Antonio Cózar

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Periodista. Licenciado en Empresariales y en Filosofía

La literatura de Naguib Mahfuz

Naguib Mahfuz se apagó en el postrer ocaso de agosto de 2006. El que fuera primer escritor de cultura y lengua árabe en recibir el Premio Nobel de Literatura, hizo mutis sin ruido de palabras, sin bronceadas y tintineantes campanas que atrajeran la atención del orbe. El pasado 11 de diciembre hubiera cumplido 95 años. Una larga y esforzada existencia dedicada a transfigurar, con el lenguaje universal del arte, la cotidianeidad, los sufrimientos y los intentos de rescate de quienes nada cuentan para la humanidad. Los pobres y desheredados de los barrios periféricos de El Cairo, los funcionarios y burgueses apáticos y desidiosos y miles de ávidos lectores en el mundo han perdido a su juglar. El cantor del desencanto declaró a una revista literaria española: «Cuando se habla de conciencia, hermandad y justicia en el mundo, alguna gente dice que eso sólo son palabras que expresan sueños. Pero no sólo las pesadillas pueden hacerse realidad, también pueden materializarse los sueños». Poseedor de una magistral capacidad de recreación de los ritmos urbanos y los aspectos marginales de la sociedad, Mahfuz logró la materialización de los ideales haciendo hincapié en los valores humanos, la lucha por la vida y el atractivo del espíritu. Considerado como el verdadero inventor de la novela árabe, imprimió a sus obras un aura de universalidad. Sus palabras y sus convicciones alcanzaron a todos por igual, aunque su existencia nunca se deslindó de la burguesía que, sin repudiar la tradición, asimiló la modernización promovida por el nasserismo. Mahfuz, referencia imprescindible para los narradores árabes, asienta su literatura sobre la base de la diversidad de principios como elemento enriquecedor de las culturas. LA VIDA DEL MAGISTER DEL ALMA ROTA Naguib Mahfuz Abd el-Aziz nació en una modesta vivienda de la calle Darb el-Qirmiz, en el populoso barrio de Al-Gamaliya del viejo El Cairo fatimita. Mustafá. Debe su nombre al médico Naguib Mahfuz Pasha, quien asistió a su madre en el trance de un difícil parto. Fatimita. Hijo de Mahfuz Abdul Aziz, funcionario del Ministerio de Educación, y de Fátima Mustafá. Ésta, a pesar de su analfabetismo, contribuyó a la educación de su pequeño hijo: lo sacaba en largos paseos por las pirámides de Guiza y las imponentes mezquitas del barrio. Fue el menor de siete hermanos, un número al que siempre se ha conferido un tinte mágico en las tradiciones del Nilo. Naguib, como tantos otros niños musulmanes, comenzó su formación en la kuttab (escuela coránica). En 1925 ingresó en la escuela secundaria para continuar con su aprendizaje. Allí sobresaldría en lengua árabe, historia y matemática, si bien era un ávido lector de la literatura clásica y moderna egipcia. Estudió Filosofía en la Universidad Rey Faruk I, actual Universidad de El Cairo. Durante su periodo universitario se afilió al partido Wafd -socialista- y publicó artículos políticos y literarios en varias revistas. Pero su literatura más pretenciosa era rechazada por los editores de forma sistemática. Para él, en esos días, la filosofía era más significativa que la literatura, poseía un mayor fundamento:...

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