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Jaime Mayor Oreja moderó en Madrid el pasado viernes una mesa redonda sobre Buenas prácticas internacionales de apoyo público a la familia. En el seminario habían intervenido Katalin Novák, ministra para la Familia y la Juventud de Hungría, la francesa Ludovine de la Rochère, presidenta de La Manif pour Tous, el croata Kresimir Planinic, cofundador de In the Name of the Family y Martin Patzelt, diputado del Bundestag.

Al término de la sesión matinal, UNIR Revista conversó con Jaime Mayor Oreja. Este fue el diálogo:

-¿Qué balance hace de las sesiones matinales de este seminario sobre la familia?

Todas han sido intervenciones profundas. Es evidente que todas tienen un denominador común. Hay algunos matices. Y yo creo que confirman el momento crítico que vivimos en el debate cultural.

-¿Hay alguna razón especial para la celebración de un simposio sobre la familia en este momento?

No, pero la observación de lo que está sucediendo reitera el momento crítico que vivimos. Ha habido demasiados reveses en los últimos tiempos del nuevo orden mundial: Gran Bretaña (el Brexit), Colombia (el proceso de paz) y la elección del líder norteamericano Trump. Todo ello apunta a la entrada en una nueva etapa.

-He tenido la impresión de que el ponente alemán era como más escéptico, que según él hay que tener muy en cuenta a las mayorías para elaborar una política familiar, mientras que la representante francesa era mucho más combativa en la línea de la defensa de la familia.

En estos momentos el riesgo, para mí es un riesgo, es que nos alineemos. Yo no quiero estar en el nuevo orden mundial, porque está siendo una catástrofe en el ámbito cultural. Yo desconfío de los extremistas, que no nacen del diagnóstico, del análisis de valores, que nacen del hartazgo, y por eso pasan al extremo. Yo no quiero formar parte de ese extremismo. Yo quiero que seamos capaces de entrar en profundidad en lo que somos, en el debate de los valores cristianos que representamos. Esa es la tarea. Tenemos que existir en el ámbito cultural, que hemos desaparecido. Ese es el reto, más que alinearnos con los que van a combatir en el ámbito político. Algunos de nosotros no vamos a estar representados en ese debate. Pero es evidente que no tenemos necesariamente que alinearnos.


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