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La vida del Buscón fue la única novela que escribió Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645), uno de los personajes más clarividentes de la España del siglo XVII, escritor polifacético que tras la máscara de la sátira y la ironía ocultaba un profundo intelectual y político que vivió intensamente los problemas de su tiempo. Autor de una obra rica y variada, escribió ensayos ascéticos, filosóficos y políticos y una obra poética de gran calidad que abordó numerosos registros, desde la poesía existencial y filosófica hasta la amorosa y tradicional, pasando por las sátiras grotescas y humorísticas, las que le dieron más popularidad y las que le granjearon numerosos enemigos. Es una lástima que todavía hoy día solo se conozca esta faceta de Quevedo, ocultando otros aspectos de su pensamiento y de su literatura mucho más novedosos y de más calidad.

Al igual que otras novelas picarescas, su intención es criticar determinados vicios y defectos de aquella España

El título completo de su única novela, publicada en 1626, es Historia de la vida del buscón llamado don Pablos,ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños. Quevedo nunca reconoció que él fue el autor de esta obra, pero ya antes de su publicación impresa circulaban copias manuscritas en las que se reconocía su autoría.

Vida del Buscón. Editorial Juventud. 206 págs.

Al igual que otras novelas picarescas, su intención es criticar determinados vicios y defectos de aquella España. Hay en el autor un deseo moral de denunciar y censurar comportamientos erráticos, además de resaltar la imposibilidad de la regeneración personal cuando el clima político y social presenta tantas corruptelas. En el caso del protagonista Pablos, Quevedo destaca la imposibilidad de su ascenso social, condenado a la mediocridad. Sin embargo, por encima de un desmedido afán moralizador, Quevedo buscó en esta obra divertir mediante la sátira y la caricatura.

Su protagonista, Pablos, encarna los ingredientes fundamentales del género picaresco. Es hijo de ladrón y de alcahueta. Entra al servicio de varios amos, primero de un noble, Diego Coronel, con el que vive en Segovia en la famosa pensión del dómine Cabra, un clérigo «archipobre y protomiseria». Luego marchan a la ciudad de Alcalá de Henares, donde se separan tras vivir numerosas aventuras en su universidad. Pablos corre diversas y esperpénticas aventuras en Alcalá, Madrid, Segovia, Toledo y Sevilla hasta que decide embarcarse a las Indias en busca de una fortuna que en España le es esquiva.

El personaje evoluciona a medida que se suceden las aventuras y los cambios de residencia. Al estar escrita en primera persona, la narración gana en autenticidad y realismo, uno de los ingredientes fundamentales de la novela picaresca. En la novela, como en toda la literatura de Quevedo, destaca el poderoso dominio del lenguaje, que en esta ocasión es una excelente muestra de las posibilidades estilísticas del conceptismo, con el empleo de originalísimos juegos de palabras, descripciones grotescas, chistes, dobles sentidos, paradojas, etc., recursos que Quevedo pone al servicio de una despiadada sátira social.


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Adolfo Torrecilla (Madrid, 1960) es profesor y crítico literario. Dirige la sección de literatura de la agencia Aceprensa y colabora en diferentes revistas y medios de comunicación. Entre otras publicaciones, es autor de “Dos gardenias para ti y otros relatos”.