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La muestra, organizada por el Instituto Karol Wojtyla-S. Juan Pablo II, pretende dar respuesta a una serie de preguntas que muchos amantes de la cultura pueden hacerse: ¿existe hoy en día un arte religioso que responda a los mismos parámetros que definen el arte de vanguardia?; ¿sirve la abstracción para plasmar la transcendencia?

Es preciso aclarar que no hablamos de arte sacro, es decir arte para el culto, sino de la expresión de la experiencia religiosa de un artista en un lienzo o en una escultura. Una obra que perfectamente puede colgar en el salón de una casa, sin perjuicio de que también pueda colocarse en un templo.

Y, en efecto, encontramos una serie de artistas contemporáneos, que expresan, mediante la abstracción más vanguardista, su intensa relación con la transcendencia. Y, a su vez, trasmiten esa sensación, permitiendo que el que mira la obra entre también en conexión directa con Dios.

Basta contemplar en esta exposición la veintena de obras de creadores españoles como Alberto Guerrero, Josép Cárceles, Matoya Martínez Echevarría o Alejandro Mañas; o de extranjeros, como el liberiano Eugene Perry, la chilena Sarai Aser o el japonés Julie Quin, entre otros. Todos ellos han sido seleccionados por la pintora María Tarruella Oriol, que ya organizó, en calidad de comisaria, “Arte + FE. Cristianos en el Arte Contemporáneo”, en 2011.

Ha sido posible organizar la muestra gracias a la colaboración entre la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria, la Asociación Católica de Propagandistas y el Instituto Karol Wojtyla-S. Juan Pablo II.

Desde su fundación, el pasado año, el Instituto Karol Wojtyla-S. Juan Pablo II, formado por profesores universitarios, se planteó estudiar y dar a conocer la obra y la figura del papa polaco. No se puede pasar por alto su interés por el mundo de la creación artística, que expresó en su Carta a los artistas (1999). En ella, dice que, “para transmitir el mensaje que Cristo le ha confiado, la Iglesia tiene necesidad del arte”. Y añade: “El arte debe hacer perceptible – más aún, fascinante en lo posible – el mundo del espíritu, de lo invisible, de Dios”.

Así ha sido a lo largo del tiempo, gracias a la inspiración de numerosos pintores, escultores y arquitectos, y también al constante mecenazgo de la Iglesia.

La exposición se puede visitar, hasta el 19 de junio, en horario ininterrumpido de 9:00 a 21:00 horas en la madrileña Sala de Exposiciones Memorial Ángel Ayala (C/ Tutor 35).


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