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Alfaguara, Barcelona, 2016, 432 págs., 20,90 euros

Se publica por vez primera en castellano la obra de la escritora norteamericana Lucia Berlin (1936-2004). Manual para mujeres de la limpieza es una selección de 43 relatos de los 76 que escribió y publicó en diferentes revistas literarias en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta y que reunió posteriormente en tres volúmenes publicados en pequeñas editoriales. Poco a poco, sin embargo, la literatura de Berlin, desconocida para el gran público, ha ascendido como la espuma y se está convirtiendo en una autora de culto, muy leída y valorada, en Estados Unidos y en otros muchos países, como demuestra el éxito de esta antología en castellano, de la que en poco tiempo han salido varias ediciones.

Berlin publicó solo relatos. No se dedicó profesionalmente a la literatura sino que los fue escribiendo de manera esporádica. Muchos de ellos se refieren a su convulsa biografía, que alimenta sus relatos de historias y personajes que saltan de un cuento a otro. Tal es así que la lectura de estos relatos se asemeja a la de los distintos capítulos de una autobiografía, eso sí, no muy fiel aunque se inspire en sucesos que ella conoció y vivió, alterados literariamente por el desarrollo del relato. Sorprende también su radical y original mirada femenina sobre todo lo que cuenta, mirada que añade tonos literarios nuevos e insólitos.

Nació en 1936 en Alaska. El trabajo de su padre en la industria minera lleva a la familia a residir en diferentes localidades (Idaho, Kentucky, Montana…). El padre fue llamado a filas durante la Segunda Guerra Mundial y Lucia, su madre y su hermana pequeña se trasladaron a vivir con unos parientes a El Paso. Tras la guerra, vivieron durante años en Chile en un ambiente de riqueza y privilegios que Lucia compartió con una dura enfermedad, la escoliosis, que la obligó a llevar durante años un corsé ortopédico de acero. Estudió a partir de 1955 en la Universidad de Nuevo México.

Pero su vida a partir de entonces —y ya incluso antes— no fue muy convencional. Se casó muy joven con un escultor con el que tuvo dos hijos y que la abandonó para trasladarse a Europa a estudiar. Se relacionó con escritores de prestigio, como Edward Dorn; con músicos, poetas, artistas variopintos… Volvió a casarse en 1958 con el músico Race Newton. Ya en Nueva York, Lucia se separó de nuevo y se casó con Buddy Berlin, con quien tuvo dos hijos más. Sus matrimonios estuvieron llenos de problemas provocados por el alcohol y las drogas. De Buddy se divorció en 1968.

Comienza entonces la época más dura de la autora. Ya no volvió a casarse y se dedicó al cuidado de sus hijos. Para sacarlos adelante, trabajó en diferentes ocupaciones que aparecen muy a menudo en sus relatos: profesora de universidad y de secundaria, telefonista en una centralita administrativa de un centro hospitalario, mujer de la limpieza, auxiliar de enfermería… Vivió en Berkeley y Oakland. Y durante esos años, complicados desde muchos puntos de vista, cayó en el alcoholismo y luchó hasta conseguir dejar el alcohol. En 1991-1992, se dedicó por entero en la ciudad de México a cuidar de su hermana Sally, enferma de cáncer (suceso que se cuenta en unos cuantos relatos muy biográficos). En 1994 se trasladó a la Universidad de Colorado, donde colaboró con el profesor y escritor Edward Dorn. Se retiró por enfermedad en 2000 y falleció en 2004 en Los Ángeles.

Aunque la antología incluye algunos relatos que se escapan de su peripecia personal, la mayoría tienen que ver, de manera directa o indirecta, con su propia y agitada vida. Así, aparece el trauma del alcoholismo, los conflictos familiares, problemas laborales y económicos, desesperadas relaciones amorosas, anécdotas profesionales… El contenido es importante, pero lo que más sorprende de estos relatos, nada complacientes con el lector, es el tono y el ritmo. Todo en ellos es concreto, tangible, real. Los personajes están muy bien caracterizados y hablan llanamente, sin rodeos; con una económica franqueza, aborda todos los temas y situaciones; también hay ironía y humor, rasgos que rebajan el ambiente a veces espeso y agrio de muchas narraciones. Los finales suelen ser inesperados y cortantes, y en ocasiones los relatos tienen la forma de una escena costumbrista y realista, sin desenlace.

El descenso a los infiernos toma forma cuando describe su intensa, turbia y agitada vida (el alcohol, las drogas, rupturas amorosas, abortos…) y la de personajes muy cercanos. Pero queda suavemente mitigado por una sugestiva piedad, ausente de valores trascendentes. Como escribe Lydia Davis en un texto introductorio, «la brutalidad de la vida siempre queda atenuada por su compasión», que en su caso es una explícita influencia de Chéjov.

La lectura de estos relatos deslumbra por su novedad y por su arrolladora carga de humanidad, a menudo volcada hacia personajes que viven en los márgenes de la sociedad, con una sucesión de vidas rotas y fracasadas. Lucia Berlin describe este mundo desde dentro, con un estilo directo, ingenioso y lúcido que da forma a una voz ciertamente única y sorprendente, a pesar del mazazo moral que contienen sus historias.

Adolfo Torrecilla


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Adolfo Torrecilla (Madrid, 1960) es profesor y crítico literario. Dirige la sección de literatura de la agencia Aceprensa y colabora en diferentes revistas y medios de comunicación. Entre otras publicaciones, es autor de “Dos gardenias para ti y otros relatos”.