José María Lassalle

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Las urgencias de la libertad

Después de 2015, ¿más o menos liberalismo?» es el título del seminario que hoy inauguramos y que se enmarca en el XXV aniversario de la fundación del proyecto Nueva Revista. Iniciativa promovida por un ilustre liberal, Antonio Fontán, al que hoy me gustaría también recordar y rendir un homenaje especial por su ejemplar trayectoria como intelectual y político humanista. Lo hago en mi condición de secretario de Estado de Cultura, pues no puedo olvidar que Nueva Revista es una iniciativa cultural que quiere ser fiel a la tradición inaugurada en España por la Revista de Occidente orteguiana. Pero también, desde mi filiación política liberal. No en balde don Antonio representa la recuperación del liberalismo como proyecto de regeneración democrática para nuestro país después del silencio impuesto al respecto por la dictadura. Eso hace que, después de agradeceros la posibilidad de estar hoy aquí inaugurando este seminario, afirme que el título que se ha dado al mismo es muy atinado. Con él se dibuja el reto que tiene España ante sí y que se sitúa en la encrucijada temporal de las elecciones que viviremos en diciembre de este año. «Después de 2015, ¿más o menos liberalismo?». Buena pregunta, por tanto, la que plantea Carlos Aragonés. 2015 comienza a percibirse como un año decisivo. Una fecha límite. Encierra una idea de antes y después a la que se asocia la inauguración de un tiempo nuevo. Un tiempo totalmente desconocido y que, en mi opinión, constituye el cuarto acto escénico en el que se desarrolla la historia, interpretada en clave, digamos, teatral, de nuestra democracia. Una historia teatral que tiene al liberalismo como guion escénico. Pues liberal es básicamente la historia de nuestra democracia... Permítanme que abunde un poco en esta reflexión. El primer acto de nuestra democracia va de 1975 a 1982. Es el periodo de la Transición, lato senos, incluyendo en ella los gobiernos de la UCD que la proyectan y desarrollan. Es el periodo cuyo principal protagonista es Adolfo Suárez y alrededor de él hay otros personajes que lo acompañan en el proyecto de moderación política que lideró. Entre ellos hay que citar a Antonio Fontán. Surgiendo con él un liberalismo que se reivindica como parte del proyecto político de la UCD y que influye en muchas de sus iniciativas de gobierno. El segundo acto va de 1982 hasta 1996. Está marcado por la hegemonía del socialismo democrático de Felipe González. Bajo él España se moderniza, se consolida como democracia, se abre al exterior, recupera nuestra conexión con América Latina y Europa, y hace suya una dimensión liberal que, de la mano de figuras como Miguel Boyer, Carlos Solchaga, José Antonio Maravall o Javier Solana, centra a la izquierda española en la mejor tradición del republicanismo de entreguerras. El tercer acto concluye ahora. Viene de 1996 y llega hasta 2015. Incluye los gobiernos de Aznar y Zapatero, así como el actual gobierno de Rajoy. Hablamos de un acto con varios cambios de ritmo y escenarios. Un acto complejo porque desarrolla un imaginario dialéctico de naturaleza...

Bajo el volcán de la democracia

Sobre la sociedad abierta del s. XXI que sigue estando amenazada, tanto por la presión del totalitarismo islamista como por las propias tensiones internas que actúan dentro de sus muros.
Sobre la rebelión de las masas.

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