Padre António Vieira

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Sermón de San Antonio a los peces. Homenaje a la literatura portuguesa

  (Introducción del traductor, Miguel Ángel Manzanas). António Vieira −más conocido como Padre António Vieira−, escritor, filósofo, orador y religioso jesuita, nace en Lisboa el 6 de febrero de 1608 y muere, muy longevo para la época, en Salvador de Bahía, Brasil, el 18 de junio de 1697. A los seis años, y siguiendo a su progenitor,  recién nombrado escriba de la Capitanía de la Bahía de Todos los Santos, se instala en Brasil. Estudió en la única escuela de Bahía, que pertenecía a la Compañía de Jesús, y en la que arranca su carrera religiosa, si bien no será hasta 1625, tras las invasiones holandesas de Brasil y su forzado refugio en el interior del país, que descubra su vocación de misionero, actividad que le acompañará a lo largo de toda su vida. Gran defensor de los derechos de los pueblos indígenas, combatió fervientemente su esclavización, además de posicionarse en contra de la Inquisición y en defensa de los judíos. Su figura, una de las más importantes del siglo XVII portugués, trasciende lo meramente religioso, llegando a ser considerado por el propio Fernando Pessoa como el “emperador de la lengua portuguesa”; sus “Sermones”, junto con la célebre y atrevida “Historia del futuro”, constituyen su más valioso legado bibliográfico. El texto que a continuación tenemos el honor de presentar, “Sermón de San Antonio a los peces”, fue escrito y predicado en São Luís de Maranhão, Brasil, en 1654 y apenas unos días antes de embarcarse rumbo a Lisboa, hacia donde se dirigía para defender, junto a su gran valedor el rey João IV, los derechos de los indios esclavos. Considerado casi unánimemente como el mejor de sus sermones, aún hoy, camino a los cuatro siglos de su creación y prédica, continúa siendo objeto de admiración y estudio en el ámbito educativo de la mayoría de los países lusófonos por su rico estilo, su originalidad, sus asociaciones de ideas, su fina ironía y su carácter didáctico. Demos, pues, la palabra al Padre Vieira, apenas deseando que la traducción, en la que se ha tratado de actualizar ligeramente la alambicada estructura gramatical del texto original sin renunciar en punto alguno a su evidente carácter barroco y doctrinal, sea de su agrado y su disfrute.Predicado en São Luís do Maranhão, Brasil, tres días antes de embarcarse ocultamente con destino al Reino. (Nota del editor: se predicó el 13 de junio, día de San Antonio)Vos estis sal terrae (San Mateo 5, 13) IVosotros, dice Cristo Nuestro Señor hablando con los predicadores, sois la sal de la tierra: y les llama sal de la tierra porque quiere que hagan en la tierra lo mismo que hace la sal. El efecto de la sal es impedir la corrupción, pero cuando la tierra se ve tan corrupta como está la nuestra, habiendo tantos en ella que tienen oficio de sal, ¿cuál será, cuál puede ser la causa de esta corrupción?  O es porque la sal no sala, o porque la tierra no se deja salar. O es porque...

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