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por
JORGE MORAGAS, diputado en el parlamento español.
Quienes nos dedicamos de un modo u otro a la política internacional,
nos vemos en ocasiones abocados a la obligación de anticipar
escenarios y construir discursos sobre la frágil tarima de la prospección
de futuro. Este ejercicio, a caballo entre el análisis, la intuición y la lectura
en la bola de cristal puede convertirse a menudo en un deporte dealto
riesgo. Sin embargo, de vez en cuando surgen coyunturas y personajes
que convierten esta arriesgada tarea en una labor sencilla, fácil y
segura. En esta tesitura nos encontramos aquellos que hemos analizado
el fenómeno Chávez en Venezuela y su influencia en la región. Sin
ánimo de alarmar más de lo debido, a continuación voy a presentar
los perfiles de un fenómeno que considero marcará la realidad latinoamericana
en los próximos años. El análisis que anticipo es el resultado
de más de cincuenta entrevistas con políticos, diplomáticos, empresarios,
responsables de ONG, periodistas y algún que otro artista venezolano,
realizadas durante dos viajes a la patria bolivariana de Hugo
Chávez. Otra parte de la información sobre la que he construido las
siguientes reflexiones procede de numerosas entrevistas realizadas en
Washington, Lima, Bogotá y Madrid.
Recuperando la gimnasia historicista a la que me refería al comienzo,
me permito adelantarles mi primera prospección: Hugo Chávez pasará
a la historia como uno de los personajes políticos más lamentables
del siglo XXI. Junto a él —y esto ya tiene implicaciones para nuestro país— también quedarán marcados en los libros de historia todos aquellos
que desde posiciones de poder se dedicaron a alimentar al monstruo
o a ignorar las voces de alarma como la que modestamente me permito
alzar de nuevo desde esta rigurosa tribuna que es Nueva Revista.
DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA. . .
La ventaja que ofrece el fenómeno Chávez es que
cualquiera puede acceder a su pensamiento político. Estamos ante un
engendro político que piensa en voz alta y en directo y cuya agenda
oculta no puede resistir la tentación de airearla cada domingo en sus interminables
alocuciones televisivas en su programa Aló Presidente. Tras
su fallido golpe de estado, Chávez estuvo encerrado en la cárcel durante
algún tiempo, que dedicó a depurar su rudimentario pensamiento político.
No sé bien por qué razón, pero los libros que alumbraron sus largas
noches a la sombra durante los noventa fueron libros del marxismo
más subversivo escritos en los años sesenta. El Chávez que gana las elecciones
en el 98 lo hace con un discurso que combina con gran eficacia
los elementos fundamentales del marxismo leninismo antiimperialista
más ortodoxo de los años sesenta con la referencia constante a Simón
Bolívar y un guiño permanente al indigenismo emergente.
Este cóctel de marxismo-bolivariano-indigenista, que cada semana
ofrece a los ciudadanos venezolanos a través de los encadenados televisivos
(obliga a todas las televisiones a encadenarse a la emisión de
sus apariciones en la televisión pública), destila los ingredientes del
otro gran fenómeno americano del momento, que son los telepredicadores.
Son frecuentes sus referencias a Dios, la utilización sacrílega
del crucifijo y la aplicación de las técnicas clásicas de comunicación
de los predicadores americanos: televisión, política y religión directa
al corazón y las mentes de una población desesperada y ávida de referencias
cercanas.
Pues bien, esa presentación del personaje y su discurso ha sufrido un
proceso de clarificación ideológica indudable a lo largo del último año
que creo conveniente avanzar. Lo explicó él mismo en el II Congreso
Bolivariano organizado en Caracas en enero de 2005.
... A LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA
DEL SIGLO XXI
Fue entonces cuando convocó
en la capital de la República a
todos los partidos comunistas
latinoamericanos, a los movimientos indigenistas y a todo movimiento
subversivo de la región a concertar un nuevo discurso y todo un proyecto
político para la región. A partir de entonces Chávez habla más de socialismo
que de revolución bolivariana. Con su habitual desparpajo relató
una conversación con Fidel Castro en la que el Chivo cubano le
ayudó a aclarar sus ideas: «Hugo, lo que tú llamas revolución bolivariana
nosotros llevamos tiempo llamándole revolución socialista».
Como digo, desde entonces Hugo Chávez habla de nuevo socialismo
para el siglo XXI y en ese ejercicio de depuración del discurso ha jugado
un papel fundamental uno de los personajes más intrigantes de toda
esta historia. Se trata de Martha Haernecker, ciudadana chilena nacionalizada
cubana que se destacó como ariete intelectual de la más pura ortodoxia
marxista en los sesenta con un librito en el que adoctrinaba a los
trabajadores en su lucha contra la explotación de los patronos a través
del trabajo en células revolucionarias y más literatura de combate. Esta
señora, que ha trabajado para Castro durante muchos años, dispone
ahora de un despacho en el palacio de Miraflores en Caracas y diseña y
depura el discurso de Chávez en todas sus intervenciones. Esta spin doctor
del nuevo socialismo es uno de los elementos ideológicos que dan
contenido a un programa de cooperación institucionalizada a todos los
niveles entre Castro y Chávez. El objetivo político es utilizar la frágil democracia
latinoamericana como caballo de Troya de la revolución socialista.
Pero una cosa es el mundo de las ideas y otra muy distinta el
mundo real en el que todo cuesta unos dólares o algunos barriles de
petróleo.
APROPIACIÓN INDEBIDA DEL
SUFRIMIENTO DE LOS DÉBILES
Cuando se intenta explicar que el
proyecto chavista es una locura,
uno siempre se encuentra con la
clásica respuesta del típico comodón de la izquierda biempensante, o como
los llama Plinio Apuleyo de Mendoza, del clásico idiota latinoamericano.
Se nos dice que es lógico, explicable y saludable el ascenso de Chávez
porque la pobreza y las desigualdades de renta son insufribles en aquellas
latitudes. De nuevo la gran mentira que ignora las lecciones de la
historia del siglo XX, es decir, que Chávez es el rey de los pobres porque
defiende sus intereses. Si se quiere combatir a Chávez lo primero que
hay que hacer es combatir esta idea. Chávez no defiende a los débiles y
los pobres del mismo modo que Cuba no es una factoría de prosperidad.
Lo que hace Chávez es apropiarse de su sufrimiento y utilizarlo en
beneficio de su causa, retroalimentando el sufrimiento y la miseria. Para
no enredarnos en ese frontón ideológico lo mejor es recurrir a los datos
que ofrece la realidad.
El índice de pobreza en Venezuela ha aumentado considerablemente
desde que en 1999 Chávez asumió el poder en su país. Pero además,
si observamos los subíndices que miden la pobreza extrema así como la
desnutrición y mortalidad infantil, comprobaremos cómo esa ecuación
de socialismo y reducción de la miseria se nos muestra de nuevo como
una gran farsa.
Resulta evidente que estos datos incomodan mucho a los nuevos revolucionarios
y por ello mismo en junio de 2005 el Gobierno bolivariano
anunció un cambio en los estándares de medición nacionales de
las magnitudes de la vergüenza. Ocultar la verdad para que la revolución
no se tropiece con la dura realidad. La novedosa política económica
de Chávez consiste en un viaje al pasado a través de lo que él
llama el desarrollo endógeno que no es otra cosa que rescatar la doctrina
fallida de los economistas de la CEPAL de los años setenta. Es decir,
sustitución de las importaciones mediante mecanismos de producción
propia al margen de la dinámica de flujos comerciales que genera la globalización.
Este planteamiento que se reconoce abiertamente anticapitalista
se complementa con iniciativas tan reaccionarias como la confiscación
de fincas privadas o el reciente anuncio de nacionalización
de las empresas privadas que el Gobierno considere inactivas. Pero todo
este cúmulo de decisiones y programas económicos no sería posible si
no confluyese en el caso venezolano lo que sin duda es el verdadero
combustible de la revolución: el petróleo.
EL COMBUSTIBLE DE LA REVOLUCIÓN
Venezuela es el quinto productor
de petróleo del
mundo y uno de los países más activos en la OPEP. La producción actual
es de 2.650.000 barriles de petróleo diarios, aunque lo cierto es que
en los últimos años está producción ha bajado de los más de tres millones
de barriles y se ha ido reduciendo en 750.000 barriles (con el consiguiente
efecto de estrangulamiento de la oferta mundial en un momento
de gran demanda internacional). Cuando Chávez llegó al poder
en 1999 el barril de petróleo venezolano se encontraba en los mercados
a un precio de 7 dólares y debido a ese incremento de la demanda provocado
por la emergencia china, entre otros factores, ese mismo barril de
petróleo se vende en la actualidad a 49 dólares. Ese es el margen del que
se nutre la revolución de Chávez y ese es el dinero de todos los venezolanos
que se destina a financiar el eje subversivo Castro-Chávez.
Ambos mandatarios, por ejemplo, han suscrito un acuerdo de cooperación
en virtud del cual PEDEVESA, la empresa estatal de petróleos
de Venezuela, vende a un precio irrisorio 90.000 barriles de petróleo
diarios a la Cuba de Fidel Castro. Lo que antes hacía la URSS ahora lo
hace Chávez. Además, en ese acuerdo se permite al dictador cubano
revender a precio de mercado ese mismo petróleo. Pero como en toda
relación equilibrada, Castro proporciona a Chávez lo que a él más falta
le hace, conocimiento revolucionario. Así, Cuba ha enviado a 30.000
asesores cubanos a Venezuela que, según lo declarado por ambos Gobiernos,
desempeñan funciones de asistencia sanitaria e instrucción
deportiva. Se vestirá como se quiera, pero los instructores deportivos
de Castro en Venezuela son verdaderos asesores para formar a las milicias
bolivarianas que Chávez está armando y que sin duda serán la vanguardia
de la revolución cuando se produzca cualquier conato de resistencia
cívica y democrática de la oposición venezolana. Según ha
declarado el propio Gobierno, el objetivo es que estas milicias agrupen
en poco tiempo a más de dos millones de ciudadanos que actuarán
como verdaderos guardianes de la revolución con sus camisetas y
gorras de baseball rojas, dispuestos a defender por la fuerza el nuevo
orden socialista.
Pero el problema del petróleo tiene una derivada que complica la
lectura estratégica de todo este escenario. Estados Unidos compra
900.000 barriles diarios a Venezuela y Chávez sabe que hay otros compradores
dispuestos a pagar el mismo precio y en la misma moneda. En
mi opinión, este factor es el que impide lecturas y análisis precipitados
sobre el papel que Estados Unidos tiene y tendrá en la evolución de lo
que es una amenaza regional en toda regla.
Como ocurre en el caso cubano, es un error pensar que Estados Unidos
lo puede todo, como sin ninguna gracia ha afirmado el multimillonario
reverendo Pat Robertson. Los enemigos de Estados Unidos no son
débiles y tienen instrumentos de presión peligrosos. Los americanos del
norte saben que Castro puede hacerles daño, provocando una crisis migratoria
de grandes proporciones al librar, por ejemplo, de la noche a la
mañana un millón de cubanos en las costas de Florida. Hoy las armas de
los dictadores no tienen por qué tener cabezas nucleares y pueden cobrar
tanto la forma de un barril de petróleo como la de un pobre inmigrante,
hambriento y desesperado.
METÁSTASIS DE LA REVOLUCIÓN
El caudillo venezolano lo ha
dicho muy claro y en repetidas
ocasiones: «No me iré antes del 2021», «La revolución será mundial o
no será». Chávez quiere exportar su movimiento y para ello tiene una
estrategia que ya está en marcha. El fracaso relativo de la democracia latinoamericana
que supone que, según datos de Naciones Unidas, más
de la mitad de la población hispana del continente americano se declare
partidaria de regímenes autoritarios que combatan la injusticia y
la corrupción, es el mejor caldo de cultivo para una estrategia que quiere
utilizar la democracia como caballo de Troya de una revolución que
no se agota en Venezuela y Cuba.
El excedente de tesorería no sujeto a contraloría que genera el petróleo
de Venezuela se calcula, en la actualidad, en unos 10.000 millones
de dólares. Eso quiere decir que ese cantidad se puede gastar en
aquello que Chávez considere conveniente para sus objetivos regionales.
Quien más y quien menos sabe lo que cuesta una campaña presidencial en Latinoamérica. Con diez millones de dólares se hace una
campaña de primera calidad y en el año entrante se van a celebrar once
procesos electorales en toda Latinoamérica.
El Movimiento Quinta República de Chávez ha elaborado un plan
de colaboración estructurada con todos los partidos de extrema izquierda
del continente dispuestos a comulgar con la estrategia del mandatario
venezolano. Así, podemos hacer un somero repaso de algunos casos
que ya han sido verificados y que podrían dar resultado en un futuro no
muy lejano.
Chávez colabora con Daniel Ortega, que sigue liderando el Frente
Sandinista de Nicaragua y que tiene posibilidades de recuperar el poder
el año que viene en el país de los volcanes y los tiburones de agua dulce.
También está estructurada la cooperación con el FMLN salvadoreño,
que con el paso del tiempo se ha ido deshaciendo de sus elementos más
socialdemócratas para ser en la actualidad una formación política dirigida
en exclusiva por el partido comunista.
Hasta en la pacífica Costa Rica la injerencia de Chávez ha sido denunciada
por el propio presidente de la República, el psiquiatra social
cristiano Abel Pacheco.
En Bolivia ya hemos comprobado cómo se derroca un gobierno
constitucional mediante la presión en la calle y con un liderazgo emergente
que combina todos los elementos del discurso de Chávez, como es
el del líder cocalero Evo Morales. No es casualidad que cuando Chávez
acudió a la toma de posesión del nuevo presidente del Uruguay, Tabaré
Vázquez, lo hiciese acompañado en su avión oficial por el líder cocalero
bolivariano.
Ecuador también es un territorio en el que la institucionalidad pasa
sus horas más bajas y donde las tensiones entre la costa de Guayaquil y
la sierra de Quito no hacen imposible la emergencia de un movimiento
autonomista o separatista, similar al producido en Bolivia y la provincia
de Santa Cruz de la Sierra recientemente.
Es decir, el peligro que no dudará en atizar el caudillo venezolano es
el de la secesión o debilitamiento de las entidades nacionales de unos
Estados que están a un tris de convertirse en fallidos.
El Perú también afronta un proceso electoral presidencial con fuertes
interrogantes. En los últimos meses se ha visto cómo el movimiento
etnocacerista de los hermanos Humala se va haciendo un lugar en las
encuestas. Estos dos hermanos militares, acusados de golpismo y de promover
la subversión con el clásico discurso del «Todos fuera», ya han
sido cortejados por Chávez y nadie discute que su ruido mediático se financia
con los petrodólares del caudillo bolivariano.
ESTRATEGIA INTERNACIONAL
Esta estrategia de penetración a través
de la financiación de las campañas
electorales de partidos políticos aparentemente democráticos se
complementa con una estrategia internacional que también presenta
perfiles preocupantes. Chávez ha anunciado su iniciativa del anillo energético
a través del cual pretende condicionar los suministros de toda la
región.
Pero hay más. Hace dos meses. Chávez anunció la creación de Petro-
Caribe como plataforma de suministro a precios ventajosos de petróleo a
los microestados del Caribe, que si bien no tienen peso estratégico en la
región, sí son miembros de pleno derecho con voto en el CARICOM, en
la OEA y en Naciones Unidas.
Este anclaje en organizaciones internacionales y regionales no es
despreciable en una estrategia en la que, tarde o temprano, se van a
producir fricciones con el norte. Pero no todo se reduce a la colorista
y mágica Iberoamérica, pues los contactos de Chávez son de alcance
global y sus conexiones con el mundo islámico son cada día
más visibles.
Hace pocos meses Chávez firmó un acuerdo de cooperación energética
con Irán y no son pocos los analistas que no descartan que esa cooperación
acabe llevándose al terreno de la energía nuclear.
También y aunque esto último parezca la guinda de un burdo guión
de una película de Hollywood, lo cierto es que en Caracas se han visto
recientemente delegaciones de miembros del Gobierno de Corea del
Norte. ¿Qué hacían? No lo sé.
REARME MILITAR
Por último, una breve referencia al rearme militar
de Venezuela, promovido por Hugo Chávez.
Ha sido ampliamente comentada, y con preocupación, la compra de
100.000 fusiles de asalto realizada por el ministerio de Defensa venezolano
a los rusos, máxime cuando el ejército regular de Venezuela no supera
los 30.000 efectivos.
Pero más preocupante es que se estén construyendo cerca de la frontera
colombiana varias fábricas de munición para esos mismos fusiles
de asalto rusos que, ¡vaya coincidencia!, utilizan la misma munición
que la guerrilla colombiana de las FARC.
El pasado 28 de agosto, el presidente Hugo Chávez se vanagloriaba
en la televisión de este rearme para hacer frente al peligro imperialista
y explicaba que este proceso de modernización había sido posible gracias
a la colaboración de países como ¡España!
Hace unos meses, cuando el presidente Zapatero visitó Caracas en
viaje oficial para suscribir el acuerdo de venta de material de defensa al
caudillo venezolano, decidió visitar a la colonia española en la Hermandad
Gallega. Al llegar a las puertas del local se encontró con una incómoda
situación que puso nerviosos a los servicios de protocolo y de seguridad
de la presidencia del Gobierno. Un grupo numeroso de compatriotas le recibieron
con gritos de censura y una pancarta que decía: «Zapatero, madura:
aquí tenemos dictadura».
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