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En su última obra importante, titulada El pobre de Asís ofrece el autor una versión de la vida de san Francisco de Asís, ajustada a su particular y heterodoxa forma de interpretar el fenómeno religioso, centrada en intuiciones personales ajenas al conocimiento real de los hechos recogidospor fuentes de solvencia histórica. A Nikos no le preocupa,en absoluto, reconstruir la verdadera imagen de san Francisco de Asís, fundador de la orden que durante siglos haservido como ejemplo de amor a los hombres y respeto ala naturaleza creada por un Dios providente que vela por ella. Un Francisco humano, especie de Quijote incomprendido y conmovedor al que acompaña un buen Sancho Panza, el hermano León, seguidor incondicional encargado de contar la verdadera (falsa) historia de su admirado santo. La novela, publicada un año antes de la muerte de Nikos Kazantzakis (nacido en Heraclión, la capital de la isla griega de Creta), muestra ya una pérdida de la virulencia respecto a sus anteriores creaciones literarias, en las que la imagen del Jesús redentor ofendía gravemente alos cristianos de cualquier confesión religiosa, motivo por el cual algunas de sus obras fueron incluidas en el hoy desaparecido Índice de libros prohibidos y también en la misma lista de la Iglesia ortodoxa de Grecia. Asís aparece como «el pobre de Dios», loco e incomprendido, como el caballero de la Mancha, cuyo mensaje se pierde en el vacío y muere con él, al no encontrar seguidores capaces de continuar su obra. Según la particular y sesgada visión del mensaje de Cristo presente en novelas anteriores del autor sobre ese tema, Francisco, despreciador del mundo y visionario como Jesús, propone el ideal de la pobreza integral y el desprendimiento de los bienes materiales como única fórmula capaz de aproximarse al Creador, siguiendo el mensaje de amor de Jesús. En el relato destaca el interés del autor en resaltar los rasgos que, según él, adornan y definen el carácter de san Francisco, la sencillez de sus gestos, la calidez de su mirada y su capacidad para transformar en poesía encendida el canto a la naturaleza en el que los seres humanos se funden con el resto de la creación. Sin embargo, atento a expresar sus propias convicciones, Nikos no duda en alterar el espíritu franciscano para ceñirse al suyo particular siempre angustiado por el drama del sufrimiento humano, las injusticias sociales que aspiraba a remediar con su militancia en las filas del Partido Comunista griego. Tal vez un Nikos Kazantzakis envejecido, desilusionado ante el fracaso de sus ideales de juventud quisiera reflejar en el santo de Asís una parte de sus mismas frustraciones, al atribuir a los hermanos de la orden franciscana la supuesta traición a los ideales por los que su fundador tanto había luchado a lo largo de su vida. En cierto modo, en el relato dedicado al pobre de Asís resume el autor una parte significativa de una obra literaria cargada de significado, en la que se plantean y debaten con diversa fortuna, al margen de la ortodoxia religiosa, complejos problemas existenciales que fueron debatidos con calor en el fragor de las contiendas ideológicas del agitado siglo XX.


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