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Vivimos un momento donde la preocupación por los adolescentes y su relación con las redes sociales ha desatado una oleada de propuestas de prohibición, regulaciones parciales y debates encendidos. Pero, ¿prohibir es proteger? ¿Qué estamos evitando mirar cuando enfocamos todo en TikTok o Instagram? Esta semana, recogemos cinco artículos que cuestionan las ideas más populares sobre el asunto y el sesgo de los medios
Tyler Cowen, economista y profesor en la Universidad George Mason, critica con dureza la reciente prohibición australiana que impide a los menores de 16 años acceder a redes sociales, argumentando que se basa en estudios débiles y genera más problemas de los que resuelve. Aunque admite que ciertas tecnologías pueden tener efectos negativos modestos, alerta contra el alarmismo y destaca los beneficios educativos y creativos que las plataformas ofrecen a los jóvenes. Cowen sostiene que esta medida no solo limita el desarrollo intelectual temprano, sino que abre la puerta a una expansión preocupante del control estatal sobre el discurso y la privacidad digital. A su juicio, la solución no pasa por prohibir, sino por apoyar a las familias y mejorar las condiciones educativas sin sacrificar libertades fundamentales.
Artículo completo: Stop Trying to Ban Teens from the Internet
https://www.thefp.com/p/stop-trying-to-ban-teens-from-the
En su ensayo en Substack, el economista Arnold Kling examina críticamente la idea de vetar el acceso de menores a redes sociales, no desde la moral sino desde la lógica de las políticas públicas. Parte de la base de que, aunque exista preocupación legítima por los riesgos que enfrentan los adolescentes en línea, prohibir plataformas no elimina esos riesgos, sino que los desplaza o los oculta y además puede generar efectos indeseados como la creación de espacios más opacos. Kling subraya que la evidencia empírica sobre los daños causados por las redes digitales es débil y, en muchos casos, contradictoria, mientras que las prohibiciones tienen un largo historial de resultados contraproducentes, desde mercados negros hasta evasión de controles. Más allá de la retórica protectora, sugiere que soluciones más efectivas implican educación digital, apoyo familiar y responsabilidad compartida, en lugar de prohibiciones amplias que pueden deteriorar la relación entre jóvenes, tecnología y sociedad.
Artículo completo: On Social Media Bans for Minors
https://arnoldkling.substack.com/p/on-social-media-bans-for-minors
Eli Stark‑Elster, autor de este ensayo, impugna la narrativa dominante que culpa a las redes sociales por la angustia adolescente global y sugiere que los verdaderos mecanismos de estrés podrían estar en el sistema educativo mismo. Parte de su argumento se basa en datos que muestran cómo los picos de ansiedad, visitas a urgencias y suicidios entre adolescentes disminuyeron cuando se interrumpió la escolarización presencial durante la pandemia y se reanudaron al regresar a las aulas, mientras que investigaciones muestran de forma consistente que la escuela genera altos niveles de estrés y presión académica entre estudiantes. Stark‑Elster critica la falta de evidencia sólida que incrimine a las plataformas digitales por sí solas y aboga por estudiar y reformar las prácticas escolares —desde horarios de inicio hasta cargas de tareas— como una medida más urgente para mejorar la salud mental juvenil. Su conclusión no es que las redes sociales sean inocuas, sino que la discusión pública y política está mal enfocada.
Artículo completo: School is way worse for kids than social media
https://unpublishablepapers.substack.com/p/school-is-way-worse-for-kids-than
India Stronach, colaboradora de MediaCat UK, defiende que el debate sobre las redes sociales y la salud mental juvenil se ha simplificado en exceso y carece de pruebas concluyentes que las señalen como causa principal del malestar psicológico. La autora revisa estudios recientes que muestran resultados ambiguos —tanto el uso intensivo como la ausencia total de redes pueden asociarse a problemas— y los combina con su propia experiencia personal. Reconoce riesgos reales, como la exposición a contenidos nocivos o la radicalización, pero subraya también beneficios claros, como la conexión social y el apoyo a jóvenes aislados. Stronach concluye que la cuestión clave no es demonizar las plataformas, sino analizarlas con rigor para equilibrar regulación y aprovechamiento de sus aspectos positivos.
Artículo completo: Social media deserves a fair trial
https://mediacat.uk/social-media-deserves-a-fair-trial/
Un reportaje de The Washington Post revisa la investigación más reciente sobre el uso de pantallas en bebés y niños pequeños, ofreciendo una guía práctica para padres más que una condena tajante a la tecnología. La pieza señala que, aunque no hay evidencia contundente de que un tiempo moderado frente a pantallas cause daños graves, el contexto y la calidad del uso sí importan: contenidos educativos o compartir momentos digitales con un adulto tiende a ser neutral o incluso positivo en el desarrollo. Especialistas en sueño y desarrollo infantil explican que forzar a los niños muy pequeños a limitaciones rígidas puede ser contraproducente, y que las recomendaciones deben adaptarse al ritmo familiar y las necesidades individuales de cada niño.
Artículo completo: How I cracked the code on toddler screen time
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La imagen de este texto se encuentra en el repositorio de Pixabay. Lleva la firma de TyliJura y se puede consultar aquí.