Luís Pablo Tarín

1 publicaciones 0 Comentarios

Ni contigo ni sin ti: Liberalismo en las OO.II.

Voy a tratar de exponer sucintamente por qué considero que en la globalización hay muchos elementos que no necesariamente responden a las formas políticas propugnadas por el pensamiento liberal. Y me voy a centrar especialmente en la ambivalente relación de la sensibilidad liberal con las organizaciones internacionales y su progresiva consolidación como incipiente gobierno del mundo globalizado. Ni la sensibilidad liberal ni las organizaciones internacionales son realidades homogéneas: si me lo permiten, no me embarcaré en distingos ni taxonomías imposibles. Voy a referirme a todas y a ninguna, hablando de la mayor parte o de las más significativas organizaciones internacionales y sensibilidades liberales. Y trataré de avanzar algunas ideas sobre cómo un planteamiento político liberal puede enfocar la existencia de estructuras de poder superestatales (el término no es inocente) sin perecer en el intento. LA GLOBALIZACIÓN AFECTA AL BUEN GOBIERNO, ADVIERTE EL DERECHO ROMANO Vaya por delante que creo que una constante del mundo globalizado es que cada estadio es más complejo que el anterior y las novedades no cancelan lo pasado. De modo que se equivocó la canción al decir: «Video killed the radio star». La imagen de las estrellas de la radio es hoy parte de su éxito, y Youtube puede ser a veces el modo más rápido de encontrar un programa de radio. Y así con todo, apenas hay frontera que resista. Por eso un efecto generalizado de la globalización es que andamos todos algo confundidos. Y es que todo es más complicado en un mundo en el que se van superando las barreras de espacio y tiempo (en eso creo que consiste la globalización). Pero muchos de los problemas que nos parecen nuevos quizá no lo sean tanto. Algunos juristas romanos describieron fenómenos que hoy atribuimos a la globalización y prevenían ya al gobernante contra modos de tomar decisiones ante ellos que tienen como consecuencia la restricción de las libertades individuales. Así hablaban del ‹‹efecto Macedonio››, que debía su nombre al hijo del gobernador de una provincia romana que disfrutaba atravesando la ciudad con su cuadriga desbocada, para riesgo y temor de comerciantes y viandantes. Pretendiendo salir de esa comprometida situación, el gobernador padre de Macedonio decidió prohibir el tránsito de vehículos en toda la ciudad. Se produjo así un efecto liberticida desproporcionado. El abuso de la libertad de uno había perjudicado a todos por la reacción mal calibrada de un gobernante difícilmente imparcial. En la sociedad globalizada, la interdependencia creciente aumenta la exposición a este tipo de riesgo: quienes pueden abusar de la libertad y las potenciales víctimas del mal gobierno pueden estar mucho más alejadas, y no solo en el dilema libertad/seguridad. La segunda advertencia de los jurisconsultos romanos que creo oportuno traer a colación se refiere al llamado efecto «crebris auxiliis». Un pretor, harto de la presencia y el insistente griterío de lo que hoy llamaríamos un grupo de presión, cabildeo o lobby, decidió acceder plenamente a sus peticiones, que eran contrarias a lo cabal y a lo que hubiera preferido la inmensa mayoría de los ciudadanos. El volumen de voz de...

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies