Emili J. Blasco

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Periodista

Después del boom: pragmatismo y estridencia política

Latinoamérica deja atrás su "década de oro", pero lo que viene no tiene por qué ser otra "década perdida", como la de los años ochenta. Es el momento propicio para las reformas y para los proyectos de integración de mercados.

Tsunami en la primarias de EE.UU.

  Marco Rubio lo describió con dramatismo al ser él mismo arrollado y ver truncadas sus aspiraciones presidenciales: «América está en medio de una verdadera tormenta política, un verdadero tsunami». El senador por Florida se refería a la candidatura de Donald Trump en las primarias republicanas, pero lo mismo podría decirse de la candidatura de Bernie Sanders en las demócratas. La emergencia de dos populismos, a derecha e izquierda, ha trastocado las bases de la política estadounidense y ha roto las dos fórmulas ideológicas sobre los que esta se había asentado en las últimas décadas: las que alumbraron Ronald Reagan y Bill Clinton en sus respectivos partidos.Contra todo pronóstico, el showman Donald Trump parece avanzar imparable hacia la nominación republicana. De los diecisiete candidatos iniciales, ya solo Ted Cruz está en condiciones de competir con el magnate inmobiliario. Jeb Bush, esperanza del establishment del partido, solo aguantó los tres primeros envites —Iowa, New Hampshire y Carolina del Sur—, en los que no pasó del cuarto lugar. Tras gastar casi sesenta millones de dólares, el hijo y hermano de presidentes se retiró, sin ni siquiera esperarse a la cita de Florida, estado del que fue gobernador. Con ello evitó la humillación que allí recibió Marco Rubio, el otro candidato que, tras el pistoletazo de principios de febrero en Iowa, debía haber actuado de dique frente a Trump.Dado que Cruz, de origen familiar cubano al igual que Rubio, está tan a la derecha como Trump en muchos aspectos, la única esperanza real del aparato del partido, incapaz de propulsar un candidato alternativo (el prolongado esfuerzo de John Karsich, gobernador de Ohio, no ha tenido potencia suficiente), es que el controvertido multimillonario salga el 7 de junio del proceso de primarias sin haber alcanzado los 1.237 delegados necesarios para la proclamación. Eso dejaría la decisión para la convención de Cleveland, del 18 al 21 de julio, donde los delegados quedarían libres de compromisos y podrían pactar un aspirante distinto.Una convención abierta se ha dado en ocasiones anteriores, pero esta vez el resultado podría ser realmente traumático para el Partido Republicano. Si Trump se queda cerca de la cifra requerida y se le priva de la candidatura, muy probablemente denunciaría una usurpación y, presentándose por su cuenta —su fortuna se lo permite—, podría llevarse una buena porción del voto republicano en las presidenciales de noviembre. Pero si Trump alcanza la nominación, es posible que el establishment del partido o parte de él impulse otro candidato como independiente o utilizando las siglas de algún partido menor. Dirigentes como Mitt Romney, que fue el presidenciable de 2012 y califica abiertamente a Trump de «farsante y fraude», dicen estar dispuestos a impulsar las operaciones necesarias.La perspectiva de un voto republicano dividido mejora las opciones de Hillary Clinton de llegar —volver— a la Casa Blanca. Las primarias demócratas, que se esperaban de puro trámite —una rápida coronación de la antigua primera dama, senadora y secretaria de Estado—, han sido realmente reñidas en su arranque.Con amplias victorias en estados como New Hampshire, Minesota, Kansas, Colorado,...
Venezuela. El verdadero rostro del chavismo

Venezuela. El verdadero rostro del chavismo

Sin dinero, no hay chavismo. El sistema político puesto en marcha por Hugo Chávez fue construido sobre los enormes ingresos petroleros de la primera década del siglo; su desmoronamiento llega con el drástico desplome de los precios del barril de crudo. A Chávez muchos venezolanos lo votaron por las dádivas que repartía la revolución, y a Maduro se le siguió votando por la presión a la que funcionarios y subsidiados eran sometidos. Pero sin dinero ese control social se ha vuelto inefectivo: las resultados de las elecciones legislativas celebradas el pasado 6 de diciembre muestran que no pocos de los que fueron arrastrados a votar por el Partido Socialista Unido de Venezuela (psuv) aprovecharon el voto secreto para castigarle. Tal avalancha hizo insuficiente el fraude electoral habitual. La opositora Mesa de la Unidad Democrática (mud) sumó 112 escaños, mientras que el psuvy sus aliados se quedaron en 55 (hasta ahora el oficialismo tenía 100 diputados y la oposición 65). Que en el barrio 23 de Enero de Caracas, emblema de la revolución y sede de grupos paramilitares del chavismo, ganara la oposición quiere decir que al régimen —término que ciertamente puede aplicarse a la Venezuela chavista— se la ha fugado la base social. Con una inflación del 179%, una contracción del pibdel 10% y un desabastecimiento en las tiendas del 66% —las peores cifras del contexto mundial—, la situación de las familias venezolanas es insostenible. Si ya no hay entrega de vivienda que esperar o alimentos básicos a los que optar, el populismo se queda sin pueblo. Esa fue la gran sorpresa de los comicios al Parlamento unicameral venezolano. No propiamente que estos marcaran otro umbral en la descomposición del chavismo, en una progresiva pérdida de apoyo del Gobierno de Nicolás Maduro. Eso era algo previsible y que anunciaban las encuestas. Lo que nadie se esperaba era el enorme grado de contestación. Se contaba con que, en todo caso, el electorado chavista descontento se abstendría, pero no que se rebelara. Cuando destacados dirigentes fueron abucheados al acudir a los centros de votación —le ocurrió por ejemplo a Adán Chávez, hermano del difunto presidente, que como gobernador del estado de Barinas, patria chica del comandante, estaba acostumbrado a todo tipo de reverencias— es que la revolución se había acabado, y sucedía de modo abrupto. El enorme voto de castigo entre los sectores populares dejó al chavismo sin plan y sin argumento. Sin plan, porque la puesta en marcha del operativo del fraude (la emisión de votos falsos en tiempo de prórroga del horario de votación, en centros pequeños controlados por el chavismo) arrancaba abortado, pues la trampa ya no podía arañar mucho el resultado que se había dado. Hubo entonces que buscar una alternativa, que dividió a la cúpula dirigente: para romper la votación había que convocar a los paramilitares a la calle y justificar con esa violencia la paralización del proceso. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, consciente de que en los cuarteles también había una mayoría de castigo al Gobierno,...

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