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Don Juan Manuel es el más destacado de los prosistas castellanos del siglo XIV, y como miembro de la alta nobleza se han conservado abundantes noticias de su personalidad política, que ayudan a comprender la actitud del escritor. Educado en la corte de su primo, el rey Sancho IV, participó pronto de forma activa en la política castellana, buscando mantener a salvo su patrimonio. Tras nueve años de intrigas y esfuerzos, consiguió ser corregente en 1319, cuando contaba treinta y siete años: era época convulsa; se suceden asesinatos, enemistades y batallas en campo abierto, hasta que Alfonso XI se declara mayor de edad, en 1325, y los regentes tienen que abandonar el cargo. Las guerras y las intrigas bpolíticas solo acabaron al morir don Juan Manuel, en 1348.

Nuestro personaje terminó El conde Lucanor en 1335, perdida ya la esperanza de regir los destinos de Castilla, después de que Alfonso XI hubiera encerrado en la prisión a su propia esposa, doña Constanza, hija de don Juan Manuel (1326), que tuvo que refugiarse en Aragón. Lejos de la corte, siguió decidido a construir su modelo cultural y político, pero ya solo podía hacerlo en la ficción: es entonces cuando redacta El conde Lucanor, colección de cuentos y máximas de marcado carácter didáctico. Y para mayor claridad, traspone el mundo de la corte a la literatura, y así se convierte en receptor de los cuentos; los entiende, le parecen bien y con ellos aprende. Luego manda hacer el libro, igual que su tío Alfonso X, y facilitando los medios se convierte en un impulsor del saber. Pero la figura del autor solo se levanta llena de orgullo cuando actúa en primera persona al decir que versificó el contenido de cada relato en la correspondiente moraleja; ahora es el transmisor del saber. Así, surge con fuerza un modelo, su tío el rey Alfonso, y queda clara su idea de sociedad en la que los caballeros deben ser capaces de estudiar, reflexionar y actuar según unos conocimientos y experiencias que él mismo les ofrece en los cuentos. Se siente orgulloso porque crea y transmite ese saber por encima del resto de la corte. Ha vencido a los enemigos de toda su vida.

Por la clara conciencia de autor que tiene don Juan Manuel, caso único en la literatura castellana medieval, por la variedad de sus fórmulas estilísticas en una continua búsqueda de la armonía con el contenido para alcanzar el deseado didactismo, su libro de El conde Lucanor ocupa un lugar importante en la Biblioteca de Occidente: don Juan Manuel es un escritor más entre los aristócratas laicos europeos del siglo XIV que intentan recuperar un puesto en la cultura, casi exclusivamente ocupada por el clero, para contrarrestar la pérdida del poder político que sufría la nobleza. Y lo hace con materiales tradicionales, pero con un estilo nuevo, personalísimo, equilibrado y meditado, en lucha contra un orden de cosas que no le gusta.


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Catedrático de Filolofía Románica de las universidades de Alcalá y Ginebra. Director del Centro de Estudios Cervantinos