Federico Trillo- Figueroa

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Embajador de España en el Reino Unido

Tomás Moro: humanista, jurista y político

Hace quince años, recibí una carta de un importante político italiano, a quien no conocía, Francisco Cosiga. En ella me proponía unirme a los firmantes de una petición ante Juan Pablo II para que proclamara patrono universal de los políticos a Tomás Moro. Me uní con entusiasmo contestando que Tomás Moro, como speaker de la Houseof Commons, había sido la cita y la referencia de mi discurso de apertura como presidente de la sexta legislatura ante SS.MM. los Reyes en las Cortes Generales. El 31 de octubre de 2000, Juan Pablo II, tras analizar los cientos de peticiones como la nuestra recibidas, hacía la proclamación en estos términos: «De la vida y del martirio de santo Tomás Moro brota un mensaje que a través de los siglos habla a los hombres de todos los tiempos de la inalienable dignidad de la conciencia, la cual, como recuerda el Concilio Vaticano II, “es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella”». Hoy yo vengo a hablarles de ese hombre, de ese santo sin milagreríos, de ese hombre laico, padre de familia divertido que dedicó su vida al Derecho y la Política con honestidad y concilió la fe y la razón. EL RENACIMIENTO El alcance del Renacimiento como categoría y periodo histórico no es pacífico pero, a nuestros efectos, está comúnmente admitido que el Renacimiento inglés es, en todo caso, más tardío que el continental del que se nutre, sin que empiece el despuntar hasta finales del siglo XV, principalmente en el Magdalene College de Oxford y entre algunos cortesanos de Enrique VII1. Justamente la época y el ambiente en los que se educó Tomas Moro. En todo caso, las transformaciones que llevaron a hablar de una civilización del renacimiento en toda Europa se hallan básicamente asentadas a comienzos del siglo XVI. ¿Cuáles fueron esas grandes transformaciones que, a finales del siglo XVI, sitúan a Europa en los albores de la modernidad? Con ánimo solamente enunciativo debemos recordar que la disgregación del ordo medieval se produce, a lo largo de los siglos XIV, XV y XVI, por una serie de transformaciones imbricadas entre sí que podemos resumir de forma convencional así: Una transformación, en primer lugar, económica. Frente a los mercados cerrados de la Alta Edad Media de organización gremial, se alza la actividad de una pujante burguesía comercial y originariamente financiera que se extiende desde los mercados ciudadanos medievales a los más amplios mercados europeos: Flandes, la Liga Hanseática, el norte de Italia son áreas comerciales más amplias de lo que podría haberse concebido en la cerrada economía feudal2. En segundo lugar, una transformación social, con un doble fenómeno: el nacimiento de la burguesía urbana ya apuntado, y el florecimiento de movimientos sociales, que ponen de manifiesto nuevas tensiones, como se verá en la obra de teatro. Una transformación jurídica. Debemos recordar que uno de los primeros retornos a la antigüedad clásica se produjo por el redescubrimiento, a partir del siglo XII, del...

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