José Ramón Garitagoitia

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Doctor en Ciencias Políticas y en Derecho Internacional Público.

Juan Pablo II y la unidad de Europa

Con pocas semanas de diferencia han tenido lugar la canonización de Juan Pablo II, el 27 de abril, y las elecciones al parlamento europeo el 25 de mayo. La coincidencia de ambos acontecimientos es una oportunidad para reflexionar sobre la aportación de Juan Pablo II a la causa de Europa.
Nueva Revista

Benedicto XVI en la ONU

El ordenamiento jurídico internacional experimentó una profunda Etransformación al término de la II Guerra Mundial. A la vista de los horrores y sufrimientos padecidos por tantos millones de personas, algunos gobiernos y Estados del mundo entendieron que caminar hacia un futuro mejor suponía el reconocimiento de los derechos más radicales de las personas y de los pueblos. Con esa finalidad, en enero de 1945 los delegados de cincuenta países se reunieron en San Francisco para ultimar el documento fundacional de la ONU.En un principio, los líderes aliados que habían convocado la conferencia sólo contemplaban la idea de un acuerdo colectivo de seguridad para el periodo de posguerra. El borrador de la propuesta para la nueva organización contenía una única mención a los derechos humanos. Pero entre los delegados que participaron en la conferencia algunos tuvieron una visión más amplia de la nueva organización. Entendían que el respeto de la persona y su dignidad debía ser el lenguaje común en el que todos los pueblos del mundo pudieran entenderse. Fue así como, al término de la conferencia, en junio de 1945, los principales principios sobre los derechos humanos fueron incluidos en siete lugares del documento fundacional. Tres años después, en 1948, vio la luz la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Mediante el reconocimiento del patrimonio de valores que pertenecen a toda la familia humana, esta declaración quiso proteger a toda persona, cualquiera que fuese y dondequiera que estuviese( 1) .LA RESPONSABILIDAD POR LA VERDADSesenta años después Benedicto XVI ha sido invitado a pronunciar un discurso en la sede de la ONU. Siguiendo los pasos de sus predecesores, Pablo VI y Juan Pablo II, el 18 de abril de 2008 tomó la palabra en la Asamblea General. Era una de las citas más esperadas de su viaje pastoral a los Estados Unidos, el octavo en sus tres años de pontificado. Desde ese lugar emblemático, el Papaprofesor ofreció al mundo sus argumentos para una fundamentación antropológica y ética de los derechos humanos. El discurso fue seguido con gran interés por los delegados de los 192 Estados allí representados. Le interrumpieron varias veces con aplausos, y al final de la intervención le brindaron una larga ovación.El Papa se refirió a la tradicional disposición amistosa de la Santa Sede hacia las organizaciones internacionales y hacia la ONU en particular. La posición de la Santa Sede es sólida y constructiva. Ante los intentos de un grupo por cuestionar su papel en las tareas de esa organización, fue objeto de una resolución que adoptó la Asamblea General el 1 de julio de 2004. Había sido presentada como texto presidencial consensuado. Trataba sobre la participación de la Santa Sede en las tareas de la organización, según el artículo 59 titulado Refuerzo del sistema de Naciones Unidas. Fue un paso importante. La resolución refleja los sólidos valores y los intereses colectivos compartidos por la Santa Sede y las Naciones Unidas. Ambas están comprometidas con los mismos objetivos: la protección de los derechos fundamentales, la defensa de la dignidad...

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