miércoles - 20 febrero - 2019

Entrevistas

Alfredo Taján: “El poema es una suerte de oración”

Empecemos por lo importante: la poesía. Acabo de leer –de releer- su antología, Nueva usura, editada en la célebre “colección de las rayitas” de Renacimiento. Y aunque no ha sido usted pródigo en publicaciones, su voz llama la atención por su registro culto, resonante de referencias y obsesiones, tan capaz de melancolía como de –si me lo permite- pícaro juego, y todavía con unas gotas de licor decadentista… De algo de ello ha hablado, por ejemplo, Luis Alberto de Cuenca. Sí, soy un poeta, si se quiere, más oculto que culto, precisamente porque tengo un gran respeto por el que considero el más difícil, al menos para mí, de los géneros literarios; desde mi punto de vista, la poesía hunde sus raíces en la filosofía, en la religión; por ese motivo, concibo el poema como una suerte de oración, la palabra poética debe brillar, refulgir, es incontestable, verdadera. Quizá sea el vértigo anunciado por Mallarmé en aquel verso que ya se ha convertido en consigna, “un golpe de dados no abolirá el azar” o, en otro ejemplo, El emperador de los helados, de Wallace Stevens: a mi entender, ambos representan fragmentos de la más alta creación poética, el máximo logro de la selección y de la pulcritud, la esencia, el numen... Después, a mi aventura lírica deben añadirse otras muchas lecciones: Lezama, Borges, Sarduy, Cernuda, cuyas poéticas me han invitado a realizar viajes, digamos, al más allá de la forma viva, pulida, exacta. La antología que usted cita, Nueva usura, sin embargo, parte de un comprometido, y controvertido, homenaje a Ezra Pound, en el momento en que fue aplastado por la ideología; Pound es otro de mis autores predilectos. Luis Alberto de Cuenca, uno de los poetas más eruditos de este planeta, exageró bastante sobre mis trabajos poéticos en el prólogo de esta antología, y es que nos une una gran amistad... Decía Borges que en Argentina no habían desembarcado argentinos, sino españoles, italianos, alemanes, etcétera. Usted parece llevar algo de ese cosmopolitismo inscrito en su vida –y, de hecho, se nota en toda su literatura. Le agradecería que nos contara de él, ante todo en lo que pudiera favorecer a su formación como escritor. Indudablemente los avatares de la vida personal tienen una presencia constante, más que constante, asfixiante, en mi producción literaria; por supuesto que hay páginas taimadas, pero las hay calcadas de la realidad. Y no puede ser de otro modo. Ese verso de Borges sobre Argentina: "no nos une el amor sino el espanto/será por eso que la quiero tanto", parece dedicado a aquellos que nos consideramos, y somos considerados, "objetos nacionales no identificados", es decir, escritores españoles en Argentina y argentinos en España. Esa deriva transatlántica se inscribe, efectivamente, como muy bien apunta usted, Peyró, a mi biografía, luego trasladada al papel como ficción; esa memoria activa está y estará siempre presente; se trata de una evocación extraña, una suerte de collage tamizado por las brumas de una nueva existencia en otro lugar que no ha sido...

Cuarenta años en primera página. Conversación con Juan Luis Cebrián

Un diálogo en profundidad a propósito de España y su opinión pública, con motivo de la publicación de las memorias del primer director de El País.

Arias Maldonado: “No es extraño que el nacionalismo sea xenófobo o el populismo nacionalista”

Una conversación en profundidad a propósito de uno de los ensayos más esperados del año: "La democracia sentimental" (Página indómita), del profesor Manuel Arias Maldonado, titular de Ciencia Política en Málaga.

Carta sobre la belleza perdida. Conversación con Gao Xingjian

La editora del Nobel de Literatura del año 2000, Miriam Tey, sostuvo una correspondencia por escrito con el autor de "La montaña del alma", ahora con motivo de su última película en España, "El duelo de la belleza". Entrevista publicada en marzo de 2014.

“Hollywood sigue siendo una tierra de hombres”

“El cine ha hecho más por la mujer que todas las pancartas del mundo”. Belén Ester reflexiona en “En tierra de hombres” (Encuentro) sobre la mujer en el cine de ayer y de hoy. Entrevista publicada en noviembre de 2015.

Ignacio Camacho: “El nacionalismo debe empezar a gestionar su frustración”

Si hay hoy en España un observador, un cirujano de la vida política y social de nuestro país, ese es Ignacio Camacho (Sevilla, 1957) que a diario, desde su columna en ABC, condensa una de las opiniones y análisis más lúcidos de cuantos se publican en la prensa nacional. A su estilo -una deliciosa simbiosis entre la elegancia del literato y la desnudez del gacetillero clásico-, que desde hace años ha conquistado a un sinfín de lectores, ha de sumarse el manejo inigualable de las claves para entender cada una de las encrucijadas políticas. Una deliciosa simbiosis entre la elegancia del literato y la desnudez del gacetillero clásico Y precisamente sobre la encrucijada catalana acaba de publicar un libro: Cataluña, la herida de España(Ed. Almuzara), en el que, con la viveza del dietario, ofrece al lector un relato reflexivo de lo sucedido desde aquellos días de octubre en los que en el Parlamento catalán se consumó la más grave crisis que ha vivido la España democrática. Pero no es sólo una crónica periodística -cuya edición, en el caso de Camacho, estaría más que justificada- sino que además, en dulcísima unión, el autor ofrece una honda reflexión sobre cada uno de los aspectos lo que él mismo denomina “la crisis de octubre” en Cataluña. “Desde siempre”, dice que España cuenta con el conflicto en Cataluña. ¿Será, también, para siempre?, ¿tendrá razón Ortega: España sólo puede “conllevar” al nacionalismo? Soy poco optimista. La revuelta de octubre ha puesto en solfa también la idea de conllevancia. Se han roto demasiadas cosas: dentro de Cataluña hay una fractura social manifiesta, pero además se han descosido muchos hilos invisibles entre Cataluña y el resto de España. El independentismo ha logrado uno de sus objetivos inconfesables: agrandar la brecha de antipatía mutua, que contribuye a su estado de secesión psicológica. El nacionalismo populista sobrevive a base de mitos y agravios, ante los que la reflexión racional parece no tener nada que hacer. ¿Es esta una ‘lucha’ entre la superchería y la razón? Evidentemente. El problema es que la mentira da la vuelta al mundo mientras la verdad se abrocha los zapatos. Los mitos penetran con mucha más facilidad que las razones, porque éstas necesitan explicaciones complejas que el paradigma posmoderno, esencialmente trivial, rechaza. La gran ventaja del nacionalismo populista es su hegemonía en la propaganda. El nacionalismo ha logrado adoptar algo que, a priori parece faltarle al constitucionalismo, una estética que, en su caso, se basa en la deformación de la realidad muy en el tipo de Valle… Yo diría que ha entrado directamente en el esperpento. Con éxito, hay que añadir, lo que lleva a preguntarse por ciertas patologías colectivas de la sociedad catalana. Pero a España le ha faltado un relato positivo de sí misma. No en este conflicto: desde que se refundó la democracia. El relato del éxito de la Transición se agotó con la crisis económica e institucional de este siglo, y no se le ha encontrado alternativa. España no tiene narrativa de autoestima ni de confianza. Y el fenómeno...

César Antonio Molina: “Lo que ha movido el mundo ha sido la cultura”

Tras recibir numerosos elogios por "La caza de los intelectuales" (Destino), César Antonio Molina nos concede una larga entrevista donde dada su experiencia como intelectual que anduvo por la política analiza muy personalmente las relaciones entre cultura y poder.

Javier Gomá: “Hay que contrarrestar la ideología dominante que consagra al aguafiestas”

En su reciente "La imagen de tu vida" (Galaxia Gutenberg, 2017), Javier Gomá nos ofrece una sentida reflexión sobre el misterio de la memoria ejemplar y de la vida cumplida como fuente de luz ética.

Entrevista con Benigno Pendás

El palacio de Godoy, un edificio de ladrillo contiguo al del Senado, en la plaza de la Marina Española, es una joya arquitectónica en mitad del Madrid señorial que se asoma a la plaza de Oriente. Construido en el reinado de Carlos III, a finales del siglo XVIII, por sus lujosos salones ha pasado mucha Historia. Lo ocuparon varios secretarios de Estado, y hasta el Murat invasor en 1808, pero ha sido Godoy, que lo reformó e hizo de él su residencia particular, el que le ha dejado su rótulo definitivo. Fue Biblioteca Real, Ministerio de Marina y Museo Naval. Ahora es la sede del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.En una España en la que abundaban los pobres y escaseaban los ricos (los dos solos linajes que hay en el mundo, el de tener y el no tener, según explicó Sancho Panza en las bodas de Camacho), don Manuel Godoy y Álvarez de Faria, aquel ambicioso y poderoso extremeño que fue el valido de Carlos IV, era lo que, antes de que surgieran los Amancio Ortega, se conocía como un rico. Un rico de verdad. El «Príncipe de la Paz», que ostentó el sobrenombre de «Generalísimo» antes que Franco y tuvo infinidad de títulos, propiedades y cargos a la sombra de aquella monarquía de un padre y su hijo enfrentados, sufrió, tras el Motín de Aranjuez y su caída en desgracia, la rapiña de sus muchos bienes. El duque de Wellington se quedó con sus casas de Granada y el palacio de Buenavista; la National Gallery tiene ahora su Venus del espejo, de Velázquez; su mesa de trabajo ha acabado en el Museo Lázaro Galdiano; las Majas vestida y desnuda, que él encargó pintar, están en el Prado; el retrato que le hizo Goya se fue a la Academia de Bellas Artes. Y su palacio, que él comunicó subterráneamente con el Palacio Real, se lo ha quedado, de momento, Benigno Pendás, letrado de las Cortes, doctor en Ciencias Políticas, catedrático de Ciencia Política en la Universidad CEU-San Pablo y miembro del Consejo de Estado, que me recibe en su solemne despacho, un día de sol y palomas, mientras este país nuestro vive una de esas horas en las que parece que la política se ha ido de vacaciones.Pendás, que ha escrito un libro titulado Teorías políticas para el siglo XXI, ha asumido el encargo del Gobierno del PP para queeste centro, que en el franquismo se llamó Instituto de EstudiosPolíticos, acometa, en sus análisis y propuestas, la necesariaregeneración política.      Benigno Pendás (dcha.) y Miguel Ángel Gozalo,foto de Ana Ávila—Esta casa se está ocupando de la regeneración política, pero viene de los tiempos oscuros de la Dictadura. ¿A qué se ha dedicado históricamente?—El centro, con su nombre de Instituto de Estudios Políticos, nace en el marco de la Guerra Civil. Durante el franquismo es el lugar donde se generan ideas para el régimen. Con una peculiaridad muy interesante: que sirve también de oasis académico para algunos personajes que no...

La doble herencia del liberalismo español. Una visión actual.

José María Jover Zamora (Cartagena, 1920), historiador de renombre internacional, autor de obras ya clásicas que han renovado sustancialmente nuestra historiografía.  Desde  1975, dirige, ampliando su plan general, la Historia de España, fundada por don Ramón Menéndez Pidal, obra monumental a la que es difícil encontrar parangón fuera de nuestras fronteras. En la tensa Universidad española de los años sesenta y setenta supo hacer de sus clases un ámbito de rigor académico, tolerancia y libertad. Sus discípulos recordaremos siempre su preocupación permanente  por insertar la peculiaridad de nuestra historia en coordenadas peninsulares, europeas y universales y el rigor y brillantez  de su docencia, pero también su cordialidad y su capacidad inigualable para estimular sin halagar.Antonio  Morales  (A.M. ) - Profesor  Jover,  ¿cómo despertó  su interés por  la Historia? José Mª Jover (JMªJ.) - Sin duda, como consecuencia de la guerra civil, que sobreviene cuando acababa de cumplir mis dieciséis años. Por tradición familiar, y en buena parte por mi vocación de adolescente, yo estaba destinado a ser médico. Las ciencias naturales fueron mis asignaturas predilectas en el bachillerato. Pero la guerra civil -en la que afortunadamente no llegué a participarme hizo vivir la historia como algo infinitamente más complejo, dramático y real de lo que dejaban traslucir los relatos convencionales y memorísticos de los manuales. Los aspectos políticos, internacionales, éticos y humanos de la guerra me conmovieron profundamente; me dieron materia de reflexión para el resto de mi vida, y me empujaron, decidida-mente, hacia el estudio de las Humanidades y de la Historia. El 1 de septiembre de 1939 -fecha difícil de olvidaringresaba en la Universidad de Murcia, y poco después comenzaba en ella mis estudios de Filosofía y Letras.A.M.- Hablemos de los años de aprendizaje. ¿Empezamos porlos maestros? J.MªJ.- Sí, quiero empezar recordando a aquellos jóvenes profe­sores de la Universidad de Murcia -José María Sobejano, José Andreo, Antonio de Hoyos ...-, que hicieron el milagro de convertir unos "cursos intensivos " de posguerra (1939-40) en un auténtico curso de iniciación universitaria, del que conservo el mejor  recuerdo.  Entre mis profesores de la Universidad Central, donde cursé los dos años de estudios  especiales de la sección  de Historia, recuerdo  especialmente a don Antonio de la Torre, a don Cayetano Alcázar, a don Jesús Pabón. Con el primero trabajé como becario, una vez concluida la licenciatura, en el Instituto Jerónimo Zurita del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; bajo la dirección del segundo, inicié mi carrera docente como profesor ayudante de la cátedra de Historia Moderna y preparé mi tesis de doctorado; en cuanto al profesor Pabón, contribuyó decisivamente, a través de sus clases, a incrementar el atractivo que siempre ejerció sobre mí la historia contemporánea de Europa. Muchos años después me cupo el honor de suceder en sus cátedras respectivas tanto al profesor Alcázar tras su prematura muerte (1963), como a don Jesús Pabón tras su jubilación (1974). Por lo demás, mi aprendizaje de aquellos años no se circunscribió a la Facultad de Filosofía y Letras. Las conferencias y los libros...
Nueva Revista

Entrevista a Seymour Martin Lipset

«La definición clásica de democracia es completamente utópica»

Jorge Freire: “Koestler es espejo de la historia europea del siglo XX”

Tras publicar hace un par de años una interesante biografía sobre Edith Wharton, Jorge Freire vuelve a la actualidad ensayística con "Nuestro hombre en España" (Ed. Alrevés), una biografía sobre Arthur Koestler.

Entrevista a Miguel Ángel Garrido Gallardo

Miguel Ángel Gozalo conversa con Miguel Ángel Garrido, promotor del Congreso Internacional «La Biblioteca de Occidente en Contexto Hispánico», sobre su trayectoria, el futuro del libro y la cultura española

Entrevista a Shirley Williams

"Aún nos queda pendiente conseguir un mundo hecho a medias por las mujeres y los hombres"

Celebrar el mundo mutilado. Una entrevista con Adam Zagajewski (II)

Su poema “Intenta celebrar el mundo mutilado”, se dio a conocer después del 11-S. En general, hay en su poesía esta coexistencia entre la vida y la belleza, por un lado, y el desastre y la catástrofe, por otro. ¿Cómo afronta usted esta escritura del desastre, y cómo cree que es posible dar testimonio de él? Yo nací justo después de la guerra. Las generaciones, en literatura, tienen su importancia. No se debe exagerar, es decir, no se puede pensar que participar en una generación es una cosa única y determinante, pero tampoco podemos negar el hecho de que los escritores y artistas pertenecen a generaciones. Yo veo mi generación como a la sombra de los desastres de la Segunda Guerra Mundial. Una sombra larga que aún hoy permanece. Es algo que me llevó tiempo comprender. Cuando era joven tenía otras preocupaciones literarias, pero terminé viendo que, si existe algo así como una lista de labores para los escritores, en la lista de mi generación está en primer lugar la de ser conscientes de esa sombra pero también contribuir a la reconstrucción de la vida. En mi caso, se podría decir que nací en medio de ruinas. No literalmente, puesto que la ciudad de Lvov, donde yo nací, no fue ferozmente bombardeada, aunque sí sufrió terriblemente el Holocausto, tal y como mis padres me contaron. Nací en el paisaje de después de la batalla, donde la pregunta “qué hacer ahora” era muy importante. Yo no quería consagrarme a la escritura de novelas sobre la guerra, eso no era lo mío. Creo que mi instinto era más bien el de construir, renacer, mirar la vida, pero no podía hacerlo sin tomar en consideración las ruinas. En la ciudad a la que mi familia debió trasladarse, en Silesia, sí había ruinas de bombardeos, americanos según parece. Como el comunismo no era un sistema económico muy fiable, esas ruinas permanecieron mucho tiempo allí. Varsovia en cambio se rehízo muy rápido, fue casi un milagro, y también Gdansk, en la costa, reconstruida de una muy bella manera, pero no las ciudades como aquella en la que yo crecí. Estaban las ruinas pero también el renacimiento con nuestro entusiasmo, el de los jóvenes. Es lo que leí y vi también en otros poetas de mi entorno en aquella época. En mí, desde luego, coexisten esos dos hechos: haber nacido en un paisaje de ruinas y estar fascinado por la plenitud de la vida. Como reconciliar ambas cosas, todavía hoy no lo sé. Es una de mis cuestiones principales. Eso nos lleva a la relación entre escritura y compromiso político. El hecho de haber comenzado su andadura poética en un régimen dictatorial comunista, donde la confesionalidad era quizás una disidencia, ¿ha marcado de alguna manera esa relación entre literatura y política? Bueno, hay que aclarar algo al respecto. En el caso de Polonia no había, como en otros países, un programa estético fijado como el del realismo social. Era casi un milagro, pero en Polonia, después de la...

Entrevista a Fernando Villalonga

«La ayuda oficial al desarrollo es una fórmula para tranquilizar la conciencia de los ciudadanos»Fernando Villalonga, Secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, es un diplomático de carrera de la nueva generación, que antes de asumir sus actuales responsabilidades trabajó en África y América Latina. Conoce perfectamente los puntos débiles de la cooperación española en el mundo e intenta, desde hace más de tres años, poner en marcha un amplio plan de ayuda al desarrollo desde un país donde la cooperación era, hasta hace poco, una aspiración entre exótica y burocrática. En esta entrevista, fruto de varias conversaciones dentro y fuera de España, Villalonga establece las líneas maestras de lo que a su entender debe ser una política exterior y de «cooperación» para el nuevo milenio.ALBERTO MÍGUEZ • ¿Puede haber una política exterior sin cooperación?FERNANDO VILLALONGA • No. Sería impensable. Cualquier Estado que se precie y quiera hacer política exterior en los países en vías de desarrollo, o incluso en países desarrollados, necesita jugar la baza de la cooperación, porque con simples declaraciones de intenciones no es suficiente... Las inversiones exteriores y la internacionalización de la empresa son también elementos muy importantes de la política exterior, que no puede conformarse sólo con retórica...AM • ¿Quiere eso decir que en el pasado se sustituyó la cooperación con buenas palabras?FV • Hubo algo de eso. Se estableció una retórica un tanto vacía para hacerse perdonar la modestia de una realidad incipiente. Pero eso es agua pasada...AM • Así que el papel del diplomático está cambiando o hay que cambiarlo.FV • Por supuesto, es una reforma pendiente que se hace parcialmente, pero todavía no se ha tomado conciencia globalizada en el Ministerio de Asuntos Exteriores de que es necesaria. Cada día parece más difícil que, por ejemplo, una persona represente a España en un organismo internacional de carácter durante tres años y, posteriormente, la misma persona se encargue de temas notariales, jurídicos o burocráticos como Cónsul, pero sin conocimientos específicos en temas tan delicados como derecho de asilo, refugio, nacionalidad, etc. Y lo mismo cabe decir en materia de cooperación: es necesario tener gente especializada en cooperación al desarrollo y relaciones económicas internacionales.AM • ¿Cómo se forman esos especialistas? Que yo sepa, en España no hay una Escuela de Cooperación.FV • No, no la hay. Y a mí me gustaría que, por ejemplo, en la Escuela Diplomática hubiese una especialización en estas materias. También hay que incidir en el factor universitario. La Universidad española empieza a abrirse en ese campo: las universidades de Barcelona, Valencia, Bilbao y la Complutense de Madrid tienen ya cátedras de cooperación internacional, y de ahí está surgiendo una sementera de jóvenes que después podrán entrar en la carrera diplomática con una formación aceptable.AM • ¿Qué es la cooperación: una afición, una pasión o una profesión?FV • La vocación no basta. Un país que mueve actualmente casi 220.000 millones de pesetas en este terreno necesita especialistas, técnicos en proyectos, médicos bien formados, ingenieros capaces de llevar...

Ferran Caballero: “En España lo débil no es la democracia, sino el Estado”

Una charla en profundidad sobre lo malo -y lo no tan malo- de nuestra situación política a raíz de la lectura del “Maquiavelo para el siglo XXI” (Ariel) del joven filósofo catalán.

Entrevista a Javier Carvajal

Durante el próximo mes de octubre se celebrará en la Universidad de Navarra el Congreso Internacional de Arquitectura De Roma a Nueva York Itinerarios de la nueva arquitectura española 1950-1965, organizado como homenaje a Javier Carvajal. El título del Congreso es una apenas velada cita a su propio itinerario personal, desde la Beca de Roma hasta el premio Pabellón Español en la Feria de Nueva York.Ignacio Vice ¿Podría hablamos de los comienzos de su actividad como arquitecto, de los momentos o circunstancias que sobresalen en su vida profesional? ¿Recuerda, por ejemplo, el día en que decidió ser arquitecto?Javier Carvajal- Nada comienza en un sólo día, ni de golpe; nacemos a partir de muchas sensaciones, de ideas, de decisiones y recuerdos. Mis primeros momentos de arquitecto se funden con mi admiración a mis padres, con su afecto, con su inteligencia, con su cultura abierta a múltiples horizontes: el de la Arquitectura entre ellos, pues mi madre sentía una gran pasión por ese arte. Mi vocación se configura también con las impresiones recibidas en las casas en las que viví. Y de haber amado la unidad en la pluralidad, porque la mía era una familia muy unida, compuesta de catalanes y castellanos. Así entendí yo la compatibilidad con lo distinto y lo complejo. Estoy agradecido por esta herencia de culturas distintas. De la consciencia de ser heredero, ha nacido en mí la voluntad restitutoria de crear herencia. Mi vocación nace también con el lema, no escrito, de mi familia: “yo sirvo”, vivido intensamente; de mis juegos de niño, cuando me sentía arquitecto de papel y cartón, de corcho y de madera; de los libros que alimentaron mis primeras lecturas de adolescente, llenándome de admiración por Grecia y Roma y la belleza ordenada de su Arquitectura. De todas esas imágenes, de todas esas emociones, nació mi voluntad de crear, “cuando fuera mayor’’, eficacia y belleza. No sólo belleza, como hacen los artistas; no sólo eficacia, como hacen los ingenieros, sino eficacia y belleza a un mismo tiempo, como tan sólo persiguen los verdaderos arquitectos.He sido el único responsable de elegir libremente mi camino. Nunca quise ser otra cosa, aunque estudiara también Derecho, que sólo fue para mí un complemento. Esto tiene una explicación. Mi madre era hija de una de las familia creadoras de la industria catalana. Por su parte, mi padre pertenecía a una familia castellana de militares, diplomáticos y políticos. Así que cuando dije que iba a ser arquitecto, en casa sólo me dijeron: “¿Estás seguro de quererlo ser?”. A mi padre, que era una persona encantadora, le chocaba mucho mi decisión, porque en mi familia nadie había sido arquitecto. Pero por si acaso él llevara razón, yo me puse a estudiar la carrera de abogado. Luego nunca la he ejercido, pero no me importa haber estudiado Derecho, ha sido importante para mi formación. Sin embargo, siempre ha querido ser arquitecto.I.V.-De esa experiencia personal, ¿no se puede inducir algo sobre la vocación de arquitecto? Me da la impresión de que...
Nueva Revista

Entrevista a Carlos Seco Serrano

"La amenaza más temible radica en el abandono práctico de la formación histórica"
Antonio Morales Moya

David Felipe Arranz: “Hay un cine que produce nostalgia de lo complejo”

David Felipe Arranz es licenciado en filología hispánica, en Teoría de la Literatura y en periodismo. Ejerce la docencia en la Universidad Carlos III de Madrid y, a la vez, el periodismo cultural: dirige el programa radiofónico El marcapáginas y colabora con distintos medios escritos. Además de todo esto, David Felipe Arranz ha tenido tiempo de escribir dos ensayos, Arquitecturas de la ficción y Sueños de Tinta y Celuloide, dos textos (ambos publicados por Líneas Paralelas) en los que reúne artículos en los que reflexiona sobre el acto de la lectura y su carácter hermenéutico en la conceptualización de la literatura y de las obras a lo largo del tiempo así como sobre el cine y la relación de este con el texto escrito. Dos libros, uno de artículos ensayísticos sobre literatura y otro de artículos ensayísticos sobre cine, y una afirmación: “la literatura es la hermana mayor del cine”. Sin embargo, leyéndote, uno podría afirmar que esa mayoría de edad de la literatura parece convertirse en un arrinconamiento social en favor del cine, que se impone. - La literatura y el cine, es indiferente el orden en que se mencionen, nos inician en las intimidades de otros horizontes, ampliándolos, porque nuestro vivir cotidiano es finito y va languideciendo con nuestras pequeñas servidumbres a medida que nos vamos complicando la vida. De esta forma, el visionado de una película maravillosa o la lectura enriquecedora de una novela o un poemario exquisito nos engrandece. Cada vez que cerramos un libro o nos levantamos de ver una gran película, no nos quepa ninguna duda de que volvemos a esa jungla de barbarie que es nuestro día a día, sobre todo en las grandes ciudades, mejores y más sabios. En ese sentido son manantiales de recuperación de los que es muy aconsejable beber, como si se tratase de las aguas de un balneario salvífico. Cierto que el mundo audiovisual le está ganando la partida al literario, pero, aunque siempre ha sido así, la caída de ventas en la taquilla y en el mundo editorial acusa un cambio de paradigma que, como mínimo es preocupante y que tiene mucho que ver con las descargas piratas y una mirada saturada, agotada, infoxicada, que muchas veces no es capaz de filtrar y se deja llevar por un ritmo de consumo mainstream, de hamburguesas culturales a medio hacer y con unos ingredientes poco nutritivos. “Son tiempos difíciles para todo, especialmente para la cultura en general y la literatura en particular”. Así empieza Arquitectura de la ficción, ¿un antídoto contra estos tiempos difíciles o la confianza en que, a pesar de todo, la literatura sigue teniendo su peso? -Me gusta recordar la frase de Bertolt Brecht de los Malos tiempos para la lírica, que pertenece a los Poemas de Svendborg (1939) y que reivindica la necesidad de leer y de escribir poesía en momentos de crisis. La literatura sigue teniendo un peso en la sociedad, muy a pesar de los políticos, poco o nada preocupados por el fomento de la cultura,...
Nueva Revista

Treinta años de experimentación teatral

José Sanchis Sinisterra (Valencia, 1940) —dramaturgo, director de escena, profesor, promotor de iniciativas teatrales innovadoras— promovió entre 1977 y 1997 en Barcelona El Teatro Fronterizo, un proyecto de investigación y experimentación, que, a partir de 1989, logró disponer de una sala teatral propia, la Sala Beckett, que pronto llegó a ser uno de los focos más fértiles de teatro alternativo en Cataluña. Desde ella, José Sanchis emprendió también un concienzudo trabajo de incentivación y formación de nuevos autores catalanes, un empeño que sólo tuvo algún reconocimiento, social e institucional, cuando el escritor abandonó Barcelona hace unos años. Ahora parece prepararse para una tarea semejante en Madrid.Como dramaturgo es autor de numerosos textos, muchos de ellos puestos en escena bajo su dirección. Aparte de importantes premios, como el Nacional de Teatro (1990) y el Max de las Artes Escénicas al Mejor Autor Teatral (1999), Sanchis cuenta con uno de los mayores éxitos de público del teatro español: ¡Ay, Carmela! (1987) —una mirada popular, sin resabios, sobre la Guerra Civil—, que dirigió José Luis Gómez, y que adaptó para el cine Carlos Saura. Excelente fue también el recibimiento de su última obra, El lector por horas (1996), programada hace pocos meses por el Centro Dramático Nacional, con dirección de José Luis García Sánchez. En esta obra —un drama de impresionante solidez, dominado por la intertextualidad y por un complejo juego de implicaciones con el espectador—, el dramaturgo da expresión a muchos de los aspectos sobre los que lleva tiempo investigando, en especial los derivados de la llamada «dramaturgia de la recepción».JUAN MANUEL JOYA • Empecemos por lo último, por la sorpresa que supuso su marcha de Barcelona. ¿Tuvo Vd. alguna razón teatral para abandonar El Teatro Fronterizo y la dirección de la Sala Beckett después de tantos años de trabajo empleados en ese proyecto?JOSÉ SANCHIS SINISTERRA • Sí que hubo una razón teatral. Me di cuenta de que en los últimos años mi vinculación con la Sala era más como gestor que como creador que dispone de una herramienta para proyectar y compartir su trabajo. Sumando mis clases en el Instituí del Teatre, mis viajes a Latinoamérica, la enorme cantidad de trabajo que implica hacer de una sala alternativa un espacio de fermentación e irradiación de la creatividad, e intentar generar proyectos más o menos ambiciosos como el Memorial Beckett, los diversos ciclos de nuevos autores y autoras, o el Otoño Pinter, el resultado fue que me había quedado sin tiempo para escribir o para dirigir. Tantos años peleando por tener un espacio de investigación sobre los nuevos ámbitos de la teatralidad, para finalmente quedar reducido, como yo decía, a «recepcionista de lujo». Llegó un momento en que necesitaba tiempo para mí, para escribir de una manera más sistemá-tica, para investigar, porque yo no puedo separar la actividad creativa de la investigadora, soy un eterno aprendiz y espero seguir siéndolo.JMJ • Entiendo que buena parte de sus actitudes, consciente o inconscientemente, se inician en aspectos desarrollados o incoados en Brecht: la...

Rivero Taravillo: “La proporción de genios en Irlanda es altísima”

El autor sevillano publica en Fórcola En busca de la Isla Esmeralda, un “diccionario sentimental” de la cultural irlandesa.

Entrevista a Juergen Donges

Entrevista a Juergen Donges, catedrático de Política Económica que trata el tema del Euro en sus investigaciones para el éxito de la Unión Monetaria europea.

Nueva Revista

Entrevista a Roberto Saumells

"Somos sujetos visuales, y nuestra visión es un inconsciente ejercicio geométrico"
José Luis González Quirós, Manuel González Villa y Manuel Fontán del Junco Roberto

Nueva Revista

José Andrés Rojo: “Siempre estamos negociando; nunca somos iguales a nosotros mismos”

 “Es necesario decirle adiós a nuestros muertos –leemos en Camino a Trinidad, el último libro de José Andrés Rojo-. Y consuela saber que algunas cosas pueden seguir vivas”. La buena literatura, por ejemplo, sedimentada en una memoria que se confiesa libre. Ambientada en parte en la Bolivia de Hugo Bánzer, Camino a Trinidad (Pre-Textos) es una excelente novela, sobria y meditativa, que reflexiona sobre el misterioso azar que atraviesa, con sus interrogantes, el sentido de nuestras vidas. Empecemos por la biografía. Usted es nieto del general Rojo, héroe republicano de la Guerra Civil, a quien le ha dedicado una magna biografía. Al terminar la guerra, su abuelo se exilió, si no recuerdo mal, primero a Argentina y después a Bolivia, donde nace usted en 1958. Quería preguntarle en primer lugar por la sombra de su abuelo en la familia. ¿Qué recuerdos guarda de él y de qué modo su personalidad y su ejemplo conformaban un capítulo del “léxico familiar”? No guardo recuerdos del general porque no llegué a conocerlo. Regresó a España -estaba ya enfermo y creía que iba a morirse enseguida-en 1957. Aguantó una larga temporada, hasta 1966, unos cuantos años antes de que mi familia se trasladara a Madrid en 1971. Así que no coincidimos nunca. Pero ha estado siempre presente, de la misma manera (imagino) que en tantas otras familias siguen pesando en los hijos y los nietos los abuelos y, de paso, aquella remota Guerra Civil. Esa antigua herida dura quizá un poco más en los que tuvieron que irse y luego volvieron. Como si no pudieran terminar de quitársela de encima. Yo tenía que haber sido boliviano y terminé siendo español. Al final no eres de ninguna parte. El léxico familiar, en nuestro caso, está por eso lleno de lagunas, no hay continuidad. Hay muchas palabras que vienen de lejos y que ya no sabes qué significan. Me embarqué en escribir sobre mi abuelo porque quería entender qué significaba aquello de que, en la guerra, “había cumplido con su deber”. La honradez de su posición nos ha marcado a todos, pero de manera muy distinta.   En el año 71 usted regresa a España, estudia Sociología y termina, ya en el año 92, trabajando en uno de los periódicos centrales de la democracia española, El País. Su itinerario, siendo singular, es también representativo de una España determinada: la que regresa del exilio y participa vitalmente, tras la muerte de Franco, en la construcción de un país democrático y plenamente europeo. Hoy en día, en cambio, hay una corriente social importante en España que rechaza de plano la Transición y la democracia que surgió del 78, achancándoles todo tipo de déficits democráticos. Me gustaría preguntarle por este periodo y por la evolución que ha vivido el país desde que usted llegó en el 71 hasta nuestros días. ¿Qué lectura hace de este casi medio siglo?Madrid era, cuando llegué en 1971, una ciudad gris e infinitamente triste. Yo venía de un país pequeño y pobre de solemnidad, y...

Entrevista a Adam Michnick

Han pasado ya diez años desde que NUEVA REVISTA entrevistó por primera vez a Adam Michnik (nº  1, febrero de 1990), protagonista de una transición —la polaca— que cambió el rumbo de la Historia. Su tartamudez (cuentan que provocada por las torturas que sufrió en prisión) no impide que siga al frente del diario más importante de Polonia: Gazeta Wyborcza. La Rzeczpospolita Polska, lograda ya la incorporación a la OTAN, espera pacientemente su turno de entrada en la Unión Europea. Sin embargo, los polacos aún no se han liberado de sus fantasmas del pasado: la lustracja —literalmente, la «inspección»— de todos aquellos antiguos colaboradores del régimen comunista divide ahora a la opinión pública en dos bandos enfrentados. Hoy por hoy, Adam Michnik encabeza la postura de quienes defienden que esa particular caza de brujas empaña el recorrido de una transición verdaderamente democrática y basada en el consenso. De estos y otros temas han conversado Nazareth Echart y Carmelo Molina con Michnik, al paso de éste por Madrid. 

Franco, Cataluña y todo lo demás. Una conversación con Jon Lee Anderson

Hablamos con Jon Lee Anderson, reportero de guerra y columnista del The New Yorker. Su reciente artículo sobre Cataluña provocó una agria reacción en los medios españoles y puso de manifiestoque la mirada de algunos observadores extranjeros sigue nublada por la sombra de Franco.
Nueva Revista

Semblanza y parlamento de un misántropo

Sobre las viñetas cómicas de Chumy Chúmez que adornaban el Diario Madrid. Una entrevista entrañable. Por José Antonio Llera y Paul W. Seaver

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Entrevista a Sixto Ríos

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Entrevista a Ernestina de Champourcin

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