Luis Ramoneda

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Luis Ramoneda. Corren malos tiempos para la lírica

Soy lector y hombre andariego y elegíaco al que le gusta más escuchar que hablar. Los poemas y las narraciones que escribo suelen surgir de contemplar la naturaleza, fijarme en las personas con las que me topo y sus historias, observar alguna obra de arte...; y, con bastante frecuencia, a raíz de alguna audición musical.

Algun interminable mérito

En el prólogo del libro, que ha sido uno de los finalistas del último Premio de la Crítica, Julio Martínez Mesanza señala —insistió sobre esto en la presentación en el Ateneo madrileño—, que «predomina, en la poesía española, la abstracción» y es poco frecuente la relación profunda, no meramente decorativa, de los poetas con la Naturaleza: «Para Pedro Antonio Urbina la poesía existe en lo que nos rodea y saberlo ver es la condición sin la cual no puede comenzar el proceso creativo. No son las palabras las que hacen poéticas las cosas, sino que son éstas, poéticas en sí mismas, las que dan vida a las palabras y despiertan el canto del poeta». La lectura de Algún interminable mérito muestra la coherencia del autor, que ha escrito, en su ensayo Filocalía o el amor a la Belleza (Madrid, 1998), unas palabras que expresan perfectamente el tenor de sus últimos poemas: «La acción del hacer artístico es un ver inteligente que, mientras dura la iluminación, ilumina una materia. Es un estar siendo iluminado para iluminar a un tiempo, a la vez». Aconsejo que se inicie la lectura por la «Nota» final, para captar mejor el sentido del libro. Allí, nos dice el poeta: «Amar es la condición previa y constante del escribir. Con eso —y es consecuencia—, la unidad interior lleva o permite conseguir la unidad en lo escrito . Se trata de ese estado y estadio en el que y desde el que pueden verse y conocerse cosas y personas con comprensión, sin odios ni rencillas bobas, con piedad, humildemente, es decir, con amor». Pedro Antonio Urbina no nos ofrece un decorado de formas agradables, sino que nos  conduce con su intuición a penetrar en la verdad más íntima de las cosas, a encontrar, a través de la palabra poética, la belleza que trasciende a toda acción y a toda criatura, oculta tantas veces bajo el fulgor de lo aparente. En sus versos, no hay nada banal ni supérfluo, y tan importante es el canto como lo que detrás de cada palabra se vislumbra; tan importante es la voz como el silencio contemplativo al que nos invita, porque con «un puente muy largo, / largo hasta después»; este después es lo que Pedro Antonio Urbina nos invita a descubrir con sus poemas de un modo muy exigente. El libro se inicia con «Una historia universal», densos poemas amorosos, de búsqueda y encuentro, de dolor y de alegría, de ternura y de esperanza, a través de reclamos muy variados: una mirada, un rincón cargado de otoño o de primavera, un andén... Siguen dos series de poemas generalmente breves: «Epigramas » e «Intermedio», de tono más jocoso, con guiños de acertijo y ecos de lírica popular: «Me hieren los otros cantos: / no puedo con mi dolor / y aun se unen a gravarme / otros dolores de amor». Tras ese breve descanso, el libro vuelve a adensarse en los versos reunidos bajo el título de «Angeles, luces, las flores y el...

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