la era anterior al uso de la IA. La nueva herramienta propicia mucha mediocridad, pero facilita, al mismo tiempo, que un número mayor de libros «moderadamente valiosos» lleguen al mercado y encuentren una audiencia considerable —cosa que no ocurría antes—. Es decir, la nueva herramienta ensancha el mercado: aumenta la oferta de libros que termina conectando con la demanda de lectores.

Un libro en el puesto 1.000 de su categoría en la era de la IA suele ser mejor que su equivalente en el ranking antes de 2022, constata el estudio. Por la sencilla razón de que ahora hay muchas más oportunidades de publicación y algunos de los casos logran superar los estándares de calidad previos. 

La IA apuntala el talento de los autores consagrados

La segunda gran conclusión de Reimers y Waldfogel también es alentadora: el aumento en la oferta de cierto valor no proviene solo de nuevos escritores, sino también de un cambio en la productividad de los autores ya consagrados. El estudio constata que los autores que ya publicaban antes de la era IA no han sido desplazados e incluso producen más que antes. Y los recién llegados que producen mayoritariamente trabajo de baja calidad no están sustituyendo a nadie, por la sencilla razón de que no existían antes.

En contra de lo que se creía, la IA no solo no usurpa al autor ya establecido, sino que le puede beneficiar, siempre que la use como herramienta para simplificar o agilizar el trabajo y, en su caso, para enriquecerlo (mediante la documentación).

No suplanta su talento, del mismo modo que no lo suplantaba, en su momento, la máquina de escribir para quienes hasta entonces lo hacían con pluma; o la Wikipedia (u otras fuentes digitales) para quienes antes tenían que desplazarse físicamente a archivos y bibliotecas en busca de documentación.

Aumento de la oferta puesta al servicio del lector

Como consecuencia de todo lo anterior —y esta es la tercera conclusión positiva— el que sale ganando es el lector. A pesar de que la calidad media ha bajado, el beneficio neto para el consumidor ha aumentado, debido al crecimiento del número absoluto de libros de éxito moderado. Al generar más publicaciones, gracias a la IA, aumenta la probabilidad de que surjan obras valiosas que de otro modo nunca habrían sido escritas. Si antes aparecían mil libros al mes y cien eran buenos, ahora aparecen tres mil y doscientos son buenos. Es lo que técnicamente se llama «excedente del consumidor», esto es la medida económica de cuánto valor obtienen los lectores del mercado de libros.

Es como si se hubiera multiplicado por tres el número de restaurantes en una ciudad, apunta el editor y especialista en IA Raúl Alonso: «La calidad media de los restaurantes bajaría, pero la probabilidad de encontrar un restaurante excelente subiría significativamente. Y al comensal lo que le importa es encontrar ese restaurante, no la media del sector».

El estudio de Reimers y Waldfogel concluye que el impacto de la IA generativa en el mercado del libro se asemeja en escala, pero con dinámicas distintas, al choque de oferta que supuso la digitalización con el lanzamiento de Kindle en 2008. Mientras que la digitalización redujo los costes de distribución, la IA ha reducido los costes de creación. 

Todo ello supone un reto para los autores y exige un replanteamiento del negocio del libro y del papel del editor. No ocultan los autores las contraindicaciones y los riesgos asociados a la nueva tecnología, como el aumento del libro basura, generado por IA, que inunda Amazon sin el menor filtro de calidad y que no aporta valor añadido, hasta el punto de que se están empezando a imponer restricciones. Así como el atropello de los derechos de autor que supone el uso sin permiso de obras originales para entrenar a la inteligencia artificial. Pero subrayan que, a pesar de la controversia que rodea a los LLM, su «efecto en los consumidores de libros —como otros cambios tecnológicos que reducen costos en las industrias culturales— parece ser positivo y grande».


La imagen que ilustra este artículo ha sido creada con ayuda de la inteligencia artificial de ChatGPT.