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Anualmente, el Consejo Escolar del Estado elabora, por mandato legal, un estudio que explica la situación real de la educación. Se trata de reflejar y describir la salud de nuestro sistema educativo, haciendo para ello acopio de datos y diagramas explicativos. No es, pues, una obra para leer, sino para consultar. Es significativo que el trabajo se haya desarrollado en sintonía de las administraciones educativas y contando con todas las instituciones y entidades que participan en el sistema de enseñanza español.

En el informe, hecho público hace unas semanas, hay un cambio de estructura importante que lo diferencia de los existentes. Como se indica en el texto introductorio, este año se ha decidido proporcionar una estructura integrada en función de inputs, procesos, resultados y contexto. Además, y esto constituye lo más significativo, este año se incorpora una apartado de propuestas de mejora, dirigidas al conjunto de las administraciones educativas.

En el apartado referido al contexto, se tienen en cuenta el valor y el peso de factores que inciden en el sistema educativo, desde los demográficos a los socioeconómicos. Es de especial importancia advertir de un factor específico a tener en cuenta: el migratorio, ya que la relevancia de este fenómeno incide de forma directa en la configuración de los centros educativos que tienen que prestar atención a la población inmigrante en edad de escolarización.

Hay otro aspecto que merece atención, sobre todo teniendo en cuenta las últimas protestas en el sector educativo: el gasto público. Así se percibe que hay un aumento de gasto anual —se llega hasta el 2009—. Es sorprendente también que, a pesar del malestar en el sector, España sea uno de los países que cuenta con mayor gasto anual por alumno, siendo solo superado por Chipre, Dinamarca y Bélgica. Por otro lado, hay poca proporción privada del gasto en comparación con otros países.

También se revisa el número de centros educativos, distinguiéndolos por las enseñanzas que imparten. Asimismo, hay un capítulo dedicado a los recursos humanos en el sector educativo, en el que se mide el salario de los profesores y su dedicación horaria. Junto a todo ello, en cada una de las partes de este informe se revisan y analizan las diferentes políticas educativas que tienen que ver con la ordenación de las enseñanzas, la valoración de las políticas para la igualdad de oportunidades y políticas en referencia a la calidad educativa.

Este informe es, tal vez, el único que recoge tal cantidad de datos sobre el sistema educativo español. Con independencia de ello, y de los datos que nos ofrecen distinguiendo los rendimientos académicos y los objetivos Europa 2020, es interesante mencionar algunas de sus propuestas de mejora, ya que son propuestas realistas, basadas en el análisis de los datos y números ofrecidos: según el Consejo, hay que trabajar en el aumento de la productividad del gasto público, orientar la enseñanza hacia el dominio de las materias, reformar la atención al alumno de acuerdo a sus necesidades, desarrollar la profesión docente y mejorar los procesos de formación, profesionalizar la dirección de los centros educativos y potenciar el compromiso entre familia y escuela. Existen, en efecto, muchas propuestas más, pero estas son tal vez las más significativas. Se trata, en definitiva, de un material indispensable para quien quiera profundizar sobre nuestro sistema educativo.


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