Compartir:

La francesa Anne Christine Girardot, asentada con su productora en Holanda, es una de las directoras de cine documental más originales del panorama contemporáneo. En 2015 con La isla de los monjes ganó el premio Religion Today de Turín. En 2017 presentó Time to die (Tiempo para morir), donde destapa los enormes problemas que la eutanasia presenta a una sociedad como la holandesa. En Time to die Girardot sigue la pista de cinco personas en su fase final y se pregunta sobre lo que la palabra “dignidad” significa en un país donde la eutanasia parece ser la única salida. Ahora prepara la continuación de La isla de los monjes.

Girardot ha mantenido una conversación con Nueva Revista que se puede seguir en este vídeo:

Para nuestra joven y vital documentalista, casada con el holandés John Gruter (también cineasta) y madre de cuatro hijos, la muerte es “uno de los modos más honrados y potentes para aproximarse al misterio de la vida“. Cabe preguntarse: ¿de dónde le viene ese convencimiento? ¿De su educación religiosa? ¿De su entorno familiar? ¿De su experiencia como voluntaria en Colombia, años que ella considera fundamentales y que cambiaron su vida?

Girardot filma, edita, dirige, comunica con ideas, pero lo que recomienda a alguien que se inicie en ese mundo es sobre todo que sepa “ganarse la confianza de las personas a las que va a grabar”. La técnica al fin y al cabo se aprende con relativa facilidad. Desde luego ella es una maestra en el arte de acercarse a los seres humanos y de atraerlos. Se sirve de sus dotes naturales: sinceridad, delicadeza, encanto profesional y personal. Para convencerse de ello, para que las frases precedentes no se consideren adulación, basta con ver La isla de los monjes. 

Esta cineasta nacida en Versalles es imaginativa y domina el sentido del ritmo; decide con sumo acierto dónde poner la cámara y selecciona con maestría lo filmado para hallar el punto de vista dramático adecuado a su narración.

San Benito fundó el monasterio de Monte Casino en el 529 y con ello comenzó la rica vida del monacato en Occidente. En 2015 los ocho monjes del monasterio cisterciense holandés de Sión, un edificio neogótico precioso con capacidad al menos para ciento veinte personas, situado en la localidad holandesa de Diepenveen, se decidieron a venderlo e irse a vivir a una residencia sencilla, una casa unifamiliar, en SchiermonnikoogSchiermonnikoog en holandés significa justo “La isla de los monjes grises”. Ese es el punto de partida del documental homónimo, posible gracias a la colaboración de los frailes. Eso sí, Girardot se tiene que levantar a las tres de la madrugada, si hace falta, para ir a ver cómo rezan laudes. El espectador, sin que apenas hable la directora, se entera perfectamente de la vida e inquietudes de los hermanos Jelke, Paulus, Alberic (el abad), Aloysius, Columba, Romero, Vincentius e incluso intuye al elusivo eremita.

“Hay pocos monjes y curas en Holanda”, afirma Giradot, “y pese a todo llegan a ser un signo”, porque la esencia del monje, como recuerda el abad Alberic, es “la continua contemplación de Dios”. Una feligresa de Diepenveen, afectada por la marcha de los cenobitas, subraya que le atraía de ellos su “atención a Dios no adulterada”.

La cámara enfoca a unas botas de goma, a una orla del hábito, a las hojas caídas en las lápidas del cementerio, a una foto de los años treinta con un monasterio entonces lleno de hermanos, a los cuadernos viejos de archivo sobre los residentes con anotaciones como “muerto aquí”, “vuelto al siglo”, “vuelto por inconstancia de ánimo”, “vuelto por no soportar un estado de vida difícil”… Girardot todo lo maneja con sabiduría para conseguir su fin: hablar de Dios, la vocación, la fidelidad, la infidelidad, el traslado, la sensación de pérdida, el abandono y la muerte.

Un tráiler de La isla de los monjes se puede ver aquí:

 

 


Compartir:
Compartir

Doctor en Periodismo (Universidad de Navarra). Licenciado en Ciencias Físicas (Universidad Complutense de Madrid). Corresponsal y periodista de ABC (1985-2013). Director de Comunicación del Ministerio de Educación (2013-2015). Ahora coordinador editorial de Nueva Revista.