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Adolfo Suárez. La historia que no se contó

Planeta, Barcelona, 2011, 621 págs., 23,70 €

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Hace tiempo estuvo muy de moda una afirmación de Carlyle según la cual la historia es la biografía de los grandes hombres. El libro que comento es la biografía de un personaje decisivo, de alguien que encarnó la transición a la democracia y la llevó a buen puerto, pero es, también, un riguroso estudio histórico de una época que resulta esencial para entender el último medio siglo de la historia de España. Una presentación bastante interesada, y un poco necia de la transición nos la dibuja, precisamente, como algo que se hizo al precio de ignorar el pasado, de olvidar la historia. Este libro de Fuentes desmiente esa imagen borrosa, y muestra cómo el empeño de Suárez fue precisamente evitar que hubiéramos de repetir los trágicos momentos de un pasado que él era capaz de revivir en su propia carne. Suárez ignoraba seguramente muchos de los detalles de nuestra dramática peripecia reciente, una anécdota atribuida a Santiago Carrillo nos lo presenta preguntando al líder comunista sobre lo que pasó en la II República con los Estatutos, pero entendía perfectamente qué es lo que había que evitar y cómo había que hacerlo, con decisión, con rapidez y sin miedo.

Una de las grandes paradojas de nuestra transición es que habría de ser un hombre iniciado en la política del tardofranquismo, y sin mayores recursos ideológicos, quien acertara a llevar la nave del Estado desde la Ley orgánica del general Franco hasta la Constitución de 1978, de la ley a la ley y con un altísimo grado de satisfacción de la mayoría de los españoles. Con Suárez se ha producido ya ese efecto del paso del tiempo que tamiza los recuerdos borrando lo efímero y afirmando lo esencial, a lo que, sin duda alguna, ha ayudado el aire de tragedia que ha presidido los últimos años de la vida familiar y personal del primer presidente de la democracia.

Este libro, que bebe en fuentes muy cercanas a Adolfo Suárez, las memorias de Eduardo Navarro custodiadas en el archivo de Jorge Trías, ha sido escrito tras asimilar lo que ya es una enorme producción de libros y trabajos históricos y tras entrevistas con la mayor parte de los testigos de la vida política de Adolfo Suárez. El resultado es un relato apasionante, escrito con enorme agilidad y que nos trae a la memoria un panorama muy completo y bien estructurado de la España contemporánea, entre los años sesenta y la definitiva retirada de Suárez de la vida pública, antes de terminar el siglo.

El relato de Fuentes, que se centra siempre en las acciones e intenciones de su personaje principal, narra de manera muy convincente las distintas etapas de la historia política del periodo. Asistimos al ascenso de Suárez, siempre a caballo entre el Movimiento y los tecnócratas, hasta que traba relación con el entonces Príncipe. Vemos luego una cierta caída en desgracia, de la que se recupera con elegancia y celeridad y que le conduce, finalmente, a la mesa del Consejo de Ministros a la que accedió de tapadillo, dice Fuentes, gracias al apoyo de Fernández Miranda en un momento crucial, en el primer gobierno del Rey.

Suárez mostró tener un instinto político descomunal para llegar a la cumbre, y una determinación incondicional para cumplir con lo que entendía como su misión histórica. Una vez hecho lo esencial, se convirtió en un estorbo para quienes estaban deseando llegar y perdió, en buena medida, su capacidad de supervivencia, de modo que su declive político comenzó la tarde misma del día en que coronó sus mayores éxitos. Suárez supo cambiar radicalmente las reglas de juego de la política española, pero no supo, o no quiso o no pudo, jugar a fondo con las reglas que él mismo había conseguido establecer. En un régimen político que, para bien o para mal, acabaría siendo lo que se llama un Estado de partidos, Suárez no supo adaptarse, y la UCD murió con él, aunque no, al menos por completo, por su culpa. Su ocaso político fue brusco, inopinado, en cierto modo cruel.

El libro de Fuentes dedica un tercio de sus seiscientas apretadas páginas a los orígenes de la carrera política de su personaje y casi dos tercios a su ocaso, cuyo comienzo sitúa el autor en el momento en que Adolfo Suárez gana, de manera muy personal y sorprendente para sus colaboradores, las segundas elecciones generales en 1979, y lo hace porque entonces comenzó un acoso sistemático e implacable del PSOE, que se sentía traicionado por Suárez, y que culminaría, no sin ayudas tan decisivas como equívocas de todo tipo de personajes del entorno suarista, en la dimisión de 1981, la victoriasocialista de 1982 y la desaparición virtual de una UCD que pudo comprobar que sin Suárez no iba a tener ningún futuro. Después de esa catástrofe continuada de comienzos de los ochenta, la recomposición de la derecha no se completó sino en 1996, quince años después de la emotiva dimisión del político de Cebreros como presidente del gobierno.

El retrato biográfico de Fuentes comienza con un consejo que el político había dado a Luis Herrero, hijo de su protector y amigo Fernando Herrero Tejedor: «La vida siempre te da dos opciones: la cómoda y la difícil. Cuando dudes elige siempre la difícil», y muestra una sincera admiración por un personaje que, sin que quepa desconocer sus carencias, fue evidentemente ejemplar en su valor y patriotismo, y por su fidelidad a una democracia de la que se consideraba históricamente responsable.

Este libro es una lectura muy recomendable para cualquier persona interesada en la historia reciente, pero resulta indispensable para cuantos se dedican a la política, muy especialmente para cuantos se encuentren en una posición ideológicamente afín a la que Suárez siempre defendió, una derecha conservadora que cree en España, en la libertad política, y en el progreso social, pero que tiene que saber que quien gobierna está siempre obligado a escoger, y no siempre puede hacer lo que quisiera. Suárez tuvo que gobernar en momentos de especial dificultad, y eso ha podido desdibujar en ocasiones su perfil político, pero siempre supo ser fiel a sus convicciones, más allá de la pura conveniencia.


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