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El poeta Enrique García-Máiquez está teniendo un más que justificado éxito con su nuevo libro de aforismos, editado por Comares. Aquí seleccionamos algunos de los más brillantes.

Le temo al pasado. Ataca por la espalda.

El tiempo es la paciencia de Dios.

La excentricidad consigue que hablen de nosotros. Pero sólo los aburridos.

En los cuernos del ciervo siempre es otoño.

El pesimismo bien entendido comienza por uno mismo.

Desde que muere tu madre la muerte es tu hermana.

La música me redime de las matemáticas que no sé, de los idiomas que no hablo, de lo espiritual que no soy.

La lentitud es el lazarillo de la ternura.

Aviso a snobs: el que mató al dragón fue san Jorge, no sir Jorge.

La vocación es enamorarte perdidamente de tu destino.

¿Por qué ninguna comedia estará basada en hechos reales?

Mi humildad es sobrevenida.

Ningún adversario nos desconcierta tanto como un partidario tonto.

El gran problema de la sociedad es la educación, sí, pero el gran problema de la educación es la sociedad.

Lo hecho para dar ejemplo lo da malo.

Los pies son un retrato cubista de su dueño.

Las arrugas son más profundas que las cicatrices.

Nunca agradeceremos bastante a las modas que nos permitan presumir de que no las seguimos.

El primer verso te lo dan los dioses, y el último hay que devolvérselo. Con intereses.

Se reconoce a los grandes porque siguen creciendo.

Clásico es el libro al que siempre tendríamos que haber llegado antes.

Viendo nuestro tiempo, Dante deduciría que aquí nadie lee la Divina Comedia.

Muerto de aburrimiento, redundancia.


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