miércoles - 20 febrero - 2019

Lecturas

Lecturas

La creación de un corredor cultural entre América Latina y Europa

Muchos son los lazos que, desde este mismo ejemplar de Nueva Revista dedicado a América Latina podemos observar, unen al llamado Viejo Continente con el otro lado del Atlántico. Desde otra perspectiva, es importante señalar que es la cultura uno de los principaleselementos que facilitan las relaciones políticas, económicas y sociales entre estas dos realidades, a veces tan distintas, a veces tan similares.La sensación falsa de que unos viven para trabajar y otros trabajan para vivir acaba desapareciendo en medio de un gran océano. Es ahí donde ambas realidades confluyen y son tan similares. La llamada globalización ha terminado por encontrar sus similitudes y los nuevos fenómenos migratorios, la violencia o las desigualdades sociales han hecho que en algo se parezcan, infelizmente, América Latina y Europa.Es precisamente contra la desigualdad y la distancia contra lo que tenemos que manifestarnos. Desde estas páginas el análisis pasa por explorar el presente para trabajar hacia un futuro mejor. Pero, ¿qué estamos haciendo para acercar dichas realidades? Bajo el prisma de lo social, podemos considerar la educación y el diálogo como los elementos esenciales para constituir un corredor cultural que acerque ambas orillas facilitando así las relaciones políticas, económicas y sociales.Es esta perspectiva educativa con la creatividad e innovación que caracteriza a las sociedades latinas desde la que tenemos todos que aunar esfuerzos. Es la educación de ciudadanos responsables y críticos la plataforma desde la que mejor podemos avanzar hacia una sociedad de progreso y bienestar entre todos.]A veces el exceso de dependencia de la iniciativa pública para llevar a cabo iniciativas sociales y educativas ha dejado al descubierto una serie de necesidades que ni unos ni otros se han atrevido a emprender. Es importante reclamar una mayor colaboración entre el ámbito público y el privado, sin reproches, desconfianzas ni recelos. Porque es precisamente, a veces, el exceso de celo para desarrollar una iniciativa lo que hace que ésta no se realice. Pero esta colaboración debe extenderse también entre las propias organizaciones sin ánimo de lucro con el fin de maximizar sus objetivos y beneficiar al mayor número de personas posible.Muchas son las organizaciones sociales y especialmente de carácter humanitario que se han creado en los últimos años en Europa para cubrir esas lagunas, muchas de ellas para atender las necesidades básicas de personas realmente desatendidas, sin recursos fuera de las fronteras comunitarias. Pero tampoco podemos olvidar la creación de tantas fundaciones y organizaciones educativas, especialmente en América Latina, en la medida que muchos gobiernos no han tomado parte o no han tenido la capacidad suficiente para abordar el futuro de sus ciudadanos.En este sentido, hoy América Latina es un mundo de creatividad en el que Europa podría buscar nuevas fórmulas, alianzas y talentos para adaptarlas a sus territorios, como, por ejemplo, el diseño, la moda, la música o los programas sociales.LOS CAMINOS CORRECTOSVarios son los caminos que hoy están dando sus frutos y son un complemento a la tarea iniciada por los estados. Por un lado el fomento de instituciones sin ánimo...

Cuando las cosas y sus nombres coinciden. Gabriel Insausti

Poeta, profesor, traductor, editor, crítico cinematográfico... Gabriel Insausti (San Sebastián, 1969), pese a su juventud, ha frecuentado ya casi todas las trincheras de la literatura y en todas ha combatido con inteligencia y rigor. Fue un lujo, por ejemplo, oírle hablar de Luis Cernuda el verano pasado en El Escorial. Lo hizo con profundidad y claridad nada habituales y sin caer en las reiterativas imágenes que, tan a menudo, se nos dan de los poetas. Una intervención de esas que provocan sana envidia y deseos de emulación. A la obra del poeta sevillano está dedicada, precisamente, su tesis: La presencia del romanticismo inglés en el pensamiento de Luis Cernuda (Eunsa, 2000).El primer libro de poemas de Gabriel, Vísperas del silencio, recibió el premio Gerardo Diego de 1991. El último, hasta ahora, ha sido finalista del Premio Nacional de Poesía (Últimos días en Sabinia, Pre-Textos 2001). Fina percepción de las analogías, serena reflexión, sabiduría para representar lo intangible con imágenes tangibles: ésas son, a mi juicio, algunas de las virtudes de la poesía de Gabriel Insausti, de quien ofrecemos este adelanto de su próximo libro que verá la luz en la Editorial Renacimiento.POÉTICA Gabriel InsasutiUn servidor es poco dogmático en cuestiones sublunares, que obligan a caminar por terrenos movedizos, cambiantes, relativos: mejor dejar el dogma para cuestiones supralunares, si es que las hay. Quiero decir con esto que entre mis numerosas virtudes no se encuentra la de poseer una estética definida, cerrada y excluyente: como lector, la poesía que me gusta puede ser experiencialista o culturalista, expresiva o parca, narrativa o puramente lírica, de derechas o de izquierdas, partidaria de Gwyneth Paltrow o de Rocío Jurado. Que todo tiene su interés.Lo que sí puedo aventurar es qué ha sido la poesía para mí hasta ahora y —cosa llamativamente distinta— qué pretendo yo que sea. Aunque no desdeño el juego verbal, esto de la poesía siempre me ha parecido más bien un modo de estar en el mundo, que en mi caso tiene que ver con una actitud contemplativa, con un cambio de ritmo, con un paréntesis en la actividad diaria; más que un oficio, una modalidad del ocio, en el sentido más aristotélico. Soy una persona de temperamento marcadamente visual, más que sensual: no imagino mayor privación que la ceguera ni mejor comunión que la mirada. Y creo que eso se nota en la tendencia de mis versos a construir escenarios aptos para un determinado acontecimiento. Vamos, que me parece irrenunciable el arranque espaciotemporal, la situación. ¿Qué sería entonces el poema? Pues el residuo — o el fingimiento— de un momento feliz en que las cosas han tenido un sentido, han rezumado una luz distinta: ese momento en que se atisba algo que escapa al criterio habitual con el que medimos la realidad. Quizá por eso me empieza a interesar introducir el tema religioso, hasta ahora ausente casi por completo. Claro está que la poesía traiciona toda poética: lo.que acabo de decir sólo se corresponde someramente con los poemas que...

Quien sabe, sabe

Reseña literaria de "La razón de ser hombre. Ensayo acerca de la justificación del ser humano" por Rafael Alvira.

Ante una crisis antropológica

El 23 de noviembre de 2006 los obispos españoles firmaban una Instrucción pastoral aprobada en el transcurso de la LXXXVIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal. El documento, titulado Orientaciones morales ante la situación actual de España, tiene como objetivo dotar a los católicos en particular y a toda la sociedad en general de argumentos para afrontar la situación que vive España en la actualidad. Se trata de una crisis antropológica que, si bien tiene una clara vocación universal, parece que algunos persiguen con empeño que tenga como epicentro España. Esta Instrucción pastoral se divide en tres capítulos y una conclusión. Los dos primeros profundizan en la oleada de laicismo y el análisis de sus causas, sin huir de la responsabilidad que en su impulso ha podido llegar a tener la incoherencia de muchos católicos. En Nueva Revista hemos querido reproducir varios puntos del apartado «Algunas cuestiones que dilucidar» que se incluye dentro del tercer capítulo. En este exhaustivo apéndice se ponen de relieve asuntos de importante calado como la relación entre democracia y moral, el servicio al bien común, posibles mejoras de la democracia, el respeto y promoción de la libertad religiosa, el terrorismo, los nacionalismos y el ejercicio de la caridad. En la reproducción del texto se han omitido las notas pero se ha mantenido la numeración del documento original que puede encontrarse completo en la página web de la Conferencia Episcopal Española: www.conferenciaepiscopal.es DEMOCRACIA Y MORAL 52 Hay quien piensa que la referencia a una moral objetiva, anterior y superior a las instituciones democráticas, es incompatible con una organización democrática de la sociedad y de la convivencia. Con frecuencia se habla de la democracia como si las instituciones y los procedimientos democráticos tuvieran que ser la última referencia moral de los ciudadanos, el principio rector de la conciencia personal, la fuente del bien y del mal. En esta manera de ver las cosas, fruto de la visión laicista y relativista de la vida, se esconde un peligroso germen de pragmatismo maquiavélico y de autoritarismo. Si las instituciones democráticas, formadas por hombres y mujeres que actúan según sus criterios personales, pudieran llegar a ser el referente último de la conciencia de los ciudadanos, no cabría la crítica ni la resistencia moral a las decisiones de los parlamentos y de los gobiernos. En definitiva, el bien y el mal, la conciencia personal y la colectiva quedarían determinadas por las decisiones de unas pocas personas, por los intereses de los grupos que en cada momento ejercieran el poder real, político y económico. Nada más contrario a la verdadera democracia. 55 No se puede confundir la condición de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas para los dirigentes políticos. Al decir esto, no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica, pero sí al conjunto de los valores morales vigentes en nuestra sociedad, vista con respeto y realismo, como resultado de la contribución de los diversos agentes sociales. Cada sociedad y...

Varlam Shalámov, testigo del horror

 TODA UNA AVENTURA EDITORIAL La edición de Relatos de Kolimáes una aventura editorial digna de elogio, más todavía en un momento en el que el mundo editorial español aparece dominado por la apoteosis del best-seller y los libros lighty de encargo, muchos de ellos de usar y tirar. Una característica del mercado actual es la alta cantidad de títulos que se editan cada año, en torno a los 70.000, cifra espectacular que da mucho de sí, para lo bueno y para lo malo. Para lo malo, lo acabamos de decir, buena parte del aparato y del mundo editorial vive entregado en cuerpo y alma a la búsqueda de libros que supongan un bombazo, que vendan masivamente y con los que ganar dinero de manera inmediata.En los últimos meses, en España, hemos asistido a un campeonato mundial para ver quién publicaba el best-seller más multimillonario y mediático: Dan Brown, Pérez-Reverte, Ángeles Caso, Julia Navarro, Matilde Asensi, María Dueñas, etc. Aunque algunos títulos pueden salvarse, otros muchos, la mayoría, van a la caza de un lector pasivo y acrítico que sólo busca en la literatura entretenimiento al por mayor. Ese lector, mayoritario, es el que salva las cuentas de resultados de las editoriales y hacia él se dirigen muchos de los títulos que se publican. EL PAPEL DE LAS EDITORIALES PEQUEÑAS  Sin embargo, la industria editorial española no es tan uniforme como parece y ofrece también la oportunidad de acceder a la mejor literatura no comercial que se publica ahora en Europa y en todo el mundo y, también, a otros muchos libros que tuvieron su momento de esplendor hace años y que ahora se reeditan con gran acierto. Muchos de estos libros, de gran categoría, están revolucionando ligeramente el mercado editorial, pues las estadística demuestran que hay espacio para libros minoritarios, de pequeñas tiradas, que van dirigidos a un pequeño pero entusiasta grupo de lectores que no van como ovejitas detrás de las modas más comerciales, ni de los premios literarios más mediáticos, ni de los autores especializados en fabricar best-seller.La lista de editoriales pequeñas e independientes crece sin parar, lo que es un buen síntoma para la industria editorial española; entre ellas, hay ahora mismo un buen número que ya están bien instaladas en el panorama literario y cuentan con prestigio, una generosa acogida crítica y una trayectoria avalada por títulos importantes. Sin querer ser muy exhaustivo, es lo que están haciendo las editoriales Minúscula, Acantilado, Nórdica, Libros del Asteroide, Impedimenta, Funambulista, Periférica, Barataria, Ikusager... VÍCTIMAS Y TESTIGOS DEL GULAG Esta introducción viene a cuento para destacar el gran trabajo que está realizando la editorial Minúscula, con su editora Valera Bergalli a la cabeza, rescatando lo mejor de las literaturas centroeuropeas y orientales. La larga lista de grandes obras y de autores rescatados duante sus diez años de existencia avala un proyecto muy consolidado: Joseph Roth, Soma Morgenstern, Franz Werfel, Marisa Madieri, Eduard von Keyserling, Víctor Klemperer, Giani Stuparich, Gyula Illyés, Marina Tsvietáieva, Bora Cosic, Friedrich Reck, Ana María Ortese, Alberto Savinio... Pero Minúscula...

El arte del anacronismo: Murena

EL BARBERO DE LOS LIBROS | Cuarta entrega de esta sección en la que Enrique García-Máiquez nos ofrece –tras unas líneas introductorias— unos secos cortes a navaja de obras clásicas y actuales de las que nos conviene o nos gustará tener noticia.

Mirador

José Alcalá-Zamora,
Nunca termina ayer
A-Z Ediciones
Madrid, 1994, 377 págs.


La revalorización de un clásico privado

 

Sorprende que tras más de un siglo de la muerte del gran escritor y patriota cubano José Martí (1853-1895) su obra resulte tan sugestiva para el lector español de hoy. Admirable lo ha sido desde siempre, pero en nuestro país tal admiración viene ahora acompañada del entusiasmo de quien descubre un nuevo hontanar inagotable de poesía y pensamiento, poderosamente luminoso ante la nebulosa axiológica y moral de nuestra época. Se trata de un fenómeno muy promisorio para la salud intelectual y literaria de España, sostiene Carlos Javier Morales, y para la promoción del verdadero americanismo —integrador, nada excluyente—, al que nuestro país se siente llamado por su historia y por la configuración espiritual de nuestro pueblo.

Un mosaico filológico de la Antigüedad

Letras y Poder en Roma es un libro en el que Antonio Fontán recoge 23 artículos publicados a lo largo de cincuenta años (entre 1950 y 2000) sobre un conjunto de materias sorprendentemente diversas, si bien todas ellas responden a alguno de los dos miembros del título, cuando no a los dos a la vez. No es, pues, un libro de ensayo escrito, digamos, de un tirón y con un plan prefijado y seguido con rigurosa precisión. Es una colección, repito, de artículos, seleccionados de entre toda la extensa producción del autor por referirse a la Antigüedad romana, entendida en sentido amplio. Quedan aparte, quizás para otro volumen, los dedicados al Humanismo renacentista, que, junto al muy conocido titulado Humanismo romano y que publicó hace ya un cuarto de siglo la editorial Planeta (¡parece mentira que en algún momento de su vida la editorial Planeta publicara este tipo de cosas!), darían una imagen muy sólida del pensamiento filológico e histórico de Antonio Fontán.Pero el lector que no haya frecuentado sus estudios, quedará sorprendido desde muy pronto por la coherencia con que se presentan los diversos capítulos, hasta el punto de que da la impresión de que obedecen, a pesar de las distancias cronológicas y quizás intelectuales, a un plan tan meditado como el que podría haber conducido a la redacción de un ensayo. Creo que la razón fundamental de esa coherencia se debe al hecho de que cada artículo, cada pieza del mosaico, responde a una pregunta bien precisa (¡qué necesario es saber qué pregunta se ha formulado un investigador antes de escribir un trabajo!; ¡qué sin alma resultan los escritos que no parecen responder a ninguna pregunta!). Y esas preguntas, invariablemente, conciernen a cuestiones esenciales de nuestras disciplinas y a temas de interés general, o por decirlo de otro modo, del máximo interés. Ordenadas las respuestas con un mínimo de habilidad — como es el caso—el resultado es excelente y la lectura, de una amenidad incuestionable. Ahí están las respuestas que Antonio Fontán se da y nos da a preguntas tales como ¿por qué hay que leer a los clásicos? ¿quiénes son los clásicos? ¿cómo es y qué caracteriza a la cultura romana?, e cosí via...Cincuenta años de constante actividad intelectual con los clásicos como permanente telón de fondo, como inseparables libros de cabecera. Imagino que desde esa privilegiada atalaya — la de sus años y la de su vida—, al volver momentáneamente la vista atrás, Antonio Fontán contempla un paisaje de horizontes ilimitados pero también, y a pesar de tantos vaivenes y zarandeos, de una serenidad gozosa. ¡De cuántas cosas se puede escribir en cincuenta años! ¡Cuánto saber acumulado pacientemente! ¡Qué maravilla haber aprendido tanto y poderlo contar! Mas no quisiera creer —por más que la situación lo permita— que este libro responda al sencillo deseo de ir poniendo en orden la casa.Lo leo, lo leemos, como tantas veces ocurre con ese misterio que son los libros, desde un pasado palpitante y vivísimo, como una ventana hermosa...

El regreso de las multitudes

 Pocas fantasías psicopolíticas más instructivas que la fábula del estado de naturaleza. O sea, el relato sobre lo que sucedería si los seres humanos vivieran sin autoridad alguna que los constriñese. En este escenario prepolítico han buscado pensadores de todas las épocas justificación para su idea del ser humano y la sociedad que debe contenerlos: desde el buen pionero de Locke al buen salvaje de Rousseau, de la guerra de todos contra todos en Hobbes al acuerdo entre sujetos razonables en Rawls. ¿Qué pasaría si estuviéramos solos? Ninguno de ellos arranca de esta hipótesis para llegar a una conclusión, claro, sino que todos ellos tienen ya una conclusión y se sirven de la hipótesis para vendérnosla. ¡Hasta los grandes pensadores tienen algo de mercachifles! Ahora bien, lo que interesa subrayar ahora es que cuando nos asomamos a esas narraciones solemos fijarnos en su protagonista individual y no en el hecho, determinante, de su aglomeración. Herencia de las técnicas de la novela, hay que suponer: el lector se ve envuelto en una conciencia y desde ella contempla el mundo. Sin embargo, es la coexistencia forzosa entre seres humanos lo que nos obliga a pensar moral y políticamente: Robinson Crusoe cobra interés cuando aparece Viernes y no antes. Ya lo dicen los anglosajones: It takes two to tango. En otras palabras, hacen falta dos para poder bailar. Además, con dos basta: la coexistencia es ya problemática en el Jardín del Edén -paradisíaco estado de naturaleza- a causa del error de Eva que padece Adán. Es porque somos muchos, en fin, que tenemos que decidir cómo queremos ser: no hay individuo sin humanidad. Ya nos parezca esta última una bendición o una condena. Sucede que la pluralidad está de moda. O mejor dicho, se ha impuesto por sí misma en este turbulento comienzo de siglo: allá donde miremos vemos grupos humanos enfrentados entre sí, recelosos del prójimo, dedicados a tener razón. Ahí están las migraciones masivas que sacuden el paisaje político europeo, el terrorismo islamista que resucita viejas divisorias religiosas, el tribalismo moral que agudiza la polarización política en el interior de las democracias occidentales, los disturbios raciales que disipan el espejismo de la Norteamérica postracial, la brecha entre las distintas Gran Bretañas que nos trae el Brexit, la cólera de los populistas contra el establishment y la de los usuarios de las redes sociales entre sí. De repente, el otro nos irrita: desandamos el camino recorrido desde Rimbaud ("yo es otro") y echamos mano de Sartre ("el infierno son los demás"); pasamos de la zozobra interior a la beligerancia exterior. Y es que creíamos habitar una cómoda casa con jardín en las afueras, pero nos hemos descubierto de viaje en un vagón de metro atestado. A esta creciente irritabilidad misantrópica se opone la idea de que la pluralidad, además de inevitable, es benéfica. ¡En la variedad está el gusto! Pocos acontecimientos simbolizan mejor la versión mainstream de esta tesis que los Juegos Olímpicos: la pluralidad se convierte allí en una diversidad multicolor que se...

Álvaro Pombo: la exaltación y el reino

Ensayo sobre la vida, personalidad y narrativa de Álvaro Pombo.

La salvación por la belleza

Hans Urs von Balthasar
Teodramática 4. La acción
Ediciones Encuentro
Madrid, 1995,484 págs.

Biblioteca de Occidente: Diálogos de los dioses (Luciano de Samosata)

Comentario de Eduardo Fernández a los "Diálogos de los dioses" de Luciano de Samosata (Siglo II) para la Biblioteca de Occidente en contexto hispánico.
van gogh libros

Los libros que Van Gogh leía

En las cartas de Vicent Van Gogh a su hermano Theo podemos descubrir las lecturas del artista. En ellas hay breves referencias a muchas obras y también descripciones muy concretas de aquellos fragmentos que le gustaron. Todos los autores que cita forman parte hoy de la Historia de la Literatura Occidental

Crónica de una familia especial

e cumplirán, en este 1990, VIDA Y MUERTE DE los 15 años de la muerte de Antonio Bienvenida, sin que su memoria se haya borrado del ANTONIO BIENVENIDA recuerdo de los aficionados. Ha sido un curioso fenómeno que Título: Antonio Bienvenida. desborda los estrictos márgenes de la pura afición taurina, paAutor: Rafael Gómez LópezEgea. ra adentrarse en el terrero del Editorial: Palabra, Madrid, 1990. 520 páginas. señorío y la hombría de bien, Precio: 1.750 pesetas. como cualidades encarnadas por ese «maestro» singular dentro y fuera de las plazas. arrancó... «rápido, fuerte, confiado...» «Antonio aguantó a La casta que el novillo casi le rozara, y de los Bienvenida cuando lo tuvo en la cintura, toEsta biografía acomete la tadavía con la muleta plegada en rea de presentar la figura de la mano, dio un giro con el Antonio Bienvenida como ser cuerpo, los pies firmes en el humano, miembro de una disuelo y desplazando la pierna nastía de toreros, que vivió dederecha, pudo 4cargar la suerdicado por entero a su profesión te y sacar al toro por el lado desde antes de tener el uso de contrario al que le marcó...» «El razón, hasta el momento misnovillo, engañado casi a cuermo de su muerte. po limpio, siguió su carrera El autor, junto a la docuunos cuantos metros, para rementación que permite seguir volverse con rapidez, dispuesto el acontecer familiar y profesioa acometer al torero. Entonces, nal del diestro, lo presenta coAntonio, que ya ha desplegado mo protagonista de episodios la muleta, con la misma mano capaces de definir por sí misizquierda, lo recibe con un namos su carácter y sentido vital. tural de ensueño, que empalma Se refiere a tantos «gestos» y con una serie de tres.» «gestas» que delimitan su trayecRepite el mismo pase camtoria, contribuyendo a trazar biado por tres veces, aumentanlos perfiles de su recia personado la emoción, al mismo tiempo lidad, envuelta en una sonrisa que el peligro. El público enloamable, que tenía la virtud de quece. Al terminar la corrida, convertir en juego sencillo la le sacan en hombros, por la ejecución de las más arriesgapuerta grande y así le llevan, das suertes. calle de Alcalá arriba, hasta su domicilio, entonces, calle de General Mola, 3. Se ha escrito Antoñito una página de oro en los anay el pase cambiado les de la plaza madrileña de Las Ventas. La «gesta» de Antonio Una de ellas, tal vez la más quedará escrita para siempre en espectacular de su repertorio, el recuerdo de los aficionados. fue la del famoso «pase cambiado» que tuvo en Antonio genial intérprete. La había aprendido Una alternativa —como todo en su vida toreSegunda secuencia del«pase cambiado», en la misma corrida de la Prensa de 1946. con Miuras ra— de su padre, el Papa Negro, quien, a su vez, la recibió faena, citó al toro desde lejos, Tampoco faltan los «gestos» que Antonio la puso en práctidirectamente del primer Bieninolvidables. Estamos ahora en con la muleta plegada en la maca ante los asombrados...

El debate de las Humanidades

Del debate de las humanidades que ha conseguido que la opinión pública se haga eco del valor de las Humanidades y de la necesidad de reforzar su cultivo en los planes de estudios.

Fernando Inciarte, la Filosofía como relato

Sobre el escritor Fernando Inciarte que regresa a España para recoger el Premio Roncesvalles.

Recuperacion de Pushkin

Italo Calvino, entre otras muchas definiciones de clásico, da una que viene a señalar que es aquél que nunca decimos que estamos leyendo por primera vez, sino releyendo. Por encima de la ironía, acaso lo que sucede con los clásicos es que, cuando los leemos, incluso por primera vez, parece que ya los hubiéramos leído antes, pues descubrimos que son imprescindibles y comprendemos que estaban ahí a pesar de nuestro desconocimiento, que la historia de la literatura no podría ser la misma sin ellos, y que si despojásemos a la literatura de lo supérfluo, quedarían ellos, como la sustancia segura de todo.Sin embargo, la excesiva presión de la novedad, y la penetración en el mundo editorial de la perspectiva uniformizadora de un marketing que trata igual a los libros que a otros productos, sometiéndolos a rápidos plazos de caducidad, acaban desplazando de las librerías a los clásicos, que son sustituidos por libros de temporada, de vida efímera. Muchos clásicos acaban así desapareciendo del tráfico regular y hasta de los catálogos, y superviviendo apenas, en el mejor de los casos, en versiones que se ofrecen en colecciones marginales destinadas a los saldos, sin garantías de edición ni traducción. Por eso suelen ser acertadas las conmemoraciones de nacimientos o muertes de autores literarios —como lo son ciertas versiones cinematográficas de sus obras—, ya que suscitan al menos la posibilidad de una recuperación editorial.Este año, uno de los autores cuyo nacimiento se celebra es Aleksandr Pushkin, considerado como el creador de la moderna literatura rusa. Todo en Pushkin fue novelesco, su profundo sentido romántico de la libertad, su simpatía por los caídos y oprimidos, y hasta su muerte, en un duelo de honor, a los 36 años. Pero lo que sorprende sobre todo de él, es la capacidad y el talento con que, en su breve vida, realizó una obra literaria tan diversa y original.En Pushkin se conjugó de modo peculiar el sentido de su cultura nacional con una idea cosmopolita de la expresión literaria. En un tiempo en que en Rusia era el francés la lengua de cultura, empleó sus esfuerzos creadores en dar a la lengua rusa la dimensión literaria que merecía, pero los asuntos de la moda romántica que estimularon su imaginación, la influencia de los grandes contemporáneos y de otros clásicos, no le hicieron perder la sensibilidad frente a su mundo cotidiano, y hasta supo compaginar lo que pudiéramos llamar la literatura culta con el aprecio por los cuentos y las leyendas populares de su recuerdo infantil.Acaso en la sensibilidad que permanece la conciencia certera de su propio mestizaje, heredero como era, a la vez, de antiguas gentes rusas y de un esclavo abisinio, luego liberado, del zar Pedro el Grande.La aparición en nuestras librerías de dos libros suyos (Relatos del difunto Iván Petróvich Belkin, Ediciones Altera, y La hija del capitán, Alianza Editorial), supone la recuperación, en óptimas condiciones —tanto la edición, como el castellano en que las ha traducido Ricardo San Vicente, son excelentes-—, de parte...

Más allá del cine de inquietud moral

]El autor de esta importante monografía sobre Kieslowski refleja «cómo su experiencia personal se plasmó en su cine y cómo éste es el resultado de una búsqueda vital, con sus dudas, luchas y desencantos». Nos ofrece una reflexión sugerente sobre las claves antropológicas y estilísticas de uno de los más destacados representantes de la Escuela de Cine de Lodz, en la que también se formaron otros pesos pesados como Wajda, Polanski y Zanussi.Para Rodríguez Chico, lo propio de Kieslowski era «plantear preguntas por medio de casos concretos e imágenes llenas de fuerza dramática, pero se negaba a dar respuestas, también porque admitió no haberlas encontrado en su vida. Decía que cada espectador debía encontrar sus propias respuestas, y que su cine debía tener un carácter abierto y cierta ambigüedad: no hay happy end, sencillamente porque la vida no se puede estancar».Las páginas de la cuidada edición de este libro contienen muchas pistas para pasear con calma por el cine de un hombre inquieto, muy influido por Ingmar Bergman y Albert Camus, admirador de Tarkovski, del primer Bresson y del Rohmer de los cuentos morales. Un magnífico libro que va muy lejos en el análisis material, aunque se queda algo corto en el formal. De seguro, interesará a estudiosos y buenos espectadores de ese «cine de inquietud moral» y primoroso acabado formal del que Kieslowski es un representante señero.

La idea más influyente del siglo

Este artículo trata de definir la idea más importante del siglo XX, que preside todas las direcciones del pensamiento contemporáneo. Esta idea está relacionada con las evidencias históricas y sociales que proporciona el lenguaje corriente o natural. Este lenguaje no es la verdad sino que permite pensar la verdad, un nuevo concepto de verdad que contrasta con la verdad científica y exacta, intemporal y especializada del modelo positivista decimonónico. Ahora bien, pese a toda la originalidad de la idea más influyente del siglo, lo cierto es que prolonga una tradición secular de centralidad del lenguaje en la metafísica occidental. Y el lenguaje es ideología, es dominación. Por ello el autor propone un nuevo paradigma, insinuado al final del artículo, donde el lenguaje y su modo de pensar sean sustituidos por una racionalidad basada en la imagen y la imitación.

La isla sin aurora, Azorín (J. A. T. Martínez Ruiz)

La isla sin aurora ve la luz en la posguerra, en 1944. Es evidente, por la fecha, que pertenece a la última etapa de la producción azoriniana. Y, sin embargo, sorprende por ser un «libro a ratos extraño, desconcertante», inserto en una «atmósfera mágica que envuelve los sucesos», al decir de Martínez Cachero. En la misma línea, Leopoldo Panero calificó de «lectura casi sonámbula» el viaje a esta isla sin aurora a través de la prosa medida, exacta, de Azorín. Como lectura del matiz y del ensueño podría también considerarse. Y es que el mismo argumento se sumerge en el mundo del duermevela: tres personajes sin nombre —el poeta, el novelista y el dramaturgo— se embarcan en dirección al Pacífico en busca de la isla que da título a la novela.En sus páginas, Azorín nos entrega una reflexión en torno al fenómeno de la creación literaria. Al fin y al cabo, los protagonistas representan a cada uno de los tres géneros mayores de la literatura. Sin embargo, a medida que el viaje se completa cobra relevancia uno de los temas más recurrentes del maestro alicantino: el paso del tiempo, simbolizado por ese barco frente a las costas de la isla, denominado Sin retorno.Es uno de los temas más recurrentes en la literatura. Pero el autor de Monóvar lo aúna con el de la creación literaria de manera magistral. Ya Ortega, en su ensayo «Nuevo libro sobre Azorín», dirigía su atención a lo que él consideraba núcleo del arte azoriniano: «El arte de Azorín consiste en suspender el movimiento de las cosas, haciendo que la postura en que las sorprende se perpetúe indefinidamente como en un perenne eco sentimental. De este modo, lo pasado no pasa totalmente». Y en «Azorín: primores de lo vulgar», resaltaba su atención a lo minúsculo y su preferencia por el pretérito perfecto: mirada y estilo conjugados en la tarea de congelar la realidad que discurre y se escapa, pero también heridos por la certidumbre de que el presente se vive «como habiendo pasado ya».Decía Fernández Almagro que en este libro Azorín «consigue, con extraordinaria belleza de expresión y sugestión continua, los efectos más puros que hasta ahora haya logrado —y ya es decir— en el aventurado camino que va del detalle físico y real, comprobado, a la esencia de las cosas». Quizás la superlativización del adjetivo «puro» sea arriesgada; sin embargo, el viaje a la isla sin aurora queda como testimonio de un escritor que, en efecto, perpetuó los detalles de su mirada en el vocablo exacto y esencial, y por lo tanto eterno.

Biblioteca de Occidente: Hamlet (William Shakespeare)

Comentario de Luis Alberto de Cuenca al Hamlet de Shakespeare en la Colección Biblioteca de Occidente en contexto hispánico.

El escritor funambulista

Recomendaciones de verano de varios libros de Paul Auster. Paul Auster (Newark, Nueva Jersey, 1947), el escritor sobre la cuerda floja, ha ganado el Premio Príncipe de Asturias. Su innegable tirón en España, ganado a puro pulso literario, sin ardides de best seller, lo había puesto en el disparadero del galardón en los últimos años. Ahora se confirma su extraño talento, capaz de poner de acuerdo al gran público y a la crítica más exigente.Hay algo fascinante, magnético, en sus historias de perdedores, a los que hace transitar por mundos distintos, leves, casi como el aire a ambos lados del camino del funambulista. Para penetrar ese territorio, y luego describirlo, hay que tener un pasaporte muy especial.El crítico francés Gérard de Cortanze explica con sorna cómo los europeos consideran a Auster un autor genuinamente americano, mientras que para los americanos es poco menos que un europeo trasplantado a Brooklyn.Auster es todo lo americano y todo lo europeo que se puede ser. Porque vuela libre, intuitivo en la narración, ligero en el estilo. Y su amor por la literatura le lleva a descubrir un universo mucho más prometedor que cualquier corsé nacionalista. «Francés e inglés constituyen una sola lengua». Con esa radical cita de Wallace Stevens abre Auster su ensayo Los poemas y los días.Lo cual no significa renuncia a la propia identidad. Su pertenencia al Nuevo Mundo se revela en ese ímpetu juvenil, casi revolucionario, que, de alguna manera, reniega del amaneramiento de un Viejo Mundo resabiado, para deslumbrarse con la pura vida: la seducción de las historias, el individuo cabalgando por el mundo. «A veces pienso que en realidad soy un cuentacuentos», dice Auster en una entrevista.Patriota de las historias, sobre ellas construye su narrativa, donde el lenguaje es estructura en movimiento, un artificio armador de armonías a partir de un momento privilegiado: «Algo sucede y desde el momento en que empieza a suceder, nada puede volver a ser lo mismo». Resulta significativo que esta frase se repita en dos de sus libros: Espacios blancos (1978) y repite en El cuaderno rojo (1993). Una llamada de teléfono, un encuentro, un accidente...A partir de ahí, el azar, que ha irrumpido de no se sabe dónde —de ahí, de su misterio, su encanto—, toma las riendas. Entramos en una senda vertiginosa, plagada de bifurcaciones en forma de nuevos personajes, historias dentro de historias, variaciones.. , que se suceden con una naturalidad asombrosa, sobre todo si miramos atrás y comprobamos que los nudos de la trama están compuestos de puro azar.CIUDAD DE CRISTALPAUL AUSTERAnagrama (2001) 164 págsPero todo encaja. Harto de que le achacaran una supuesta falta de realismo, Paul Auster sentencia en Experimentos sobre la verdad: «Existe una idea generalizada de que las novelas no deberían abusar de la imaginación. Todo lo que parece improbable se considera necesariamente forzado, artificial, irrealista. No sé en qué realidad ha vivido esta gente. Están tan inmersos en las convenciones de la denominada literatura realista que su sentido de la realidad se ha distorsionado».La resabiada...

Post-Homero, post-Joyce

Jacinto Choza y Pilar Choza
Ulises, un arquetipo de la existencia humana
Ariel
Barcelona, 1995,196págs.

Amartya Sen o el desarrollo humano como libertad

Amartya Sen es uno de esos Nobel de Economía (1998) cuyo prestigio no ha sido flor de un día, sino que por el contrario se ha ido revalorizando, en proporción cuasi geométrica, con el decurso del tiempo. Su nombre ya era previamente reconocido en el panorama académico mundial a la par que constituía una referencia para las políticas internacionales de cooperación al desarrollo, concretamente para Naciones Unidas. A lo largo de su dilatada carrera académica por los centros educativos más prestigiosos del mundo -—Cambridge, London School of Economics,Oxford, MIT, Harvard-— ha ido aumentando sus preocupaciones y temas de estudio y sedimentándolos en un rico suelo de diversos estratos que ha generado variados frutos. Desde sus primeros estudios sobre la abstrusa cuestión de la «selección de técnicas» para el desarrollo (véase su Choice of Techniques, 1960), saltó a la Teoría de la Elección Social (Collective Choice and Social Welfare, 1970), una especie de «lógica socioeconómica» formalizada, tras la estela del también Nobel Kenneth Arrow. Posteriormente, profundizó sobre cuestiones más aplicadas y empíricas, como el análisis y medición de la pobreza y las hambrunas, que reflejó en su Poverty and Famines (1981). Tampoco perdió de vista la perspectiva metaeconómica al examinar algunosde los supuestos básicos de la ciencia económica, como hiciera con la noción, tan a menudo gibarizada, de «racionalidad» económica («RationalFools», 1977); o con el análisis de las «bases informacionales» de las distintas teorías económicas y ético-políticas (vgr. su amplio artículo: «Wellbeing,Agency and Freedom», 1985). Durante todas estas etapas, Sen ha mantenido una constante formación y preocupación en aquellos aspectos que cruzan la débil -—¿y acaso ficticia-? —frontera entre lo filosófico y lo económico-político -—y entre lo positivo y lo normativo-—; como a su vez hicieran casi todos los economistas de mayor relevancia, que no fueron sino economistas-filósofos. En este sentido, sueler ecordarnos Sen el caso del propio Adam Smith, que siendo profesor de Filosofía Moral en la Universidad de Glasgow mantuvo un interés perenne por reeditar y pulir su Theory of Moral Sentiments. Por no hablar de John Stuart Mill, David Ricardo, Karl Marx, Friedrich Hayek, etc. Esto me recuerda igualmente el curioso título de un tratado de Historia del Pensamiento Económico: The Worldly Philosophers. Pero volviendo a nuestro autor, a finales de los años setenta diversos intereses previos y coetáneos desembocan en la que seguramente constituya su contribución de mayor calado: el «enfoque de las capacidades humanas» («human capability approach»), que propone de modo elaborado en su breve obra: Commodities and Capabilities (1985), o en su más reciente Development as Freedom (1999). En dicho tema, que es el que nos ocupa, me centraré a continuación. Pero antes quisiera completar este rápido esbozo del pensamiento seniano aludiendo al último tema o grupo de temas sobre los que Sen viene centrando su atención en los últimos años: se trata de variadas cuestiones interculturales (identidades culturales, universalidad de los derechos humanos y la democracia, etc.) pero engavilladas por la búsqueda de una plausible «justicia global». Tras ello late su anhelo por forjar una idea...

Del simbolismo a la Hermenéutica, Paul Ricoeur

Este profesor universitario nos presenta el resultado de su tesis doctoral en filología hispánica sobre el pensador francés recientemente fallecido y sobre el que ya había publicado algunos artículos en revistas especializadas. La compleja trayectoria intelectual de Ricoeur encuentra mucho sentido para entender las implicaciones filosóficas de las ciencias del lenguaje y de la semiótica en particular. Para ello el autor sintetiza en este trabajo el contenido de las principales obras de Ricoeur tratando de buscar el hilo conductor para comprender y concretar el legado de sus reflexiones sobre el lenguaje. En pocas páginas y de una manera concisa se nos explica cómo la rápida evolución del pensamiento intelectual durante el siglo XX y su capacidad para asimilar las distintas posturas filosóficas le llevan a «dejar de lado el existencialismo y el idealismo husserliano para abrazar la simbología primero, y, posteriormente la hermenéutica, como métodos más satisfactorios por los que comprender al hombre». El estudio, con abundantes notas de referencia, se basa fundamentalmente en tres de las grandes obras de Ricoeur, Finitude et culpabilité (1960) La métaphore vive (1975) y Temps et Récit (1986), pero sin dejar de lado otros artículos y obras necesarios para alcanzar y contextuali zar el contenido que en ellas se explicita. Incluye una detallada bibliografía con las obras de Paul Ricoeur, una bibliografía general y otra específica sobre el autor estudiado. El resultado es un acertado acercamiento al pensamiento del filósofo francés desde sus orígenes existencialistas y fenomenológicos hasta la hermenéutica filosófica y literaria, pasando por la simbología, el estudio del mito y los mundos de ficción. Sin dejar de ser un libro de filosofía, supone un marco necesario para acercarnos a la poética y a la retórica, al significado de la metáfora, al problema del tiempo en la narración o a la implicación del lector en la obra literaria. La evolución escalonada y cronológica de su pensamiento nos conduce a la hermenéutica para interpretar los textos, no tanto para encontrar un sentido inerme allí contenido, sino más bien para «desplegar la posibilidad de ser, puesto que me comprendo siendo, estando; y esta posibilidad se presenta por la lectura de la obra y la entrada en la intriga». Con esta síntesis del profesor Vela entendemos mejor que desde el principio Paul Ricoeur busca en el análisis del texto una forma de «comprenderse mejor aquí y ahora».

Biblioteca de Occidente: los poemas de Wordsworth

Comentario de Poemas de Wordsworth (1807). Colección Biblioteca de Occidente en contexto hispánico. l Nueva Revista

El aforismo y la greguería: brevedad y permanencia

 Somos hijos de un tiempo que requiere, o eso intuimos, la concisión y lo inmediato. Merece más atención aquello que genera un resultado instantáneo que aquello que necesita elaboración, cuidado y reposo: en el campo de la economía, la artesanía es un lujo y la industria, un bien común. Demandamos labores sin excesivas dilaciones, una exigencia quizá motivada por la rapidez que imponen desde las tecnologías y desde internet. Lo comprobamos en nuestra rutina y en nuestro día a día. Un ejemplo son las nuevas formas de comunicación, las redes sociales, en donde se tiende a reducir la extensión del discurso en pequeñas cápsulas de caracteres limitados, o en entradas y post que no invitan a la extensión de nuestro mensaje. En el periodismo es eso que llaman píldora; en el lenguaje publicitario, eslogan. Claro está que a estos nuevos medios, a estas nuevas formas de comunicación, no se viene para publicar una tesis o un ensayo, pero son representativos de las necesidades del lector. Un lector que empieza a acostumbrarse a leer mucho en poco espacio. Un lector al que le apetece un continente de fronteras bien limitadas que abarque el mayor contenido posible.Estos cauces recientes de la comunicación, de la sociedad, desembocan en la cultura y en el arte, pues suelen ser estos, cultura y arte, la expresión de un tiempo y de una época. De la conjunción de todos estos ingredientes nacen, o renacen –qué no está ya inventado-, mejor dicho, géneros y manifestaciones artísticas en concomitancia con todo esto que hemos hablado: la brevedad del mensaje. Todo está vinculado, por supuesto.A estos géneros y manifestaciones artísticas relacionadas con un mensaje de impresión corta pero con intención de permanencia en el paladar del lector, en la literatura, los llamamos aforismos, greguerías, volaterías o, simplemente, ocurrencias. El aforismo o la greguería o la volatería o la ocurrencia persiste en su buen estado de salud: no hay más que atender a las novedades en las estanterías de las librerías y en los catálogos de las editoriales para darse cuenta de ello. El aforismo se inclina por la sentencia y la greguería por la metáfora y la ironía, aunque en cuestión de etiquetas lo mejor es prudente, que hay sus opiniones. Ambos, aforismo y greguería, suelen convivir con la publicación de los diarios, otro género del que podríamos hablar, un género también de moda en la literatura de hoy día. En el aforismo y en la greguería hay sensualidad y sugerencia y algo de magia e ingenio y juego de palabras, impresiones y aciertos, observación y experiencia, advertencia y claridad, desnudez y atino. El aforismo y la greguería, delicada expresión, tiene algo de cuerda floja en que el funambulista, el escritor, ha de hacer su número; un número arriesgado: muy difícil decir tanto en tan poco sin pecar de simplismo, ingenuidad, sin ser previsible e insustancial.Dijo Ramón Gómez de la Serna, en 1911, que “la palabra es un fenómeno como la electricidad, rezumada por todo y viva, con una...

Amalia Bautista

La ha celebrado gente tan diversa como Ramón Irigoyen, Felipe Benítez Reyes y Emilio Quintana. Su nombre es Amalia Bautista.Nació en Madrid en 1962. Yo la conocí cuando tenía veinte años y estudiaba Ciencias de la Información en la Complutense. Paco Aguilar Piñal acababa de descubrir una tragedia inédita de Cadalso, Solaya o los circasianos. Celebré el venturoso hallazgo en las páginas de Pueblo y formé parte del grupo de amigos que leyó la tragedia en público. Entre ellos estaba Amalia, que daba voz a la protagonista. Me parece que entonces aún no escribía versos, pero recitaba como los ángeles. Tardaría seis años en ver la luz su primer y único libro, Cárcel de amor (Sevilla, Renacimiento, 1988), y siete más en publicarse La mujer de Lot y otros poemas (Málaga, Llama de Amor Viva, 1995), una plaquette con el sello inconfundible de Rafael Inglada.La "línea clara" se hizo para Amalia Bautista. Su poesía esgrime el mismo pulso firme y verdadero que la de d'Ors, Juaristi o Martínez Mesanza. Cuenta cosas cercanas, que nos turban o nos consuelan, pero que siempre nos son útiles, porque están hechas de la misma tela con que están tejidos nuestro corazón y nuestro cerebro. Inteligencia y sensibilidad se dan la mano en esta mujer que no escribe para mujeres, sino para ti y para mí, y hasta para usted, que se oculta tras la máscara neofascista de la political correctness y niega la libertad desde una Inquisición hecha de cuotas y discriminaciones positivas. Jugando y divirtiéndose con el lenguaje, como Marcial, como Louise Labé, Amalia ha concebido un mundo de palabras extraordinariamente fresco, habitable, distinto. Un mundo que comienza a insinuarse donde terminan estas líneas de admiración y reconocimiento.LAS ANTIGUAS LLAMAS No pude confesarte dónde había estado tanto tiempo, ni explicarte mi vuelta inesperada. Sólo pude hacerte sospechar que en aquel año te había sido infiel impunemente. Y era mejor así. Volví a rendirme ante tus ojos y ante tu perdón. Me olvidé de que estuve en aquel centro para enfermos mentales. Volvió todo a ser como fue siempre antes de irme. Volvió el amor desgarrador y dulce, y la pasión nociva, y en mi pecho volvieron a encenderse sin clemenciaaquel dolor y las antiguas llamas.(Cárcel de amor)CÁRCEL DE AMOR De todas las mujeres que has tenido que me quieres a mí más que a ninguna es lo que dices siempre. Sin embargo, ellas pudieron compartir tu cama, y a mí me has encerrado en este cuarto en el que me visitas por las tardes, me traes dulces y libros, y me hablas de arte y literatura. Al despedirte me das un paternal beso en la frete y así hasta el otro día. Y yo me quedo sola y me aburro. Y echo en falta un hombre. Por eso no te extrañes, amor mío, si vienes a mi celda por sorpresa y me ves abrazada al carcelero.(Cárcel de amor)MARGARITA DE PROVENZA Sólo tú permaneces a mi lado, anciano caballero, y bien conoces mis...

Los modelos inteligentes de comunicacion

De cómo dependemos de la comunicación y sus modelos inteligentes que son los que están marcando el signo del porvenir, algo vital para una lengua y cultura universales como el español.

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