Patricia Almarcegui

1 publicaciones 0 Comentarios
Escritora y profesora de Literatura Comparada.
crónica y literatura de viajes

Crónica y literatura de viajes

Crónica y literatura de viajes se divide en cuatro partes. Las semejanzas entre una y otra. Las diferencias. Las razones por las que la crónica está en auge. Y mis reflexiones como escritora tras la publicación de mis dos últimos libros de viaje: Escuchar Irán (Fundación Newcastle) y Una viajera por Asia Central o lo que queda del mundo (Universidad de Barcelona).   1. Posiblemente, la semejanza más destacada entre la crónica y la literatura de viajes se encuentra en la narración cronológica de los acontecimientos. Crónica y literatura de viajes la comparten, al menos hasta el primer tercio del siglo XX. Más adelante, la sucesión temporal se hace insuficiente y se busca y se continúa buscando un orden diferente. La crónica ya no se erige como la estructura tradicional del relato de viajes, tal y como nos enseñó Jean Richard. Ambas comparten la construcción del discurso en primera persona. El autor y el narrador suelen coincidir y relatan la experiencia con el lugar y el habitante. Sin experiencia, no hay narración ni redacción desde el yo. Fue el profesor Francisco López Estrada quien nos hizo sospechar por primera vez de que la autoría del libro de viaje era única, «voz generalizada» prefirió llamarla, refiriéndose a la Embajada a Tamorlán de Ruy González de Clavijo. Un dominio lingüístico tal no podía deberse a una sola persona. En la redacción y, posiblemente también en el viaje, intervinieron de dos a cuatro personas. Cada una tenía una competencia diferente para narrar: vocabulario náutico, geográfico, etc. La voluntad literaria y estilística es otro rasgo común. Según se avanza en la historia, el relato de viajes se fija más en el estilo, la forma y los recursos literarios. De hecho, el cambio absoluto que sufre en el Romanticismo, cuando el objetivo del viaje se transforma y deja de ser geográfico, comercial, de investigación... para únicamente escribirse, hace que el libro de viajes pase a ser literatura de viajes. Como nos enseñaron Michel Leiris y Claude Levi-Strauss. La crónica sabe de la marca que imprime cada autor y cómo esta permite diferenciarla del reportaje. Se elige una crónica frente a otra porque allí se encuentra la voz única de un autor determinado. En los dos casos, el viaje es el tema o temas principales. Hablo, por supuesto, de la crónica de viajes y no de la crónica informativa, antropológica, geográfica, histórica... Por último, ambas participan de un testigo ocular contemporáneo a los hechos relatados en el viaje.   2. Los acontecimientos narrados en la crónica aparecen como verdaderos y en la literatura de viajes no tienen por qué. Si bien es cierto que la verdad es una categoría resbaladiza, cuyo valor (necesidad) es más o menos relevante a lo largo de la historia y de las culturas, el lector acude a la crónica dándola por hecho. El narrador/testigo es un valor añadido en ella y le concede veracidad. Una vez finalizados los viajes ilustrados y científicos del siglo XVIII, la literatura de viajes se mueve en un orden más ficcional. Ha...

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies