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La inquieta y agitada vida del aventurero Tom Jones, expósito, despertó en el momento de su publicación (1749) entusiasmo y sobresalto a partes iguales en la puritana sociedad  británica, todavía inmersa en los tiempos de la rebelión jacobita (1745). Su autor, Henry Fielding, hijo de un prestigioso general y huérfano de madre desde la infancia, fue educado por una abuela adusta y de rigurosos principios religiosos, naturalmente, anglicanos. Estudiante en Eton vivió rodeado del ambiente refinado de alta sociedad, cuyos defectos habría de fustigar con especial saña en su más famosa novela con la que ha pasado a la historia como uno de los autores más señalados de la literatura británica y universal. Tom Jones encarna la figura del héroe, sinvergüenza simpático, alegre y tan valeroso como carente de escrúpulos.

Con tal de alcanzar sus fines, generalmente de orden material, no duda en recurrir a cualquier tipo de recursos, legales o no. Sin embargo, se muestra noble y caballeroso, a su modo, con las damas, a las que seduce y abandona cuando son de baja condición, o a las que permanece fiel, como en el caso de su eterna enamorada, Sophia Western, contrapunto de dulzura, honestidad y virtud respecto al libertario Tom. Junto al héroe aparece una extensa galería de personajes, trazados con magistrales perfiles psicológicos, que encarnan diversas formas del bien y el mal y sirven como pretexto para fustigar tradiciones y actitudes de la sociedad inglesa, indiscutidas hasta entonces y que le valieron a la novela el rechazo de los sectores más conservadores. Tom nace, de padres desconocidos, en el recatado hogar de Mr. Alworthy, distinguido caballero de la Inglaterra rural, que lo adopta como propio al encontrar al bebé depositado en su cama. Crece en ese ambiente y recibe una educación esmerada que, sin embargo, no logra enderezar sus naturales tendencias que se le atribuyen a la oscuridad de sus orígenes. Atribución infundada, como se verá al descubrir la identidad de su verdadera madre biológica. De cualquier modo, Tom Jones se muestra en todo momento vital, apasionado, mujeriego, transgresor, en frase de moda, pendenciero, que no duda en aceptar duelos seguro de obtener finalmente la victoria sobre sus rivales. Algunos de ellos tan malvados y tenaces como Mr. Blifil, que fuera su compañero de juegos infantiles y sobrino de su patrocinador, el bueno de Mr. Alworthy.

La novela de Fielding ha sido clasificada dentro del género picaresco, en cuanto muestra una clara actitud crítica en contra de la sociedad de su tiempo, al denunciar sus vicios con tintes de ironía, suavizada hábilmente por un agudo sentido del humor. El rigorismo religioso queda ridiculizado a través de la persona del pastor anglicano, el reverendo Thwackum, persona intransigente y antipática que, no obstante, disfrutaba de gran predicamento e influencia entre sus feligreses. Otros de los defectos criticados se refiere a la actitud cerril del padre de la bella Sophia, Mr. Western, que se niega, movido por prejuicios sociales, a permitir el matrimonio de su hija con el «expósito», supuestamente plebeyo y calavera, Tom Jones. Es una obra testimonial, cruel en ocasiones, divertida siempre, que ha situado a Tom Jones entre las novelas más destacadas de la Historia de la Literatura británica y universal.


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