Compartir:

amq23f_img1.jpgLa noche del 23 de febrero de 1981 supone un antes y un después en la historia de la transición española. El acontecimiento marca un cambio de rumbo en la política española, precede a la práctica desaparición de la UCD como partido mayoritario y con sagra el final del, hasta entonces, destacado dirigente de la España democrática Adolfo Suárez. Sin embargo, el fallido golpe de Estado no llega a comprenderse en todas sus dimensiones sin estudiar previamente los factores de toda índole —sociales, políticos e intelectuales— que contribuyen a desencadenar la crisis.


Al menos tales impresiones se desprenden de la extensa y bien documentada crónica elaborada por dos testigos privilegiados de aquellos sucesos que, desde sus respetivos destinos en el CESID, tuvieron la oportunidad de seguir la marcha de los acontecimientos.


Los autores, el teniente general del Ejército Javier Calderón y el coronel de Artillería Florentino Ruiz Platero, ambos retirados, vivieron esa noche en primera línea las tensas e inciertas horas de un proceso negociador que, finalmente y gracias a la intervención del Rey don Juan Carlos, pudo reconducirse hacia un resultado satisfactorio.


La parte más amplia del libro viene, como es obvio, dedicada a desliar la madeja del 23-F, aunque se presta particular atención al análisis del ambiente dentro de la sociedad españo la a partir de 1975. Se incluyen también datos que permiten reconstruir los movimientos a favor de la apertura de nuevos cauces de libertad, registrados, incluso, dentro del régimen del general Franco. Naturalmente, como reconocen los autores, los criterios expuestos reflejan una cierta dosis de subjetividad en las apreciaciones que, no obstante, se mantienen en términos equilibrados y siempre respetuosos hacia las personas.


Interesan de modo particular las referencias a las posturas registradas dentro de las Fuerzas Armadas respecto al cambio de régimen, observado con reticencia en determinados sectores y con ilusionada esperanza en otros.


Sobre el 23-F, aunque era conocido el descontento de ciertos jefes y oficiales, parece evidente que fue una acción inesperada y que sorprendió tanto a los directores del CESID, como a la Casa de S.M. el Rey, obligados a hacer frente, con escaso margen de maniobra, a una acción de tan extraordinaria gravedad como inesperado desenlace final. Los autoresre construyen los hechos con precisión, tal como se vieron desde el CESID, ampliados posteriormente gracias a las informaciones de prensa, a los datos extraídos del proceso judicial y al testimonio de algunos de los protagonistas más destacados de aquella noche.


En definitiva, los autores parecen inclinarse a favor de la tesis que atribuye al, entonces, teniente coronel Antonio Tejero la responsabilidad de lo ocurrido. Actitud que se considera dentro de una trama en la que confluyen factores de diversa procedencia, aunque unidos por el común objetivo de restablecer un régimen que fuera lo más parecido posible al anterior.


El capítulo dedicado a las semblanzas se centra en dos personalidades que los autores consideran figuras claves de la transición: el general Manuel Gutiérrez Mellado y el político de UCD Agustín Rodríguez Sahagún.


Personajes ya desaparecidos a los que se rinde homenaje, con el fin de resaltar sus cualidades humanas y profesionales, así como la honestidad y la energía desplegadas en la defensa a la libertad, en unos momentos de extraordinaria dificultad en la consolidación de las libertades de mocráticas.


El último capítulo viene dedicado a vivencias personales de los autores, que dejan constancia de las tares formativas desarrolladas por Luis Pinilla y el padre Llanos en tiempos del colegio Pinilla y de su continuidad a través del centro denominado Forja. Aunque se aportan datos interesantes sobre la España de la época, en las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado, parece evidente que, al menos en cuanto se refiere al padre Llanos, el carácter de su obra social muestra ciertos aspectos oscuros, como fue su declarada afiliación al PCE que, como es bien conocido, no se había distinguido hasta entonces por la defensa de la democracia parlamentaria, al menos como se considera en el mundo occidental.


Compartir: