Mercedes Montero

1 publicaciones 0 Comentarios
Nueva Revista

En el origen está el futuro

Uno entiende muchas cosas leyendo el libro de Carlos Barrera, Historia dela Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Medio siglo de enseñanza e investigación (Pamplona, Eunsa, 2009). Cae en la cuenta, por ejemplo, de por qué la Universidad de Navarra encabeza el ranking de las mejores universidades de España, según el listado elaborado por el Instituto de Análisis Industrial y Financiero (IAIF) de la Universidad Complutense de Madrid. Y comprende a la perfección- —siempre según esos datos-— por qué es un centro líder en doctorado y nivel académico de los investigadores.La clave está en que nació así, queriendo volar alto. Era pequeña, pero era aguilucho, no pollo de gallina. Estas cualidades se manifestaron de manera sorprendente en la puesta en marcha del Instituto de Periodismo, en el curso académico 1958-1959. Si había algo por entonces ajeno al pensamiento mayoritario era la idea de insertar el periodismo en las enseñanzas de la universidad. De hecho, la Escuela Oficial fue —-durante toda su vida-— una «sencilla entidad de formación profesional», como dijo Emilio Romero, su último director. El Instituto de Periodismo nació, sin embargo con un objetivo muy claro: conseguir la carta de ciudadanía universitaria para el ámbito de la información, hacer que la universidad respondiera a las nuevas necesidades y exigencias de la realidad social, contribuir de manera decisiva a sacarla a la calle.En la semilla se encuentra el árbol completo. Antonio Fontán, a quien San Josemaría Escrivá dio el encargo de impulsar el proyecto, era periodista y catedrático de Universidad. Carrera académica y pasión por la información: he aquí los elementos básicos que dieron vida al Instituto de Periodismo. Éste consideró siempre el componente intelectual como elemento indispensable para la formación integral de los comunicadores. Tal fue la impronta que Fontán y los primeros docentes dejaron impresa en la joven entidad.Y así, porque los estudios de Periodismo habían de tener auténtico nivel universitario, los alumnos debían redactar una tesina al final de la carrera. Se les disuadió rápidamente de seguir derroteros literarios: eran necesarios auténticos trabajos de investigación, publicables como monografías (lo que ocurrió en algunos casos). Alumnos de la primera promoción, como María Rosa Garrido (hoy catedrática emérita de la Universidad Complutense), velaron sus primeras armas científicas en el Archivo del Museo Carlista de Navarra, preparando su trabajo fin de carrera sobre la prensa política de aquella formación.En una fecha tan temprana como 1963, el Instituto editaba ya una colección de libros titulada «Cuadernos de Trabajo del Instituto de Periodismo». Se trataba, por primera vez en España, de una investigación acometida con arreglo a un plan orgánico y a un método científico, en un ámbito en el que estaba todo por hacer. Se publicaron en la colección 18 títulos entre 1963 y 1970, que abarcaban un amplio espectro: no sólo la prensa, que era lo más tradicional, sino la televisión, la radio, la publicidad y las relaciones públicas. De todos ellos hay que destacar dos ejemplos pioneros: el primero, el estudio de Alfonso Nieto, El concepto...

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies