Compartir:

Hamsun fue, sobre todo, un escritor de raza, un tipo para el que escribir era una necesidad física, un impulso, tan perentorio e inaplazable como el comer, un instinto, como aquellos a los que se ven sometidos y frente a los que permanecen inermes sus propios personajes. Es uno de los grandes escritores nórdicos e incluso le concedieron el Nobel en 1920. Tanto su obra como su persona se han visto enturbiadas en agrias polémicas por su apoyo al régimen nazi; de ahí que no esté bien visto, casi tampoco hoy día, hablar de él. ¿Fue realmente un nazi consciente del propio nazismo, de lo que suponía? Su apoyo a la ocupación alemana de Noruega estaba vinculado al hastío que le producía la industrialización; pero en realidad fue culpable de soñar con una vuelta a los orígenes culturales daneses, cuando en realidad lo que proponía el nazismo era una vuelta inexorable a la barbarie.

La obra de Hamsun obliga a replantear el interrogante y a indagar sobre la posibilidad de separar vida y obra, ideología y valor estético. Tan simplista sería descargarle de culpabilidad o justificarle como no reconocer el valor de su obra literaria o, como suele suceder, despreciarla por motivos políticos. Vagabundos, como toda su obra, transmite un conflicto existencial y es en todos los sentidos la historia de una búsqueda, el retrato verídico de las miserias y de las perplejidades de la condición humana. Hamsun es decididamente vital. La vida arrolladora tiene también su trasunto interno: por eso se ha dicho que el escritor noruego es, más allá de todas sus polémicas, un maestro en la descripción de la conciencia y en la expresión de los soliloquios interiores del hombre. Simplemente, trató de transmitirnos los suyos.

Vagabundos es algo más que una historia. Constituye una alegoría de todo lo que el vitalismo desecha de las sociedades capitalistas: un poema sobre el desarraigo de los individuos y sobre la necesidad de buscar un sentido por el que vivir. ¿Existe la posibilidad de apartarse de un sistema que, incluso satisfaciendo las necesidades más primarias, no remeda las de otro tipo, pero igual de primordiales? Vagabundos es la primera parte de una trilogía que continúa con Agosto y el Juego de la vida, en la que la reivindicación de la originalidad humana se revela como fuente también de crítica social. El gusto por el individualismo anárquico, al que Hamsun se encuentra apegado, abre paso a una confrontación entre comunidades autónomas y autosuficientes, pero posibilitadoras de una existencia auténtica, y los núcleos industriales modernos, con su carga de trabajo deshumanizadora, su egoísmo y sus intereses productivos. La novela fue llevada al cine a finales de los años ochenta.


Compartir: