miércoles - 20 febrero - 2019

Entrevistas

Gregorio Luri (II): “La pedagogía se ha rendido a la psicología”

 Conversar con Gregorio Luri constituye un lujo intelectual. Su tono, sereno y penetrante, ilumina el presente desde las grandes claves de la filosofía. En esta ocasión, utilizamos su último ensayo, ¿Matar a Sócrates? (Ed. Ariel), para dialogar sobre la actualidad del pensamiento socrático, las dificultades que afronta la democracia, la necesidad de cultivar la atención y el riesgo de caer en la intransigencia de la verdad. -          “Sin las arbitrarias normas políticas caemos en manos de las ciegas leyes naturales”, escribe usted en ¿Matar a Sócrates? De hacer caso a Timothy Snyder en Tierra Negra, este experimento ya se realizó durante el nazismo y es curioso constatar cómo el Holocausto alcanzó sus máximas cotas de barbarie precisamente allí donde la arbitrariedad había sido sustituida por la naturaleza y la lógica de la selección natural… -          Un soneto amoroso es un recurso arbitrario, pero eficaz, de embridar la barbarie del deseo. Se trata de saber, entonces, qué tipo de convivencia deseamos, la que se expresa inmediatamente en el deseo natural o la que se expresa de manera mediata en la arbitrariedad cultural. En nuestro tiempo –y esta es una de esas cosas que sólo se descubren contemplando el presente desde el pasado- nos gusta creer que estamos perdiendo el miedo al deseo, que la libertad es la libertad de nuestros deseos. Sin embargo, exigimos a la ley que reconozca que “mi cuerpo es mío”, es decir, nuestro derecho exclusivo de propiedad sobre nuestros deseos. ¿Quién nos iba a decir que Locke sería el gran profeta de los progres posmodernos? Sobre el valor cultural de la arbitrariedad, me remito a la obra más platónica de Nietzsche, “Más allá del bien y del mal”. -         Usted nos presenta a un Sócrates respetuoso de las leyes e incluso, si se fuerza el paralelismo, contrario al “derecho a decidir” unilateral. Al mismo tiempo, subraya la potente conexión que existe entre la democracia y la piedad, que pervive de algún modo en nuestros días. ¿Qué entendemos por piedad y cómo afecta a nuestro sentir democrático? Y ¿hasta qué punto la democracia necesita apoyarse en un sentimiento de piedad previo para sostenerse?  -         Sócrates no establece ninguna restricción a la interrogación. No hay nada, ni humano ni divino, que no pueda ser puesto en cuestión. El corolario de la interrogación socrática, como sabemos, es la cicuta. Platón quiere preservar la interrogación filosófica de la restricción de la cicuta y para ello saca a la filosofía del ágora, que pasa inmediatamente a estar ocupada por los filósofos terapeutas, y la recluye en la Academia. Sócrates es el filósofo demócrata. Platón, no; pero no por capricho, sino porque ha descubierto que la actitud de su maestro es impía. No respeta a los dioses de la ciudad. Y una ciudad es una ciudad en virtud de los dioses que venera. La piedad es la actitud de humildad ante la realidad de las cosas humanas y, por lo tanto, la voluntad de diferenciar las virtudes políticas y las teóricas. El teórico, en tanto que tal, es...

Jorge Bustos: ‹‹La ironía total lleva al nihilismo››

La entrevista tuvo que hacerse en tres sesiones, en tres bares de tres hoteles de Madrid, pues coincidió con la publicación en El Mundo de una conversación con Montoro, con firma en un recuadro del entrevistado, y, claro, durante tres días su móvil no paró de echar humo: llamadas de la redacción, llamadas del ministerio, llamadas de las televisiones… Sirva lo anterior no como composición de modo ni de lugar ni de tiempo, en todo caso de personaje: Jorge Bustos, un periodista que lo mismo es capaz de un scoop que hace moverse el suelo del partido en el Gobierno que de llegar al punto final de una columna sin esfuerzo aparente, que de frecuentar las tertulias del prime time sin parecer un tertuliano, que de estrenarse como autor -y aquí va la razón de esta entrevista- con un libro de ensayo. Un libro que huye del recurso facilón del refrito recopilatorio, del manual de autoayuda del que solo se alimenta de galletitas chinas y de frases de almanaque, del comentario a mil fotos en blanco y negro de Steve McQueen y Audrey Herburn, del relato nostálgico de uno que aprendió a escribir en los cuadernos de caligrafía Rubio. La granja humana, en fin, lecciones amenas de Filosofía -y de Política, y de Literatura, y de Sociología…- profunda.  -Quien llegue a su libro por sus columnas y, al revés, a sus columnas por su libro, ¿se llevará una sorpresa o verá en el trayecto una lógica continuidad? -No debería llevarse una sorpresa, creo. El libro pretende conectar con el género canónico del ensayo, de más aliento que la columna, y la columna es, a su vez, un subgénero del ensayo. El resultado de esos dos vectores son los ensayitos de tres o cuatro páginas de los que está compuesto el libro, en el que he tratado de huir de cierta tendencia al academicismo aplicando el tono ligero del columnista pegado a la actualidad.  -¿Cree haberlo logrado? -En un primera versión del libro no. Porque cuando me llaman para hacerme el encargo, enseguida pienso en Ariel como la gran editorial del mundo académico y fijo en mi cabeza un lector ideal al que me quiero dirigir, un catedrático campanudo cuya aprobación debo merecer. Cuando enseño en Ariel lo que llevo escrito, me dicen que lo rehaga. En su momento, me cabreé bastante. Pero ahora entiendo la labor benéfica del editor.  -¿En qué cambia la segunda versión de la primera? -Vengo de la Filología, no del Periodismo, y eso significa que por formación me inclino a la erudición, lo que lastra mi estilo e imposta mi voz, estilo y voz que son los de las columnas. En Filología, cuantas más referencias manejes mejor. Y no digo que esté de más hacer una o dos citas por columna, pero lo que ahí se valora es el criterio propio, que la firma se la juegue. En el libro, por tanto, intento el equilibrio de deslizar mi pensamiento entre referencias a autores muy importantes para mí.  -Así que Ariel le pidió...

Zoé Valdés: “Pasará mucho tiempo antes de que vuelva a Cuba”

 La Habana, mon amour. Zoé Valdés lo ha escrito rápidamente “Ya había empezado a escribirlo”, confiesa la novelista, sentada en el salón de su apartamento parisino. Un libro de Zoe Valdés sobre La Habana. Puede parecer un tópico, pero no lo es. De entrada, por su naturaleza: no es novela, ni ensayo ni crónica. “Es los tres a la vez. Un ensayo novelado, si se quiere. Y autobiográfico, con muchas cosas procedentes de la imaginación de la novelista”.  Y una descarga de sentimientos en toda regla. Lo admite. “Las ganas me lo pedían”. Además, coincidieron el hambre y las ganas de comer: la editorial quería hacer esta colección. La pericia de su agente literario el resto. Valdés coincide con José Luis de Vilallonga: la nostalgia es un error. “Es un libro de memorias y recuerdos; pero no de nostalgias puesto que yo no estoy lamentando haberme ido ni estoy lamentando recordar. Estoy más bien festejando recordar”. -Bien, pero un pequeño toque nostálgico sí que hay. “Había más cines en La Habana que en Nueva York o en París”, solo por citar una frase.-Un poquito sí que lo hay, pues de alguna manera la memoria también es nostalgia, pero no es el principal fondo del libro.El fondo, es la identidad de La Habana, su fisionomía, su gente, sus encantos de todo tipo, sus pesadillas, sus vaivenes -abundan-, sus olores, sus majestuosos edificios hoy destartalados o a punto de derrumbarse. En suma: todo lo que conforma una identidad, que Valdés ataca de raíz al principio del libro. “Ser habanera es una actitud ante la vida y haber nacido en Cuba después de 1959 es una actitud ante la muerte”.-Está en ambos casos…-…estoy en ambos casos.-¿Qué es esa actitud?-Es una manera de acción de ser y comportarse en una ciudad; y una actitud es estar apto para morir, al ser cubano. Así nos criaron a nosotros, por lo menos en mi generación: había que estar aptos para cualquier tipo de acción suicida. De alguna manera, ese es el fondo de esa frase y su razón. -Esa actitud hacia la muerte. ¿Por la Revolución?-Sí, claro.-Por el lado positivo: actitud ante la vida. ¿Qué es ser habanera que no sea ser neoyorquino o londinense?-Es un estado del ser, de caminar, de deambular por las calles, de mirar la vida, de tomarse el tiempo. Todo eso es ser habanera. De caminar casi bailando o meneándose. Eso es ser habanera. A pesar de todo lo que le ha sucedido, a pesar de todo el sufrimiento, también está en un estado permanente de euforia… bueno, de desazón, más que de euforia. -¿Se puede decir que los habaneros son rápidos en la palabra y lentos en el caminar?-Se puede decir que somos un látigo en la palabra y más bailadores al caminar. -Abofeteada Habana.-Una adolescente abofeteada por su padrastro. -Lo metaforiza hacia la ciudad.-Durante mucho tiempo, en la época de mi adolescencia, la ciudad era eso, una ciudad de violencia, Sobre todo de violencia familiar, por lo menos en el lugar en el...

José Antonio Zarzalejos: “El reformismo es la opción inteligente”

Director durante años de ABC y de El Correo, el periodista y ensayista José Antonio Zarzalejos (Bilbao, 1954) nos ofrece en Mañana será tarde (Planeta) un profundo análisis de los males que corroen a la democracia española y de los reformas inmediatas que nuestro país necesita. El autor reivindica la labor de una España moderada y reformista, que contemple el futuro no desde el inmovilismo sino desde la exigencia de no dar la espalda a la historia y asumir los retos del presente. Hablamos con José Antonio Zarzalejos sobre su nuevo libro y sobre la situación general española.  - “Mañana será tarde” constituye un diagnóstico valiente de la situación moral y política en la que se encuentra España. Mientras leía el libro, pensé de inmediato en otro debate, ya clásico, que conforma el ADN de la democracia liberal moderna. Me refiero al debate entre Edmund Burke y Thomas Paine y que sugiere la posibilidad de un liberalismo de estirpe conservadora junto a otro de carácter progresista. “Mañana será tarde” se inserta precisamente en la tradición burkeana que sostiene que, ante situaciones de crisis de Estado hay que reformar con inteligencia las instituciones para así preservarlas de cara a las futuras generaciones. ¿Ha llegado el momento de activar el reformismo inteligente? ¿Es el inmovilismo una alternativa?  -En España hay una larga tradición pendular: la demolición o la paralización. La primera es revolucionaria y arrasadora y la segunda estúpidamente conservadora. De modo que nuestro constitucionalismo es trágico porque no ha sido reformista sino maximalista. La inteligencia es siempre aquella que ajusta, corrige, adapta y complementa, que conserva y desecha según las circunstancias, que mantiene los elementos estructuralmente válidos y arroja lastra cuando el lastre lejos de estabilizar la embarcación la sumerge, la hunde. Sí, el reformismo es la opción claramente inteligente. Siempre lo ha sido.  - En un artículo publicado en La Vanguardia hace aproximadamente un año, el  exsecretario de Estado de Economía Alfredo Pastor, afirmaba que la Transición ha muerto de éxito. La idea me pareció interesante: gracias a la Constitución del 78 hemos recuperado las libertades individuales y colectivas, hemos ingresado de pleno derecho en Europa, se ha facilitado la alternancia política y el despliegue autonómico y, en fin, se ha consolidado un digno Estado del Bienestar. A pesar de sus evidentes limitaciones, ¿no le parece excesivo el descrédito que sufre actualmente la democracia española?  -No, no me parece excesivo. ¿Cómo me lo va a parecer con los casos de corrupción debidos a factores criminógenos que son endógenos del sistema? O la mediocridad de la clase dirigente o la perversión que ésta ha provocado en el desarrollo constitucional. ¿La abdicación del Rey no es algo diferente a un deterioro en la cúspide del Estado por prácticas personales e institucionales inadecuadas? Cuando han ocurrido tantas cosas, entre ellas el vuelco del 24-M de 2014, me parece que está justificada la irritación con un sistema que ha funcionado verdaderamente por debajo de las expectativas.  - En el prólogo del libro, Antonio Muñoz Molina habla de la...

Jean Clair: “El problema actual no es ir hacia adelante, sino conservar lo que aún podemos conservar”

 Es uno de los historiadores -y pensadores- del arte más influyentes y respetados de hoy, pese a sus visiones hondamente críticas de cierta vanguardia. Jean Clair, académico francés, dirigió el Museo Picasso y ha sido comisario de exposiciones que -como Duchamp en 1977 o Mélancolie en 2005- han hecho historia. A él, en buena parte, se debe el nuevo aprecio por la figuración del siglo XX, y por artistas como Zoran Music, Morandi o Balthus, de cuyo catálogo –también del de Delvaux- es responsable. Clair, traducido con frecuencia al castellano, es autor de libros como La barbarie ordinaria, Malestar en los museos o La responsabilidad del artista.- ¿Cuáles son los objetivos del arte de vanguardia?En el siglo XX, antes de la primera Guerra mundial, hubo un gran movimiento de ruptura que acabó con la tradición clásica ante la necesidad de encontrar fórmulas estéticas nuevas.  Esto se debe a dos razones. Por una parte porque los destinatarios habituales de la pintura, la iglesia, el Estado y las clases altas estaban desapareciendo. Todo eso se había acabado en el siglo XIX. Por tanto, era necesario encontrar un nuevo destinatario del arte y la concepción de objetos artísticos.Esa búsqueda se convirtió en un elogio y la exaltación del individuo; de su ego en su originalidad, en su singularidad, en su unicidad. Lo que genera como primera consecuencia la explosión de los cánones de las leyes, dado que cada uno se convierte en su propia regla.El arte nuevo debe a la vez encontrar su destinatario y responder, dentro del dominio de las formas, al cambio en el dominio de la técnica y de las ciencias.  Además, debe responder al desafío extraordinario lanzado a partir de la idea de un progreso humano, de las ciencias humanas, y por tanto, debe adaptarse al progreso y a la nueva visión del mundo que la ciencia aporta.- En los últimos decenios, hemos visto que el arte de vanguardia, que nació con voluntad de romper con todo, ha sido acogido y jaleado por la política y las instituciones… ¿Cómo se explica esto?Mi visión es algo pesimista. Tal y como había existido desde hace siglos, el arte carecía de toda razón de ser al no tener comanditarios (financiadores), ni destinatarios, ni sentido, ni utilidad, ni valor. Por consiguiente, el único valor que le quedaba era la exaltación del ego, de la individualidad personal. Y, por otra parte, el desafío de los progresos científicos extraordinarios ante los cuales el arte aparecía singularmente desarmado y miserable.El resultado es una explosión de fórmulas de aventuras, de evoluciones estéticas que era imposible clasificar según las grandes leyes de la estética de antaño. La vanguardia no fue reconocida como tal inmediatamente. Fue aceptada por algunos individuos, coleccionistas, ricos aventureros, que buscaban una manera de distinguirse y de mostrar su audacia intelectual.Por ejemplo, la familia Stein, judíos norteamericanos que necesitan un « state of symbol ». Una apertura intelectual, audacia y aventura que encontrarán en París, donde compran las pinturas de vanguardia de Matisse o Picasso. Y...

Ana González: “Necesitamos legislación estatal para desarrollar más la carrera docente”

En 2011 se introdujo en el Principado de Asturias el plan de evaluación de la función docente. Fue y sigue siendo una medida pionera, que no ha podido ser mejorada porque a escala estatal no se ha aprobado aún el Estatuto Docente.

Gregorio Luri (I): “El siglo XX nos enseña de los peligros del sometimiento a la estricta racionalidad científica”

Conversar con Gregorio Luri constituye un lujo intelectual. Su tono, sereno y penetrante, ilumina el presente desde las grandes claves de la filosofía. En esta ocasión, utilizamos su último ensayo, ¿Matar a Sócrates? (Ed. Ariel), para dialogar sobre la actualidad del pensamiento socrático, las dificultades que afronta la democracia, la necesidad de cultivar la atención y el riesgo de caer en la intransigencia de la verdad.  -          En ¿Matar a Sócrates?, usted se plantea una pregunta que le hubiera resultado pertinente a su admirado Leo Strauss: ¿de qué modo el pasado sirve para iluminar el presente? La cuestión cobra actualidad para alguien que no haya leído su libro: ¿por qué necesitamos a Sócrates? ¿Cuál es su vigencia en un mundo animado por el impacto veloz de la tecnología?  -          Para contemplar el presente hay que salir de él. Hay dos salidas posibles; hacia el futuro (que es la historicista) y hacia el pasado (que es la humanista). Cuando contemplamos el presente desde el pasado no encontramos respuestas para nuestros problemas presentes, pero sí descubrimos que nuestros problemas importantes son muy antiguos. Tan antiguos que podrían estar indicándonos la presencia de algo que podemos llamar propiamente “naturaleza de las cosas humanas”. Por eso la interrogación socrática sigue iluminándonos.  Esta interrogación nos muestra que es posible acceder a la singularidad de las cosas humanas desde la manera natural como los hombres se expresan cuando hablan de sus problemas. En tiempos de Sócrates no había “ciencias humanas”, ni “ciencias de la educación”, ni “ciencias políticas”. Esto, lejos de enturbiar su actividad filosófica, le permitió acceder a la manera como los hombres se ven a sí mismos cuando no tienen posibilidad de ser pedantes.  La posibilidad de acceder a la comprensión de las cosas humanas desde ellas mismas, es decir, desde el lenguaje en que son formuladas en el mundo de la vida, podría ser la manera adecuada de aproximarse a lo humano, es decir, a lo político, siempre y cuando entre las cosas humanas y las cosas no humanas haya una diferencia esencial. Sócrates nos muestra que la hay. Por eso mismo, el asombroso progreso del conocimiento científico, sigue permitiéndonos ser socráticos.  -          En el libro, usted se refiere a la doble fuente de la cultura clásica europea: Atenas y Jerusalén, la razón griega y el sentido ético del judeocristianismo. Si Sócrates sitúa la quintaesencia de su pensamiento en un mandamiento único –¡atrévete a pensar! –, el cristianismo añade la primacía del mandamiento del amor, hasta el punto de que un autor tan perspicaz como el teólogo ortodoxo John Zizioulas se atreverá a sostener: “amo, luego existo”. Pero habría un tercer elemento, muy propio del judaísmo, que ha llegado trastocado a la modernidad: el valor de las lágrimas. Catherine Chalier ha escrito al respecto un ensayo bellísimo, que nos recuerda cómo la mirada pura de la razón resulta demasiado acerada sin el velo de las lágrimas. Las emociones nos humanizan, siempre que no sirvan para reforzar los rasgos más identitarios de la personalidad. Al judaísmo le interesaban...

José Carlos Llop: “Se puede ser un escritor de gustos clásicos y un hijo de la modernidad”

-      ‪Una decena de libros de poemas, y no pocos años escribiendo poesía… ¿Qué le aporta el tiempo al poeta, la poesía acumulada? ¿Qué queda, en el poeta de hoy, del muchacho que se deslumbraba al descubrir los versos ajenos?-       El adolescente deslumbrado permanece en el tiempo –lo veo leyendo a Rilke en la antología que publicó Austral– y forma parte de un origen, en cierto modo misterioso, que no ha de desaparecer. Si lo hiciera, tengo la impresión –y desde luego ninguna necesidad de comprobarlo– de que desaparecería el poeta también. En cuanto al tiempo, a ese tiempo y al tiempo en abstracto, es, por un lado, uno de los autores del poema –el tiempo escribe mientras el poema cristaliza y el tiempo nos escribe mientras sucede en nosotros– y por otro, es uno de los grandes asuntos de la poesía, como el amor, la muerte o el poema pensándose a sí mismo -       ‪De usted se ha dicho que es un “escritor de gustos clásicos”. A la vez, sin embargo, parece haber en su literatura un cierto afán de rescate de la mejor modernidad. Por ejemplo, no son pocas las referencias a grandezas del siglo XX en La vida distinta. ¿Hay que rescatar para el canon, en las letras y en el arte, un cierto siglo XX opacado por la historiografía literaria y artística?-       No sé si se trata tanto de rescatar como de conservar. Lo que habría que rescatar es la memoria y dejarse de tanta inmediatez y el empobrecimiento que nos ha traído. El siglo XX es un siglo terrible, pero es un siglo de gran poesía. Sólo con la lírica anglosajona del siglo XX bastaría y hay bastante más. Y se puede ser un escritor de gustos clásicos y un hijo de la modernidad. Creo que no solo se puede sino que se debe: piense en Eliot o en Octavio Paz. Y alguien de mi generación –que es la generación que se estrena en la vida (como sujeto protagonista, quiero decir) en la década de los 70 y los grandes cambios– más aún. -       ‪Europa. Geografía y también patria del espíritu. La mirada europea está presente en su prosa… y también en su poesía. ¿Una rareza en una cultura, como la española, tradicionalmente endogámica? ¿O simplemente un rasgo personal, de escritor insular y, por esa misma condición, observador privilegiado desde su atalaya?-      Europa, en mi adolescencia y primera juventud, era una carencia y un deseo. Pero teníamos dos cosas muy importantes: la literatura y la música. Y al hablar de música me refiero a la música pop-rock, que por cierto también incide en la poesía como la poesía incidió en su origen y desarrollo. Parte de la memoria de mi generación está en ella, como el jazz en la de la generación anterior. Hablo de lo que conozco y en lo que crecí, claro; de lo demás no sabría decirle. Pero sí es verdad que eso no es tan común y quizá se deba –en parte, claro,...

Fernando Rayón: “El Greco es el maestro antiguo más moderno”

-Al margen de exposiciones de gran éxito y una popularidad todavía mayor para el artista, ¿qué ha quedado del Año Greco? ¿Ha sido útil académicamente? El Año Greco ha permitido, sobre todo, contemplar unas exposiciones magníficas. Exposiciones que han ayudado a conocer obras del Greco dispersas por todo el mundo y que han ayudado también a los especialistas, a comprobar directamente muchas sobre sus tesis sobre lo que eran obras del maestro y las elaboradas por el taller o seguidores. Desconozco si ha sido útil académicamente.... quiero pensar que sí. Pero sobre todo ha sido útil para los investigadores y conservadores de museo. -Hay varias aproximaciones clásicas al Greco: la alabanza de los franceses, Cossío, más tarde Barrès… ¿qué libro recomendaría para acercarse al pintor, pensando más en la sensibilidad que en la erudición? Hay muchos libros sobre el Greco. Quizá Harold Edwin Wethey (El Greco and his school) escribió uno de los mejores. Pero yo recomendaría alguno de los últimos, por ejemplo el que acaba de publicar Fernando Marías (El Greco, historia de un pintor extravagante), y que recoge los documentos recientemente descubiertos sobre su vida. -Ha habido muchos Grecos, por así decir. ¿Cuál le parece a usted que tenga más fundamento real? ¿El que encarna ciertas virtudes castellanas? ¿El bizantino, el romano, el veneciano, el difusor de Trento…? ¿Cuál ha tendido a primera nuestra mirada? Cada biografía intentaba mostrar un Greco diferente, o al menos singular. Pero no fue un pintor español, sino veneciano -nacido en el protectorado de Creta- y que, como tal, hizo del color la esencia de su arte. Abandonó enseguida su primer bizantinismo, y las lecciones romanas fueron un complemento, más bien intelectual, a lo aprendido en Venecia. Su desconocida vida jugó a favor de crear mitos a veces contrapuestos. Pero, afortunadamente, cada vez sabemos más y su personalidad confirma lo que digo. -Recientemente ha escrito usted un documentado artículo en Nueva Revista sobre las falsificaciones del Greco, los cuadros pintados por su taller… ¿Hasta qué punto puede enturbiar eso, o minusvalorar, nuestra percepción del pintor? Hemos tenido la desgracia de conocer al Greco a través de obras que, tantas veces -incluso en el Museo del Prado- correspondían a su taller. Si a eso sumamos la suciedad y el mal estado de conservación de unas, y las falsificaciones o imitaciones que rodeaban otras, el Greco que nos ha llegado no respondía al real. La contemplación directa de algunos cuadros en las exposiciones a que me he referido ha sido una oportunidad única y magnífica. Las obras autógrafas hacen pensar en un maestro absoluto. -Afirma usted que el Greco –en ventas directas o en las muy escasas subastas de sus obras- es nuestro maestro antiguo más cotizado. ¿Cómo explica ese fenómeno? La cotización del Greco es hoy tan alta porque muchos de sus cuadros abandonaron a principios del siglo pasado España y empezaron a ser muy valorados en Estados Unidos y Gran Bretaña. Aquella salida de cuadros le hizo ser conocido y valorado en todo el mundo. -¿Puede justificarse que el Greco nos gusta,...

Ciriaco Morón: “Shakespeare copia en Hamlet métodos inquisitoriales publicados por un español”

El profesor Ciriaco Morón, premio Menéndez Pelayo, miembro del Comité Científico de UNIR, cuenta este hallazgo en esta entrevista en la que además repasa su carrera.

Pedro Miguel Martínez: “La lengua en pedazos, un ejercicio potentísimo de lenguaje”

Martínez interpretó anoche el papel de Inquisidor en la pieza "La lengua en pedazos", de Juan Mayorga. Dos personajes y un texto profundo basado en el "Libro de la vida", de Santa Teresa.

Clara Sanchís, actriz de “La lengua en pedazos”: “Este personaje es el más difícil que he hecho hasta ahora”

Clara Sanchís representa a Teresa de Jesús en "La lengua en pedazos", obra de Juan Mayorga que anoche triunfó en el II Festival de Teatro del Somontano. Conversa con NR antes de la función en Barbastro.

Vian reivindica el canon: “Sin la tradición no nos entendemos a nosotros mismos”

Giovanni Maria Vian es un sabio catedrático de Patrística que ha recalado en el oficio de director de periódico, de uno tan especial como L'Osservatore Romano. Participó el día 20 de junio en el Congreso de la Biblioteca de Occidente.

Julio Pascual: “El emprendedor es simplemente un empresario”

La formación económica deja mucho que desear en nuestros planes de enseñanza. Por eso, libros como los que publica Pascual y Vicente ("Economicina" es el último) vienen muy bien a todos aquellos que no se conforman con quejarse por lo que ocurre.

La democracia como el mentís radical al relativismo

Andrés Ollero (Sevilla, 1944), catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid), magistrado del Tribunal Constitucional, presenta mañana en Madrid su nueva obra: "Religión, racionalidad y política", de la que habla en esta entrevista.

Enrique Navarro: “Sabremos por qué algunos son más inteligentes que otros”

Todavía no se ha trazado un mapa cerebral completo. Esa es la base que falta para que la neurociencia se convierta en la rama fundamental que será en la solución de tantos problemas médicos, psicológicos y educativos, desde el alzheimer hasta el autismo.

Julio Artieda: “Para formar redes neuronales tiene que haber aprendizaje”

Julio Artieda dirige el área de Neurociencias del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra. En esta entrevista para NR explica de forma clara el panorama del apasionante trabajo donde se mueve.

Javier de Felipe: “Nuestro cerebro es el gran desconocido”

Javier de Felipe es jefe del departamento de Neurobiología Funcional (CSIC). En esta entrevista pone en contexto el plan del presidente de Obama, que ha lanzado a su país a la conquista de los misterios del cerebro humano.

Entrevista con Benigno Pendás

El palacio de Godoy, un edificio de ladrillo contiguo al del Senado, en la plaza de la Marina Española, es una joya arquitectónica en mitad del Madrid señorial que se asoma a la plaza de Oriente. Construido en el reinado de Carlos III, a finales del siglo XVIII, por sus lujosos salones ha pasado mucha Historia. Lo ocuparon varios secretarios de Estado, y hasta el Murat invasor en 1808, pero ha sido Godoy, que lo reformó e hizo de él su residencia particular, el que le ha dejado su rótulo definitivo. Fue Biblioteca Real, Ministerio de Marina y Museo Naval. Ahora es la sede del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.En una España en la que abundaban los pobres y escaseaban los ricos (los dos solos linajes que hay en el mundo, el de tener y el no tener, según explicó Sancho Panza en las bodas de Camacho), don Manuel Godoy y Álvarez de Faria, aquel ambicioso y poderoso extremeño que fue el valido de Carlos IV, era lo que, antes de que surgieran los Amancio Ortega, se conocía como un rico. Un rico de verdad. El «Príncipe de la Paz», que ostentó el sobrenombre de «Generalísimo» antes que Franco y tuvo infinidad de títulos, propiedades y cargos a la sombra de aquella monarquía de un padre y su hijo enfrentados, sufrió, tras el Motín de Aranjuez y su caída en desgracia, la rapiña de sus muchos bienes. El duque de Wellington se quedó con sus casas de Granada y el palacio de Buenavista; la National Gallery tiene ahora su Venus del espejo, de Velázquez; su mesa de trabajo ha acabado en el Museo Lázaro Galdiano; las Majas vestida y desnuda, que él encargó pintar, están en el Prado; el retrato que le hizo Goya se fue a la Academia de Bellas Artes. Y su palacio, que él comunicó subterráneamente con el Palacio Real, se lo ha quedado, de momento, Benigno Pendás, letrado de las Cortes, doctor en Ciencias Políticas, catedrático de Ciencia Política en la Universidad CEU-San Pablo y miembro del Consejo de Estado, que me recibe en su solemne despacho, un día de sol y palomas, mientras este país nuestro vive una de esas horas en las que parece que la política se ha ido de vacaciones.Pendás, que ha escrito un libro titulado Teorías políticas para el siglo XXI, ha asumido el encargo del Gobierno del PP para queeste centro, que en el franquismo se llamó Instituto de EstudiosPolíticos, acometa, en sus análisis y propuestas, la necesariaregeneración política.      Benigno Pendás (dcha.) y Miguel Ángel Gozalo,foto de Ana Ávila—Esta casa se está ocupando de la regeneración política, pero viene de los tiempos oscuros de la Dictadura. ¿A qué se ha dedicado históricamente?—El centro, con su nombre de Instituto de Estudios Políticos, nace en el marco de la Guerra Civil. Durante el franquismo es el lugar donde se generan ideas para el régimen. Con una peculiaridad muy interesante: que sirve también de oasis académico para algunos personajes que no...

No hay una revolución creadora sino una creación evolutiva

ÁLVARO LUCAS ÁLVARO LUCAS · ¿Cuál es el estado actual del debate en torno al origen del hombre? DANIEL TURBÓN · • La polémica actual que tiene lugar sobre todo en Estados Unidos, donde hay estados que rechazan cualquier explicación evolutiva del origen del ser humano, no es más que un grito de «basta ya», de evitar el adoctrinamiento escolar de los hijos. Y hasta cierto punto no les falta razón, porque cuando se enseña evolución no se distingue «evolucionismo», que es sinónimo de ideología, de «evolución» que en sí misma es una ciencia de la naturaleza.AL ·  ¿Cómo se define entonces de manera rigurosa la evolución?DT  · La evolución no es otra cosa que el cambio en el tiempo de los organismos. Nosotros mismos evolucionamos a lo largo de nuestra vida, pero a eso le llamamos crecimiento, desarrollo y, en la última etapa, senectud. En este punto todo el mundo está de acuerdo. La polémica se produce porque lo que se ha dado en llamar «diseño inteligente» también es ideología, puede ser filosofía de la naturaleza pero no es en ningún caso una ciencia experimental, una ciencia de la naturaleza, conclusión a la que se llegó tras un juicio que tuvo lugar no hace mucho en EE.UU. en el que intervinieron muchos científicos, y cuyo dictamen final se pronunciaba sobre si el DI se podía o no definir como ciencia. Sus partidarios no pudieron presentar ni una sola publicación en una revista científica.    AL ·  ¿Por qué el DI no se puede definir como una teoría científica?DT · • Porque no sigue el método científico, que consiste en inducir y deducir fenómenos de la naturaleza que se pueden verificar en repetidas ocasiones y por observadores distintos. Aunque los que apoyan la postura totalmente contraria a la del DI tampoco han aplicado bien el método científico, porque han tomado la parte por el todo. Como ya dijo Karl Popper, el método científico es excesivamente reduccionista y se limita a los experimentos que uno puede hacer. Yo no puedo afirmar científicamente que todos los cuervos son negros porque tendría que haberlos visto todos, pero sí puedo afirmar desde un punto de vista científico que, muy probablemente, la mayoría de los cuervos son negros. Esto es lo que no respeta el mundo de la biología o al menos ciertos biólogos, algunos de ellos muy contrarios al pensamiento religioso y que terminan por dejar a un lado la ciencia para enredarse en posturas ideológicas.En resumen, un error, como es la postura del DI, trata de combatir otro error, el del ultraevolucionismo. En descargo del DI se puede decir que es un movimiento defensivo mientras que el otro es un ataque exacerbado e intencionado que desea justificar una manera de vivir pero eso ya no es ciencia sino ideología.AL · La idea de que alguien rellenara los huecos inexplicables de la evolución termina por ser pueril si posteriormente se encuentra una explicación científica. ¿No es el DI una manera de echar más leña al fuego de un...

La España de Rajoy

La Sesión de Control está siendo áspera, como casi siempre en los últimos miércoles. Mariano Rajoy,después de haber interpelado a Rodríguez Zapatero a propósito de las negociaciones del Gobierno con ETA, vuelve a su despacho de las Cortes para recibir a Nueva Revista. La política, a veces, no deja tiempo para la reflexión y hemos querido celebrar un encuentro con el Presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, con tiempo por delante, para plantear los temas que atañen hoy a España y conocer a fondo su visión sobre todos y cada uno de ellos. La entrevista se estructura en tres partes: España por dentro, la economía española y España en el mundo. Ha sido realizada por los miembros de nuestro Consejo editorial, Miguel Ángel Gozalo, Juan Pablo de Villanueva y Antxón Sarasqueta. España por dentro «La recuperación de los consensos será unos de los puntos clave de nuestro programa electoral» NUEVA REVISTA • ¿Qué es lo que más preocupa a Mariano Rajoy en este momento? MARIANO RAJOY • Lo que más me preocupa en este momento es la ruptura de los consensos básicos de la nación: el consenso sobre el modelo de Estado, el consenso en la lucha contra el terrorismo, el consenso en política internacional, sobre el papel que España tiene que jugar en el mundo, y el alejamiento de lo que en cierta manera era el espíritu de la Transición, una voluntad de mirar hacia delante y construir entre todos el futuro. NUEVA REVISTA • ¿El Partido Popular tiene una propuesta para corregir esta cuestión? MR • La recuperación de estos consensos básicos será uno de los puntos clave de nuestro programa en las próximas elecciones generales. Un Gobierno del Partido Popular no tendría grandes dificultades para lograr acuerdos con una dirección normal al frente del Partido Socialista. Creo que el problema hoy está, más que en el Partido Socialista, en su actual dirección. NUEVA REVISTA • Se comenta que Zapatero está atascado con el «proceso de paz» y va a llamar a Mariano Rajoy. MR • Si el Presidente del Gobierno me llama, acudiré. Después de la tregua de ETA le di mi apoyo al Gobierno, pero se lo tuve que retirar cuando anunció el inicio de conversaciones políticas entre el Partido Socialista del País Vasco y Batasuna. No son admisibles ni negociaciones ni precios políticos. Cuando ETA anuncie su voluntad definitiva de dejar las armas y de extorsionar, el Estado de Derecho y los órganos competentes podrán plantearse la legalización de Batasuna. No hay otra alternativa. Sigo creyendo en el Pacto por las libertades y contra el terrorismo. NUEVA REVISTA • ¿Cree posible que el Gobierno adelante las elecciones? MR • El Gobierno no tiene agenda política. El único tema que ha puesto sobre la mesa es la negociación con ETA. Puede que Zapatero piense adelantar las elecciones para pedir apoyo a la negociación, pero no sé si lo hará. Lo que sé es que el Partido Popular está preparado para ir a las elecciones cuando las convoque. AGENDA DEL PARTIDO POPULAR NUEVA REVISTA • Se ha agotado la...
Nueva Revista

La sociedad ha perdido el sentido del bien común

JOAN MARÍA PIQUÉ. Últimamente habla mucho del IVA. ¿A qué se refiere?JORDI PUJOL. Con ello hago referencia a «Idees, Valors i Actituds». Para que un país salga adelante se necesitan buenos políticos, buenos sindicatos, infraestructuras, profesores, universidades, sanidad... Pero también se necesitan ideas claras de lo que se quiere ser; valores sólidos, convicciones y una actitud constructiva. Las crisis profundas que atraviesan en la actualidad algunos países europeos se deben sobre todo a que carecen de actitudes constructivas, aparte de no tener ideas claras y valores sólidos. Son países desanimados, con poca moral, con poca autoestima. Tristes, en definitiva. Ahora que estoy retirado de la política quiero trabajar en estos temas, pensando sobre todo en Cataluña.JMP. ¿Hay una crisis de valores? ¿Cuál sería su origen?JP. Hay actitudes poco positivas en muchos países, y unos valores que están en crisis. El discurso intelectual, ético y político que se elaboró en Europa hace cuarenta años, y que en su día tuvo su eficacia, hace tiempo que está agotado. Se debe crear otro pensamiento, y regenerar los valores; lo cual no significa volver a los de hace sesenta años, pero sí que deben adecuarse: se han hecho viejos. Por ejemplo, se debe pensar de nuevo cómo debe plantearse la aplicación del concepto de la solidaridad. Un valor que se difundió hace tiempo fue que la sociedad debía ser menos rígida y disciplinada. Esto, desde luego, no debe perderse, pero hay que recordar que la libertad se manifiesta dentro de unas normas. Entonces también se levantó la bandera de la reivindicación de muchos derechos, y está bien, pero se ha olvidado que los derechos suponen, necesariamente, deberes. Mientras tanto, la palabra voluntad, desde la escuela al discurso público, ha desaparecido. A la gente se le dice que no debe hacer un esfuerzo de voluntad, sino que debe estar motivada, hacer las cosas cuando le apetece. Esa manera de pensar y actuar debe superarse porque tiene unas repercusiones políticas y en la actitud de la sociedad. Una de las cosas que se ha perdido hoy en día es el sentido del bien común. Antes, la noción de bien común quizá ahogara la del bien individual; ahora el bien individual rechaza el interés general. Todo esto debe rehacerse. Hay que crear un movimiento intelectual que impulse valores diferentes de los que ahora dominan nuestra sociedad. Hace treinta o cuarenta años se introdujo la idea del relativismo, que tenía una cosa buena, el hecho de que si sólo hubiera verdades absolutas, la democracia no sería posible, porque ésta se basa en un cierto relativismo, una pluralidad de opciones aceptables. Pero si el relativismo se lleva al extremo, y no existen ideas y valores que puedan ser de aceptación general, la sociedad deviene anárquica y muy débil. Abre paso a la insolidaridad y al individualismo.Las últimas décadas han estado muy marcadas por la influencia creciente del individualismo, y eso ha tenido una consecuencia positiva, que es muy importante que la gente se realice individualmente, por su propia...

Constitución, educación y estética del poder político, según González Trevijano

Conversaciones con Pedro González-Trevijano sobre política y educación en España.

Diez millones de españoles no aceptamos que la sociedad sea hemipléjica en lo político

Si alguien sabe muy bien las vueltas que da la vida en política, probablemente sea Esperanza Aguirre. La crisis de la Asamblea de Madrid provocó la celebración de unas elecciones que hicieron que esta ex presidenta del Senado pasara de jefa de la oposición a presidenta de la Comunidad, con mayoría absoluta.

György Konrád: “De aquellas antipolíticas vinieron nuestras libertades”

Entrevista a György Konrád considerado uno de los más grandes escritores actuales no sólo húngaros, sino de todo el continente. La crítica literaria Mercedes Monmany entrevistó en su domicilio a este sobreviviente de diversas etapas y épocas de barbarie en el suelo europeo.
Robert Spaeman © Wikimedia Commnos

Robert Spaemann: Dios, la libertad, la realidad

Robert Spaemann ha fallecido hoy. Ofrecemos por ello esta entrevista que Nueva Revista publicó el 30 de agosto de 2003.
Nueva Revista

Semblanza y parlamento de un misántropo

Sobre las viñetas cómicas de Chumy Chúmez que adornaban el Diario Madrid. Una entrevista entrañable. Por José Antonio Llera y Paul W. Seaver

Nueva Revista

El humor gráfico durante y después de la Guerra Civil: las vicisitudes del humor político

Lo primero que llama la atención del cuarto de estar en donde nos recibe el dibujante es que las paredes están completamente desnudas: no sólo no hay ningún cuadro o adorno que llevarse a los ojos, sino que las paredes no presentan ninguna marca que haga pensar que alguna vez hubo algo colgado de los muros. Chumy tiene sus propios cuadros apilados en el balcón, en una especie de cauteloso y paradójico olvido que ignoramos si habrá sido objeto de psicoanálisis. A la derecha, un modesto sofá y una mesa con ruedas, de madera cruda, sin barnizar. Chumy nos recibe en ropa deportiva. «Si traéis fotógrafo me peino», nos dice. Lo tranquilizamos: venimos sin fotógrafo.¿Cómo ves la evolución del humor gráfico desde la dictadura hasta hoy?En España, después de la guerra, los grandes dibujantes se habían extinguido; algunos se exiliaron y otros murieron. Empezó una generación a dibujar que no tenía puñetera idea de dibujo. El gran humorista que es Gila (sin ser crítico, porque nunca ha publicado un chiste político) no sabía dibujar. Hasta tal punto esto es así que en una ocasión llamó a Mingóte para preguntarle cómo se dibujaban los raíles de un tren porque él no sabía cómo hacerlo. Había otros que siendo grandes dibujantes no se les ocurrían chistes. En La Codorniz, por ejemplo, Alvaro de Laiglesia daba muchas ideas a sus colaboradores. En la época de Franco ocurrió algo muy curioso. Franco, de la misma manera que unificó todas las fuerzas políticas, impidió que hubiese muchas revistas de humor. La Ametralladora, que dirigía Mihura desde San Sebastián (no es que fuera franquista, sino que le tocó allí), era una revista muy buena porque aglutinaba a los grandes profesionales de la llamada zona nacional. La parte política de esta revista era muy escasa. Recuerdo una página titulada «El hambre de Madrid» en la que se podían haber volcado, y sin embargo los chistes eran de lo más inocente y alejados de la tragedia. En un chiste magistral de Tono un marido preguntaba a su mujer: «¿Qué tenemos hoy para comer?». Y su mujer le decía: «Tengo que darte una mala noticia: no tenemos absolutamente nada para comer». Y entonces el marido respondía: «¡Qué bien! Entonces lo dejaremos para la cena». Cuando la victoria ya estaba asegurada, La Ametralladora se convirtió en una revista de humor casi exclusivamente, sin lugar para la invectiva política. En el lado rojo, sin embargo, surgieron muchas revistas de humor, y esta proliferación provocó que fueran malas humorísticamente. Lorenzo Goñi lo cuenta en la historia del humor gráfico que dirigí en 1990 para El Independiente. El se encontraba en Barcelona, en la zona republicana, y tenía que esperar a que el comisario político le llevase las ideas para ponerse a dibujar. El humor de los republicanos es absolutamente irritado e insultante, cosa normal, porque estaban perdiendo la guerra.¿Y en los temas? ¿Cómo describirías la evolución?Las cosas han cambiado mucho si pensamos que España estuvo tiempo sin humor político. Hasta la...

El aprendizaje y la cultura son las únicas potencias para los pobres

Entrevista con Mohamed Chukri (1935-), escritor e intelectual marroquí, autor de El pan desnudo, Tiempo de errores y Rostros, amores, maldiciones.

Nueva Revista

La vida del embrion es una cuestion de derechos humanos

Jesús Ballesteros es Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia. Uno de sus campos de investigación ha sido el modo en el que la acción humana en la naturaleza repercute sobre el hombre y la sociedad.

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