Compartir:

Miembro del Institut des Texte s et M anu scritsModernes del ITEM/CNRS de París y del grupo de especialistas de la Bibliotheque  Nationale que está llevando a cabo la edición crítica e íntegra de los Cahiers de Paul Valéry (1871-1945), de los que han aparecido ya seis gruesos volúmenes, Monique Allain-Castrillo se doctoró en la Universidad de Nueva York con una tesis de la que deriva el magnífico libro que nos ocupa, que aparece cincuenta años después de la muerte del poeta y supone un alarde de erudición y sensibilidad filológica. Entre sus muchas contribuciones científicas, casi todas centradas en Valéry, figura un reciente volumen, Paul Valéry et la politique (L’Harmattan, París, 1994), publicado en colaboración con Philippe-Jean Quillien y prologado por el embajador Fran«tois Valéry, hijo del escritor francés.

Bajo la égida de su maestro Mallarmé, Valéry fabricó en su juventud, hace de ello cien años, versos impecables que encontraron un recibimiento entusiasta en las revistas literarias punteras de la época. Versos que su autor no recogería en libro (Album des vers anciens) hasta 1920. Pero antes del final de siglo, y antes de dedicarse con exclusividad y por espacio de más de tres lustros al estudio de la filosofía y las  matemáticas,  había  dado  ya  a las prensas dos textos imprescindibles:  la Introduction  a la méthodede Léonard de Vinci (1895), pintor al que admiraba por su considera ción del arte como “cosa mentale”, y la famosa Soirée avec Monsieur Teste (1896), donde el poeta expone su postura estética, tan rigurosamente intelectual, tan alejada de toda contaminación con el orbe del sentimiento. Los versos “nuevos” los reunirá en Charmes (1922), la colección  de  la  que  forma  parte «Le cimetiere marin», uno de los poemas más justamente célebres de este siglo que ahora termina.

Para Paul Valéry el poeta, cuando quiere comunicarse con los demás hombres, puede elegir uno de estos dos caminos: “abandonarse a gritos, lágrimas, caricias, besos y suspiros” o “hacer un poema”. Si opta por el segundo camino, el único que lleva a la auténtica poesía, lo que el poeta ofrece al mundo es un objeto, ni más ni menos que un objeto en que habrán  cristalizado los “gritos, lágrimas, etc.”, efusio nes sentimentales que  en  puridad no pertenecen a la esfera de lo poético. Y el poema deberá transformar el tema más íntimo y desesperado en “una fiesta”, en una “cosa ligera”. Y ese proceso de transformación es lo que convierte al poeta en alquimista, en mago (de ahí el título de Charmes, “cantos” pero también, si atendemos a su etimología latina, “magias”, “conjuros”, “sortilegios”).

Pero no divaguemos, que a Valéry lo conoce todo el mundo, aunque no lo haya leído casi nadie. Lo importante en este momento es celebrar el estupendo libro que ha dedicado M.A.-C. a las relaciones del poeta francés con el mundo hispánico. Un libro que llega a nuestras manos enriquecido por unos excelentes prólogo y epílogo, firmados respectivamente por los maestros Carlos Bousoño y José Hierro. Un libro repartido en tres grandes sec ciones: «España y el mundo hispánico en Paul Valéry» (la hispanofilia de Valéry, sus viajes a España, sus encuentros con Unamuno, Ortega, Madariaga y Eugenio d’Ors); «Paul Valéry en España y en el mundo hispánico» (la recepción de Valéry en España e Hispanoamérica, desde las generaciones del 98 y del 27 a poetas actuales como Padorno, Carvajal, Colinas, Carnero, Siles, Castaño o García Montero), y «Traducciones al castellano de “Le cimetiere marin”» (incluyendo todas las versiones españolas de las estrofas 1, v y XXIV del poema),  y veinticuatro partes (Introducción más veintidós capítulos, más Conclusión) que evocan las veinticuatro estrofas del Cementerio y, cómo no, las horas del día. Un libro con sesenta páginas de completísima bibliografía en el que solo echo de menos un índice de nombres propios. Luis Alberto de Cuenca.


Compartir: