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Nueva Revista

Las notas de Valentí Puig. Que valga la pena

·        La hipótesis de una moratoria aplicada al escribir como arte y conocimiento afectaría a las formas de civilización que conocemos,  pero no en la misma medida como puede erosionarla un mayor declive de lo que significa leer. Con dejar de escribir durante unos años el mundo seguramente se perdería alguna obra maestra –y mucha hojarasca, dicha sea la verdad- pero dejar de leer representa una mutación de un calado muy distinto y de consecuencias equiparables a una catástrofe de progresión geométrica. Dar un vistazo a la pantalla del iPhone no es lo mismo que adentrarse por los paisajes gloriosos de la poesía épica o leer una página de Tácito o de Ortega. Como indicio tenemos que en Internet hay mucha más pornografía que erotismo, más trans-humanidad que trascendencia.  ·        Nunca habíamos acumulado tanto conocimiento y al mismo tiempo nunca fue más incorrecto defender un elitismo meritocrático, no como privilegio sino como deber. Chocamos con la insustancialidad del “trending topic”, la auto-complacencia que confiere el placebo intelectual “pop”. Son los últimos versos del poema “Playa de Dover” de Matthew Arnold: “Y estamos aquí como en una llanura sombría/ envueltos en alarmas confusas de batallas y fugas,/ donde los ejércitos ignorantes se enfrentan en la noche”. ·        Escribir, leer: algo que valga la pena. Sin élites y también sin los “happy few”,  la alta cultura es como un viejo perchero, sobrecargado de prendas pasadas de moda. ¿Cuál es el nuevo opio de los intelectuales? Los platós de televisión confieren al opinante sabelotodo la condición de intelectual público en el mejor de los casos porque el intelectual busca influir en la sociedad; en otros casos por una banalidad vertiginosa que –por ejemplo- cede a los activistas del chavismo la franquicia de nueva élite. Son los intermediarios de hoy entre el mundo tan difamado de las ideas y el público deseoso de novedades anestésicas. Coincide el desmoronamiento de la alta cultura con la difusión de las corrientes iliberales, y no porque la alta cultura sea democrática “per se”: más bien es porque todo se difumina en el crepúsculo,  porque el “twitter” suplanta la exigencia discursiva. D’Ors magnificó su oscura transparencia cuando dijo que el universo no es una máquina, pero es una sintaxis. Y una cultura que valga la pena es la sintaxis que ordena el conversar que es la finalidad de una civilización. Quizás por eso, las civilizaciones acaban siendo formas anómalas, con ejércitos ignorantes que batallan en la noche. Y a la vez llevamos siglos escenificando decadencias, dislocaciones del pensamiento, élites extraviadas y el anochecer de la pasión intelectual.
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Biotecnología y ética. La vida del embrión es una cuestión de derechos humanos

COVERSACIONES CON JESÚS BALLESTEROS, POR VICENTE BELLVER

     Jesús Ballesteros es Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia. Uno de sus campos de investigación ha sido el modo en el que la acción humana en la naturaleza repercute sobre el hombre y la sociedad. Primero se ocupó del nivel macroscópico, estudiando las relaciones del ser humano con el ambiente. Fue uno de los primeros que habló en España de ecología política. Alertó sobre los riesgos de convertir la tierra en un vertedero; pero también subrayó que la solicitud por la naturaleza no puede conducirnos al desplazamiento y marginación del ser humano, como proponen algunos ecologistas radicales. Más recientemente, se ocupó de las relaciones microscópicas del hombre con su propia naturaleza biológica: con sus genes y sus células. Acontecimientos científicos como el desciframiento del genoma humano, la clonación de Dolly o el aislamiento y cultivo en el laboratorio de células madre humanas, dan vértigo a cualquiera que se acerque a ellos y advierta lo revolucionarios que pueden llegar a ser para la vida del hombre. Las páginas que siguen no recogen una simple entrevista, sino lo que más me ha gustado hacer desde que estoy en la universidad: una charla con mi maestro, sobre el sentido de la realidad que nos toca vivir. En esta ocasión, sobre los desafíos bioéticos que plantean algunos de los más recientes descubrimientos científicos.

Nueva Revista

El futuro de la sociedad

Una de las cuestiones en las que se debe incidir a la hora de hablar de las nuevas tecnologías es precisamente cómo influyen en el futuro de las nuevas generaciones. Los niños y adolescentes van conformando, a la luz de insondables novedades y desarrollos tecnológicos, sus hábitos y estilos de vida. Las instituciones públicas, las familias y la sociedad en general no pueden dejar de tomar conciencia de ello para pode rafrontar juntos de una manera eficiente la vulnerabilidad a la que están sometidas las denominadas «generaciones interactivas».Nueva Revista, de la mano de Telefónica, proporciona a sus lectores una sección dedicada a esta tarea con la colaboración de Arturo Canalda, Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, que apunta los desequilibrios del modelo actual y algunas posibles soluciones; el profesor Xavier Bringué, presidente del Consejo Académico Asesor del Foro Generaciones Interactivas, que señala algunas características de los jóvenes que conforman estas nuevas generaciones, y de JorgeVillarino, letrado de las Cortes Generales, que hace un comentario al libro Derecho e Internet del catedrático de Derecho y gobierno de Internet de la Universidad Internacional de la Rioja Pablo García Mexía.

La versatilidad de la fibra óptica

UNA NUEVA GAMA DE SERVICIOS

Nueva Revista

La guerra fiscal

¡Hagan juego! La crisis de las hipotecas subprime ha revelado un circuito de crédito inestable que está provocando grandes pérdidas en las cuentas de resultados de muchos bancos a ambos lados del océano, y que todavía no ha aflorado en su totalidad. Europa anda mirando a EEUU, que trata, mediante planes de recate y bajadas de los tipos de interés, de atajar la posible recesión económica y recuperar la confianza, también en medio de una elecciones primarias que tendrán como consecuencia obligada un cambio de inquilino en la Casa Blanca. Por su parte, el Banco Central Europeo insiste, a pesar de las presiones, en controlar la inflación para que la situación económica no se desboque.La economía mundial se encuentra inmersa en un periodo traumático y España sufre ya sus consecuencias. La inflación en nuestro país es en la actualidad del 4,2%, los precios de los productos básicos se han disparado y el paro ha alcanzado en enero la subida más importante de los últimos 24 años. El Gobierno español ha esperado demasiado tiempo para reaccionar a las pésimas previsiones económicas. Pero los partidos políticos, sumidos ya en la campaña, no son ajenos a ello. Las rebajas fiscales se han convertido en una de las principales tablas de salvación de votos. A la incorporación en las listas de perfiles económicos como el de Manuel Pizarro, se unen las propuestas de revisar los tramos del IRPF, de ofrecer rebajas como las de los 400 euros, etc.La situación de ralentización económica y todas estas proposiciones invitan a reflexionar sobre el sentido que tienen los impuestos en un modelo económico como el español y si debería replantearse la fiscalidad teniendo en cuenta hacia dónde nos lleva la deriva actual del Estado de las Autonomías.

Libros. Escritos y discursos políticos

Reseña literaria de "Escritos y discursos políticos" por Varios Autores.

Libros. El humanismo cristiano

Reseña literaria de "El humanismo cristiano en la corte de los Reyes Católicos: Consolatorias latinas a la muerte del príncipe Juan" por Varios autores.

Nueva Revista

El correo de Nueva Revista – Selección de cartas recibidas en respuesta al artículo «La justicia en España» de Eduardo Torres-Dulce

Selección de cartas recibidas en respuesta al artículo "La justicia en España" de Eduardo Torres-Dulce

El correo de Nueva Revista – «Sobre los derechos históricos de las nacionalidades de España»

A continuación se reproduce una selección de las cartas recibidas como respuesta al artículo de Miquel Ruiz Lacruz titulado «Sobre los derechos históricos de las nacionalidades de España», publicado en nuestro anterior número.

Un Estatut para la disidencia

Breve reseña histórica de Cataluña en España desde la Segunda República hasta hoy, las consecuencias de la aprobación del Estatuto, "no rompe España pero la debilita".

Cuatro caminos para perderse

Introducción a la recopilación de cuatro artículos que podremos leer este verano, de temática variada.

Haciendo memoria

Trata del análisis de tres novedades bibliográficas.

Nota editorial NR 103

Se hace referencia a Rafael Llano, director durante los últimos siete años de Nueva Revista.

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La guerra de las ciencias

Desde Nueva Revista hemos querido realizar un tardío homenaje al profesor Carlos Pérez-García. Le conocimos hace unos años cuando ejercía su labor académica en la Universidad de Navarra y en aquel encuentro nos dio muestras de una profesionalidad y categoría humana excelentes. El verano pasado nos conmocionó la noticia de su fallecimiento. Reproducimos aquí un artículo suyo publicado en la revista española Quark en 1998 y que pone de manifiesto su pasión por la Ciencia. Además, hemos querido incluir una semblanza de Carlos realizada por su amigo y colega profesional Héctor Mancini. 

El valor distinto de las religiones

Reseña bibliográfica de "El valor distinto de las religiones" de José Morales.

Veinte años del Estatuto de Gernika

Con motivo del vigésimo aniversario de la aprobación del Estatuto de Autonomía del País Vasco, Nueva Revista ha realizado un cuestionario a tres de sus ponentes —Alfredo Marco Tabar, Enrique Múgica y Mitxel Unzueta—para que evalúen su desarrollo a lo largo de estos años.NUEVA REVISTA • ¿Qué evaluación cabe realizar, veinte años después de su aprobación, del desarrollo legal del Estatuto vasco?ENRIQUE MÚGICA - El Estatuto vasco ha permitido que el nivel de competencias de las instituciones autonómicas sea más alto que el de cualquier otra región europea en el marco de los Estados, incluyendo a los federales.La importante mayoría ciudadana que lo aprobó, además de su valor como instrumento de gobierno —lo que autoriza al PNV a utilizarlo con generosidad sólo o en coalición con los socialistas— exigía que definiera la necesaria convivencia entre los que no son nacionalistas y cuantos lo son. Este segundo factor se ha malogrado porque los partidos nacionalistas, a los que convencionalmente veníamos calificando de moderados, se han decidido por su ruptura, pactando en Estella con el brazo civil del grupo criminal.Confiemos en que regresen al sentido común, y ayudémosles con crítica equilibrada y rigurosa.ALFREDO MARCO TABAR • Estamos ante la vieja cuestión de la visión de la botella medio llena o medio vacía. El sentimiento nacionalista y su permanente actitud reivindicatória lleva a los partidos nacionalistas a una visión negativa e interesada del desarrollo legal del Estatuto vasco; incluso niegan su vigencia por caduco y sobre la base de unos hipotéticos incumplimientos. Sólo la miopía puede explicar esta visión deformada de una realidad espléndida como es la autonomía vasca. La miopía o el interés torticero en justificar la permanente reivindicación y explicar incluso la existencia de la violencia con referencia a esos hipotéticos incumplimientos. Habría que preguntarse dónde han estado los incumplimientos y si las escasas competencias estatutarias pendientes no son consecuencia precisamente de la intransigencia y del inmovilismo de quienes han gestionado estas transferencias con actitudes en modo alguno compatibles con el consenso y el acuerdo que fue la fórmula de la elaboración del Estatuto.MITXEL UNZUETA - La respuesta gira en torno a dos ideas que, a mi juicio, recogen la situación. El Estatuto de Autonomía en sí es un hecho positivo de singular importancia histórica. La razón de ser de su singular contenido no ha sido otra que el propósito de dar respuesta a una cuestión que, llámese «hecho vasco», «contencioso vasco», o como se quiera, constituye una realidad que, desde el punto de vista político, se presenta como una situación problemática, que pervive en el tiempo. Su origen hay que situarlo hace cerca de dos siglos. Este dato pone de manifiesto que la cuestión no es efímera. La tensión o el rechazo respecto de una cierta manera de entender España se inicia con la incorporación del Reino al sistema constitucional. No porque los vascos repudiasen el sistema de libertades que se empezaba a implantar en Europa o porque tuviesen nostalgia del antiguo régimen, sino porque el nuevo sistema pretendió...

El sentido común catalán, el seny

No podía faltar en un número sobre el sentido común una referencia al seny, ese estado de ponderación mental que implica —como explica el autor— una cierta percepción ecuánime previa a la acción, una ausencia de pasión distorsionadora en el momento de enjuiciar y en el de obrar.

Nueva Revista

El infortunio de la derecha francesa

De cómo la decisión de Jacques Chirac de convocar elecciones anticipadas en la vecina Francia pasará a la historia como un gran desatino de la derecha gala. 

Sobre la Europa de las lenguas

La reciente publicación de La Europa de las lenguas (Alianza, 1996) del catedrático de Psicología Miquel Siguan constituye un nuevo aldabonazo a un viejo problema que reverdece en los territorios europeos: la relación entre lengua y nación. El análisis exhaustivo, riguroso y ameno del profesor Siguan, quien ya con España plurinlingüe (Alianza, 1992) había levantado la topografía de las lenguas y los usos lingüísticos nacionales, representa un deslumbrante y documentado recorrido, lleno de sorpresas, paradojas y dilemas. Porque si un hecho cabe destacar en él es el de haber conseguido, mediante la integración y descripción objetiva de los datos, el redescubrimiento para el lector de que el ser y devenir de Europa, y su construcción como entidad supranacional, se vertebrarán sobre esa realidad tangible que significa la diversidad de sus lenguas, el más valioso de sus patrimonios culturales. Sería un monumental error olvidarse de la pluralidad lingüística de la Europa que busca su plena integración. También en esta entrevista Miquel Siguan enumera, discute y analiza los múltiples, complejos y arduos asuntos que esa misma diversidad lingüística plantea a la Unión Europea, desde la fundamentación histórica, la unificación cultural o la mera burocracia de los organismos de la Unión, y lo hace con la mesura y la sensatez de quien ha profundizado, con largueza y sentido, en todos y cada uno de los asuntos.Fernando R. Lafuente— Entre la vorágine de las lenguas de Europa parece que se vislumbran dos de ellas con proyección internacional, más allá de la carcasa del viejo Continente: la inglesa y la española. Viene a cuento porque François Miterrand, en su última intervención como presidente de Francia ante el Parlamento de Estrasburgo, en febrero de 1995, afirmo que solo el inglés y el español se habían convertido en las dos lenguas de cultura, y lamentaba que el francés no tuviera ese número descomunal de los casi cuatrocientos millones de hablantes de español en todo el mundo. Miquel Siguan— Tenía razón, es verdad lo que afirmó. Miterrand era un hombre lúcido y creo que -en esa ocasión como en otras- hablaba desde la Historia, así, con mayúscula. Lo cierto es que esa afirmación es muy dura para un francés, porque si hay algo que identificaba, que identifica a Francia como nación es su lengua. En mi libro explico varias razones que lo confirman y amplían. Además, no debe olvidarse que la lengua francesa ha sido la lengua internacional; hasta casi hace cuatro días era la lengua de la diplomacia; tradicionalmente, los Tratados de paz se redactaban en francés. En esa Europa políglota que describo quienes se consideraban cultos demostraban y presumían de su conocimiento y manejo de la lengua francesa.F.R.L.— François Fejtõ, en su deslumbrante estudio Requiem por un imperio difunto (1988) advierte cómo la destrucción del imperio austro-húngaro constituyó una de las desdichas que fragmentaron la Europa de la Ilustración. Tras el Tratado de Versalles, el asunto de la lengua ocupa el lugar principal en lo que en su propio libro denomina como "definición de las...

Triste Sahara

 El embajador Jaime de Piniés, representante español ante Naciones Unidas durante muchos años, cubrió una época fundamental de la política exterior española desde su oficina de Nueva York. Por sus manos pasaron los más delicados e importantes «dossiers» exteriores del franquismo y algunos del régimen democrático. Tenía fama de funcionario eficiente, trabajador incansable y estratega habilísimo. Y conocía los vericuetos diplomáticos de Naciones Unidas como la palma de su mano. Jubilado de aquel puesto, Piniés parece decidido a librarnos ahora algunas informaciones sobre temas de candente (y permanente) actualidad. Como, por ejemplo, el contencioso del Sahara. Piniés vivió, día a día y minuto a minuto, la evolución de un problema que se inició a causa de «la incompetencia de algunos de nuestros gobernantes» que perdieron numerosas oportunidades para descolonizar el territorio y que desgraciadamente todavía no ha terminado. Su libro sobre la todavía fallida descolonización del Sahara occidental (que no habrá concluido hasta que no se produzca el proceso de autodeterminación de buena y debida forma: ahí coinciden en teoría todas las partes), constituye, desde luego, una interesante aportación al conocimiento del problema. Y añado inmediatamente: interesante, polémica y bastante tediosa. En la obra se reflejan las acciones diplomáticas producidas entre principios de 1974 y primeros meses de 1976, cuando se consumó la retirada nada gloriosa de España del territorio y se entregó la administración a Marruecos y Mauritania. La obra de Piniés. «cubre», más que nada, lo sucedido en el foro de Naciones Unidas (Comité de Descolonización, Asamblea General y Consejo de Seguridad). Sólo de vez en cuando el embajador se refiere de pasada a lo que ocurría en Madrid y reconoce que la información que a él llegaba sobre el Sahara no provenía de fuentes directas. Lógicamente, uno de sus reproches, justísimo, es que el último gobierno franquista lo tenía «en ayunas» y lo sometía a la humillación periódica de enterarse por terceros (a veces por el propio secretario general de la ONU ) de cuanto hacía o estaba a punto de hacer el gobierno en relación con aquel problema. Era difícil que en tales condiciones un libro de estas características evitara cierto resentimiento y un solapado malhumor. También era difícil que el autor -que no es un profesional de la escritura ni un vulgarizador- pudiese dotar a su texto del mordiente necesario para interesar al lector, perdido entre resoluciones , notas verbales, declaraciones y descripciones de interminables sesiones «onusianas». Como Piniés era, ya queda dicho , un funcionario eficiente, no perdona uno solo de estos documentos , que trasncribe a palo seco. El resultado es soporífero. Y no estoy seguro de que ayude mucho a entender en profundidad el problema inconcluso del Sahara. Uno de sus subordinados entonces, Francisco Villar (hoy precisamente sucesor suyo en la delegación española ante la ONU) escribió hace años un texto completísimo, apasionante y también polémico donde se describe lo quepasó en la ONU y en la colonia, en Madrid, Rabat y Argelsin que aparentemente sea fácil descubrir resentimientos antiguos y justificaciones no solicitadas. Porque...