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El siglo XX ha sido un periodo histórico de profundas transformaciones. Los cambios sociales, políticos, económicos, científico-tecnológicos y culturales que han tenido lugar durante esta centuria hicieron posible el tránsito desde el mundo industrial a las sociedades postindustriales y tecnológicamente avanzadas de nuestros días.

España no ha estado ajena a estos procesos de transmutación social, aunque se incorporó con posterioridad al momento en el que lo hicieron otras naciones europeas. Ya forma parte de la historia y de los historiadores aquel país rural, tradicionalista y con un régimen dictatorial. A partir de la muerte de Franco se inicia la transición política y tiene lugar el desbloqueo de nuestra sociedad. En un periodo corto de tiempo y a un ritmo acelerado nos hemos convertido en un país modernizado. La propia capacidad de dinamismo de la sociedad española y de sus gentes han permitido la ruptura de las inercias tradicionalistas y el inicio de una serie de cambios en las costumbres y mentalidades, íntimamente vinculados con el crecimiento demográfico de la población y los efectos de la emigración española y del turismo de los años sesenta y setenta del siglo XX. Cambios que en lo social no han generado grandes tensiones, en lo político nos han conducido a una normalización democrática, en lo económico a incorporarnos al club de los países más ricos, en lo científico-tecnológico a dar pasos de gigante respecto a la situación anterior, y en lo artístico a ser un referente internacional.

Estas son, grosso modo, las conclusiones que pueden extraerse de los cinco volúmenes que se enmarcan dentro del ambicioso proyecto titulado España siglo XXI. En él, bajo la dirección de los profesores Salustiano del Campo y José Félix Tezanos, han colaborado 178 intelectuales del máximo nivel de acuerdo a las normas que rigen la investigación científica. Su objetivo ha sido mostrar los cambios sociales, políticos, económicos, científicos y en los ámbitos de la literatura y de las bellas artes que han tenido lugar en España desde la aprobación de la Constitución de 1978 hasta la primera década del siglo XXI.

El primer volumen, La sociedad, profundiza en la evolución experimentada por la estructura social española en el periodo temporal acotado. Se constata, desde hace varias décadas, su convergencia con las sociedades desarrolladas de nuestro entorno (a pesar de ciertos retrasos y desfases). Y muestra de ello es el aumento del nivel de renta per cápita, la eliminación del analfabetismo y la elevación del nivel educativo, los procesos acelerados de urbanización y secularización, la transformación de las familias y la emergencia de nuevos tipos de consumo y de participación social, o nuestra plena incorporación a las sociedades de la comunicación y la información. Somos, además, una economía de servicios que ha propiciado la incorporación de las mujeres al trabajo extradoméstico y un país receptor de inmigrantes. Es, y no es un atrevimiento decirlo, una sociedad moderna, plenamente integrada en el mundo más desarrollado y que además sufre las disfuncionalidades propias del momento histórico actual.

En el segundo volumen, La política, el punto de partida son los efectos que tuvo la Constitución del año 1978, en tanto que aprobada con el consenso de todos los españoles. La particularidad de esta obra reside en haber reunido a constitucionalistas y politólogos. En los primeros dieciséis capítulos, los constitucionalistas analizan todos los títulos y artículos de la ley fundamental. Por su parte, los politólogos se ocupan en el resto de la obra del funcionamiento del sistema electoral, así como de la dinámica de las diversas instituciones políticas. También se abordan temas clave tales como las comunidades autónomas, el Estado de bienestar y las políticas sociales, el Defensor del Pueblo, la política exterior, la cooperación al desarrollo y el terrorismo… Uno de los principales atractivos de este trabajo es perfilar las cuestiones pendientes, los temas problemáticos (el Estatuto catalán, la organización territorial, el terrorismo, los modelos de gobernabilidad, etc.), más allá de mostrar los logros alcanzados.

El tercer volumen, La economía, se adentra en aquellos factores que han permitido a España, en poco más de un cuarto de siglo, convertirse en una de las economías más desarrolladas del planeta. Los primeros cincuenta años del siglo XX estuvieron lastrados por una política económica corporativa, monetaria inflaccionista y fiscalmente regresiva, que apoyaba los monopolios y los cárteles. A partir de la firma en el año 1953 de los convenios con los Estados Unidos, se sentaron las bases de nuestro despegue económico. Las claves fueron la formalización de un tipo de cambio único y real, el papel adquirido por el Banco de España para luchar contra la inflación, la extensión del libre mercado y el equilibrio presupuestario alcanzado. Tras el periodo temporal 1975-2007 (no sin algunas fases desfavorables), nos encontramos inmersos en la gran crisis financiera que asola al mundo en estos momentos. Para el profesor José Antonio Serrano, nuestra economía tiene algunos puntos fuertes que debe aprovechar para salir eficientemente de la situación actual: la capitalización reciente, la fortaleza del sistema financiero, la flexibilidad de la economía nacional, la solidez del diálogo social y la solvencia de la hacienda pública. En consecuencia, este trabajo no se limita a hacer un recorrido por nuestra historia económica más reciente, sino que aporta elementos para comprender el presente y anticipar el futuro.

En el cuarto volumen, Ciencia y tecnología, se pone en valor un hecho muy concreto: el ámbito social donde España ha avanzado más notablemente en el último cuarto de siglo ha sido el escenario de la ciencia y la tecnología. Ciertamente, persisten problemas que deben ser encarados, especialmente los relacionados con su organización y financiación, sin embargo, y a pesar de ello, nuestra ciencia ocupa un lugar destacado en el panorama internacional y sus científicos son reconocidos. El esfuerzo realizado en nuestro país desde finales de los años setenta, en buena medida ligado a la puesta en marcha de las políticas científicas y al voluntarismo de los investigadores, es descrito en este trabajo con sumo detalle. En este sentido, la promoción de los Planes Nacionales de Investigación Científica y la creación de la Agencia Nacional de Evaluación, en las primeras legislaturas del gobierno de Felipe González, permitieron dotar de recursos a la ciencia española y arbitrar la concesión de proyectos en función de criterios de estricta calidad. Una vez sobrepasada la primera década del siglo XXI persisten ciertos problemas estructurales, pero a pesar de ellos se ha avanzado mucho en los últimos años. Muestra de ello son las más de mil páginas de esta obra, escrita por las plumas de eminentes científicos y tecnólogos que revelan, desde sus distintas áreas de especialización (ciencias exactas, físicas, naturales, biología y tecnología), dónde nos encontrábamos hace unos años, dónde estamos y hacia dónde nos proyectamos.

El quinto y último volumen, Literatura y bellas artes, se desenvuelve por las diversas formas y contenidos de la expresividad y de la creación artística y literaria en la España de las últimas décadas. Nuestro país siempre fue un lugar de artistas y de creadores de ilusiones, que a pesar del oscurantismo de algunas etapas de nuestra historia, mostraron su especial don, no sin quebraderos de cabeza y hasta fusilamientos injustificados. Los resultados de la literatura y las bellas artes son fruto de cada momento histórico. Son el resultado de la sociedad en la que se desenvuelven, de forma que desde la ortodoxia a la heterodoxia todo es válido cuando se trata de producir sentimientos, arte, pasiones… Tal y como se recoge en las más de novecientas páginas de esta obra, con la transición española y sus aires de libertad, se inicia una de las etapas de mayor esplendor de nuestra literatura (novela, teatro, pensamiento, ensayo, periodismo, etc.) y nuestras bellas artes (arquitectura y urbanismo, obras públicas e ingeniería, artes plásticas y artes temporales). Años después, con la irrupción de las nuevas tecnologías, el mundo de la palabra y del arte, se transforman. La palabra sigue teniendo su valor, pero la imaginación se amplía y las puestas en escena adquieren nuevas dimensiones, aunque los recursos literarios sigan siendo los mismos. Además, ya no hay límites al conocimiento y podemos acceder, por ejemplo, a bibliotecas virtuales a través de un notable número de portales en Internet. En definitiva, la literatura y las bellas artes de España se instalan a principios del siglo XXI desde una estética adaptada a los nuevos tiempos y con gran potencialidad de futuro.

Bienvenida sea por tanto España siglo XXI al panorama de las publicaciones en nuestro país. Sin duda, es el mayor esfuerzo realizado para comprender desde distintas perspectivas la transformación de la sociedad española en los últimos treinta años. Sus páginas y formato enciclopédico quedarán para las futuras generaciones como testimonio de una etapa histórica, llena de retos alcanzados, de deseos hechos realidad… Y sobre todo de un país, que a pesar de las coyunturas y dificultades, siempre mira hacia el mañana.

 


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