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L a aparición en Alemania, prácticamente simultánea, de las dos autobiografías, una de Günter Grass (Pelando la cebolla) y otra de Joachin Fest (Yo, no) a mediados del pasado año 2006, suscitó una fuerte polémica en los medios intelectuales y políticos de aquel país. La controversia alcanzó serias repercusiones debido al testimonio personal manifestado por los autores en relación a la actitud que habían mantenido en su juventud, frente al régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler. Casi contemporáneos, Fest (Berlín, 1926) y Grass (Danzig, 1927) habían representado en la Alemania de la posguerra, dos posturas ideológicas diferentes.

 

LIBERALES Y SOCIALDEMÓCRATAS

Mientras Fest, liberal católico, prestigioso historiador y periodista, se había integrado en las filas de la democracia cristiana del canciller Konrad Adenauer, el novelista Günter Grass se declaraba militante de la socialdemocracia de Billy Brandt. [[wysiwyg_imageupload:942:height=649,width=180]]

Cada uno de ellos había seguido su propio camino. Grass, desde el gran éxito literario logrado con la novela El tambor de hojalata, se convirtió en una de las figuras más relevantes de la narrativa en la Alemania de posguerra. La ironía cáustica reflejada a través de los personajes de Grass, escépticos o rebeldes antisistema, encarnaba el más genuino espíritu de rechazo contra el nazismo, mientras se denunciaba a la derecha burguesa y a los cristianos, de cierta complacencia con el régimen hitleriano. Gracias a sus ideas «progresistas», Günter Grass llegó a ser uno de los representantes de la gauche divine europea, mimado a derecha e izquierda y galardonado con prestigiosos premios. Destacan el Nobel de Literatura y el Príncipe de Asturias de las Letras, ambos concedidos en 1999.

Joachin Fest había elegido la vía del análisis racional y el estudio de los dramáticos acontecimientos que habían desembocado en uno de los mayores desastres de la historia de Alemania. Su biografía de Adolf Hitler ha sido considerada por los historiadores como una de las más completas y documentadas sobre la alucinada personalidad del dictador nazi. Al mismo  tiempo, durante su largo periodo como director del Frankfurter Allgemeine Zeitung (1973-1994), contribuyó activamente a reconciliar posturas antagónicas en favor de una Alemania capaz de superar el trauma del nazismo. Fue tachado por los rivales de debilidad en la condena a la política del III Reich, cuando había expresado, de modo claro y rotundo, el rechazo a los crímenes cometidos en nombre de la nación alemana. Un resumen de estas posiciones ha quedado reflejado en el relato que, con el título de El hundimiento logró un éxito extraordinario y sirvió como guión de la película del mismo nombre.

 

DOS ACTITUDES ANTE EL NAZISMO

Así estaban las cosas, cuando Günter Grass se dispone a pelar la cebolla de su vida y descubre, al desprender las sucesivas capas, episodios ignorados, o bien ocultos, de su vida anterior. Hijo de comerciantes pobres en Danzig contempla, a los doce años, el triunfo de la Wermacht sobre Polonia y se incorpora al mito de la Nueva Alemania. Y lo hace con tal entusiasmo que, desde las juventudes hitlerianas, se presenta como voluntario en las filas de las siniestras SS, donde, tras muchas demoras y vacilaciones, acaba por ser admitido.

Como era de esperar, la cebolla de Günter Grass salpica y hace llorar a muchos de sus incondicionales seguidores. ¿Cómo es posible tal cosa? ¿No será una maniobra de la derecha para desacreditarle?

No, les tranquiliza el propio Grass. Es que yo soy honesto, y reconozco, al contrario que otros, mis pecados de juventud. Eran cosas de la época y todos, en Alemania, llegamos a creer las mentiras de Hitler: ¡Todos fuimos culpables y el que no lo admita, miente!

Surge, en el mismo año 2006, la negación rotunda de Fest en su libro, cuando dice: «Yo, no». En sus páginas demuestra con abrumadores datos la trayectoria impecable de la familia, las enseñanzas del padre y el heroísmo con que supo afrontar la persecución de los nazis, sin renunciar a ninguna de las profundas convicciones que le animaban a luchar contra la indignidad y la injusticia.

Fest señala en su libro la falsas conversiones a la democracia de instituciones y personas que sí fueron colaboradoras del nazismo, entre las cuales aparece Günter Grass, pero también el conocido filósofo Jürgen Habermas, que indignado, decidió rebatir ante los tribunales las imputaciones contenidas en Yo, no. La repentina muerte de Joachin Fest el 11 de septiembre de 2006 rebajó los términos de una polémica antigua que, no obstante, se mantiene abierta.

Los dos libros que se citan, editados recientemente en España, permiten comparar ideas y extraer conclusiones sobre la moderna historia europea, que a todos concierne. En el fondo, Grass y Fest representan dos actitudes opuestas. Una: la conveniencia de adaptar las propias convicciones a la oportunidad del momento para alcanzar la fortuna. La otra: no ceder a las presiones del ambiente y asumir el riesgo, casi seguro, del infortunio.


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