George Weigel

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Periodista y Escritor. Senior Fellow del Ethics and Public Policy de Washington, D.C.

Las dos guerras culturales de Europa

En plena hora punta de la mañana del 11 de marzo de 2004 trece mochilas cargadas con bombas explotaron dentro y alrededor de cuatro estaciones de tren en Madrid. Casi doscientos españoles murieron y hubo unos dos mil heridos. Al día siguiente, España parecía estar manteniéndose firme ante el terror mediante demostraciones a lo largo y ancho de la geografía con pancartas que denunciaban a los «asesinos». Pero las cosas no aguantaron. Setenta y dos horas después de que las bombas hubieran despedazado brazos, piernas, cabezas y otras partes del cuerpo sobre cuatro trenes de cercanías, el gobierno español de José María Aznar, un fiel aliado de Estados Unidos y Gran Bretaña en Irak, perdía rotundamente las elecciones ante una oposición socialista que había intentado, desde hacía tiempo, convertir en un referéndum el papel de España en la lucha contra el terrorismo.Evidentemente, era lo que pretendían los operativos de AlQaeda que pusieron las bombas. Un documento de cincuenta y cuatro páginas que apareció tres meses después de las bombas, especulaba con que el gobierno de Aznar no podría «sufrir más de dos o tres ataques antes de salirse bajo la presión de su propia gente». La realidad fue que con un solo acto terrorista hubo tarjeta roja y fuera, de la misma manera que ocurrió con las tropas españolas en Irak que fueron retiradas al poco tiempo, como el recién elegido presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, había prometido; al día siguiente de que los votantes españoles hubieran optado por el pacifismo.Este mismo año, cinco días antes del segundo aniversario de las bombas en Madrid, el gobierno Zapatero, que ya había legalizado el matrimonio y la adopción entre parejas del mismo sexo y que estaba en plena campaña para restringir la educación religiosa en los colegios españoles, anunció que las palabras «padre» y «madre» no volverían a aparecer en los certificados de nacimientos españoles. Según el Boletín Oficial del Estado, «la expresión padre sería reemplazada con Progenitor A y madre sería reemplazada por Progenitor B» Como explicó el director general del Registro Civil al diario ABC de Madrid, el cambio sólo producirá certificados de nacimiento españoles en línea con la legislación española sobre matrimonio y adopción. De manera más certera, el comentarista irlandés David Quinn vio en la nueva regulación «la retirada del reconocimiento del Estado sobre el papel de las madres y padres y la supresión de la fisiología y la naturaleza». (Esta ridícula reglamentación se retiró tras una protesta popular, pero la idea y el esfuerzo del gobierno es reveladora).A primera vista, las bombas de Madrid y la nueva terminología de «Progenitor A» y «Progenitor B» podrían parecer estar conectados sólo por las generalidades de la política electoral: las bombas y la opinión publica —cada vez más contraria a un gobierno conservador—, llevaron a instaurar a un presidente de gobierno de izquierdas, que comenzó a decretar muchas de las cosas que varios gobiernos democráticos de España habían intentado hacer en el pasado y que socialmente...

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