Sebastián Gámez

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Tras la guarida, o la vida como puzzle novelesco

Tras la guarida, de Rafael García Maldonado (Coín, Málaga, 1981) relata cómo el primer alcalde franquista de un pueblo andaluz oculta y cuida en una cabaña de un bosque a Javier Avinareta, el último alcalde republicano de la localidad. Como la incertidumbre es casi insoportable, y las personas tienen que llenar el tiempo con historias, los vecinos se preguntan por el paradero de este alcalde, y llenan este vacío con especulaciones acerca de su destino: algunos barruntan que huyó a Inglaterra, otros rumorean que murió durante su fuga… A lo que asistimos en esta novela es al paulatino desvelamiento de la verdad de lo acontecido, que sólo se le revela al narrador y, por analogía, al lector cómplice. Y no simplemente porque esté basada en hechos reales, eso es lo de menos. Como nos enseñara Aristóteles en la Poética, se trata de indagar en lo que podría haber sucedido conforme a lo verosímil y lo necesario. A través de un coro polifónico de voces el lector descubre qué fue de este alcalde republicano; por qué lo cuidaba Martín, el alcalde franquista; en suma, qué fue de ellos y de otras personas en estos tiempos de guerra mediante los testimonios de Pedro, Manuela, Tomás, Doctor Rey… Es sabido que el coro polifónico de voces es una técnica narrativa que conocemos a partir de algunos de los grandes innovadores de la literatura del pasado siglo, como James Joyce, Virginia Woolf o William Faulkner. De todos ellos con quien más emparentado está el estilo de Rafael García Maldonado es con el autor de Mientras agonizo, al que no en vano se alude en forma de homenaje en la página 101, si bien es un homenaje más profundo la estructura de la novela. Como Faulkner primero, y luego García Márquez, Juan Carlos Onetti o Juan Benet (sobre el que el autor de Tras la guarida escribe ahora una novela biográfica), García Maldonado ambienta la acción de esta novela en Majer, su territorio mítico. Pero que el relato esté tejido a través de múltiples voces no es sólo una técnica narrativa, es también una forma de señalar que los seres humanos no podemos aspirar a conocer la realidad sino por medio de perspectivas, y nunca de modo completo. Al mismo tiempo este coro polifónico de voces es una forma de corregir e intentar salir de la visión subjetiva de los personajes protagonistas, como si entre todos pudiéramos saberlo todo, como si estas múltiples voces hubieran sustituido al narrador omnisciente propio de la novela decimonónica. No es cierto que entre todos lo sabremos todo, pero desde luego sumando perspectivas hay más probabilidad de abrazar la verdad de lo acontecido. En este sentido el perspectivismo de Tras la guarida está más próximo al perspectivismo de Ortega y Gasset que al de Nietzsche, puesto que hay en esta obra de Rafael García Maldonado una voluntad de construir y descifrar lo que les sucedió a unos personajes y, con ello, por el reflejo de la lectura, a la condición humana. Hacia el...

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