miércoles - 20 febrero - 2019

Sociedad

Sociedad

Nueva Revista

La sentencia de Estrasburgo de 21 de octubre de 2013

  La decisión enjuiciada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en su ya famosa sentencia, para determinar la presunta vulneración de los derechos reconocidos en el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CDEH), se trataba de la sentencia del Tribunal Supremo, de fecha 28 de febrero de 2006, dictada en el ejercicio de su jurisdicción. Dicha decisión judicial se formulaba como una nueva doctrina jurisprudencial sobre la aplicación de dos artículos del Código Penal de 1973, ya derogados en 1995, pero que se mantenían en vigor en virtud del criterio de la norma penal más favorable. La referida sentencia constituía un cambio explícito de jurisprudencia por motivos constitucionales —algo conocido en Derecho norteamericano como constitutional overruling, reafirmado por el Tribunal Supremo en Mapp v. Ohio—, es decir, declarado por razones de adecuación a la Constitución. Ese cambio era obligado, tenía carácter general y eficacia retrospectiva, y se constituía en interpretación vinculante, al amparo del artículo 5 LOPJ, y todo ello a la vez. La decisión del Tribunal Supremo, por tarde que se produjera al referirse a una norma de 1973, estaba no solamente justificada sino que era un mandato de la Constitución, pues extendía su efecto a leyes anteriores a la misma, en cuanto mantenían su vigencia. Todos estos efectos lo son del mayor cambio constitucional en la historia de España: la aprobación de una Constitución vinculante.     No se puede decir que la sentencia dictada en el llamado «caso Parot» era revolucionaria. Por el contrario, y habida cuenta del desfase en términos constitucionales del Código Penal de 1973, era extremadamente prudente. En efecto, las cuestiones que realmente planteaba el derogado Código de 1973, en sus artículos 70 y 100, y las disposiciones que se referían a la misma cuestión, citadas en la sentencia, eran varias, no una sola, aunque el Tribunal Supremo, aun criticando el límite máximo de treinta años para todos los casos por el efecto de impunidad que podía generar, abordó únicamente la constitucionalidad de la aplicación o cálculo de la redención de pena por el trabajo, si las penas excedían de treinta años, sobre el límite máximo de condena de treinta años, transformado para ese cálculo en pena autónoma o refundida, sin apoyo en norma legal alguna, sobre la que se aplicaban la redención, y no sobre cada pena en forma sucesiva.    La regla jurisprudencial que regía antes de la sentencia, llevaba a cabo, sin más, una partición de las condenas, como dato decisivo para el cómputo de las redenciones. Con condenas que, solas o sumadas, llegaran hasta treinta años, la redención se computaba sobre cada pena, sucesivamente. Con condenas por dos o más delitos que sumaran más de treinta años la redención se computaba sobre el máximo de cumplimiento, como nueva pena «autónoma» de treinta años. Esa es la esencia de la jurisprudencia derogada por la STS de 28 de febrero de 2006.     Esa jurisprudencia anterior suponía una infracción, como mínimo, de los artículos 1, 14, 24 y 25 de la Constitución, ya que suponía: a) un tratamiento penal...
Nueva Revista

Un mundo imperfecto

Si el número de universos fuera infinito, podría existir uno idéntico al nuestro: en él habría una revista como ésta con un artículo igual que éste, con sus mismas imperfecciones. Pero las "imperfecciones" son perfectamente necesarias. Sin ellas no entenderíamos el comportamiento de la materia ni la evolución de la especie humana, ni los cambios en las estructuras sociales y en las cósmicas.

"Perfection, in science as in everything else, is sterile."
Sir Denys Wilkinson

Nueva Revista

La educacion permanente en la Sociedad del Conocimiento

La Nueva Economía ha revolucionado el quehacer económico de viejo estilo. La vertiginosa sucesión de hallazgos tecnológicos obliga a diseñar planes estratégicos, financieros y organizativos flexibles, abiertos, modelables. Pero no cabe pensar que esta imparable sacudida social vaya a dejar intacto al sujeto económico. También él ha de disponerse a un ciclo permanente de formación que, como Isabel de la Torre demuestra en estas páginas, no sólo le permitirá hallar posiciones ventajosas en el mercado; por añadidura, la educación permanente nos va a enriquecer como personas.

Pero esas ocultas
manos
que me modelan
me regalan
la rara
felicidad
Los ríos, G. Ungaretti (1916)

Nueva Revista

Gonçal Mayos y Antoni Brey (eds.) Joan Campas, Daniel Innerarity, Ferrán Ruiz, Marina Subirats: La sociedad de la ignorancia

Desde que el cambio tecnológico comenzó a adquirir el fuerte ritmo característico de la sociedad contemporánea han sido muchos los autores que han advertido sobre su condición de arma de doble filo. José Ortega y Gasset y Arthur C. Clarke afirmaron, cada uno a su manera, que la tecnología resolvía unos problemas, pero generaba otros, quizá mayores. Así, desde los albores de la era digital han menudeado los análisis sobre el riesgo de incurrir en el grave error de confundir el crecimiento de la información con el avance del conocimiento, no digamos con la sabiduría.La ubicua propaganda de la tecnología de uso general, que ha alcanzado con las loas a Steve Jobs tras su reciente muerte, caracteres de tipo cuasi religioso, no cesa de insistir en que vivimos en un mundo nuevo, más ilustrado, más racional, más lógico y que las tecnologías nos hacen mejores y más humanos, de manera que hay que consumirlas sin cesar. Hay una beatería de lo tecnológico que se nutre de intereses mercantiles muy obvios, pero no por ello deja de ser cierto que las facilidades de todo tipo en la comunicación y en el manejo de las informaciones están dando paso a un mundo realmente distinto de cualquier otro del pasado, aunque este tipo de constatación constituya un diagnóstico que podríamos encontrar hasta en la Política de Aristóteles.Toda exageración crea una necesidad de antídotos, y así, desde el punto de vista intelectual y académico, se nos enfrenta con un tema que se presta a las exageraciones, a la bipolaridad, a un cierto maniqueísmo que se expresó muy bien en libros, ya relativamente añejos, como el de James Surowiecki y el de Andrew Keen, a los que ya nos hemos referido en alguna ocasión en estas mismas páginas. Estamos, pues, ante una situación que se presta a que, del mismo modo que hay una beatería tecnológica, haya una especie de tartufismo de los que se suponen especialmente cultos y que consideran no basta disentir de la primera especie de bobería, sino que resulta necesario y elegante denunciar a la tecnología misma como una mala cosa, como causa de ignorancias y yerros de todo tipo.El libro que han editado Gonçal Mayos y Antoni Brey, cuyo título trata de poner en solfa la supuesta ilustración de la llamada sociedad de la información, está compuesto por análisis plurales y cuidadosos, pero se inscribe en la tendencia a poner críticamente en evidencia aquellos aspectos negativos del desarrollo tecnológico que una presión insistente y poderosa pretende que pasen inadvertidos tras un balance globalmente positivo del desarrollo de nuestras sociedades.El prólogo de Gonçal Mayos sitúa el problema en la dicotomía que se crea entre la rapidez del desarrollo tecnológico y cultural y el aparente estancamiento de la evolución biológica, lo que nos lleva a un escenario en el que, literalmente, podríamos llegar a no ser biológicamente capaces de saber qué hacer con el gigantesco volumen de informaciones que recibimos. En más de un aspecto, este problema puede considerarse ya viejo,...

Valera, Galdós y el supuesto antagonismo entre liberales y católicos

La historia del siglo XIX español se suele escribir en torno al conflicto entre el liberalismo y la Iglesia, con lo que se olvida que los liberales eran tan católicos como los demás.
Nueva Revista

Una mirada crítica a los resultados de la LOGSE

ANTES  DE  DESMANTELAR  LA  LEY  DE  CALIDAD El Proyecto para la evaluación internacional de los alumnos, más conocido por las siglas de su nombre en inglés (PISA), es un estudio sobre los conocimientos de los estudiantes de quince años de treinta y dos países, entre ellos España. En total, en el estudio correspondiente al año 2000, participaron 265.000 estudiantes Con este estudio se pretende comparar los conocimientos en tres grandes áreas1 : a) comprensión lectora: capacidad para localizar una información, interpretación correcta de un texto, análisis reflexivo de un texto; b) cultura matemática: capacidad de resolución de problemas básicos; c) cultura científica: conocimientos básicos de ciencias. La edad elegida es la de quince años, porque en casi todos los sistemas educativos de los treinta y dos países participantes la educación obligatoria termina a los quince años: a partir de esa edad ya empieza a diversificarse la enseñanza. El estudio fue coordinado por la OCDE, aunque cuatro de los países que participaron en el proyecto no eran miembros de la organización. Cuando los resultados del primer estudio PISA, el correspondiente al año 2000, se publicaron en España, sus datos causaron cierta alarma en los medios de comunicación por los pobres resultados obtenidos por los alumnos españoles, evaluados ya después de la aplicación de la LOGSE. Probablemente a la gran mayoría del profesorado estos resultados no le sorprendieron: conocían muy bien él nivel académico de sus alumnos. En los tres ámbitos analizados, los estudiantes españoles destacan por situarse en la banda baja de la escala. La tabla 1 muestra un resumen de los resultados obtenidos por los estudiantes españoles que participaron en la muestra internacional. Como hay un margen de error (calculado en el 5%), el estudio ofrece dos posibles rangos de puntuación: el más alto y el más bajo de los posibles. También se señala la puntuación media obtenida por los estudiantes españoles, teniendo en cuenta que la media (el «aprobado», como si dijéramos) se sitúa en 500. En ninguno de los tres ámbitos España llega al «aprobado», es decir, a los 500 puntos. Y en el ranking de países, incluso teniendo en cuenta la posición más alta posible, se encuentra entre los diecisiete de la segunda mitad (excepto en cultura científica, en que España ocupa el lugar dieciséis, en el mejor de los casos, pero sin llegar al nivel 500). Si analizamos más en concreto los resultados, por ejemplo en cuanto a comprensión lectora, sólo el  4% de los alumnos entiende correctamente un texto (obtiene la puntuación 500) y hasta el 16% se encuentra en los niveles más bajos (menos de 200 puntos)2. DIVERSIFICACIÓN POR TRAMOS El informe final del primer estudio PISA muestra también algunos datos interesantes. Entre el 20 y  35% de los estudiantes de quince años, según los países, muestra un rechazo hacia el estudio. Es de suponer que a los dieciséis años el porcentaje será mayor. Aunque hay una relación significativa entre el nivel cultural de los padres y el rendimiento de los alumnos, no se puede afirmar categóricamente que los estudiantes...
Nueva Revista

La boa en El principito y los Presupuestos Generales del Estado

Sobre los Presupuestos Generales del Estado para el 2005 que son una apuesta por un nuevo modelo de crecimiento económico sostenible, que se sustenta sobre el incremento de la productividad, la transparencia y el mantenimiento de la estabilidad presupuestaria.

Nueva Revista

Remedios para nuestro Sistema Nacional de Salud

España ha consolidado en los últimos cuarenta años un modelo sanitario que, a pesar de sus carencias, constituye un ejemplo en el que se miran muchos países, pues un sanidad pública universal y de calidad constituye una pieza indispensable para la cohesión social a la que todos aspiramos. Por otro lado, nuestro viejo sistema sanitario —como ha hecho aún más evidente la presente crisis— viene enfrentándose a un entorno cada vez más adverso, que de forma sumaria puede caracterizarse así: a) una progresiva escasez de recursos financieros, que nos va a acompañar durante años; b) una demanda de atención médica que no deja de crecer, como lo demuestra, por ejemplo, el dato de que el número de recetas sigue aumentando, aunque su valor económico disminuya, y c) una tecnología médica que, contrariamente a lo que ocurre en otros sectores, cada vez es más cara y a la que los usuarios no están dispuestos a renunciar. El sistema vigente, cuyas bases se establecieron al acabar la Segunda Guerra Mundial, cuando las circunstancias socioeconómicas eran radicalmente distintas (existían importantes bolsas de pobreza y los viejos eran casi indigentes), lleva lustros dando muestras de su incapacidad para adaptarse al entorno que acabo de bosquejar; situación que muchos creen que se soluciona inyectando más dinero al sistema.No es el objeto de este escrito analizar los presupuestos sanitarios, por lo tanto, solo deseo dar un par datos que ayuden a recordar la magnitud de su constante crecimiento. En 1982 el gasto sanitario público fue de 5.500 millones de euros, cantidad que en 1992 superó los 19.900 millones de euros; entre 1998 y 2008 dicho gasto pasó de ser 28.600 millones de euros a 66.600 millones de euros (1). Actualmente el déficit acumulado en la sanidad pública supera los 15.000 millones de euros.Prueba de que los números de la rúbrica sanitaria y, en general, de las prestaciones sociales no pueden seguir así, ni aquí ni fuera, es que cuando redacto estas líneas acaba de aprobarse el decreto que se ha tramitado con más rapidez en toda la historia de Italia y que tiene como objeto prioritario frenar la deuda pública de dicha república. Entre otras medidas, contempla disminuir en 8.700 millones de euros la partida dedicada a la sanidad pública. Además introduce una tarifa de 10 euros cada vez que se visita a un especialista y de 25 euros si se acude a una urgencia. Esto sucede en un país donde en algunas ciudades los ciudadanos viajan —por la permisividad de las autoridades— en los autobuses públicos sin abonar el correspondiente billete. Parece que, por primera vez en muchos años, en algunos lugares del viejo continente la realidad ha llegado a ser tan perspicua que ya no puede seguir maquillándose a base de retórica y de acumular déficit año tras año de forma irresponsable. Una situación análoga se está viviendo en Cataluña, donde su Consejería de Sanidad ha arbitrado normas para corregir sus endeudadas cuentas. Por el momento, parece ser la única comunidad que está...

La sociedad digital y la empleabilidad

La sociedad digital está introduciendo cambios e innovaciones disruptivas cada vez más intensivas y aceleradas en nuestra sociedad, y muy especialmente en nuestras empresas. Nuestro sistema educativo corre el riesgo de quedarse obsoleto

La educacion en la encrucijada

  La educación en España se ha burocratizado y mercantilizado. Sus enemigos ocupan puestos clave en los procesos de decisión, porque tienen poder para imponer leyes y reglamentos. Y resulta que esas regulaciones no siempre miran el bien de educandos y educadores, sino que están al servicio de intereses ideológicos. Un proyecto para la educación en España ha de ocuparse, sobre todo,de los planteamientos de fondo. No se trata de introducir reformas, porque tenemos la experiencia de que, en las últimas décadas, los cambios legales de la enseñanza no han sido para bien. En educación, el acierto llega de mano de las soluciones abiertas, mientras que las fórmulas cerradas conducen al error. Nos hallamos hoy en España ante una encrucijada, que se podría desglosar en siete parámetros. En cada uno de ellos encontraremos dos actitudes contrapuestas, que en su cruce componen la figura de una encrucijada. Una de las posturas corresponde a una fórmula cerrada, de la que conviene alejarse, mientras que la otra nos ofrece un panorama abierto, más arduo pero preferible. ¿ACTIVISMO O MADURACIÓN? El planteamiento de las reformas educativas en España, tanto en el nivel universitario como en los estadios previos, está fascinado por el procedimentalismo. Se parte de una premisa más que problemática: el learning by doing. Pero la multiplicación de las actividades no enriquece a quien las realiza. Hacer cosas no implica que los alumnos crezcan por dentro, que se eduquen, que maduren. La maduración en el conocimiento tiene poco que ver con la agitación externa. Desde hace tiempo se ha difuminado en pedagogía la auténtica noción de hábito, que tiene poco que ver con la rutina, la costumbre o la habilidad. Los hábitos son avances hacia uno mismo, potenciaciones de las propias facultades, y tienen más que ver con el conocimiento que con la actividad externa. Pretender que los hábitos se adquieran por medio de actividades exteriores y registrables es un exponente del naturalismo que rige algunas concepciones actuales de la educación. No se trata de que los alumnos sean capaces de hacer más cosas, sino de que ellos mismos lleguen a ser más: más maduros, más sabios, más responsables. En la educación no hay clientes ni productos. Hay personas que tienen el valor de intentar que otras personas, más jóvenes, se dejen fascinar por los valores que van a hacer de su existencia una vida lograda. ¿CONTROL O VITALIDAD? Lo que le sobra a nuestro sistema educativo es organización, lo que le falta es vida. Y cada vez se agudiza más esta desafortunada tendencia. Al no generar enriquecimiento educativo, el procedimentalismo sólo se evidencia por medio de documentación. La enseñanza habrá de programarse entonces punto por punto, sin dejar teóricamente espacio para la improvisación ni la espontaneidad. Lo que se considera importante no es que se realice un proceso, sino que éste se atenga a pautas y quede registrado. A lo que acompaña a la enseñanza y al aprendizaje se le concede más importancia que a la enseñanza y el aprendizaje en sí mismos. La vitalidad, en cambio, no se consigue a...
video

Alejandro Tiana propone recuperar la confianza en la escuela para mejorar la educación

La educación en España, según los parámetros de la OCDE, está en la media, con lo cual los que afirman que "es un desastre" sencillamente se equivocan. Otra cosa es que sea mejorable, como todo, afirma.

Las humanidades en la universidad del siglo XXI

¿Cuál es el valor de estos saberes inútiles? ¿Tiene sentido su existencia en la universidad del siglo XXI? A estas cuestiones se trata de dar respuesta en este artículo, en el que se explica que estas carreras y asignaturas «poco competitivas» son indispensables para la comprensión del hombre y del mundo.
Nueva Revista

Que hace falta para que la economía de mercados funcione

En la isla imaginada por Defoe para sus dos náufragos regía un eficaz sistema económico -Robinsón tomaba las decisionesy Viernes producía-. En el globalizado mundo del cambio demilenio parece que el mejor sistema -a pesar de sus limitaciones y debilidades- es la economía de mercado. Ignoramos si el sistema robinsoniano habría seguido siendo eficaz si hubierancontinuado en la isla, pero está claro que el futuro humano del mercado pasa por reformar justamente lo que no forma partedel sistema económico, por pensarlo desde fuera de los aislados límites de la funcionalidad.

Financiación de las universidades: la experiencia italiana en contexto europeo

Los autores ofrecen un sucinto informe actualizado de la financiación de las universidades en Italia. No muy distante ni muy distinto del caso español, contribuye a la meditación comparativa.
Nueva Revista

La construcción de un mercado energético competitivo en Europa

  Considero un honor participar en esta conferencia dedicada al recuerdo de Loyola de Palacio. No me cabe duda de que todos los que la conocieron y trabajaron con ella quedaron marcados por la fuerza de su personalidad, su ética de trabajo y su inmensa determinación de hacer un buen trabajo. A Loyola se la recordará como mujer modelo, no sólo en España sino en toda Europa. Combinó todas estas cualidades con una acérrima postura proeuropea, que muy pronto hizo de ella una comisaria altamente influyente y la primera mujer que ocupó el cargo de vicepresidenta de la Comisión Europea Bajo el liderazgo de Loyola, la política energética europea avanzó a pasos agigantados, merced entre otras cosas al trascendental segundo paquete de liberalización de 2003. Con él se dio paso a la competencia para todos los clientes y la desagregación legal de las empresas de redes, se establecieron autoridades reguladoras de la energía en todos los Estados miembros y se facilitó el comercio transfronterizo. El paquete de propuestas que acaba de sacar adelante la Comisión Europea para llevar a buen puerto el proceso de liberalización de los mercados energéticos europeos es un pertinente tributo al recuerdo de Loyola.EL SECTOR ENERGÉTICO DE LA UE  La consecución de este proceso de liberalización resulta clave para lograr un mercado energético interior competitivo y operativo.También es fundamental para obtener un suministro seguro, sostenibilidad y precios basados en los costes, todo lo cual nos permitirá responder a los desafíos energéticos futuros.Gracias al esfuerzo de Loyola de Palacio y otras personas, durante la última década la UE ha liberalizado gradualmente sus mercados energéticos y se han producido grandes transformaciones en ellos. No obstante, es evidente que todavía no funcionan todo lo bien que deberían. En 2005 llevé a cabo una investigación detallada relativa a la legislación de la competencia para averiguar la razón por la cual la liberalización no está generando beneficios a los clientes en cuanto a proporcionarles una mayor oferta y precios basados en los costes, ni está generando un mercado energético integrado en la UE.  Esta investigación reveló tres principales deficiencias estructurales: En primer lugar, muchos mercados energéticos están demasiado concentrados y carecen de liquidez; en segundo lugar, existe una desalentadora ausencia de integración y de competencia transfronteriza, y en tercer lugar, no existe una desagregación suficiente de las actividades de red y suministros.  Además de estos problemas estructurales, se constata una falta de transparencia, como la relativa a la capacidad de transporte disponible, lo que genera desventajas para todos excepto para los operadores dominantes. Como resultado de ello, existe una confianza limitada en los mecanismos de fijación de precios. Cuando los precios no se ajustan a los cambios de la oferta y la demanda reales, se pone en peligro el suministro seguro y la inversión en fuentes de energía alternativas. En definitiva, los consumidores no tienen confianza en que los precios que pagan reflejan costes reales.  Si analizamos el primer problema, la elevada concentración del mercado, observamos que los mercados siguen...
Nueva Revista

España S.A. necesita una profunda reforma de la gestión pública

¿Se imaginan una gran empresa como los líderes de supermercados Wal-Mart, con unos ingresos superiores a 400.000 millones de dólares y más de un millón de empleados, sin una cuenta de resultados, un buen equipo directivo o un plan estratégico? Resulta difícil creerlo, pues bien, «España S.A.» tiene un PIB superior al billón de dólares —donde cerca del 47% corresponde al gasto público— y más de tres millones de trabajadores pertenecientes al sector.Soy optimista y creo que uno de los aspectos positivos de la crisis es la recuperación de algunos principios de cordura y racionalidad olvidados en los momentos de «vacas gordas». En mi experiencia como director de programas de gestión pública en el IESE he tenido la oportunidad de contrastar con cientos de altos directivos públicos internacionales que en este momento en que los recursos son limitados y menguantes y han aumentado las demandas sociales, se nos brinda una excelente oportunidad para el cambio.Así, me permito avanzar tres propuestas para la reforma de la gestión pública que ayudarían a modernizar nuestro país.España S.A. necesita una cuenta de resultadosLas políticas públicas son diseñadas con un objetivo claro: mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Sin embargo, en buena parte de los casos asumimos que la puesta en marcha de un programa repercute de manera positiva en la sociedad y que en las decisiones se ha priorizado sobre otras con criterios objetivos. La ausencia de mecanismos que nos permitan conocer los efectos reales de esas intervenciones es el principal obstáculo para saber cuánto y de qué manera hemos podido influir en las condiciones de vida de la población y, así, modificar aquellas medidas que no han tenido los resultados pretendidos o replicar aquellas en las que hemos tenido éxito.En el contexto actual, la evaluación es un instrumento necesario para comprobar la rentabilidad y la eficiencia, pero sobre todo la eficacia de nuestras intervenciones. Pese a parecer un ejercicio relativamente novedoso, su origen puede localizarse en Estados Unidos en la década de los sesenta. Allí, la preocupación por conocer los resultados de grandes cantidades de dinero invertidas en programas sociales para combatir la pobreza, con resultados relativamente precarios, justificó su implementación.Las evaluaciones son herramientas útiles para tomar mejores decisiones de gestión pública. En general, podríamos afirmar que la puesta en marcha de una evaluación contempla dos finalidades puntuales: política y socioeconómica. La finalidad política va relacionada con la rendición de cuentas a la ciudadanía y la transparencia en las actuaciones públicas en el marco de un fortalecimiento del proceso democrático. Por su parte, la finalidad socio-económica tiene que ver con la eficiencia, la racionalización de los recursos y la optimización de la toma de decisiones de acuerdo a las verdaderas necesidades de la sociedad. En otras palabras, al evaluar un programa o proyecto lo que queremos saber es si este ha cumplido realmente con su objetivo, si se ha hecho el mejor uso de los recursos, pero sobre todo, si el programa implementado respondió realmente a las necesidades de la...

El mapa de títulos. Las nuevas necesidades

Teniendo en cuenta el nuevo contexto, es necesario que tanto los poderes públicos como las instituciones educativas, especialmente las universitarias, revisen los planes de estudio e introduzcan cambios en la enseñanza para que los alumnos puedan adaptarse mejor al mercado laboral.

Santiago el Apóstol y las guerras de religión

Santiago, más que “matamoros”, es víctima: muere por la fe, decapitado por Herodes. La verdadera guerra de religión es pasiva.
Nueva Revista

Ver la televisión como práctica humana

Cuentan de un productor de televisión de San Diego (California) que después de recobrarse del primer amago de infarto le dijo a su secretaria (que le sostenía en sus brazos): «Acabo de ver pasar, justo ahora, toda mi vida delante de mi». «¿Como en una película?», le dijo la secretaria. «No, querida, como en una serie, con cada una de mis tres ex mujeres intentando librarse del protagonista al final de la primera, la segunda y la tercera temporada». No sabemos qué misteriosa conexión hay entre la aparición o el resurgimiento de una forma estética o creativa particular en una época o cultura y la forma en que se interpreta la vida humana en esa misma época o cultura. Sabemos que el éxito del teatro en los siglos XVI y XVII y del retrato en los siglos XVII y XVIII tienen que ver con la forma en que se entendía la vida humana, como un drama en un caso, y como el producto de la subjetividad individual en otro. En el siglo XX se puede intuir que el cine ha tenido una extensión y un desarrollo creciente con la conciencia de la propia narratividad de la vida humana y como algo que le pasa a un yo profundo, con personalidad, que es el protagonista de la misma. Pero el fenómeno creativo que ha ganado en extensión y éxito en los últimos cincuenta años es realmente la televisión. Y, desde luego, no sabemos a qué tipo de imagen de la vida humana puede asociarse. De lo que sí nos da una pista el productor de televisión de la anécdota es de que es una imagen de algo bastante complejo, quizá una imagen de la vida humana como algo que tiene episodios pilotos, distintas temporadas, reposiciones y personajes que aparecen y desaparecen, y una voz en off intermitente que da continuidad a toda la emisión, algo tan complejo como la forma creativa en que se ha convertido la televisión. La televisión es una forma creativa que, al contrario que el teatro, la pintura o el cine, ningún suplemento cultural de ningún periódico nacional de este país incluye entre sus secciones, la sección de televisión está en otro lado. Todos incluyen lo que en el siglo XIX se conoce bajo la etiqueta de Arte y Cultura, etiqueta que resume o recoge las prácticas de creatividad y aprendizaje (música, literatura o pintura) que entonces pasan a ser conjuntamente un ámbito separado de actividad humana y a la larga algo especial. La televisión empezó siendo un dispositivo de ocio (realmente nunca ha sido un mero medio de comunicación). Sin embargo, podría ser que la televisión como fenómeno se parezca cada vez más a una de esas prácticas mencionadas y mucho más distinguidas. El aspecto de la televisión que quizás se podría parecer más y de modo más generalizado a esas prácticas es el consumo de la televisión, lo que llamamos «ver la tele», la actividad de llegar a casa y ponernos a ver la televisión y el...
Nueva Revista

Recoger la historia conciliar

Artículo sobre el libro "En las afueras de Jericó" del cardenal Julián Herranz. Se trata de una crónica de más de cuarenta años de la vida de la Iglesia.

Nueva Revista

Por qué debería cambiar la selección del profesorado universitario

 Antes de comenzar, conviene establecer el punto de partida. La primera afirmación es (casi) tautológica: el sistema universitario español (SUE), y muy especialmente el público, constituye un servicio público. Y, ¿cuál es ese público al que se deben las universidades? Los estudiantes y el conjunto de la sociedad que las financia, a cuyo progreso intelectual y bienestar económico y social deben contribuir. Establecida la premisa, el corolario es inevitable: la finalidad de la selección del personal docente e investigador (PDI) universitario no es otra que contribuir al avance del conocimiento y lograr que el alumno reciba la mejor enseñanza posible. Olvidar este principio conduce a una inadecuada selección del PDI. De hecho, muchas disfunciones de las universidades públicas tienen su origen en una errónea identificación del público al que se deben que, conviene insistir, son los estudiantes y la sociedad, no el propio PDI, ni el personal administrativo y de servicios (PAS) ni, menos aún, los sindicatos de enseñanza. Ignorar esta obviedad, confundiendo democracia con corporativismo —lo que sucede cuando se contempla la universidad pública como mera agencia de colocación—, conduce además a un mal uso de la autonomía universitaria, pues la universidad debe estar al servicio de la sociedad, no de sí misma. Por el contrario, identificado el objetivo de las universidades, resulta evidente el criterio de selección del PDI: las plazas deben ser para el mejor candidato, sea español o extranjero, de la propia universidad o de otro centro. Por supuesto, no hay sistema perfecto para medir la calidad (y el potencial) de un candidato: todos presentan algún inconveniente. Pero algunos son manifiestamente mejorables: el español, como se verá, está entre ellos.Ésta es, a grandes rasgos, la base de las Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español de 12-II-2013 (desde ahora, el Informe; se puede encontrar e.g. en http://www.uv.es/~azcarrag/ articulos.htm), de la Comisión de Expertos para la Reforma Universitaria, a la que pertenecí. Lógicamente, también es la de este artículo sobre el PDI de las universidades públicas españolas. Daré por sentado que los estudiantes y la sociedad merecen mejores universidades y, por tanto, una mejor selección de su PDI. Pues una universidad vale lo que su PDI; su calidad depende, sobre todo, de la de su profesorado. También, claro está, de su financiación; pero menos de lo que se pretende, pues muchas deficiencias del SUE nada tienen que ver con ella.UN POCO DE HISTORIA Y SITUACIÓN ACTUALLa madrileña cuesta de Claudio Moyano rinde homenaje al autor de la Ley de Instrucción Pública,de 1857, que firmó Isabel II en el periodo liberal. Esa ley estableció los tres niveles de enseñanza (primaria, secundaria y universitaria, ésta reservada al Estado), diez universidades/distritos universitarios (arts. 127 y 128) y constituyó la base del sistema educativo español durante más de un siglo, esencialmente hasta la Ley General de Educación1(LGE, 1970), de José L. Villar Palasí. Ésta estableció (art. 108) los cuerpos de catedráticos, agregados y adjuntos, y permitía la contratación directa en determinadas condiciones...
video

Eva Leira y Yolanda Serrano: convirtiendo un personaje en persona

Eva Leira y Yolanda Serrano,  directoras de casting de famosas películas españolas, han intervenido esta tarde en el Simposio Ser +, y han puesto el acento en la certeza de que "todos somos únicos". Trabajando en lo más específicamente nuestro, podremos hallar nuestro lugar en el mundo.
Nueva Revista

Sumando comunicación

Análisis del informe presentado por Telefónica "La sociedad de la información en España".

Nueva Revista

Transformar la educación

«Verbis igitur nisi verba nos discimus».Agustín de Hipona, De magistro II, 36,5  La única manera sostenible de defender el compromiso con la educación es desde la gestión. Sin criterios claros y prácticas eficaces, abiertas e innovadoras, la apropiación corporativa del sistema educativo y su uso en la disputa partidista degradan la calidad de la educación y rebajan el debate público al oportunismo propagandista. La eficiencia en la educación es un objetivo posible y deseable, que redunda en la prosperidad económica y en el bienestar social (Hanushek, E. A., The economic value of education and cognitive skills, 2009). Y ello sobre todo si es financiada con fondos públicos.Es más, gestionar el derecho a la educación y a la libertad de enseñanza, esto es, ser capaces de integrar calidad, equidad y diversidad en un sistema educativo, y hacerlo de acuerdo con las exigencias de la sociedad del siglo XXI, se ha convertido en el gran reto de las sociedades actuales.Las políticas educativas no son una política pública más. Ya en 1992 el documento CEPAL-UNESCO «Educación y conocimiento» se encargó de poner de manifiesto cómo, solo desde la educación, los poderes públicos pueden ser capaces de promover de manera simultánea la competitividad económica, la cohesión social y la mejora de gobernanza, a lo que habría que añadir la sostenibilidad medioambiental. Ha sido en los últimos años cuando la preocupación por el papel de la educación en los emergentes cambios sociales y económicos que vivimos se ha hecho más visible. En la actualidad, ya es crecientemente compartida la convicción de que ha llegado el momento de la educación y de la transformación de los sistemas y las prácticas educativas. Una organización que tendía a maximizar sus resultados en función de un sistema productivo jerarquizado y previsible, así como de una estructura política de carácter exclusivamente nacional, deja fuera de cobertura las actuales demandas sociales de formación. Es un sentir común que se debe revisar la articulación de la educación con la formación de los ciudadanos, como lo es que debe realizarse con igual impulso que cautela, con el fin de, a la vez, evitar la pérdida del saber hacer de la tradición educativa y garantizar la defensa de los valores democráticos.Sin duda es cierto, como señala Walter Benjamin, que el vértigo del cambio y la emoción por el momento único son sentidos por todas las generaciones: «No ha habido época que no se haya sentido “moderna” en un sentido excéntrico, y que no haya creído encontrarse ante un abismo inminente. La conciencia desesperada y lúcida de hallarse en medio de una crisis decisiva es algo crónico en la humanidad. Todo tiempo aparece ante sí mismo como tiempo inexorablemente nuevo» (Libro de pasajes). Esta «ansiedad generacional» se ha proyectado históricamente sobre la educación. Así lo podemos comprobar en las palabras de Émile Durkheim que en 1902, en pleno cambio de siglo, también reclama una mayor atención sobre la educación: «Las transformaciones profundas que han padecido o que están padeciendo las sociedades contemporáneas exigen transformaciones paralelas...
video

Jaime Mayor Oreja sobre la familia: “Tenemos que existir en el ámbito cultural, que hemos desaparecido”

Jaime Mayor Oreja moderó en Madrid el pasado viernes una mesa redonda sobre "Buenas prácticas internacionales de apoyo público a la familia."
Nueva Revista

Lúculo desencadenado

Alguien caracterizó una vez al ser humano como un animal que guisa. O sea, un animal que refina su ingesta de otros animales -o de distintas especies vegetales- y convierte así un acto banal dentro de la cadena trófica en un contenido de cultura. Desde ese punto de vista, podríamos contemplar el actual protagonismo de la gastronomía en la cultura de masas como un salto evolutivo. Aunque también habrá quien, enfrentado al protagonismo televisivo de un chef estrella, opine que nos encontramos más bien ante una desadaptación a gran escala que anuncia el ocaso de la civilización.Naturalmente, no conviene exagerar. Pero no cabe duda de que hay algo llamativo en la manera en que lo foodie se ha convertido en signo destacado de nuestro tiempo. Desde luego, no es un fenómeno del todo nuevo. El mismísimo Michel de Montaigne, allá por la segunda mitad del siglo XVI, anticipaba la alianza entre retórica y gastronomía cuando describía su charla con el mayordomo italiano de un cardenal: "Me ha pronunciado un discurso sobre el arte de la comida con gravedad y gesto magistrales, como si me hablara de algún punto importante de teología". Entre otras cosas, destaca como si escribiera hoy mismo, el mayordomo le ilustraba sobre el arte de la administración de las salsas o las diferencias entre ensaladas según la estación. Pues bien, se diría que ahora, en la sociedad del espectáculo, todos somos ese mayordomo.Y es que hemos asistido en los últimos años a una exacerbación de la gastronomía y lo gastronómico que ha desbordado todos los límites imaginables. Es claro que la comida nunca ha sido sólo comida: debido a su centralidad antropológica y al hecho de que satisface un apetito del que pueden derivarse placeres animales, la cocina ha entretenido desde siempre nuestras conversaciones y dado lustre a más de una rememoración. Ésta solía ser dolorosa allí donde el subdesarrollo dejaba su sello: los alemanes de distintas épocas han soñado con una Schlaraffenlad, o utopía caracterizada por la abundancia infinita de alimentos, un poco a la manera en que nuestro Carpanta se imaginaba en la posguerra pollos asados cuando paseaba por Madrid. Pero en la era de la abundancia, habiendo pasado España de la cartilla de racionamiento a la consulta compulsiva de Trip Advisor, la comida se ha convertido en una de las bellas artes. O mejor dicho, en la enésima. Porque la comida no ha hecho sino caer inevitablemente bajo la influencia de los procesos de mercantilización y estetización propios de la tardomodernidad.Esto significa, entre otras cosas, que se produce una hiperdiferenciación de la oferta que convive con eso que Marx llamaba el fetichismo de la mercancía: con la salvedad de que en este caso la mercancía es un cocido maragato acompañado de literatura. Si somos más precisos, de hecho, el capitalismo contemporáneo ofrece menos el cocido maragato eo ipso que la experiencia del cocido maragato. Y juega así hábilmente -menos "el capitalismo", claro, que sus actores indidivuales- con la propensión humana a recrear y...
Nueva Revista

El futuro de la oficina de farmacia

Sobre el actual sistema de oficinas de farmacia que es el eslabón de la cadena de asistencia sanitaria que mejor ha resistido a la generalización de ésta en los años ochenta del s.XX

Nueva Revista

Nuevas líneas directrices sobre libertad religiosa en la Unión Europea

LAS «DIRECTRICES» DE LA BARONESALa socióloga, activista y política socialdemócrata Catherine Margaret Ashton, devenida «Baronesa Asthon de Upholland de St Albans, en el Condado de Hertfordshire» por la gracia de Tony Blair en 1999, no ha destacado públicamente en sus casi seis décadas de vida por su interés por la libertad religiosa. Aparte de sus iniciales coqueteos con el movimiento contra las armas nucleares, la baronesa ha brillado por su activa defensa de los llamados grupos LGTBI como líder de la Cámara de los Lores, habiendo sido premiada por ello como «política del año» por el lobby homosexual británico Stonewall en 2007. El hecho de que fuera nombrada alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidenta de la Comisión Europea en 2009 dejó perplejo a más de uno, dado su discutible competencia y bagaje, pero un inigualable perfil perfectamente adecuado a la corrección política dominante en la UE, y sus impagables servicios para que el Reino Unido aprobara el Tratado de Lisboa le valieron en 2008 el acceso al cargo de comisaria europea de Comercio, paso previo al de jefe de la diplomacia europea. El titular de la noticia dada por la agencia de noticias homosexual británica Pink News cuando fue encumbrada como cabeza del servicio exterior no dejaba espacio para la duda: «Defensora de los derechos gay, Cathy Asthon nueva jefe de asuntos exteriores de la UE».Sobre su capacidad política y diplomática, las dudas (algunas de ellas, confirmadas) han crecido con el tiempo, incluso dentro de su propia plantilla, y ello a pesar de ser la política mejor pagada del mundo (cerca de 400.000 euros anuales). Ya en su primer año como alta representante, padeció la crítica de doce Estados miembros, entre ellos Francia, Alemania, Italia y Polonia, cuyos ministros de Asuntos Exteriores le enviaron una carta criticando la eficiencia de su departamento, crítica reiterada por el Parlamento Europeo en su recomendación de 13 de junio de 2013.Bajo su dirección y égida, el llamado Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) (lo más parecido a un Ministerio de Asuntos Exteriores que tiene la UE) ha alargado la lista de las llamadas «Líneas directrices» en materia de derechos humanos, incorporando a las seis ya existentes, cuatro más sobre: pena de muerte, tratos y penas inhumanos y degradantes y torturas; libertad religiosa y de creencias, y derechos de los gays y lesbianas. Por otro lado, ya están en cocina las próximas «Líneas directrices sobre libertad de expresión.»Las líneas directrices son una especie de manual práctico dirigido al personal de las 139 delegaciones y oficinas de la UE en todo el mundo sobre detección de violaciones de los derechos humanos y modo de respuesta oficial de la Unión Europea a las mismas. A pesar de no tener carácter vinculante, constituyen una práctica que se impone por el uso y, que presupone un modo concreto de entender los derechos humanos, su protección y promoción que, como veremos, en algunos casos dista mucho de ser ideológicamente neutro. DEL...
Nueva Revista

El sabor y el saber de la experiencia de la vida

Ortega pensó que lo originario de la enigmática realidad "vida"
lo experimentamos los hombres como un mero sabor, e
imaginó a éste miriádico y plural. Pero acaso se trate de una
experiencia que -sin ser ciencia positiva, ni intuición o comprensión
alguna- tampoco sea un sabor, sino un verdadero saber
humano.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies