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La actriz Clara Sanchís representa a Teresa de Jesús en La lengua en pedazos, obra de Juan Mayorga que anoche triunfó en el II Festival de Teatro del Somontano.

Es una mujer pausada, reflexiva, mucho más joven en vivo cercano de lo que aparenta en la pieza teatral. Conversa con Nueva Revista una hora antes de la función en Barbastro.

Dentro de unos minutos se pondrá en la piel de Teresa de Jesús. ¿Cómo se siente ante ese cambio de personalidad?

–Me gusta mucho este trabajo. Considero un enorme regalo poder interpretar este personaje, que es el más difícil que he hecho nunca, pero eso también tiene su parte de reto y su parte de gran placer. Antes de empezar, en cuanto acabemos la entrevista, iré a concentrarme, a relajarme mucho y a poner ya la cabeza en Teresa. Pero me siento muy bien.

¿Cuesta mucho memorizar un texto con tanto contenido como este, con tanta carga profunda, con tantas frases a veces complicadas? ¿Es un trabajo especialmente duro? La memorización de todo eso imagino que será muy ardua.

–Ha sido un trabajo muy curioso en ese sentido porque tuvimos el lujo enorme, insólito, de trabajar en los ensayos con el propio autor, con Juan Mayorga, que es también el director. Este texto lo fue haciendo mientras ensayábamos. Tuvo un lado difícil: es que, lógicamente, cambiaba cosas. Para eso estábamos. También por sugerencia nuestra. Pero llegó un momento en el que le pedimos que ya no tocara nada más. Pero siempre que traía algo era mejor que lo anterior y estaba la tentación del trueque. Yo no creo que la memorización sea algo de gran dificultad. El asunto de la memorización, que desde fuera parece muy complejo… pues no. Es echarle horas. Son técnicas. Repites. El problema es para mí la elección de qué haces con ese texto. Porque cualquier frase es infinita. Y tiene millones de posibilidades. Tú puedes decir una frase de mil maneras diferentes. Entonces, ir hilando todas las palabras, y encontrar qué es lo que hay debajo de las palabras, y decidirlo, eso es para mí lo más complejo.

¿Es ese el trabajo más propio del actor?

–Sí. El pensamiento que hay detrás, y las emociones que ese pensamiento te va provocando: esas decisiones yo creo que son las más complejas.

Imagino que habrá comparado el texto de la obra de Juan Mayorga con “La vida de Teresa de Jesús”, la autobiografía de la Santa, incluso con “Las fundaciones”, de la propia Santa Teresa. ¿Qué matices hay en la obra de Mayorga respecto a ellos.

–Me gusta mucho que me pregunte eso, porque creo que para apreciar lo que ha hecho Mayorga hay que leerse el libro de la vida de Teresa. Y conocerlo como lo conocemos nosotros. Ha hecho un trabajo orfebre increíble. Yo leí mucho a Teresa antes de empezar y luego me metí en el texto de Mayorga. Y luego me volví a leer la “Vida”. Lo que dice Teresa, casi todo lo que dice Teresa, lo que ha escrito Juan, es Teresa. Y ha conseguido que esté el lenguaje de Teresa. Pero no es absoluto lo que está en el libro. Ha captado la esencia de ese lenguaje. Está ella. Es un habla muy curiosa. Lo que Juan Mayorga dice aquí, en dos frases que tienen acción dramática, porque las ha convertido en teatro, son muchísimas líneas del libro. Ha practicado, pues, un trabajo artesano, totalmente de orfebrería, muy delicado, muy minucioso, y muy mágico. Es Teresa y es Mayorga.

¿Pero vuestra interpretación es una lectura verídica, histórica, de Santa Teresa?

–Es otra cosa. Es una obra de Mayorga. Cuando Juan me propuso este personaje, de entrada se me antojó imposible, porque yo diría que me parezco muy poco a la Teresa que todos tenemos en la cabeza… empezando ya por la energía, por nuestra naturaleza. Y Juan me contestó que no se trataba de la Teresa de Jesús histórica. De hecho, la situación que vemos en la función es una situación quimérica, que ha salido de la imaginación de Mayorga. Se sabe que Teresa tuvo problemas con la Inquisición, pero esa noche en la que Teresa discute con el Inquisidor, que quiere cerrarle el primer convento, la primera fundación, y que es el marco de esta obra de teatro, eso no se sabe que ocurriera. Hay a la vez muchísimo de la Teresa de los libros. Pero claro, es que un ser humano que ha existido es algo que también es infinito. No tendría sentido intentar hacer aquella Teresa. Creo que hay mucho, muchísimo, de lo que fue. Pero en absoluto la pretensión nuestra es reproducirla. No es un montaje historicista. De ahí que yo no vaya con hábito. Ni estemos en la época.


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Doctor en Periodismo (Universidad de Navarra). Licenciado en Ciencias Físicas (Universidad Complutense de Madrid). Corresponsal y periodista de ABC. Director de Comunicación del Ministerio de Educación. Ahora coordinador editorial de Nueva Revista.