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[[wysiwyg_imageupload:1369:height=270,width=200]]Natan Sharansky, nacido en Ucrania en 1948, pasó nueve años en las cárceles de la KGB por su oposición al régimen soviético, hasta que fue liberado en 1986. Fue uno de los colaboradores más estrechos de Andrei Sajarov, considerado unos de los grandes símbolos de la defensa de los derechos humanos. En 2004 Sharansky publicó The case for democracy, que ha sido una de las obras más influyentes (y más vendidas) de los últimos años en la política internacional. Recientemente el libro ha sido traducido al castellano, lo cual ayudará a los lectores a comprender los principios que inspiran buena parte de la política internacional de la Administración Bush.

Tras la última victoria presidencial republicana el libro se convirtió en un fenómeno social en Estados Unidos. Los neoconservadores estaban en su momento álgido y la obra de Sharansky era presentada como el libro de cabecera del presidente.

La obra, que recoge las experiencias del autor en las cárceles del Gulag soviético, es clara y contundente. Sharansky defiende que cuando se permite a las personas elegir entre tiranía y libertad, la gran mayoría elige vivir libremente y que, por tanto, la aspiración a ser libres es algo universal, no exclusivo de Occidente. Rebate así una premisa del pensamiento diplomático occidental que dice que ciertos pueblos son incapaces de gobernarse por medio de una democracia o que carecen del deseo de ésta.

Sharansky señala que el mundo actual se divide en dos tipos de sociedades, las sociedades libres y las sociedades del miedo, donde reinan la tiranía y la opresión. El autor insiste en que la capacidad de transformación social que posee la libertad es ilimitada y que por eso los gobiernos occidentales deben trabajar para extenderla y propiciar que las sociedades del miedo se conviertan paulatinamente en sociedades libres. En este sentido, señala que la paz en Oriente Medio llegará cuando llegue la democracia, y que por ello debe ayudarse a que la libertad y la democracia calen poco a poco entre esos pueblos. Una tarea difícil y a largo plazo pero para el autor necesaria. No obstante, Sharansky insiste en que debe superarse otra división que existe, a su vez, en el seno de las sociedades libres: donde unos creen en el poder de la libertad para cambiar el m u n d o y otros no.


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