miércoles - 20 febrero - 2019

Artes

Artes

Billy Budd y la ceremonia de la inocencia

Un repaso a la que tal vez sea la obra más valorada del compositor inglés Benjamin Britten: Billy Budd

Edouard Manet

Reproducción del ensayo que escribió Émile Zola en defensa de Édouard Manet a quién trató personalmente en su atelier.

No es mejor callar: Auschwitz y los límites de la representación

En uno de sus muchos guiños a la hemeroteca, Jean-Luc Godard dejó dicho que un travelling es una cuestión moral. Aludía con ello a la influencia de que goza el cineasta -patrón del arte más democrático de la cultura de masas- cuando presenta ante los espectadores una determinada versión de la realidad y no otra. Y si alguien ha tomado al pie de la letra esa afirmación es su compañero de Nueva Ola Jacques Rivette, crítico primero y luego director, quien como es sabido denunció como "abyecto" el movimiento de cámara que en Kapò (Pontecorvo, 1960) se aproxima al cuerpo de un suicida que acaba de arrojarse sobre la alambrada electrificada de un campo de concentración nazi. Desde entonces, no ha habido ningún intento de relatar el exterminio nazi de los judíos europeos que no haya producido -con las debidas variaciones- su polémica correspondiente. Sucedió con La lista de Schindler (Spielberg, 1993) y con La vida es bella (Benigni, 1997), por mencionar los ejemplos más conocidos. Y vuelve a pasar, aunque con menor intensidad que antaño, con El hijo de Saúl, la película del director húngaro Laszlo Némes que ganó el Gran Premio Especial del Jurado en el último Festival de Cannes y acaba de estrenarse en España. Significativamente, la película comienza con una imagen fuera de foco, que da paso a la figura de un hombre demacrado que camina con la mirada fija y un gesto de extrema concentración. Desde ese momento, la cámara no se separará de él: se trata de un miembro de los Sonderkommando de Auschwitz, unidades formadas por prisioneros judíos encargadas de limpiar los hornos tras la cremación de los allí ejecutados, allá por el otoño de 1944. Más concretamente, se trata de un húngaro llamado Saúl Ausländer, o sea, Saúl el Extranjero, a quien seguimos por todo el campo -a través del cual se mueve con una libertad desde luego ficticia- en sus distintos quehaceres: por un lado, el cumplimiento de sus macabras funciones; por otro, el desempeño de las tareas de resistencia que conducirán a una revuelta rápidamente sofocada por los soldados alemanes. Mientras tanto, conocemos sus relaciones con los demás miembros de la siniestra unidad, no siempre buenas, así como el mercadeo -tambien sexual- entre prisioneros y carceleros. Mientras vacía una de las cámaras de gas, Ausländer topa con el cuerpo moribundo de un niño, pronto rematado por los verdugos, al que reconoce como su hijo: un delirio al que una ambigua escena posterior presta cierta credibilidad. Sea como fuere, Ausländer se consagra a la tarea -¿redentora?- de darle sepultura, con ayuda de un rabino cuya búsqueda constituye uno de los motores de la trama. Ésta, en la medida en que la entrevemos mediante el particular y riguroso punto de vista escogido por el director, incluye una visita nocturna al bosque cercano donde el exterminio se ejecuta pistola en mano, entre inmensas hogueras y fosas donde son arrojados los cadáveres, así como la fallida revuelta de los miembros de la unidad una vez...

De damas del arte y mujeres muy fin de siglo

¿Tienen "género" las temporadas artísticas? El otoño y el invierno de 1996 parecían tenerlo, tanto en la capital de España como en Londres o en Paris, a saber : femenino. Y plural, porque Madrid ha recibido un par de visitas importantes protagonizadas por mujeres.

Mercado del arte ¿dónde está la crisis?

   Aparentemente, los datos facilitados por la feria, y por los impecables informes que elabora, dicen que no, pero hay también elementos que hacen pensar de otra manera. Es un hecho que los malos momentos de la bolsa y de las inversiones inmobiliarias habrían llevado al dinero a invertir en valores refugio como el arte. Pero no ha sido así. La prudencia de los inversores, es verdad, les ha llevado a apostar por piezas de caza mayor, las grandes y carísimas obras maestras de las grandes firmas. Eso sí, nunca pagando sobreprecios. Pero el resto de las obras, procedan de galerías, ferias o subastas, no están en su mejor momento. Hay un cierto miedo. Una desconfianza en el futuro. Un miedo y desconfianza aún imposibles de evaluar con los pocos elementos fiables de que disponemos. Al final del presente artículo analizaremos alguno de estos elementos. LOS GRANDES NÚMEROS Por lo que se refiere a la feria, es justo constatar que atrajo a más gente que nunca. La preinauguración privada de TEFAF estaba a rebosar. Luego supimos que había conseguido récord de visitantes en su primer día: 9.435. Era el día top. También es justo reconocer que me parecieron demasiados. Echaba de menos aquella primera visita a Maastricht en la que, si algo me sorprendió, fue el altísimo nivel y también la presencia, por qué no decirlo, de los visitantes VIP. Pero claro, este año, para conjurar los malos presagios de la crisis económica, los organizadores querían conseguir récords desde el primer día: la ley de los grandes números. Y uno de ellos era incrementar el número de visitantes. Vi hasta peleas por los canapés que servían como almuerzo. Y hay más cosas que van a cambiar. Holanda se prepara --—será efectivo dentro de unas semanas—-- para prohibir fumar en lugares públicos. Se acabaron los habanos delante de los picassos y los warhol. Una pena.La feria, que se celebró del 7 al 16 de marzo, nacía con esa necesidad de grandes números. Quizá también por eso, los tradicionales tulipanes que decoran tradicionalmente sus halls y pasillos se sustituyeron por anémonas. Pero no un ramito ni cien: 175.000 anémonas que, para que se hagan una idea, representan el 70% de la producción mundial en la primera mitad de marzo. Y para hacer olvidar definitivamente la palabra crisis, la organización informó que el aeropuerto de Maastricht/Aquisgrán había registrado antes del mediodía del sábado, 8 de marzo, 136 aviones privados; el más grande, un Boeing 727, a nombre de un particular.Ben Janssens, presidente de la feria, reconoció que aunque muchos participantes estaban preocupados en las fechas previas, la respuesta de los coleccionistas durante los primeros días estaba siendo muy buena. Nada de crisis.Pero había algo que sí había cambiado. Los galeristas y los organizadores habían incorporado más arte moderno y contemporáneo que nunca. Es verdad que el plato fuerte siguen siendo los old masters, pero también es verdad que, cada vez, quedan menos piezas importantes en el mercado. Por eso no es de extrañar que...

Modos europeos en el retrato fotográfico andino

Al aproximarnos a la historia del arte latinoamericano en un contexto internacional, el de la fotografía es un capítulo ineludible que, por desgracia, sólo recientemente ha empezado a recibir la atención y a ser estudiado con el rigor que merece. Entre las figuras que concitan este creciente interés, la de Martín Chambi logra sorprender con gran intensidad y firmeza a quienes se aproximan a ella, como lo muestra la copiosa bibliografía que se le ha dedicado de un tiempo a esta parte, lo mismo que innumerables exposiciones, catálogos, artículos científicos o periodísticos y páginas web. Esta atención constante y permanente no tiene parangón con ningún otro fotógrafo latinoamericano, habida cuenta sobre todo que se remonta ya a los primeros años de trabajo de Chambi. Andrés Garay y Jorge Latorre, peruano uno y español el otro, ensayan a explicar en qué consiste ese extraño atractivo que en todo el mundo ejerce un fotógrafo como Chambi que, trabajando a la europea y sin otro medio que el de su cámara fotográfica -apenas sabía escribir-, supo desvelar el alma de las gentes de su pueblo y de su tierra.

Falsos inocentes. Hitchcock en la era del espectador

Kent Jones y Serge Toubiana han vuelto a poner de manifiesto la vigencia de la obra cinematográfica de Alfred Hitchcock recuperando en un documental la célebre conversación que el director inglés mantuvo con Françoise Truffaut en 1962.

Tebeos, los primeros 100 años

El día 21 de enero de 1997se inauguró en la Biblioteca Nacional la exposición Tebeos: Los primeros cien años, un repaso a la memoria cotidiana, que para todos ha tenido alguna vez formas y formatos de viñeta.

Picasso, la lógica de la libertad no es como la pintan

La próxima gran exposición del Museo del Prado, con el título «El retrato español: de El Greco a Picasso», promete ser uno de los acontecimientos culturales del año. Por primera vez en su historia, la pinacoteca nacional presenta un recorrido cronológico por la historia de un género, que en este caso resulta esencial para la comprensión de la pintura española. Basta repasar la nómina de artistas que estarán representados en esa exposición, para apreciar hasta qué punto la pintura de retrato está en el corazón de nuestro arte: Berruguete, Moro, El Greco, Zurbarán, Velázquez, Valdes Leal, Goya, Madrazo, Zuloaga, Picasso, Miró y Gris, y no son todos los nombres que se proponen en este recorrido desde los orígenes del retrato hasta las vanguardias. Nueva Revista publica un ensayo que el director de la publicación, Rafael Llano, ha preparado para esta ocasión. A propósito de Picasso, es difícil encontrar un género plástico en el que, a la larga o a la corta, no haya obrado él una revolución. Pero tratándose del retrato, estamos autorizados a pensar que se trata de uno de los géneros que están más en el centro de su poética. No en vano Picasso ha sido considerado por algunos críticos de arte como el retratista más importante del siglo xx. Sus opiniones, observaciones y relatos de anécdotas, que están en la base de los siguientes comentarios, pueden ser una buena propedéutica para esa inminente gran fiesta, que resulta siempre la contemplación de nuestra pintura.

Kandinsky los arrancó

Hasta finales de enero ha podido visitarse, en la sede de la Fundación Juan March en Madrid, una retrospectiva de la obra de Vassily Kandinsky que, con un total de cuarenta y cuatro cuadros, es la más completa de cuantas sobre el creador del arte abstracto se han visto en nuestro país. Ordenada cronológicamente, la selección recorre todos los pasos que condujeron al pintor hasta la abstracción. Faltan algunas obras importantes (particularmente del periodo sintético 1933-1944), pero el conjunto es magnífico y permite conocer en profundidad la obra de este artista que está, sin duda, en «El origen de la abstracción», como acertadamente resume su título. Jesús Trillo señala algunas ideas para una mejor comprensión del arte de Kandinsky y del origen del arte contemporáneo.

Toni Erdmann: un milagro alemán

La película de Maren Ade, Toni Erdmann: un milagro alemán, confirma la extraordinaria vitalidad de un medio artístico -el cine- para el que no dejamos de escribir prematuros epitafios.

Apología del diálogo cultural

La autora recupera el proyecto ilustrado que convertía el ideal estético en emblema de libertad, territorio de encuentros y de diálogo. Por eso considera que las instituciones culturales deben superar su lastre burocrático y fomentar el contacto permanente con el público.Cualquier tipo de consideración sobre el estado de la cultura contemporánea se enfrenta a un campo de enorme complejidad en el que las perspectivas son siempre múltiples. Ello trae consigo que los métodos de la gestión cultural, los proyectos políticos y los planteamientos institucionales tengan que revisar constantemente sus estrategias para ser capaces de responder a las demandas de los distintos públicos, buscando, dentro de un rigor, una posición de pluralismo que permita reconocer las distintas cartografías de las artes.Tendremos que convenir que el arte, en la perspectiva finisecular, aparece como símbolo del estatus social, actividad para el ocio ciudadano y, en algunos momentos, como el mismo sustituto de lo “espiritual”, que genera, en cualquier caso, un ritual en tomo al cual se desarrollan múltiples “ceremonias”. La experiencia estética, señala José Jiménez, está inmersa en la contemporaneidad dentro de una encrucijada que no es la que marcaba el corte entre vanguardia y tradición, ya que a lo que “estamos asistiendo (es) al necesario nacimiento de una nueva moral de la actividad artística o a su disolución”.En una conversación entre Catherine David, directora de la última Documenta de Kassel y el teórico Paul Virilio, uno de los críticos más coherentes de la cibercultura, se plantea una importante reflexión sobre la “dislocación del arte contemporáneo”, su dificultad para definir su territorio y, especialmente, para sostenerse en un “aquí y ahora”: “Hay que inventar -llega a decir el autor de La máquina de visión- dispositivos de exposición (...), resulta urgente cortar el paso al zapping”. No cabe duda de que, en nuestro imaginario, se mantiene la idea de un arte que no sería en diferido, sino en tiempo real, aunque su situación sea procesual o la obra adquiera el signo del trayecto. Recuperar la dimensión testimonial de la experiencia cultural es necesario, tanto como asimilar que ya ha acontecido “el final de un mundo”, aquél en el que la obra podía mantenerse ajena a las condiciones contextuales.El mismo Virilio ha establecido, de forma esquemática, una logística de la imagen y de sus eras de propagación. En primer lugar, encontramos la “lógica formal” de la imagen (pintura, grabado y arquitectura) clausurada en el siglo xvm; después surge, con la fotografía, la “lógica dialéctica”, para llegarse, por último, a la “lógica paradójica” de la imagen, que es la que se inicia con el invento de la videografía, la holografía y la infografía, en un agotamiento de la lógica de la representación pública. En este tránsito de la “realidad” de la representación pictórica a la actualidad de lo foto-cinemático, hay una preparación de lo “virtual”: imágenes en las que se transtoma la noción misma de realidad, capaces de producir una crisis de las representaciones públicas tradicionales (gráficas, fotográficas, cinematográficas ...) en favor de una representación,...

Julio Montero y María Antonia Paz: Lo que el viento no se llevó. El cine en la memoria de los españoles (1931-1982)

Estamos ante uno de los libros más importantes que se han publicado el año pasado sobre el cine español de nuestros amores (y dolores). Una obra de sociología del Séptimo Arte, que pasará a la historia como un trabajo de campo muy significativo. Me explicaré presentando antes a sus responsables.Los autores son dos jóvenes catedráticos de Historia de la Comunicación Social de la Universidad Complutense de Madrid, María Antonia Paz y Julio Montero. Ambos ya demostraron su competencia con otro libro fundamental, El cine informativo (18951945). Creando la realidad (Barcelona, Ariel, 2000), que sería muy valorado por el especialista norteamericano Robert A. Rosenstone y recibió el Premio Film-Historia a la Mejor Investigación del año. Previamente, ya habían editado Historia y cine: Realidad, ficción y propaganda (Madrid, Complutense, 1995), en el marco de una actividad que se transformaría poco después en las Jornadas Internacionales de Historia y Cine, que dirigen en su misma universidad, y cuyas ponencias se publicaron en tres libros subsiguientes: Ver cine. Los públicos cinematográficos en el siglo XX, Por el precio de una entrada. Estudios sobre historia social del cine y El cine cambia la historia.También al alimón, han seguido trabajando con profusión y rigor científico, dando a luz recientemente otra obra clave: La larga sombra de Hitler. El cine nazi en España, 1933-1945 (Madrid, Cátedra, 2010), una investigación original, que como otras dirigidas por ambos profesores —me refiero ahora a Un franquismo de cine. La imagen política del Régimen en el noticiario NO-DO, de Araceli Rodríguez, o a El descanso del guerrero. El cine en Madrid durante la Guerra Civil española y La narrativa invencible. El cine de Hollywood en Madrid durante la Guerra Civil española, de José Cabeza—, rompe algunos tópicos arrastrados en nuestra historiografía. De ahí que Lo que el viento no se llevó sea otra «pica en Flandes» de la bibliografía especializada española.Con un título lleno de reminiscencias cinéfilas, Julio Montero Díaz y María Antonia Paz Rebollo pusieron en circulación durante el curso académico 2003-2004 a un grupo de estudiantes adelantados, que realizaron una serie de encuestas (nada menos que 1.785 entrevistas válidas) para dilucidar la incidencia del cine en la memoria del público español. Y el resultado es francamente revelador.Tras comentar los objetivos de la muestra y la metodología en la primera parte (en los apéndices incluyen el cuestionario aplicado y los resultados de la encuesta), los autores se adentran en los recuerdos de los años de la II República (1931-1936) para explicar las motivaciones de los espectadores, cómo y dónde se iba al cine, qué películas recuerdan de aquellos años. Asimismo, el público al que llaman los supervivientes rememora el periodo de la guerra civil española (1936-1939): cuál era la frecuencia de asistencia a las salas, los éxitos y las «estrellas» en la retaguardia, al igual que los filmes más valorados; que, como en la época republicana, destacan Nobleza baturra y Morena Clara, ambos de Florián Rey y con Imperio Argentina como gran protagonista.A continuación, el binomio Montero-Paz resume la...

Alfred Stieglitz, el fotógrafo. Una aproximación

En juiio de 1947, un año después de morir Alfred Stieglitz, el Museo de Arte Moderno de Nueva York dedicó una exposición antológica a su obra. Se reunieron entonces no sólo las copias de los negativos que el fotógrafo había realizado durante casi cincuenta años, sino también pinturas, esculturas y obra en otros soportes de artistas que Stieglitz había formado junto a sí y dado a conocer al público de su país y en el extranjero —él había sido un mentor de artistas, sin dejar de ser él mismo un gran espíritu creativo—. En aquella ocasión, Paul Strand escribió unas notas sobre la figura y la obra de quien consideraba —él también— como su maestro y un hombre adelantado a su tiempo. Nueva Revista ha hecho un resumen de algunas de aquellas observaciones de Strand y, junto a algunas anteriores, las presenta como prolegómeno a la gran exposición que reunirá en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en febrero próximo, una muestra importante de ia obra de Stieglitz. Esta oportunidad no cae en tierra seca, pues hace algo más de tres años, en el verano de 2001, la Fundación Pedro Barrié de la Maza organizó en La Coruña una importante muestra de Stieglitz, con fotografías procedentes del museo George Eastman House de Nueva York. Los fenómenos culturales se acumulan, pues, en nuestro país, como si, transcurrido más de medio siglo desde su muerte, Stieglitz y su obra fotográfica empezaran a parecemos por fin imprescindibles.

Unas notas sobre el “Silencio” de Scorsese y Endo

José Bernardo San Juan, de la mano de Jiménez Lozano, nos introduce en la gran novela del escritor católico japonés, "Silencio", ahora volcada al cine, y que sigue siendo tan dura como cincuenta años atrás.

De lo bello hermoso a lo hermoso siniestro

En un panorama narrativo como el nuestro, en el que las variables son tan diversas, tan decididamente contrapuestas, hablar de estética (de paradigma común, por tanto) podría interpretarse como una presuntuosidad por poco perdonable. Sin embargo, y aun a exprensas de los estragos que han causado ya por una parte la exaltacion de la juventud como valor inapelable y, por otra, el encumbramiento irracional de lo nuevo por lo nuevo, es lo que el autor se propone hacer a continuación.

Los dibujos de Antonio del Castillo

En noviembre de 2004 la Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico y la empresa Sacyr Vallehermoso publicaron una excelente monografía, profusamente ilustrada, sobre el pintor cordobés Antonio del Castillo. Los autores, Mindy Nancarrow y Benito Navarrete habían realizado, sin duda, de uno de los libros más importantes sobre uno de los pintores más desconocido del Siglo de Oro español, cuya valoración e interés no ha hecho más que crecer en los últimos años.Pues bien, hace apenas unas semanas, la Fundación Marcelino Botín, que había iniciado con Eduardo Rosales (1836-1873). Dibujos. Catálogo razonado una serie de publicaciones sobre el dibujo en el arte español, acaba de lanzar al mercado Antonio del Castillo (1616-1668). Dibujos. Catálogo razonado. Un catálogo este, realizado igualmente por Benito Navarrete Prieto con la colaboración de Fuensanta García de la Torre, que además incluye artículos de los autores, así como de Priscilla E. Muller y Mindy Nancarrow.Si en el primer volumen citado ya figuraban algunos dibujos del pintor, este Catálogo razonado supone un estudio importantísimo —nunca se puede hablar de definitivo— para completar la obra de uno de nuestros pintores barrocos más sobresalientes. Y ésta es la primera reflexión que hay que hacer cuando aparecen este tipo de libros.AUSENCIA DE INVESTIGACIÓNSi hace unos meses nos lamentábamos, a raíz del libro de Gianni Papi sobre los años romanos de Ribera, de la falta de investigadores patrios de que adolecía nuestra historia del arte, es justo reconocer también que, algunas instituciones realizan trabajos encomiables mientras que las universidades parece que siguen dedicadas a fomentar viajes e intercambios de dudosa eficacia, y se resisten a colaborar con instituciones que podrían paliar sus carencias económicas. Es verdad que, desgraciadamente, carecemos de publicaciones que reflejen esas investigaciones, necesariamente costosas y complejas, pero la presencia de empresas, como Sacyr Vallerhermoso o fundaciones como la de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico o la Marcelino Botín preocupadas por abrir caminos a este tipo de textos empieza ya a dar frutos.Se me dirá que hay muchas otras publicaciones y empresas que colaboran en actividades culturales. Y es verdad, pero no es menos cierto que muchas de ellas se sienten a veces excesivamente impresionadas por los grandes nombres de nuestra historia del arte, o por investigadores ya consagrados, y prescinden de artistas y estudiosos que realizan trabajos verdaderamente sobresalientes. Y uno de ellos es este catálogo razonado de dibujos.Dice Benito Navarrete en su artículo sobre el pintor que Antonio del Castillo «es el dibujante más importante del Siglo de Oro español por su versatilidad, inventiva y cantidad de dibujos conservados, además de la calidad sostenida de los mismos». No me parece una afirmación exagerada pues sólo Alonso Cano podía entonces hacerle sombra, «quizá más genial pero no más cualificado», según señala el propio Navarrete.¿Y cómo es posible que un pintor de esta categoría haya permanecido olvidado (como señalan todos los que intervienen en el libro y siga, añado yo) en nuestra historia del arte? Pues sinceramente, creo que en este punto hay...

Las artes. El modelo inédito para una nueva constitución

El autor nos habla acerca de las síntesis culturales que Europa ha logrado realizar desde la antigua Grecia hasta nuestros días, que pueden resumirse en: La guerra, la comunidad jurídica, la economía, la religión, la ciencia política, la ciencia empírica, las artes, etc.

Historia del arte fotográfico I

El estudio de todas las ramificaciones de los métodos fotográficos en la vida moderna requeriría más tiempo y más conocimientos especiales de los que yo dispongo. Incluiría ante todo los diversos usos que se dan a la Fotografía en una civilización fundamentalmente industrial y científica. Algunas de las aplicaciones de la máquina —de la cámara y los materiales que la acompañan— resultan especialmente maravillosas. Baste citar como ejemplos los rayos X, la microfotografía, la fotografía astronómica y los distintos procesos fotomecánicos que dan al mundo acceso a la comunicación icónica de un modo tan revolucionario como en su día lo hizo la invención de la imprenta respecto de la comunicación oral.Mucha menor importancia tiene esa otra fase de la Fotografía a la que yo me he dedicado, y a la cual pretendo ceñirme. Me refiero al empleo del medio fotográfico como cauce de expresión en el mismo sentido en que se utilizan para tal fin la pintura, la piedra, las palabras y el sonido. En una palabra, como un conjunto de materiales que, en manos de unos pocos individuos y que, controlado por la necesidad interior más intensa, puede convertirse en un organismo con vida propia. Y digo unos pocos individuos, porque los verdaderos artistas entre los fotógrafos escasean tanto como entre los pintores, los escultores y los compositores.EL IDIOMA UNIVERSAL DE LAS ARTESPara empezar, ¿a qué nos referimos al hablar de «las artes»? Enumerémoslas: la música, la arquitectura, la pintura, la escultura, la literatura, el teatro, y la danza. Estas llegan hasta nosotros desde las épocas históricas más antiguas. Ya en nuestra época, la ciencia nos ha proporcionado la fotografía, el cine, la radio y la televisión. La radio sigue todavía en pañales y la televisión acaba prácticamente de nacer (ambas, sin embargo, me parece que tienen posibilidad de llegar a ser artes, y de gran importancia). ¿Qué son todas estas cosas que acabo de enumerar? A mi modo de ver, son formas de expresión, lenguajes mediante los cuales las personas intentan comunicarse entre sí. ¿Comunicarse qué? Esta pregunta ya la contestó el fascismo. Los nazis decían: «cuando oigo la palabra cultura echo mano del fusil». En efecto, echaban mano del fusil y de la antorcha para quemar libros y cuadros, para reducir a escombros ciudades enteras y todo su contenido y para hacer caprichosamente añicos los panteones-museos de un Tolstói o de un Chaikovski. ¿Por qué lo hacían? Lo hacían porque se daban cuenta de que el conjunto de la cultura pasada y presente, que se atesora y busca continuidad, les llevaba la contraria, los debilitaba. Sabían que las artes son medios, instrumentos a través de los cuales las personas libres de todas las razas y creencias conversan entre sí, dejando constancia del ancestral esfuerzo democrático por entender el mundo, por llegar a las verdades básicas de la relación que el hombre tiene con el mundo y con sus congéneres.En suma, las artes, en su nivel superior, son dinámicas y tienen la posibilidad de conmover y unificar...

El cine mudo sigue hablando. A propósito de “The Artist” y “La invención de Hugo”

Estamos en la era del cine digital. Todo indica que, transcurrido no demasiado tiempo, el celuloide será un recuerdo del pasado. Adiós película y laboratorios tradicionales, larga vida al reinado del píxel y el tratamiento de las imágenes con ordenador. Los proyectores de las salas sustituyen sus rollos por discos duros con las películas. Reinan la acción y el espectáculo, el sonido de máxima calidad y los efectos visuales. La experiencia cinematográfica debe ser cada vez más intensa, piensan en la industria fílmica, y así se perfecciona la oferta en tres dimensiones. Hay que arrastrar al espectador a la sala, convencerle de que merece la pena pagar el precio de la entrada; y para ello se le ofrece algo distinto a lo que ve ante las innumerables pantallas del paisaje cotidiano, en el hogar, en el lugar de trabajo, e incluso en su cartera y su bolsillo.Y en tal tesitura, donde el lema parece «el tamaño importa», surge una película inesperada, The Artist. De producción francesa, la dirige un desconocido llamado Michel Hazanavicius. Sus actores no son superpopulares. La trama es puro folletín y no resulta nueva, piénsese en las varias versiones de Ha nacido una estrella: el declive de una gran estrella de Hollywood antes de que se incorporara el sonido a las películas, con el ascenso paralelo de la actriz a la que ayudó cuando era una recién llegada a la meca del cine. Cualquier experto de marketing rehusaría ocuparse de ella: formato de pantalla cuadrado (4:3), en blanco y negro, muda, ¿quién va a querer verla?Contra pronóstico, la presunta película anacrónica se ha convertido en fenómeno que no ha dejado de acumular premios. El colofón acontecía el 26 de febrero de 2012, cuando The Artist ganaba cinco Oscar, incluido el de mejor película. Por segunda vez en la historia de estos premios, una cinta muda triunfaba en la máxima categoría. Había que remontarse a la primera edición de estos premios en 1929, para recordar que la silente Alas, de William A. Wellman, fue reconocida también como mejor película del año.Curiosamente, el mismo tiempo en que se rodaba The Artist, Martin Scorsese se sumergía en la realización de La invención de Hugo (Hugo Cabret), adaptación de una novela gráfica de Brian Selznick que rinde homenaje al pionero del cine francés, experto en trucajes, Georges Méliès. Si un francés rememora con nostalgia el naciente cine de los estudios de Hollywood en el primer filme, un americano sitúa su historia en París para quitarse el sombrero ante Méliès: bonito intercambio no planificado de antemano, donde uno y otro reconocen la mutua contribución al Séptimo Arte de un país que no es el propio.A ambos filmes les une su amor y admiración por el cine de los orígenes, en que todo estaba por inventar. Pero también cierta añoranza de una época en que se trataba de captar en las películas la inocencia y la pureza con melodramáticas historias de trama sencilla —el héroe salva a la heroína de las garras...

Arte y moral, implicaciones mutuas

Según el autor puede afirmarse que el arte revela el ser en cuanto que es bello, es decir, capaz de producir un intenso placer en todas las potencias contemplativas del hombre.

Majestad y ornato en los escenarios del Rey Ilustrado.

Con motivo del centenario del nacimiento del rey Carlos III, se han celebrado diversas exposiciones en torno a la figura del monarca. En este artículo se describe la organizada por Patrimonio Nacional en el Palacio Real de Madrid (6 diciembre 2016 - 31 marzo 2017).

Mi abuelo Pablo Ruiz Picasso

Si a los artistas de verdad se les reconoce por la intemporalidad de sus obras, a Picasso se le admira, qué duda cabe, por la inmortalidad de su talento y la proliferación de su obra. Esta vez es el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, en Segovia, el que nos ofrece una extensa y cuidada selección de sus obras: Picasso en las colecciones españolas. La exposición, patrocinada por Caja Segovia, entre otros, abre sus puertas hasta el 14 de enero para mostrar al público más de 130 piezas de arte, que reflejan la trayectoria de Pablo Picasso en diferentes soportes -pinturas, grabados, esculturas y tapices-. Dado que esta muestra coincide con otra exposición del autor en Viena, hemos considerado interesante incluir aquí un texto -inédito en español- de Bernad Picasso, analizando la obra de su abuelo. El artículo forma parte del catálogo de presentación del Kuntsforum vienés. 

Cine con poderes: por qué los superhéroes encandilan a Hollywood

Los estudios de Hollywood apuestan por el cine de superhéroes, que invita a la espectacularidad. Los efectos especiales más sofisticados se ponen al servicio de historias populares, relativamente sencillas, que deben ser contempladas en una gran pantalla para lograr su máximo disfrute. DC Cómics, bajo cuya ala se encuentran Superman y Batman, forma parte de Warner desde 1969. Pero Walt Disney compró en 2009 Marvel, propietaria de los derechos de personajes de cómic como Spider-Man y los X-Men, por 2.800 millones de euros. Jugada nada sorprendente, pues ya antes en la meca del cine había descubierto los superpoderes recaudatorios de sus adaptaciones al cine, todas las «majors» han pujado por los superhéroes de Marvel: Sony se inclinó por Spider-Man, Fox por los mutantes X-Men, Paramount por Iron Man, Thor y Capitán América, y Universal por Hulk.Puede sonar a simplificación, pero las películas de superhéroes son hijas del cine de George Lucas y Steven Spielberg de finales de los setenta y principios de los ochenta. Títulos como La guerra de las galaxias (1977) y En busca del arca perdida (1981) saciaron la sed del espectador por el cine de aventuras, evasión y entretenimiento con héroes buenos enfrentados a villanos claramente identificables, después de que en las pantallas hubiera dominado un cine más personal y complejo, reflejo del convulso contexto social de mayo del 68 y la guerra de Vietnam. Para A. O. Scott, el crítico de The New York Times, el cine de superhéroes habría sustituido «a dos géneros heroicos tradicionales, el wéstern y el cine bélico, en declive en parte porque parecían ideológicamente fuera de onda con la época». Son en cualquier caso los nuevos mitos del espectador del siglo XXI, modelos en los que se ve reflejado de algún modo como en uno espejo. Esos mitos que estudió en El héroe de las mil caras (1949) Joseph Campbell, autor por el que ha admitido sentirse interpelado George Lucas por su característica visión del viaje del héroe.El efecto perverso de unos magníficos resultados en taquilla fue la carrera de las majors por hacer películas muy costosas, de efectos especiales cada vez más sofisticados, con un merchandising asociado altamente rentable. Había que crear franquicias para disminuir los riesgos, filmes que permitieran la realización de secuelas, con personajes fácilmente reconocibles por el público. ¿Y qué mejor que entrar a saco en la cultura pop americana de los superhéroes, que contaba con la ventaja de una masa crítica de fans incondicionales?Dejadas aparte algunas incursiones poco ambiciosas en forma de serie televisiva en los sesenta, la primera traslación importante de las aventuras de un superhéroe a la pantalla tuvo lugar en 1978. Richard Donner acertó con Superman (1978), que no por casualidad tenía como responsable de su partitura musical a John Williams, el mismo compositor de las vibrantes bandas sonoras de Star Wars e Indiana Jones. Y Christopher Reeve, que intervino en las tres secuelas, quedó identificado con el hombre de acero de identidad secreta, nadie puede imaginar que el tímido periodista Clark...

La otra mirada impresionista

Entre los grandes exponentes del Impresionismo, se ha tenido en ocasiones como en un segundo lugar, sin duda por la falta de un conocimiento adecuado de su obra, la figura de Berthe Morisot (Bourges, 1841-París, 1895), su principal representante femenina. Y resulta cuando menos sorprendente, pues su arte resuelto, delicado y vigoroso a la vez, es de una modernidad manifiesta. Pudo influir en ello el hecho de que fuera mujer, en un mundo — e l del arte en general, y el de la pintura en particular— reservado tradicionalmente a los varones. En este sentido, hay que reconocer que el papel creativo de las mujeres fue durante mucho tiempo limitado, al ser excluidas de las Academias de Bellas Artes por hombres que preferían verlas dedicadas a la esfera de lo puramente doméstico o, en cualquier caso, a un mundo alejado de la práctica profesional de las artes. Pero lo cierto es que Monet, Pisarro, Renoir y demás, fueron conscientes de la valía de Morisot, quien, como recordara Pisarro en 1895, fue una «gran mujer de extraordinario talento que honró a nuestro grupo impresionista». Renoir, que la conocía bien, alabó también sus cualidades, y Manet, su mejor amigo y colaborador, sintió verdadera admiración por su libertad de experimentación.La historia nos dice que desde mediados del siglo XIX, con el ascenso de una cierta clase media fruto de la industrialización en los países más ricos, se generó una actitud más abierta sobre la participación de la mujer en el mundo artístico. Aun así, como la Escuela de Bellas Artes permaneció cerrada para ellas hasta 1897, las jóvenes aspirantes a pintoras se vieron en la necesidad de recurrir a tutores particulares, o bien a las academias creadas por artistas varones. Este es el caso de la academia formada en 1868 por el retratista Rodolphe Julian. Gracias a este tipo de iniciativas, las mujeres fueron incorporándose progresivamente al mundo artístico de los varones. Y no sólo eso. Paradójicamente, en cierto modo tuvieron la fortuna de no tener que soportar las trabas académicas de sus compañeros, y contra las que, por cierto, se sublevaron los más puros representantes del Impresionismo. Podían así dotar de una fresca espontaneidad a sus pinturas, lejos de las trabas impuestas por el academicismo oficial.Entre las pintoras impresionistas, muy valiosas algunas de ellas, la más importante fue muy posiblemente Morisot, pintora de paisajes rebosantes de frescura, de trazos desenvueltos, y casi siempre con la figura humana como punto de referencia. Unido a ello, fue también una extraordinaria pintora de escenas de la vida doméstica, donde podía recrearse y dar rienda suelta a sus dotes de observación, al igual que al tratamiento lleno de naturalidad de la intimidad familiar. De fuerte personalidad, luchó contra los convencionalismos sociales de la época, que tendían a recluir a las mujeres en el ámbito de lo privado. Prueba de ello es su dedicación profesional a la pintura, a pesar de la advertencia del profesor Guichard, quien hizo saber a la madre del peligro que acechaba...

El momento sublime y la sensación del yo

Objeto de incontables reflexiones filosóficas, para Santiago González-Varas lo sublime es lo que hace sentir real al hombre, la sensación del propio yo. Como explica en este ensayo poético, esa experiencia supera y desborda las categorías tradicionales.

Una nueva escultura vasca. Aizkorbe, Anda, Santxotena, Badiola, Ugarte

En enero de 1976, Jorge Oteiza escribía su Carta al escultor navarro como texto del catálogo para la primera exposición del joven Faustino G. Aizkorbe, con las siguientes palabras a modo de apertura: «con tu nueva generación estás obligado a un balance y revisión de lo hecho por tus generaciones anteriores y a un replanteamiento y puesta en hora de nuestros propósitos». Si se observa el año en que está fechado el escrito —y si, además, se conoce el subtítulo de la Carta: «Aizkorbe, nuevo escultor en escuela vasca»— no resulta difícil precisar a qué generaciones y propósitos se estaba refiriendo el viejo maestro: el grupo de artistas aparecido durante los años cincuenta, que durante los sesenta había logrado suscitar un interés más allá del ámbito local y que había dado en llamarse —y no sin la controversia nominalista que suele acompañar a este tipo de etiquetas; sostiene en este ensayo Gabriel Insausti— la Escuela Vasca.

Las performances Marina Abramovic

Marina Abramovic ya se ha instalado en la historia de las performances: se autodefine como la abuela de este arte de acción y el MOMA acaba de realizar una impresionante restrospectiva de sus más famosas acciones junto con una nueva puesta en acción. Su larga, nutrida, mediática y agresiva trayectoria la sitúa en un puesto único, conseguido con un esfuerzo sostenido y un estilo propio. Abramovic comenzó a realizar arte de acción hace treinta años y es de las pocas –y quizá la más famosa- que aún sigue hoy haciendo performances. Recorriendo someramente algunas de ellas podemos encontrar varias claves interpretativas y sugerencias sobre el arte de acción.A veces se apunta a la infancia de Marina como una causa del sufrimiento de carácter crudo o violento que protagoniza la mayor parte de sus performances. Así se señala en la revista Letras libres. Nació en Belgrado en 1946 y sus padres, militares, fueron héroes de la revolución y pelearon al lado del mariscal Tito, quien los recompensó con altos cargos. Abramovic se crió en la vida de modestos privilegios de la “burguesía roja” en el naciente estado socialista pero heredó el espíritu de sacrificio, rebeldía y disciplina de sus padres. Pero quizá sean sus mismas acciones las que indiquen más de sí misma. A finales de los años sesenta comenzó a experimentar en el performance. Ha utilizado su cuerpo de un modo cercano al body art, ha usado elementos del accionismo vienés y de los hapennings. Y, sobre todo, ha consolidado su propio estilo en la práctica performativa.La serie “Rythm” realizada entre 1973 y 1974 fue quizás una de las más violentas de su trayectoria. La número 0 consistió en la total entrega de su cuerpo al público, de modo que ella les advirtió que permanecería pasiva y que su cuerpo era un objeto. A su alrededor teníaun buen número de objetos como tijeras, cadenas, hachas y un arma cargada. El público reaccionó de tal modo que alguno parecía dispuesta a herirla y otras personas del público los detuvieron pues parecía que podrían llegar a matarla. Fue la única performance en la que Marinamanifestó que hubiese estado dispuesta a morir.La segunda de estas muestras, tuvo como objetivo experimentar con la inconsciencia y la pérdida de control. Para ello, Abramovic tomó una droga prescrita para enfermos catatónicos, la cual le provocó intensas convulsiones en el cuerpo, pero sin perder la lucidez. Diezminutos después, ingirió un remedio destinado a combatir la depresión profunda, el que la llevó a un estado de total irreflexión.]En “Rythm 5”, la artista estuvo a punto de perder la vida ahogada por la falta de oxígeno, al instalarse al centro de una estrella de cinco puntas en llamas. El fundamento de estas acciones, según Abramovic, se encuentra en la liberación mediante el dolor: “en cada una de las ceremonias tradicionales o rituales, la gente ha intentado traspasar el límite entre el dolor físico y la elevación de la mente, con el propósito de controlar el cuerpo y romper...

El futuro del arte

El actual panorama artístico es difícil de definir, y más difícil
aún es pronosticar su evolución. Sin embargo, una serie de
rasgos (el fin del parámetro modernista, el retorno del arte figurativo
o la búsqueda de nuevos valores simbólicos, ecológicos,
de experiencia personal y colectiva) permiten especular
sobre una concepción artística distinta, que viene avalada por
un cambio en la propia tipología del artista.

Shakespeare y el drama

La «incorrección política» de este ensayo ha podido tener parte en el desinterés que hasta la fecha han mostrado los editores españoles por un texto tan importante y bravo como este de Tolstói que nos complace presentar ahora. Publicado en 1906, pertenece al último periodo, el más crítico y radical del escritor. Sobre el arte en general ya se había despachado a gusto en su demoledor «¿Qué es el arte?», un ensayo, también largo, publicado en 1898 y que, a diferencia del que vertimos ahora por primera vez al castellano, sí ha sido traducido a nuestra lengua. El análisis sociológico y estético que desarrollaba Tolstói en él fue proyectado luego sobre la obra de Shakespeare, La crítica al autor inglés se basa en una inspección exhaustiva de su obra dramática, así como también en la de sus comentaristas. Razones de espacio nos han obligado en esta edición a abreviar algunos de los extensos comentarios de Tolstói sobre la bibliografía secundaria; hemos indicado con puntos suspensivos y corchetes, , los lugares de esas sustracciones, que en absoluto impedirán, sin embargo, la comprensión global del texto. De su lectura no sería despreciable consecuencia un debate sobre las creaciones dramáticas en nuestros días. Al fin y al cabo. De lo espiritual en el arte (1910), de Vassily Kandinsky, resultó de aplicar las categorías tolstoianas de este ensayo a las artes plásticas. I Un artículo de Ernest Howard Crosby sobre la actitud de Shakespeare respecto a la clase trabajadora 1 me ha sugerido la idea de manifestar la opinión que hace tiempo me formé de las obras de Shakespeare, una opinión sustancialmente contraria a la que es admitida por todas partes en el mundo europeo. Haciendo memoria de mi lucha contra las dudas, el fingimiento y los esfuerzos que he tenido que realizar para aclimatarme a Shakespeare, debido a mi completo desacuerdo con las adulaciones, y suponiendo que muchas personas habrán experimentado y experimentan la misma perplejidad, he pensado que podría ser de alguna utilidad expresar de una vez por todas y con entera franqueza esta discrepancia mía respecto a la opinión mantenida por la mayoría, especialmente porque las conclusiones a las que llegué al examinar las causas de mi desacuerdo no están exentas, creo, de interés y sentido. Mi disconformidad con la opinión predominante sobre Shakespeare no es resultado de un estado de ánimo pasajero ni de una actitud despreocupada hacia este tema, sino la conclusión de continuos y exigentes esfuerzos, realizados a lo largo de muchos años, por armonizar mis puntos de vista con las opiniones que acerca de Shakespeare son aceptadas en los cuatro rincones de la cristiandad ilustrada. Recuerdo el asombro que me produjo la primera lectura de Shakespeare. Esperaba recibir una gran satisfacción estética, pero al leer, una detrás de otra, las obras consideras las mejores entre las suyas — King Lear, Romeo andjuliet, Hamlet, Macbeth—, no sólo no experimenté ninguna satisfacción sino que sentí una repulsión y un tedio insuperables, así como la duda de si sería mi falta de sensibilidad...

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