Alberto Miguel Arruti

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Alberto Miguel Arruti (1932-2011) licenciado en Ciencias Físicas, periodista y escritor; trabajó muchos años en RTVE, donde llegó a ser Director de los Servicios Informativos de TVE y RNE. También fue miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Comunicación Científica. Impartió docencia en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, así como en las Universidades Europea de Madrid, CEU San Pablo y Universidad Internacional de Andalucía.

La Química en primer lugar. Año internacional de la Química

«Chemistry: our live, our future» («Química: nuestra vida, nuestro futuro»). Recordamos a dos químicos Antoine Lavoisier, considerado el padre de la química y Dmitri Mendeléyev, autor del sistema períodico de elementos.

ITER: El proyecto mas ambicioso de la historia

El mundo busca nuevas formas de energía. Las energías tradicionales basadas en el petróleo y en el gas se extinguirán antes o después. La energía nuclear por fisión tiene muchos enemigos. Las energías renovables no cubren las necesidades energéticas cada vez mayores de la población mundial. La solución está en la energía nuclear por fusión. Así ha surgido el proyecto ITER (International Termonuclear Experimental Reactor). Los socios de este proyecto son la Unión Europea, Rusia, Estados Unidos, Corea del Sur, China, India y Japón.

La paciencia como terapia africana

África es el continente desconocido, del que menos hablan los medios de comunicación. La primera parte, de las dos en que se divide esta obra de Carlos Robles Piquer, comprende diez grandes temas, en los que se analiza la economía, la salud y la educación, las relaciones internacionales, los intentos de una posible integración supranacional, los derechos humanos, las constituciones de independencia y los ensayos para construir y estabilizar sistemas políticos democráticos. La segunda parte analiza las relaciones entre Europa y África.Son muchos los aspectos que llaman la atención del lector que desconoce la mayor parte de estas cuestiones. Uno de ellos es la esclavitud, que pervive pese a todas las legislaciones y las declaraciones. Según un estudio de National Geographic, el número de nuevos esclavos en el mundo se cifra en 27 millones. La mayoría de éstos se encuentran en África y se calcula en 13.000 millones de euros el beneficio anual de esta esclavitud. Otro gran problema es la conflictividad bélica. En 1997 se produjeron en el mundo 144 conflictos violentos de los llamados «de baja intensidad»; de ellos, 48, exactamente la tercera parte, tuvieron lugar en África. En este momento, destaca la guerra sudanesa, por su duración y crueldad (dos millones de desplazados sólo en la región de Darfur). En el todavía reciente estudio del coordinador especial de las Naciones Unidas para África, se recuerda que el «África subsahariana ha sido la región del mundo más afectada por los conflictos y las guerras» que son «los mayores obstáculos a la paz, la democracia, el crecimiento económico y el desarrollo».No menos interesante es el capítulo dedicado a la política, concretamente al buen gobierno, a la corrupción y a esa figura que se llama «hombre fuerte». Destaca la corrupción, en gran parte de los casos, no como un fenómeno ocasional, sino como un mal generalizado. Y, en ocasiones, la administración pública y algunas grandes empresas privadas estimulan la codicia del corruptor, quien, a su vez, mueve influencias más generales. Los reiterados informes de Transparencia Internacional demuestran que la corrupción es planetaria, pero no es menos cierto que, por ejemplo, en el año 2000, entre los diez Estados más corruptos aparecen cinco africanos. En la Carta del Atlántico de 1941 se proclamó el derecho de cada pueblo a elegir la forma de gobierno bajo la que desea vivir. Y así surgieron las constituciones, donde la palabra constitución es casi sinónimo de independencia. Se dedica una especial atención a Marruecos y a Guinea Ecuatorial por sus particulares relaciones con España.En la segunda parte, donde se analizan las relaciones de África con la Unión Europea, el autor se muestra decididamente partidario de una contribución cada vez más grande del viejo continente al desarrollo y a la estabilidad de África. Lo que no es óbice para que se reconozcan una serie de razones que conducen al pesimismo. Tales como la industrialización fracasada, las tiranías que dañan por igual a la democracia y al desarrollo, la educación y la sanidad que no acaban...
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Ante una nueva visión del mundo

En estos momentos, en que el mayor acelerador de partículas del mundo está próximo a entrar en un total y completo funcionamiento, el célebre Large Hadram Collider (LHC), es momento de reflexionar sobre las posibles soluciones, que puede dar a una serie de problemas que, desde hace casi un siglo, tiene planteados la Ciencia y, en particular, la Física. Próximo a Ginebra se encuentra el LHC, que es un gigantesco anillo de 27 kilómetros, construido bajo tierra a una profundidad que, según los tramos, oscila entre los 50 y los 150 metros. El conjunto se mantiene a una temperatura de 1,8 grados Kelvin (271 grados centígrados), lo que da lugar a un ambiente más frío que el mismo espacio interestelar. El primer acelerador de partículas, conocido con el nombre de ciclotrón, fue construido, en 1931, por los profesores Ernest O. Lawrence y M. Stanley Livingston, de la Universidad de California, en Berkeley, con el fin de conseguir un conjunto de partículas atómicas cargadas con una gran velocidad. Ya Einstein intentó elaborar una teoría que unificase las cuatro fuerzas del Universo. Éstas son: la fuerza electromagnética, que incluye la electricidad, el magnetismo y la propia luz. La fuerza gravitatoria, que mantiene a la Tierra y los planetas en sus órbitas. La fuerza nuclear fuerte, que proporciona la energía que hace que las estrellas brillen y crea los rayos del Sol. La fuerza nuclear débil, que gobierna ciertas formas de desintegración radioactiva. La idea de muchos universos que, en un principio, no gozó de la simpatía de los físicos, hoy no puede ser descartada. Se trata de admitir un número infinito de universos igualmente válidos. El creador de esta teoría fue Hugh Everett, un brillante matemático que abandonó la ciencia y terminó trabajando en los secretos militares más reservados del ejército norteamericano. La teoría de Everett se basaba en partículas sin ninguna posibilidad de comunicación entre universos diferentes cuando éstos se dividían. Hoy, Hawking va más lejos y postula un número infinito de universos autocontenidos, no sólo partículas; y postula igualmente la posibilidad de pasar de uno a otro, a través de los agujeros de gusano. La Mecánica Cuántica utiliza la función de onda, como una forma de describir el mundo. Hawking pretende calcular la solución de la función de onda del Universo. Su objetivo es demostrar que ésta adquiere un valor muy alto cerca de un Universo, que se parezca al nuestro. Luego... nuestro Universo es el más probable, pero no es el único. La Mecánica Cuántica explica muchos fenómenos, que van desde la radiación hasta las propiedades de los transistores, desde la Física de partículas elementales hasta la acción de las enzimas y otras grandes moléculas, que forman parte de los elementos fundamentales de la vida. Pero oculta algunas paradojas, por ejemplo, que un electrón parece ser tanto una onda como una partícula y lo mismo ocurre con la luz. Otro tema a discutir es la famosa teoría de cuerdas, a la que hasta ahora no se le ha encontrado una comprobación experimental....
Nueva Revista

Conocer a Galileo

 A lo largo de cinco capítulos y de un apéndice, Antonio Mingote y José Manuel Sánchez Ron presentan un panorama de la ciencia en este momento histórico y pretenden aproximarla al gran público, al tiempo que demostrar que hoy no se es culto, si no se conocen los rudimentos de la ciencia y los protagonistas de la misma. En nuestra sociedad, se considera inculto, por ejemplo, a quien desconoce a Homero, Platón, Cervantes, Beethoven o Velázquez, pero, en cambio, no se considera inculto a quien desconoce a Galileo, Newton o Lavoisier. Esta obra no sólo consta de unos magníficos y sugerentes textos, sino que va acompañada de unos espléndidos dibujos, debidos al dibujante más genial que tiene la prensa de nuestros días.Los autores pretenden definir lo que se entiende por ciencia y las ventajas que ha producido a los hombres. Por ejemplo, hace muy pocos años, la vida de los humanos era mucho más corta que en la actualidad, las enfermedades eran más peligrosas y la más sencilla operación quirúrgica resultaba muy dolorosa. En el capítulo titulado «¡Vivan las Matemáticas!», donde se pasa revista a esta ciencia o forma del conocimiento. Por ejemplo, salen a relucir las tres geometrías, la de Euclides, la de Lobachevski y Bolyai y la de Riemann. Aparece Cantor y su teoría de los infinitos y se presenta la complicada figura de Gödel con su incertidumbre dentro de la certidumbre. En el capítulo tercero se analiza la problemática del Universo. Después de explicar el descubrimiento del fondo de radiación de microondas, debido a Penzias y Wilson, aparecen los agujeros negros y la figura de Stephen Hawking. En el capítulo cuarto emergen unas preguntas muy difíciles de responder. Hace unos 13.500 millones de años que comenzó la vida del Universo con un gigantesco estallido, con un «big bang», y ¿qué pasa con nosotros, con la materia de la que estamos formados o con la de los objetos estelares, incluida la Tierra? ¿De dónde proviene?, ¿cómo surgió? Y así la historia del Universo comenzó con una fase inicial, con una temperatura de 100.000 millones de grados Kelvin, en la que estaba formado por una «sopa» de radiación y algunas partículas elementales, tales como electrones y neutrinos y en una proporción mucho más pequeña, protones y neutrones. Al ir disminuyendo la temperatura, esta «sopa» se fue diferenciando. Surge después la química como una ciencia omnipresente, con la figura de Lavoisier. Y aparece el gran hecho del sistema periódico y los fenómenos electromagnéticos, de la mano de Faraday y Maxwell. Luego se estudian las figuras de Einstein y Planck, con la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica. Se dedica especial atención a Heisenberg, Bohr y Schrödinger. La física cuántica es un prodigio. Vivimos en un mundo poblado de objetos y artilugios imaginados y construidos gracias a lo que la física cuántica nos ha enseñado. Instrumentos tan cotidianos como células fotoeléctricas, aparatos electrónicos que utilizan dispositivos semiconductores, en los que los poderosos chips (cuyos componentes están integrados en...
Nueva Revista

El camino a la realidad

Nos encontramos ante un libro fundamental, que resume la física actual y que expone los problemas no resueltos y la evolución probable de esta ciencia en el futuro. Pero hablar de física implica necesariamente hablar de matemáticas. Y así el autor afirma que « n o podemos tener una comprensión profunda de las leyes que rigen el mundo físico sin entrar en el mundo de las matemáticas». « E n la física moderna, uno no puede evitar el enfrentarse a las sutilezas de muchas matemáticas sofisticadas».Algunos científicos piensan que la física se encuentra prácticamente acabada, después de la relatividad y de la mecánica cuántica. No es de esta opinión Roger Penrose, quien piensa que es, en este siglo, recién comenzado, cuando se producirán descubrimientos que, probablemente, cambien nuestras ideas sobre el universo. Por ejemplo, los físicos se enfrentan ante la posible determinación de si las diversas partículas e interacciones pueden unificarse en una teoría, que las explique a todas como manifestación de una única entidad f u n damental. Otro ejemplo, la teoría de cuerdas, que ha salido de la comunidad científica y ha llegado, mediante los medios de comunicación, al menos, a alguna parte del gran público, pero que seguimos sin saber si se trata de una teoría coherente y completa. Esta falta de apoyo experimental da lugar a que no son pocos los físicos reticentes con la misma.Cada vez sabemos más sobre la naturaleza, pero cada vez ésta pierde lo que podía tener de intuitivo y la materia va abandonando su esencia física, para convertirse en matemática.Y así Penrose cita como ejemplo que «las singularidades espaciotemporales que residen en los núcleos de los agujeros negros están entre los objetos conocidos (o presuntos) del universo sobre los que permanecen los más profundos misterios, que nuestras teorías actuales se ven impotentes para describir». Es pensable que este siglo revele ideas más importantes, que las que nos ha dado el siglo XX. Pero, probablemente, ello exige que estas nuevas ideas nos conduzcan en direcciones distintas de las que se siguen en la actualidad. «Quizá lo que necesitamos es algún cambio sutil de perspectiva algo que todos hemos pasado por alto». A ello nos invita este físico británico, formado en la Universidad de Londres y en la de Cambridge, que ha sido profesor invitado en distintas universidades de Estados Unidos y que en la actualidad es profesor emérito en la Universidad de Oxford. Entre sus numerosas publicaciones llaman la atención La nueva mente del emperador y La naturaleza del espacio y el tiempo.
Nueva Revista

La rebelión de los astrónomos

Reseña del libro "La rebelión de los astrónomos. Copérnico y Kepler" por Juan Luis García Hourcade.

Nueva Revista

El descubrimiento de la Fisica Cuántica

Con motivo del primer centenario de la Física Cuántica, Alberto Miguel Arruti comenta el libro Autobiografía científica y últimos escritos, de Max Planck (Ed. Niuda, Madrid, 2000, 156 págs.).

Apología de un matemático

Reseña del libro "Apología de un matemático" de G.H. Hardy.

Una crisis radica

 Ilya Prigogine nació en Moscú en 1917. Premio Nobel de  Química en 1997, es profesor en la Universidad Libre de Bruselas. Ha escrito di­ versas obras, en las que pretende pre­ sentar los problemas actuales de la ciencia, especialmente de la Física, de una forma clara y precisa, asequible al hombre medio, pero rehuyendo siempre de cualquier clase de formulación matemática. Uno de sus temas predilectos de investigación ha sido la Termodinámica de los procesos irreversibles.En  El fin  de las certidumbres,  presenta un nuevo aspecto de la ciencia contemporánea, concretamente de la Física, y así puede escribir que "asistimos al nacimiento de una ciencia que ya no se limita a situaciones simplificadas, idealizadas, sino que nos instala frente a la complejidad del mundo re­ al, una ciencia que permite a la creatividad humana vivenciarse como la ex­ presión singular de un rasgo funda­ mental en todos los niveles de la naturaleza".La Física clásica establecía una estrecha relación entre el conocimiento y la certidumbre. Así, en ciertas condiciones iniciales se podía garantizar la previsibilidad del futuro y la posibilidad de encontrar el pasado. Hoy, las leyes de la Física expresan posibilidades que se rigen por el concepto de probabilidad. La introducción de la inestabilidad en la Mecánica cuántica conduce, todavía más, a afirmar el carácter estadístico de todas las leyes de la naturaleza. Pero nos lleva todavía más lejos, a una zona donde la Física limita con problemas metafísicos, que se habían discutido desde la época de los griegos. Entre ellos, la naturaleza del tiempo. Así, podemos concebir hoy "el big bang como un acontecimiento asociado con una inestabilidad, lo que implica que es el punto de partida de nuestro universo, mas no del tiempo. Si bien nuestro universo tiene una edad, el medio cuya inestabilidad  produjo ese universo no la tendría. En esta concepción el tiempo no tiene principio, y probablemente no tiene fin..."Se trata de establecer una nueva relación del hombre con la naturaleza. Esta relación es la ciencia. Por eso asistimos a un cambio profundo en nuestra manera de entender la naturaleza. El mundo no está gobernado por unas determinadas leyes, como pensaban los clásicos, pero tampoco lo rige el azar. Las leyes de la Física se expresan en re­ presentaciones probabilistas irreductibles. La idea de inestabilidad aparece como la idea clave en los dos niveles: el microscópico  y  el  macroscópico.   Se describen los acontecimientos "en cuanto posibles sin reducirlos a consecuencias deducibles y previsibles de le­ yes deterministas. ¿Tal vez esta distinción entre lo que puede ser previsto y controlado y lo que no puede serlo habría satisfecho la procura de inteligibilidad de la naturaleza que se encuentra en el centro de la obra de Einstein?".Nos encontramos ante la necesidad de construir un camino entre leyes ciegas y deterministas y acontecimientos arbitrarios. Ésta es la situación en nuestra época. Ésta es la gran crisis de la ciencia en nuestro tiempo, crisis que nos abre enormes posibilidades de comprender el futuro y, sobre todo, de entender el...

La Mecánica cuántica y la luz

Reseña literaria de "La luz: el ayer, el hoy y el mañana" de F. Jaque Rechea y J. García Solé.

Intelectuales y o cientificos

John Brockman (ed.)
La tercera cultura
Más allá de la revolución
científica

Tusquets Editores
Barcelona, 1996, 391 págs.

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