miércoles - 20 febrero - 2019

Ideas

Ideas

En el nombre de la guerra contra el terrorismo

El autor hace referencia al análisis del terrorismo al que nos enfrentamos y de la estrategia que se ha diseñado para combatirlo.

El futuro del reino alauí

¿ENTRA MARRUECOS EN UNA NUEVA ERA? La pregunta no es baladí tras ^ la entronización del nuevo rey, Mohamed VI, como consecuencia del súbito fallecimiento de su padre. Tiempo habrá para aquilatar y hacer balance sobre un monarca —Hassán II— al que el reino debe la unidad nacional, la modernidad, un papel internacional destacado y un marco político que se aproxima a los países democráticos de Occidente.Hassán dejó tras de sí puntos oscuros, problemas profundos, dossieres abiertos que su sucesor debe asumir e intentar resolver en los próximos meses. Algunos de ellos, sin embargo, difícilmente podrán solucionarse en décadas, porque se arrastran desde hace un siglo. Otros dependerán del consenso social, de la clase política y del majzén (el establishment, diríamos con un anglicismo).Pero el cambio, el deseo de cambio, la «imparable dinámica del cambio» (en frase de Hichan Bel Abdallah El Alaui, fino intelectual y primo carnaldel nuevo rey, cuyo papel puede ser importante en el futuro) está en marcha. Se respira. Quien viaje a Marruecos hoy puede percibirlo: se han despertado enormes espectativas. Pero existe también el temor de que la impaciencia de unos y el egoísmo de otros puedan echar por tierra tanta esperanza.Los desafíos que el nuevo rey deberá enfrentar son enormes. La economía del país atraviesa un mal momento: al peso plúmbeo de la deuda externa (cuya reconversión en inversiones han iniciado España y Francia)hay que añadir un tejido productivo arcaico, un nivel de competencia internacional mediocre y una mano de obra poco cualificada, aunque haya excepciones. El paro (tal vez más del 25% de la población activa)afecta sobre todo a los jóvenes y especialmente a quienes lograron acceder a la enseñanza media y a la universidad. La demografía galopante no ayudaprecisamente a potenciar un mercado de trabajo en recesión: nadie parece haberse tomado en serio la necesidad urgente de enfrentar este problema por razones religiosas o morales, es uno de los tabúes más delicados.Un 50% de la población marroquí es analfabeta y vive en condiciones de pobreza o de pobreza extrema. En algunas zonas rurales el analfabetismoentre las mujeres alcanza el 85%. Las «pateras» se explican por una situación social, más que delicada, explosiva. Hay quien teme un estallido. Precisamente por eso tal vez, en sus primeros discursos el nuevo rey habló de lucha contra la pobreza y el desempleo, reforma de la educación y del estatuto de las mujeres y reformas democráticas en profundidad, que podríanafectar incluso a las grandes instituciones del Estado o a la Constitución.Mohamed VI ha tenido que asumir una herencia brillante en el terreno exterior (Marruecos ha jugado en los últimos decenios un papel de amortiguador y mediador entre el radicalismo árabe, palestino sobre todo, y Occidente) y difícil en el interno.Los «años de plomo» (1971-1989) han dejado en el país heridas sin cerrar: el tema de los desaparecidos, por ejemplo, que inevitablemente deberá hallar una solución de compromiso con las familias y las organizaciones políticas. O el contencioso territorial del Sahara Occidental, que 25 años después de...

La transición inacabada de Egipto

Los retos que esperan al primer presidente civil de Egipto elegido democráticamente son enormes. Muchos se burlaron del «candidato de repuesto» de los Hermanos Musulmanes. Pero el poco carismático Mohamed Mursi puede mostrar —como ha ocurrido a menudo— que las segundas opciones resultan ser las mejores.El punto fuerte del presidente es su legitimidad democrática. Lo ajustado de su victoria electoral —y la tutela militar— restringen sus opciones políticas.Su presidencia se inscribe además en el contexto de un movimiento histórico que está reformando la política árabe en la región. Su moderación —al menos hasta ahora— y su inclinación al pragmatismo cuentan asimismo a su favor. A juzgar por sus declaraciones, a lo largo de los años parece haber aprendido mucho de la experiencia turca, donde una nueva generación de islamistas ha sabido desarrollar la coexistencia entre una sociedad religiosa y un estado secular.Hacia un islam político moderadoUno de los mayores problemas del presidente es que tendrá un mandato recortado y ambiguo. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el gobierno de transición, ha dejado el cargo de la presidencia en un limbo sin establecer claramente sus funciones. Ambos pilares —militares e islamistas— necesitan pactar. Los primeros tienen el poder de reprimir cualquier disensión pero carecen del amplio apoyo en las calles que tiene la Hermandad.Mursi promete dirigir un «Estado democrático, civil, libre y moderno». Un país de todos —sin corrupción ni abuso de poder—, donde cristianos y musulmanes, hombres y mujeres, convivan en paz e igualdad. Su gran desafío: reconciliar una sociedad muy polarizada. Para superar los recelos de la comunidad copta (entre un 10 y 12% de la población), así como del sector liberal, Mursi quiere nombrar como vicepresidentes a un copto y a una mujer.Nombrando su brazo político, «Justicia y Libertad», los Hermanos Musulmanes sintonizan con la nueva cultura política. Los preceptos del islam no son una garantía para conseguir adeptos. Ahí está el fracaso de Al Qaeda al querer utilizar los lemas religiosos. O el de Irán, que trata de encubrir su tiranía con el islam cuando en realidad tiene todos los defectos de los regímenes dictatoriales: corrupción, opresión y caos administrativo.Incluso si lo anterior no se admite, habría que relativizar el —innegable— carácter conservador de la ideología de la Hermandad (en su origen contrario al pluralismo o la igualdad de la mujer). Mas Egipto nunca será una teocracia del tipo Irán o Arabia Saudí. Y no lo será porque, a diferencia de aquellas, lo que existe en Egipto es un islam político «sin» petróleo. No puede vivir de espaldas a la comunidad internacional.El nuevo primer ministro nombrado por Mursi es Hisham Qandil, técnico independiente desconocido aunque de tendencia islamista. La persona elegida para devolver la estabilidad al país es un experto en aguas de cincuenta años formado en Estados Unidos. Formó parte de los dos últimos Gobiernos interinos como responsable de Recursos Hídricos. Qandil formará un Gobierno de tecnócratas. Descarta cuotas para los partidarios del Islam político. El principal criterio para elegir a los ministros será...

Pactos no, acuerdos sí

Cuando se publiquen estos comentarios estará ya definitivamente cerrada la relación de los senadores de la nueva legislatura, que se habrá inaugurado a principios de abril. Oficialmente se le llamará la novena legislatura. Pero si se empieza la cuenta por la Constitucional del 77 es la décima de la actual Monarquía Parlamentaria de la democracia española. Entre las responsabilidades de la «Alta Cámara» no se halla la de otorgar o negar la confianza al Presidente del Gobierno o a su Gabinete, que es de la exclusiva competencia del Congreso de los Diputados.Los Gobiernos dependen del Congreso, aunque la legislación y el control del Ejecutivo se elaboren y realicen por los dos brazos de las Cortes Generales. Algo parecido ocurre en la mayoría de las naciones de parlamentos bicamerales, tanto de Europa como de América o Asia. Por eso, en España, el debate político y el análisis de estudiosos e informadores, y de la generalidad de los ciudadanos, suele concentrarse en lo que se discute y se resuelve en el palacio de la Carrera de San Jerónimo. Allí los diputados examinan casi todas las semanas al Gobierno, debaten entre ellos y aprueban leyes y mociones de directa repercusión en la política nacional.En estas últimas elecciones de marzo el PSOE ha obtenido cinco diputados más que en la anterior. Ahora a los socialistas, con ese nuevo quinteto, sólo les faltan siete escaños para la mayoría absoluta de la Cámara y no doce como antes. Pero hay circunstancias políticas y parlamentarias que no son iguales a las del año 2004. Los «populares» han sumado más votos que entonces y también han ganado otros cinco diputados, si bien su grupo parlamentario del Congreso sigue teniendo dieciséis menos que el de los gubernamentales.El incremento parlamentario del PP se debe en buena medida a su trabajo en la oposición y al desgaste político del Gobierno socialista. El del PSOE ha sido a costa de los trece fieles y obedientes socios del «tripartito de Madrid», que le aseguraban, casi sin debate, cómodas y disciplinadas votaciones y eran fáciles de contentar con promesas y acciones o declaraciones demagógicas y con su participación en el Ejecutivo de la Generalidad catalana conforme a lo convenido en el «Pacto del Tinel». Aquellos trece diputados amigos de la llamada «Izquierda Unida»- —que no estaba tan «unida»-— y los «separatistas» republicanos de Cataluña, se han visto reducidos unos a dos y otros a tres, desapareciendo sus grupos parlamentarios propios en el Congreso, y se quedan con poca voz en los debates y menos representación en las Comisiones parlamentarias a la hora de votar.Si se aplican los reglamentos como es debido, y es de esperar que así lo hagan la Presidencia, la Mesa y la Junta de Portavoces de la Cámara, los «rojiverdes» de IU y los republicanos catalanes tendrán que integrarse en el grupo mixto y repartirse los tiempos de palabra con diputados de otras tres o cuatro formaciones, perdiendo presencia en los debates parlamentarios y repercusión en los medios, en la...

Rusia y Occidente

Resulta ya tópico, y más en estos momentos, decir que la Rusia postsoviética tiene en vilo a Occidente desde hace más de una década. La incapacidad de sus dirigentes para fijar un rumbo a su sociedad hace inútil, incluso, el plantearse si ésta sería capaz de seguirlo. Una sucesión de gobiernos erráticos desde 1985, la falta de tradición democrática liberal y el desconocimiento de las leyes del capitalismo moderno han dado paso a una generación amoral, incapaz de concebir ilusiones, ni tan siquiera proyectos. Los ídolos que imperaron sobre la población mayoritaria en la Unión Soviética durante siete décadas —hermandad proletaria internacionalista, hazañas deportivas y cosmonáuticas, ideales pacifistas— han dejado paso al más siniestro rostro del capitalismo insolidario, las mafias con sus extorsiones, el narcotráfico y la drogadicción, la pura especulación sin bases económicas reales. La población ha perdido la cobertura de sus necesidades mínimas de subsistencia, quizás precaria, en aras de una inútil y, a la postre, inexistente libertad, lo que hace pensar a muchos que el Padrecito Lenin tenía razón al cuestionarse la finalidad de esa libertad. Al margen de la catastrófica situación económica que ha llevado a Rusia a la quiebra, con repercusiones en todo el orbe imposibles de calibrar aún, la degradación social generalizada alcanza niveles impensables en la otra potencia mundial. No hace mucho, el Presidente de la República, el ex camarada Yeltsin, el que mandó derribar la casa donde se asesinó a la familia imperial en 1918, sorprendía a todo Occidente pidiendo perdón ante las cámaras televisivas, en los propios funerales de los Románov, mientras que la Cámara Baja, la Duma, anunciaba pública y oficialmente que no se haría representar en las exequias de Nicolás «el Sanguinario». Esta divergencia de criterios, si se quiere anecdótica, es claramente indicativa de la falta de acuerdo social en Rusia acerca de cualquier materia. Las instituciones presuntamente democráticas actúan enfrentadas hostilmente; los intelectuales, antaño ocupados en criticar al régimen soviético, se pierden en divagaciones estériles que a nadie interesan y que nadie comprende; la Iglesia Ortodoxa se debate en discusiones bizantinas sin lograr la reunificación con los grupos escindidos a raíz de la Revolución, mientras surgen por doquier sectas disparatadas... La obra que comentamos, Rusia y Occidente, puede ayudarnos en cierta medida a plantearnos el eterno problema: ¿puede Rusia desarrollarse socialmente según los esquemas occidentales? Las tesis eslavófilas y occidentalistas se enfrentan en el pensamiento ruso desde el siglo XVII. Quienes creen que Rusia debe, y puede, seguir los modelos europeos (en gran medida deberíamos decir, quizá, estadounidenses) se enfrentan con los herederos del pan-eslavismo y de la ortodoxia, en extraña amalgama con las reminiscencias tártaras, bizantinas y estalinistas. Esta explosiva combinación ha sido sistematizada por Olga Novikova, del Centro de Estudios Rusos de la Universidad Autónoma de Madrid, que ha seleccionado una docena de textos, en algunos casos de autores tan famosos como realmente desconocidos, desde Dostoievski y Soloviev, entre los ya clásicos, a Lijachov, una de las plumas más prestigiosas de la Rusia de hoy. Junto a...

Ni en este momento ni en este ambiente

De cómo los estatutos de Autonomía no son unas disposiciones privativas de un territorio o de una comunidad.

Políticas de la diferencia

Nos habla acerca de la obra de Will Kymlicka, titulado "Ciudadania cultural".

La perspectiva liberal-conservadora

La perspectiva liberal-conservadora

La imposibilidad de constituir una teoría política de carácter liberal-conservador no es casual. Es sintomático a este respecto que la defensa del conservadurismo liberal por parte de uno de los pensadores más importantes del siglo XX, Michael Oakeshott, reivindicara más la actitud conservadora que su ideología. Pero si el liberalismo conservador quiere ser una alternativa en las sociedades del siglo XXI tiene que recuperar de nuevo sus valores y principios originarios. Porque, en realidad, la supuesta incompetencia del pensamiento conservador por articular de un modo sistemático un conjunto de axiomas —y su falta de habilidad para concluir de ellos una visión completa del mundo—debe ser considerada una de sus principales y más irrenunciables señas de identidad. No es, por tanto, tampoco accidental que el propio Richard Nisbet tuviera dificultades para presentar la coherencia de un pensamiento político que es tan heterogéneo como plural, tan antiguo como moderno. De hecho, uno puede preguntarse qué comparten esos pensadores que el propio Nisbet cataloga como conservadores, más allá de unos principios generales como la propiedad, la libertad o la tradición, por ejemplo. Ahora bien, una lectura atenta descubre que Oakeshott tenía razón: la preocupación desde Burke hasta él mismo no parece centrarse en la defensa de ciertas categorías intelectuales, sino en la mirada sobre los condicionantes que imposibilitan una verdadera convivencia social. Y, desde esta perspectiva, no se puede negar que el conservadurismo defiende, antes que nada, un entramado moral o unos valores que se refieren tanto a la tradición como a la clara percepción de que, con ellos, la convivencia resulta más armónica y las instituciones más humanas. Pero si el conservadurismo ha tenido un enemigo, este, a decir verdad, trasciende las habituales distinciones políticas. Es más contra la teoría política que se escoraba preocupantemente hacia el racionalismo y que olvidaba la relevancia de la racionalidad práctica, de la prudencia, en la gestión de los asuntos comunes, la bestia negra de esos pensadores encuadrados tradicionalmente en la nómina conservadora. Como supo ver Oakeshott, el conservadurismo propone una política de la moderación que hoy, en el contexto de la exacerbación de las identidades partidistas, no podemos considerar superflua. Por el contrario, uno estaría tentado de afirmar que es más necesaria que nunca. Para el pensador británico, «gobernar es una actividad limitada y específica que se refiere a la provisión y salvaguardia de reglas generales de conducta, entendidas estas, no como imposiciones de actividades sustantivas, sino como instrumentos que permiten a cada cual desarrollar, con la menor frustración, las actividades de su propia elección». UN CONSERVADURISMO SIN ESPACIO Así las cosas, no debería ser preocupante tampoco el desinterés mostrado por la teoría política actual hacia el conservadurismo, pues la misión de este no es, por seguir a los clásicos, ofrecer un sistema de ideas elaborado ex ante y adaptar a él la irreductible complejidad de nuestra vida colectiva. Más bien, a diferencia de las últimas teorías de la justicia, el pensamiento conservador busca ofrecer una mirada real, transitoria, más razonable que racional, que armonice los intereses muchas veces contrapuestos,...

España en 2008

En menos de seis semanas se han sucedido tres acontecimientos políticos importantes, las elecciones de mayo, el debate de este mes de julio y el nombramiento de varios nuevos ministros. Estos hechos, en el tramo final de la actual legislatura, invitan a algunas consideraciones sobre las perspectivas de los próximos comicios generales de principios de primavera. Se ve que el presidente trata de renovar la gastada imagen del Gobierno sin tocar las estructuras fundamentales del Estado, sometido al baile de los Estatutos, ni las políticas más características de su Ejecutivo. Tres, por lo menos, de los departamentos que cambian de titular han perdido gran parte de sus competencias transferidas a las comunidades autónomas. Por lo que el cambio de titulares de esas carteras es probablemente más de imagen que de proyecto. España, tras el debate y con la pequeña crisis ministerial de ahora, ha entrado ya en pleno periodo preelectoral: con una salud económico-social, si no muy brillante, aceptable y aceptada, pero todo el país con serios problemas sin resolver. Esos son los que se van a discutir en los próximos meses entre los dos únicos partidos políticos capaces de encabezar el gobierno de la nación. Los de ámbito puramente territorial o local no cuentan nada o muy poco a la hora de elegir diputados o senadores. Igual que ese satélite de los socialistas que ahora se llama «Izquierda Unida», con más de lo primero que de lo segundo, como demuestran las «asambleas» o conventículos de los grupos que lo integran.Hay una cierta asimetría entre los totales de los votos de las dos formaciones principales y el poder municipal o regional que han alcanzado ademas tras los comicios de mayo. Parece que los populares han sido apoyados por 160.000 electores más que los socialistas. Sin embargo, aun siendo la suya la lista más votada en algunas comunidades autónomas y en importantes capitales de provincia, han de pasar a la oposición en ciertos lugares: en las Baleares, y quizá también en Navarra, y lo mismo sigue sucediendo en otras regiones más del norte de la Península y ocurre también en ciudades como León, Cáceres, Sevilla y unas cuantas más.En casi todas estas localidades y autonomías las administraciones se encuentran en la precaria situación de necesitar apoyos puntuales o permanentes de agrupaciones locales o regionales para los grandes asuntos, o incluso para sacar adelante cuestiones menores, y en señaladas ocasiones para formar tripartitos contradictorios, como por ejemplo el de Barcelona en que están coaligados el Partido Socialista Obrero Español -un partido «nacional»- y los independentistas de Esquerra. Esos votos que hay que negociar, en ocasiones caso por caso, indispensables para aprobar planes o proyectos, acaban siendo muy costosos en términos políticos y ordinariamente también presupuestarios. Así se está viendo ahora ya en la misma Cataluña y en Galicia. Para funcionar de modo satisfactorio los acuerdos de gobierno entre partidos habrían de estar claramente especificados y además ser públicos.Las agrupaciones locales de varios de esos municipios y las insulares de Baleares o...

Cuba. Medio siglo entre la revolución y la dictadura

El próximo 1 de enero se cumplen cincuenta años del triunfo de la revolución cubana. Es decir, medio siglo, expresión que explica mejor el tiempo transcurrido. En 1959 nadie hubiese apostado por la permanencia de la revolución durante tanto tiempo. Ni siquiera Fidel Castro, que había repetido hasta la saciedad que su objetivo era devolver la democracia al país y restaurar la Constitución de 1940.Desde 1952, Cuba sufría la dictadura de Fulgencio Batista tras un golpe de estado incruento que fue justificado como «revolucionario» y «por el bien de la patria amenazada por la corrupción partidista». Ante la indiferencia casi general de los cubanos, su llegada al poder también fue tolerada por EE.UU.Batista, que era un sargento mulato convertido en general y hombre fuerte desde los años treinta, tenía una ideología cercana al populismo de Perón o Getulio Vargas. Por eso su primer anuncio fueron viviendas para los más pobres y un aumento general de salarios. De hecho, en 1940 había sido presidente de Cuba gracias a los votos de la clase media, que apoyó mayoritariamente a su partido, la Coalición Socialista Democrática. Su programa estaba basado en el orden y el gasto público, pero sin ocultar su cercanía al socialismo, tendencia confirmada al nombrar ministros a dos destacados comunistas, Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez.En 1958, sin embargo, la dictadura estaba a punto de ser derrotada debido (y quizá esto sea el «determinismo retrospectivo» del que hablaba Max Weber) a la corrupción, el rechazo popular y la represión descontrolada de la policía. Sin embargo, un motivo sobresalía por encima del resto: el deseo de libertad de los cubanos, cansados de las injusticias de Batista. Si a eso unimos la retirada del apoyo estadounidense y la presión guerrillera tendremos el cuadro completo de la caída del régimen en la madrugada del 1 de enero de 1959.Batista, rumbo a Santo Domingo, dejó atrás una república enmarañada y a los pies del Movimiento 26 de Julio. En ese instante, las fuerzas rebeldes ya habían llegado al centro del país, aunque no controlaban las principales capitales de provincia y mucho menos La Habana. Sin embargo, los revolucionarios triunfaron y lo hicieron con el absoluto respaldo de los cubanos, convencidos de que Fidel Castro era el caudillo salvador de Cuba.Desde 1898, la casi totalidad de los políticos cubanos habían combatido contra España y, por tanto, tenían formación castrense. Esto dio lugar a un estilo de gobierno «militar» en el que la nación era sentida como un gran campamento que se dirigía por decreto e impulsos caudillistas. Y donde hay un caudillo carismático las instituciones se difuminan y terminan por desaparecer. Por eso la república cubana era presa fácil y periódica del populismo y los políticos «revolucionarios», adjetivo habitual desde las guerras contra España del siglo XIX.En 1958, los rebeldes fidelistas no eran los únicos opositores a Batista y tampoco eran los más preparados para tomar el poder. A su lado había organizaciones como el Directorio Revolucionario (de origen universitario) o la Triple A,...

La hora de la verdad

El autor hace referencia a la opinión hostil del público acerca de la entrada de Turquía a la Unión Europea.

Hugo Chávez

Venezuela. El enfermo de América Latina

A las telenovelas —los recordados culebrones, tan populares en los años noventa— se debe en buena medida la imagen que en muchos lugares del mundo se tiene de Venezuela. Escribiendo sobre la técnica de este género de programas, uno de sus autores más celebrados, el fallecido José Ignacio Cabrujas, ponía énfasis en la necesidad de conducir el argumento hacia un final que explicara todo el sentido del relato. Si Blancanieves muerde la manzana y simplemente muere, explicaba, los lectores se quedarían desconcertados preguntándose por qué se les contaba aquella historia. «Un relato tiene que aterrizar en un desenlace», decía el guionista y también importante dramaturgo; «de otro modo lo que queda es una gran perturbación»1. Sin embargo, en el drama contemporáneo de Venezuela, el protagonista murió hace ya tres años y aún nadie sabe en qué consiste aquella fábula del «socialismo del siglo XXI», ni cómo terminará la incomprensible sucesión de episodios rocambolescos con los que el país sudamericano consigue siempre altos datos de share en los telediarios de todo el planeta. EL CHAVISMO DESPUÉS DE CHÁVEZ «No hay chavismo sin Chávez» era el mantra de la oposición, que ya desde los primeros años del régimen pretendía usar el referendo revocatorio para sacarle del poder. La frase resultaba una obviedad a los ojos de cualquiera, teniendo en cuenta el apabullante personalismo al que parecía reducirse un fenómeno que, por encima del credo socialista, por encima del culto a Bolívar o por sobre la mano alargada de Fidel Castro, era fundamentalmente el hombre al que enfocaban las cámaras de Aló, Presidente; la lengua sin freno ahora reencarnada en Duterte —el actual presidente de Filipinas—, y dirigida un día contra Bush, otro contra el arzobispo de Caracas y otro contra el secretario general de la OEA; la estampa del autoritarismo tropical, que abandonaba de pronto el chándal tricolor para usurpar las galas del general de brigada. Aun con lo sencilla que resultaba la ecuación, el hecho de que el chavismo no pudiera sobrevivir sin su caudillo resultaba tanto más descorazonador cuanto que nada parecía ser capaz de contener el tornado demagógico que hacía lucir raquítica y débil a la política tradicional, e hipócritas y burocráticos a los líderes moderados. Y entonces, de pronto, el hecho biológico llegó como el recurso tirado de los pelos por un libretista excesivamente imaginativo. Creerlo resultaba muy difícil, considerando que, tras varias décadas de presidentes-ciudadanos, perfectamente identificables en la vida burguesa (con sus cátedras universitarias, sus domicilios privados, sus familias o sus devaneos extrafamiliares), Chávez se había rodeado del misterio propio de líderes como Gadafi o Kin Jong-Un: no se sabía dónde residía exactamente, si tenía alguna pareja, quiénes formaban su círculo más cercano. Toda esta opacidad se acentuó aún más durante la enfermedad, y mientras unos insinuaban que había muerto, otros pensaban que el pronóstico no sería muy grave. Sobraban razones para desconfiar después de aquel episodio de 2002, cuando fue destituido de la presidencia por el Alto mando militar y a los tres días se le...

La constitución traicionada

Ensayo sobre la reciente situación de aprobación del Estatuto de Cataluña en relación del libro de Alejo Vidal-Quadras "La constitución traicionada".

Álvaro Uribe y el camino hacia el interés general en Colombia

 

El abandono de las funciones de Estado colombiano no ha sido sólo territorial, impuesto por las acciones terroristas de las FARC, los paramilitares de la AUC o los narcotraficantes, también lo ha sido administrativo y legal.

Nación catalana y socialismo español

Los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña afirman su determinación de intervenir en todas las decisiones políticas que afecten a sus derechos y a sus intereses; se declaran titulares del derecho al autogobierno que les confiere una voluntad nacional expresada repetidamente a través de su historia; declaran que Cataluña es una nación...». Así comienza el documento, aprobado por el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSCP-SOE) el pasado mes de marzo, que contiene las bases del nuevo Estatuto de Autonomía que se proponen impulsar.Se trata, a qué dudarlo, de un nuevo paso en las posiciones siempre polémicas del PSC de Maragall, que le aproxima aún más al nacionalismo al que trata de sustituir en el gobierno catalán y que, al tiempo, lo aleja drásticamente de las posiciones mantenidas por el PSOE en las últimas décadas.EL NACIONALISMO DE PUJOLHace ahora poco más de doce años, en uno de los primeros números de esta Nueva Revista, a comienzos de 1991, se publicaba una extensa y muy interesante entrevista con Jordi Pujol. Resulta provechoso releerla ahora, buscando coincidencias entre aquel discurso, el que fue perfilando en los años siguientes y el que escuchamos hoy en boca del nuevo líder de CIU, Artur Mas. Tan provechoso como contrastarla con el discurso pasado y presente del PSC y del partido socialista.De un lado, ofrecía Pujol una explicación convencional de su política nacionalista: Cataluña necesita una cierta dosis de voluntarismo para existir; tenemos que reforzar nuestra identidad nacional. Como es habitual, en ese discurso se mezclaban lamentos por el papel reservado a Cataluña en España -«Nos quieren como locomotora pero no nos dejan ser los maquinistas»-, con algún soliloquio hamletiano cargado de sincera autocrítica sobre el proyecto anhelado para Cataluña -«¿Bismark o Bolívar? Somos las dos cosas a la vez, ese es nuestro drama», reconoce Pujol en la entrevista, «ahí sí que no tiene la culpa nadie»-.En otro plano, Pujol manifestaba su insatisfacción con el modelo autonómico -«Cataluña no acaba de encajar, esto no funciona»-. El origen del problema lo situaba con nitidez en la «generalización» autonómica. Mala para Cataluña, en opinión de Pujol, fue un «contrasentido histórico». Asumía, sin embargo, la responsabilidad de su fuerza política en la configuración inicial del modelo, y ofrecía una explicación que conviene recordar: «Nos equivocamos, pero mi partido entonces era débil; aceptamos esto un poco a regañadientes, un poco por la ilusión».El problema concreto era, entonces, en parte de competencias y en parte financiero, según Pujol. El Estatuto daba para mucho más, no se reclamaba su reforma sino otra lectura más proclive a sus aspiraciones. Para tranquilizar a los lectores, con tanta rotundidad como escasa capacidad de anticipación, Pujol afirmaba en 1991: «Probablemente no se desmembrará ningún Estado europeo, tampoco la URSS; en 1918 había una cultura de desmembración, ahora de miedo a la desintegración».En 1994 se celebró, en la entonces recién creada Comisión General de las Comunidades autónomas del Senado, el primer debate sobre la situación del Estado de las Autonomías. La solemne intervención de Pujol, convertido desde...

El correo de Nueva Revista 114

 Una bella oportunidadLa primera vez que Nicholas Negroponte me habló de su proyecto de ordenador a 100 dólares fue en el año 1999. Yo trabajaba entonces en el Gabinete del presidente Aznar donde explorábamos iniciativa que permitieran incorporar las entonces deslumbrantes Tecnologías de la Información y el Conocimiento (TIC) a la sociedad española. Naturalmente, examinamos con detenimiento las propuestas del MIT (Massachussets Institute of Technology) donde Nicholas Negroponte no dejaba de fascinar al mundo con nuevas iniciativas innovadoras, tanto en su vertiente de investigación aplicada como en la de desarrollo de modelos de transferencia de prácticas y procesos tecnológicos a la sociedad en general.Muchos eran entonces los proyectos del MIT que nos resultaron fascinantes, en parperación académica e industrial orientado a catalizar la incorporación de las TIC al tejido productivo de un país.En general, se trataba de proyectos muy innovadores, de creación de espacios de colaboración académica e industrial, de desarrollo de entornos e ideas que a pesar de su innovación poseían ciertos elementos comunes: se enfocaban a sociedades maduras en lo académico y social, requerían presupuestos importantes coordinados con las administraciones públicas, precisaban en definitiva un entorno propio de sociedad desarrollada.Sin embargo, en el transcurso de una de las conversaciones más informales que mantuvimos, el profesor Negroponte nos enseñó una fotografía reciente en la que un grupo de niños posaba en el exterior de su escuela. Cada uno levantaba, ufano y orgulloso, un ordenador portátil lo más alto que podía. Se percibía la satisfacción y la alegría desbordante de cada uno de ellos, mientras enseñaban su pequeño equipo a modo de bandera.El profesor Negroponte nos dijo: «Deberían ver lo que es capaz de hacer en una mañana un niño con un ordenador. Cada niño debería tener en la escuela su propio ordenador, pero ello no será posible si valen más de 1.000 dólares cada uno y tienen programas imposibles de entender y que además fallan a cada paso».Ya entonces nos explicó que a menudo el brillo de la tecnología produce un efecto diferente en quien se acercaba a ella por primera vez, sobre todo en función de la edad del usuario. Esta «ley Negroponte», podría enunciarse así: «La tecnología es tanto más difícil de incorporar a nuestra vida cotidiana cuanto mayor sea la destreza que hayamos desarrollado en técnicas y procedimientos que no la empleen». La visión del profesor Negroponte se despliega, a partir del concepto de que la tecnología, a la que por cierto, ha dedicado su vida con éxito durante más de cuarenta años, está en condiciones de producir un cambio radical del actual paradigma educativo. Adolece éste de servidumbres que son imposibles de cambiar a escala planetaria en periodos temporales inferiores a varias generaciones. Las cifras son escalofriantes: Más de 700 millones de niños reciben una educación que, en toda su vida no equivaldrá, ni siquiera, a dos años escolares normalizados en España. El 8 0 % de las niñas que viven en los cincuenta países más pobres del mundo nunca sabrán leer ni escribir... y...

Historia mínima de los Gobiernos mexicanos

l autor hace referencia de los diferentes capítulos de la historia de México, desde su fallida prehistoria, el régimen de Madero, los años dorados (1940 y 1968), la rebelión estudiantil,los fraudes del Pri en los ochenta, entre otros acontecimientos.

Lutero

En vísperas de cumplirse los quinientos años de las «tesis de Wittenberg», el cristianismo se plantea la reevangelización de su mundo. Por eso, aunque no solo por eso, más allá de las apologéticas a favor o en contra, hay que revisar la significación de Lutero en esta historia.

Nueva economía y políticas fiscales

La expresión «nueva economía» se ha abierto paso sin esfuerzo en el discurso actual, gracias al cálido recibimiento de los medios de comunicación. Pablo Vázquez explica diversos aspectos de este nuevo fenómeno y analiza la coherencia de los lugares comunes sobre la nueva economía y la globalización, prestando especial atención a la cuestiones de política fiscal.

El fracaso de los partidos tradicionales

 Una de las pocas reflexiones lúcidas que tuvo Lucio Gutiérrez, cuando gobernaba el Ecuador, fue plantear que existen tres países en uno: el país político, el de los medios de comunicación y el país real. Esa frase puede aplicarse a toda América Latina y en especial a la región andina cuando nos preguntamos por qué vive en constante inestabilidad y pobreza.El país real, la ciudadanía que habita en los Andes, está empobrecida y convulsionada, parece que siempre lo ha estado si miramos los últimos treinta y cinco años de la historia: dictaduras militares en la década de los setenta, hiperinflación en los años ochenta, el fallido proyecto neoliberal de los noventa y un regreso a los nacionalismos en el nuevo siglo.En mayo pasado, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dijo que en América Latina hay 23 millones de personas en condición de desempleo abierto y 103 millones que trabajan en la informalidad, con lo cual el déficit de empleo formal afecta a 126 millones de personas. Este número equivale a más del 53%, más de la mitad de la población económicamente activa (PEA) de la región representada por 239 millones de personas. Además, de los 550 millones de latinoamericanos, 200 millones son pobres.Cabe preguntarse, ¿qué país están leyendo las elites políticas que gobiernan y mandan en la región? Una respuesta inmediata y simple es que únicamente responden a sus intereses de grupo y que su acceso al poder es para proteger y aumentar la riqueza de los sectores a los que representan. Es decir, nada nuevo. Pero esas son las elites tradicionales que reciben el repudio ciudadano y que son catalogadas de corruptas e ineficientes. Son las mismas elites que no quieren cambiar ni renunciar a sus privilegios y que están ancladas en los conservadores partidos políticos que en la actualidad no ganan elecciones.Los casos de Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela son un ejemplo evidente de la ruptura total del país real con el país político tradicional. Los nuevos gobernantes son producto de las alianzas llevadas a cabo por los distintos sectores sociales, económicos y políticos, que se presentan como la nueva alternativa para superar los graves problemas sociales.El periodista Norberto Méndez, gerente de la división de Periodismo del Banco de Venezuela, dice que el presidente Hugo Chávez «es la consecuencia del desgaste del bipartidismo venezolano. Cuando en febrero de 1992 fracasó el golpe de Estado encabezado por Chávez contra el socialdemócrata Carlos Andrés Pérez, se incrementó la demanda de cambios políticos, sociales y económicos. Pérez salió de la presidencia por una jugada de su propio partido y el siguiente presidente electo fue Rafael Caldera, un viejo político que se había desligado de su partido de toda la vida y que llegó al poder gracias al apoyo de partidos de derecha y de izquierda; él mismo llamó a esta alianza el chiripero. Caldera liberó a Chávez y éste empezó una campaña a favor de la abstención, de la desaparición de los viejos partidos y de la reforma constitucional».Chávez, Morales,...
apunte personal sobre movilidad e inmigrantes

Apunte personal sobre movilidad e inmigrantes

Tengo que empezar por pedir ciertas disculpas, pues he pasado el día de ayer y las primeras horas de la mañana negociando con los sindicatos en Madrid la eventualidad de una huelga. Claro, que salir de una negociación laboral de este tipo para llegar a tiempo de oír a Emilio Lamo hablar del avance de la economía de mercado y el liberalismo, resulta un cambio de estado mental, como entrar a un mundo enteramente distinto, chocante, aunque, una vez repuesto de la sorpresa, vagamente familiar. Así las cosas, adelanto que no voy a ser muy sugerente en esta intervención. Uno ya no produce ideas, sino que intenta gestionar y consume con gusto las ideas ajenas. Sobre la globalización, si liberal o no, y en la perspectiva de Lamo de Espinosa, puedo apuntar un comentario sobre el terreno. Sabréis que tengo la suerte de participar en un proyecto de resonancia internacional, la construcción del tren de la línea Meca-Medina. Arabia Saudí es un país sorprendente. Me ha tocado viajar allí bastantes veces en los últimos años y hay dos estampas que siempre me llaman la atención al llegar. Una es cuando, al salir de Riad, pasas a lo largo de la universidad de mujeres, salta a la vista lo espectacular del recinto. Es un campus que tiene un tren fabricado por Bombardier, un tren eléctrico, que conecta el campus de esa universidad exclusivamente reservada a mujeres. Pero, en un país con el tan peculiar estatus social de las mujeres, la sorpresa aumenta al pensar en el mero hecho de una universidad exclusivamente femenina. En la perspectiva de Lamo de Espinosa, que concluye que la ciencia experimental es el vehículo y soporte de la globalización, os pregunto: ¿En esta universitaria ciudad prohibida qué enseñanza se plantea a esas mujeres cuando hablamos de ciencia..., será realmente sostenible ese modelo? Y esto me lleva a la segunda de las impresiones viajeras que me dan que pensar. Cuando estás en un rato de paseo allí también es muy paradójico que los centros comerciales paren a la oración de la tarde. Sobre las siete cierran, como sabréis de sobra. Uno está en una tienda de la comercial marca de lujo Gucci y echa el cierre a las siete de la tarde para la oración. Pasada esa hora de recogida y oración, vuelve a abrirse la tienda Gucci. Entonces, en ese país de mujeres enteramente cubiertas, incluida la ministra que recibe en una audiencia oficial donde todo el mundo va, en realidad, tapado, subiendo al British Airways en Riad que transporta de vuelta a Londres, esas mismas mujeres que iban rigurosamente discretas hasta la ocultación bajan por la escalerilla del avión en atuendos bien distintos y más congruentes con la animosa vida londinense. Vuelve también la pregunta: ¿eso es sostenible? Quiero decir, que si es sostenible una sociedad en la que ese mismo individuo hace apenas unas horas iba por su país completamente tapado, que no puede fijarse ni tú debes dirigirte a ellas, ni siquiera se les...

Reforma laboral, al comienzo del camino

El reciente acuerdo para la reforma del mercado laboral ha logrado un consenso que parecía imposible entre los sindicatos UGT y ccoo y la CEOE. La necesidad de crear empleo ha obligado a modificar el marco institucional. El autor señala las luces y las sombras que posee el acuerdo y explica por qué aún queda un largo camino por recorrer.

Y para la política, no hay profetas

Es frecuente oír que Internet transformará radicalmente el comercio, la literatura, el consumo, el ocio, las relaciones interpersonales, incluso nuestros hábitos sexuales, pero... ¿y el pensamiento político? Se suele hacer una predicción de muy cortas miras respecto de los cataclismos políticos e ideológicos que la gran Malla mundial pudiera provocar en relación con la magnitud del resto de terremotos sociales que se anuncian, y lo cierto es que, si todo va a cambiar tanto, nuestras formas de gobierno tendrán que cambiar también, al menos tan radicalmente como lo haga el conjunto de nuestra civilización. Esteban González Pons repasa en este ensayo los principales argumentos.

Cádiz y las primeras constituciones de Hispanoamérica

Una reflexión sobre la expansión del espíritu liberal de la Constitución de 1812 por las colonias americanas y su relevancia en la conformación de los movimientos emancipadores hispanoamericanos.

Después de la batalla… y de las elecciones

La ofensiva israelí contra las fuerzas de Hamas en Gaza y sus consecuencias políticas puede exponerse como un argumento o guión (en el sentido cinematográfico) que relata ese drama de furia y sangre en tres escenarios sucesivos. El jurídico, el diplomático y el estratégico. La película de esos acontecimientos se estrenó el 10 de febrero, fecha de las elecciones generales de Israel. No ha gustado a todos, y su director ha sido muy criticado.¿Qué tenemos en el plano jurídico? Un gobierno, el de Hamas, que durante dos años realiza ataques de baja intensidad contra su enemigo declarado, Israel; un gobierno que había sido elegido por todos los palestinos en 2006, y ahora en control sólo de la franja de Gaza. Los más rancios tratados del derecho de guerra y las modernas convenciones que lo modifican reconocen a los beligerantes el derecho a destruir los medios de guerra del enemigo y a imponer las penalidades necesarias al pueblo contrario para alcanzar los objetivos militares. Una parte sustancial del pueblo palestino de Gaza, lejos de ser población inocente, era beligerante. A Israel le asistían, pues, tres derechos: el de destruir los efectivos de combate de su enemigo, el de hacer pagar un precio por la hostilidad activa de una parte de la población y el de disuadir a Hamas mediante represalias. Las convenciones vigentes no son terminantes en el rechazo de las represalias, pues no ignoran su efecto disuasorio; tampoco han resuelto la cuestión de la proporcionalidad de las acciones de castigo, que se hace más aguda cuando los daños afectan a los inocentes desarmados. Parece que en Gaza hubo cientos de víctimas inocentes (al menos todos los niños fallecidos en los ataques israelíes). Es difícil de creer que estos inocentes y otros pudiesen haber sido declarados por los israelíes objetivo militar legítimo. Es probable, sin embargo, que haya habido casos de mala voluntad o negligencia de algunos militares israelíes, que las autoridades tienen la obligación de aclarar ante la opinión pública internacional.La cuestión diplomática. La ofensiva israelí ha sido una señal dirigida a la nueva administración norteamericana, indicativa del grado de resolución de Jerusalén para actuar autónomamente. Dando por supuesta, claro está, la prácticamente incondicional garantía de seguridad de los Estados Unidos a Israel. En Gaza se ha dado otro ejemplo de esa constante micromanipulación de la política norteamericana, tan típica del comportamiento político-diplomático de todos los actores de Oriente Próximo. ¿Daños diplomáticos colaterales? Hay uno aparente: las tratativas sirio-israelíes para la devolución de los Altos del Golán a Siria parecen interrumpidas. Pero téngase en cuenta que Hamas, para Damasco, no es más que un instrumento de presión sobre Israel, seriamente debilitado ahora tras la ofensiva, por lo que probablemente Siria no tardará en tratar bajo cuerda con Jerusalén. Y otro daño cierto: el gobierno turco ha empañado el prestigio de que gozaba por sus esfuerzos mediadores entre Israel y Siria, y debilitado la influencia que ejercía en Jerusalén, Washington y en algunas capitales árabes. Todo ello debido a la...

El mapa electoral de España

El partido socialista venció en las elecciones del pasado 29 de octubre. Pero sus votos han disminuido sensiblemente. Llama la atención que el conjunto de las fuerzas de izquierda amplía su porcentaje respecto de las de centro-derecha, donde el factor de los partidos nacionalistas y regionalistas sigue constituyendo un foco de dispersión electoral.

A la búsqueda de la normalidad democrática

La transición política mexicana nació truncada por la ausencia de tradición democrática; por la inexistencia de un polo de atracción, como fue la Unión Europea para España; y truncada también por la naturaleza histórica del PRI como entidad orientada al control y a la mediatización de la vida política y social. A diferencia de otras transiciones, y en particular de la española, en México es prácticamente imposible separar el nuevo régimen del viejo, y esa imposibilidad crea un entorno de conflicto y disputa que, como augura Luis Rubio, tardará tiempo en verse resuelto.

Una administración sin papel

 ¿CAMBIAMOS DE CASA?La televisión canadiense emite un programa, con formato reality, en el que un agente de la propiedad inmobiliaria compite con una decoradora de interiores en convencer a una familia. La oferta del agente consiste en cambiar de casa de modo que con el producto de la venta de su actual casa y un presupuesto cerrado puedan comprar una nueva casa que se ajuste mejor a las necesidades de la familia. Por otra parte, la decoradora lleva a cabo una reforma del hogar con el mismo presupuesto. Al final del episodio y viendo las reformas deben decidir, bien cambiar de casa, bien permanecer en la misma.Por abrumadora mayoría, las familias optan por quedarse en su casa.Los últimos años se han caracterizado por innumerables ofertas de cambiar nuestra casa España por otra distinta. La organización territorial incluida la independencia de una parte del Estado, la supresión de las diputaciones, el Senado, la Monarquía... son muchas de las instituciones debatidas una y otra vez. Afortunadamente, el debate no ha impedido que el Gobierno haya asumido el desafío de dotarnos de un mejor hogar, llevando a cabo reformas que si bien no ocupan grandes titulares, ni levantan pasiones, sí nos dotan de una mejor vivienda. En eso debiera consistir la labor de un Gobierno, en un esfuerzo mantenido de mejorar la Administración.Entre las muchas reformas destacan dos leyes, la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas y la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público. Dos leyes que la mayoría de los ciudadanos ignoran pese a que rigen sus relaciones con la Administración Pública. Son normas para «iniciados» pero de su diseño depende buena parte de la percepción social de la Administración Pública. En ambas leyes aparece como un objetivo destacado la Administración electrónica.DE UNA SOCIEDAD DIGITAL A UNA ADMINISTRACIÓN DIGITAL¿Podría no ser la Administración digital? No. La Constitución atribuye a la Administración Pública el servicio a los intereses generales de acuerdo, entre otros, con el principio de eficacia. Difícilmente se puede servir eficazmente a una sociedad digital sin una Administración Pública digital.Es una evidencia que la sociedad española se ha «enganchado» a las nuevas tecnologías. Tanto los particulares como las empresas están altamente digitalizados. El ine muestra en su estadística de 2014 que el 74,4% de los hogares dispone de conexión a Internet (Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares, tic-h 2014). En cuanto al tipo de conexión a Internet, el 73% de los hogares (casi 11,7 millones) utiliza banda ancha (adsl, red de cable...), lo que supone un incremento de casi 800.000 hogares respecto al año anterior y por vez primera, el principal tipo de conexión a Internet por banda ancha es la conexión móvil a través de un dispositivo de mano. Un presente que sin duda se superará por las próximas generaciones. Así, el uso de ordenador entre los menores de 14 años alcanza actualmente el 93,8% y el...

El derecho natural en Núremberg a propósito de “¿Vencedores o vencidos?”

Los jueces nazis juzgados en Núremberg fueron culpables de instrumentalizar la justicia haciéndola una herramienta del poder político, ello fue posible solo recurriendo al derecho natural.

Confrontando la amenaza del terrorismo yihadista

El terrorismo yihadista representa hoy una amenaza con una dimensión tanto endógena como exógena debido a su carácter diversificado y multiforme, como revelan los rasgos de los atentados planeados y otros indicadores que la sustentan. Por un lado, múltiples y diversos son los escenarios en los que se manifiesta la amenaza, como revelan atentados como los que costaron la vida a dos policías españoles en Afganistán en diciembre de 2015, o a catorce estadounidenses en San Bernardino (California) días antes, o a más de una veintena de personas en Bamako (Malí) poco antes, o a las ciento treinta víctimas mortales de los atentados del 13 de noviembre en París, o a las decenas asesinadas en Bruselas en marzo de 2016 y en Ankara unos días antes, por destacar tan solo algunos de los últimos. Múltiples y diversos son también los actores amenazantes entre los que se incluyen: individuos autorradicalizados motivados por la dimensión de una violencia que el Estado Islámico ha elevado a su máxima potencia; células pertenecientes a dicha organización terrorista o a otras como Al Qaeda o sus filiales o con relación con miembros de estas; terroristas retornados de Siria e Irak; radicales frustrados por no haber podido viajar a dichas zonas; islamistas excarcelados en nuestro país y otros del entorno; y yihadistas provenientes de otros países. Ante la centralidad que ha adquirido el denominado Estado Islámico, conviene destacar que otra organización terrorista como Al Qaeda en aparente decadencia, sin embargo, y a pesar de su debilitamiento, no ha desaparecido del panorama constituyendo todavía una importante amenaza. Los reveses sufridos por esta organización terrorista han sido complementados con éxitos tácticos que le han garantizado una supervivencia a través del establecimiento de alianzas con distintos grupos menores en diversos lugares del planeta. De ese modo ha conseguido mantener su influencia como fuente de inspiración para grupos e individuos que persiguen mediante el terror la imposición de objetivos políticos y religiosos como los que anhela el islamismo radical y violento. Frente a quienes han dejado de prestar atención a Al Qaeda, limitando casi exclusivamente al Estado Islámico el peligro de la violencia yihadista, Bruce Hoffman considera que «lejos de haber desaparecido como amenaza», el movimiento dirigido por Osama Bin Laden hasta su muerte «se prepara tenazmente para lo que sus combatientes y seguidores consideran será la épica última batalla y la confrontación final con Occidente». En su opinión, el movimiento ha dejado que el Estado Islámico «acapare y absorba todos los golpes mientras que Al Qaeda reconstruye en silencio su fortaleza militar», beneficiándose de esa «paradójica etiqueta de “extremistas moderados” en contraste con los incontrolados del EI»1. En una línea similar algunos autores advierten sobre la «paciencia estratégica» del movimiento terrorista y la necesidad de que la mayor atención sobre otro foco de la amenaza terrorista, esto es, el Estado Islámico, induzca a subestimar el peligro que todavía comportan Al Qaeda y sus organizaciones afines2. La efectividad de AQ radica en su resistencia, en su capacidad de regeneración y establecimiento de alianzas3,...

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